El río Tinto (o Luxia en la antigüedad) es un río costero de Huelva (Andalucía), que discurre a los largo de 90km, próximo a una zona de gran interés minero y que desemboca en el océano Atlántico. Lo más inusual de este río es su peculiar color rojizo (de ahí su nombre), así como sus aguas ácidas, con un pH de 2.2. Hasta hace unos años se pensaba que estas características tan asombrosas se debían a la contaminación producida por la intensa actividad minera ejercida durante siglos. Para ser exactos, hace ya 5000 años extrajeron grandes cantidades de cobre de está zona minera. Desde la antigüedad fue llamativo su color rojizo, de tal manera que los fenicios le llamaron “ Ur-yero” que significa “río de fuego” y los árabes “Río Tinto de Azije” (azije significa vitriolo). Sin embargo , hace pocos años científicos del CAB (Centro de Astrobiología) han descubierto que el color y la ácidez del río Tinto es debida a microorganismos extremófilos y no a la contaminación minera.
En un principio, las condiciones de extremo pH (muy ácido), alto contenido en metales pesados (cobre, cadmio, manganeso…) y escaso contenido en oxígeno del agua, hacen que el río Tinto sea un hábitat bastante inadecuado para la vida. No obstante, existen microorganimos extremófilos, a los que les resultan favorables todas estas condiciones extremas para vivir. Existen bacterias que subsisten a costa de los minerales, y como producto de desecho producen ácido sulfúrico y hierro oxidado, causantes de la ácidez y color rojizo del agua. Pero lo que resulta más sorprendente, es que esta especie de extremófilos no está sola, sino que toda una serie de microorganismos son capaces de vivir en esas aguas, algunos endémicos del Río Tinto; se han encontrado algunas especies de algas y hongos. Entre otras, cosas los bioquímicos han descubierto microorganismos capaces de “comer pirita” como Leptospirillum ferrooxidans, ya que obtienen energía oxidando el ion ferroso de la pirita y convirtiendolo en ion férrico. De hecho, esta bacteria parece ser la principal responsable de que el río Tinto sea como es. Lo que ha resultado verdaderamente sorprendente es la presencia de organismos eucariotas, incluyendo levaduras, protistas y hongos, ya que no suelen abundar en ambientes extremófilos. En concreto, constituyen el 80% de la biomasa del río, principalmente algas (60%) , aunque el CAB ha decubierto más de un millar de especies distintas de eucariotas en total.
En lo que respecta al estudio del río Tinto, los científicos creen que el trabajo no ha hecho nada más que empezar y que va a ser necesario descubrir nuevas técnicas de laboratorio para su estudio. Todo lo descrito anteriormente hace que los investigadores consideren este río un buen modelo para poder estudiar las primeras formas de vida en la Tierra y creen que se pueden aplicar tambien a planetas como Marte.
AMAIA GONZÁLEZ MAGAÑA














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