Subamos al tren de la biomedicina
Dicen que algunos trenes sólo pasan una vez en la vida. El de la biomedicina en España está a punto de pasar….. y deberíamos tomarlo.
El 5 de julio de 1996 nacía cerca de Edimburgo la oveja Dolly. Se trataba de un acontecimiento único: era el primer mamífero clonado a partir de una célula adulta. A la vez que la clonación de Dolly abrió múltiples posibilidades a los avances en biomedicina, también generó numerosas dudas sobre los riesgos de sus aplicaciones.

El Royal Museum en Edimburgo conserva la oveja y explica muy didácticamente cómo fue creada, a la vez que abre el debate sobre la ética de la clonación.
En relación a este tema, el pasado 22 de septiembre la bióloga Anna Veiga reflexionaba en un artículo en La Vanguardia sobre el proyecto de ley de investigación en biomedicina aprobado una semana antes por el Gobierno español. En su artículo, la doctora Veiga afirmaba: “La biomedicina constituye un ámbito de la investigación en el que los resultados obtenidos permitirán mejorar la calidad y la expectativa de vida de los ciudadanos.” Esta ley nos colocaría, junto con el Reino Unido, Bélgica y Suecia, en una posición de privilegio, ya que nuestros investigadores podrán utilizar esta tecnología para avanzar en los conocimientos científicos de la materia.
En este caso, parece claro que el entorno político-legislativo puede y debe ayudar a desarrollar una ciencia de calidad. A menudo cargamos en nuestros investigadores las deficiencias del sistema; otras veces, las quejas recaen sobre las instituciones y las administraciones. No hace falta decir que, en este como en otros campos, hay que aunar esfuerzos e intereses para convertir España en un país facilitador de la investigación científica.
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