Tomates con genes
Miércoles, Septiembre 27th, 2006, por Jordi Mas¿Qué tienen en común la patata, el tomate, la berenjena o el pimiento?
A parte de que cocinados como sabe nuestra madre o nuestra abuela están riquísimos, pocas semejanzas podríamos citar a primera vista de estos vegetales. En realidad, se parecen mucho. Estas especies son todas de una misma familia de vegetales, las solanáceas. Por su importancia económica, las solanáceas reciben mucha atención por los científicos que estudian su genética y las aplicaciones biotecnológicas que de ellas se derivan. El proyecto internacional SOL Genomics Network recoge con gran lujo de detalles el estado del arte en la investigación genética de las solanáceas. A nivel europeo el proyecto EU-SOL financiado por la Comisión Europea va también en esta línea.
Seguramente no todo es tan bonito como nos lo pinta Kimberly Magin de Monsanto en el último número de la publicación Food Technology pero, sin lugar a dudas, la biotecnología ha hecho mucho a lo largo de la humanidad por mejorar la calidad de los alimentos que comemos. El IFT (Institute of Food Technologists) está haciendo una gran labor en explicar los beneficios de la biotecnología en la alimentación humana. En colaboración con Discovery Education, por ejemplo, han editado unos materiales divulgativos muy interesantes para jóvenes.
En nuestro ámbito más cercano el equipo del profesor Victoriano Valpuesta en la Universidad de Málaga está investigando la mejora genética de la calidad de la fresa. Todos los esfuerzos son pocos para ampliar el conocimiento sobre la biotecnología de los alimentos con el fin de mejorar sus características alimenticias y su potencial de cultivo. Tanto nos beneficiaremos nosotros, como aquellos países en vías de desarrollo que requieren cultivos mejor adaptados a sus condiciones ambientales adversas. Lo que no podemos hacer es afirmar sin rubor: “No queremos tomates con genes”, cuando se desconoce que el DNA y los genes confieren al vegetal todas aquellas características que disfrutamos cuando nos lo comemos. El futuro sin embargo nos dicta la pregunta: ¿Qué características nuevas apreciaríamos más en un tomate? ¿Qué características que ya posee nos gustaría potenciar?











Ya la portada de la revista 
