Debido a las recientes amenazas terroristas, se está desarrolando a pasos agigantados la tecnología para la identificación de personas basada en los caracteres biométricos de cada individuo.

¿Quién no ha tenido que prestar su pulgar para que le impriman la huella dactilar? Quizá los más jóvenes no saben de qué estoy hablando. En la puerta de salida de la renovación del DNI, todos nos limpiamos el dedo de la mancha de tinta, o no? La identificación de la huella dactilar es quizá lo más utilizado hoy en día, pero están surgiendo otros métodos basados en otras partes del cuerpo como la palma de la mano, el iris de los ojos, e incluso la voz, etc.
Durante el 20 y 21 de este mes de noviembre tiene lugar en Sevilla las Terceras Jornadas de Reconocimiento Biométrico de Personas. Se presentan los avances más recientes en esta ciencia así como sus aplicaciones a la vida diaria. Un ejemplo de presentación: Biometría de la voz basada en la huella espectral de la onda glótica de Pedro Gómez de la Universidad Politécnica de Madrid. Y es que, ¿quién no reconoce la persona que hay al otro lado del teléfono sólo con oirle la voz? Quizá algún día habrá teléfonos inteligentes que nos proyecten la imagen de la persona que está llamando (sea desde el teléfono aque sea….).
Sin embargo, siempre hay lógicamente un cierto margen de error, aunque sea pequeño. Por eso, espero ver cuando la biometria se base en nuestro genoma, es decir, en nuestra composición genética única y exclusiva de cada uno de nosotros.










ar las células beta que producen insulina en el páncreas, las inyecciones, parecen haber detenido el daño causado en los riñones por el alto grado de azúcar en la sangre.
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