El futuro del binomio educación-tecnología (II)

23 Octubre, 2007, por Julià Minguillón Alfonso

Firma invitada: Julià Minguillón Alfonso
Profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación
Director Adjunto del Internet Interdisciplinary Institute
Universitat Oberta de Catalunya

Julià es profesor propio de la UOC desde el 2001 y profesor asociado de la Universitat Autònoma de Barcelona. Ha impartido docencia en las áreas de programación, estadística y minería de datos, informática gráfica y tecnología educativa. Sus intereses de investigación incluyen el análisis de comportamiento de los usuarios en entornos virtuales de aprendizaje, el desarrollo de herramientas para el soporte del proceso de aprendizaje, la personalización de dicho proceso y los aspectos de usabilidad y accesibilidad relacionados.

Actualmente lidera el proyecto PERSONAL(ONTO) sobre personalización del proceso de aprendizaje en entornos virtuales mediante itinerarios formativos adaptativos basados en objetos de aprendizaje reutilizables y ontologías. También participa en el proyecto OLCOS sobre contenidos educativos en abierto.

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N.d.E: Viene de El futuro del binomio educación-tecnología (I)

Flickr es un ejemplo paradigmático: mientras algunos usuarios se limitan a subir sus fotos y a compartirlas, otros se agrupan alrededor de un foco temático para aprender a manipular capas o mejorar el proceso de revelado en blanco y negro, por ejemplo. La comunidad de práctica de Flickr es un paradigma de creación y transmisión de conocimiento en este sentido.

El conocimiento (sobre fotografía, en este caso) ha escapado de los espacios tradicionales (escuelas), y está fuera de control, o mejor dicho, es controlado por los propios usuarios que desean adquirirlo.

En este sentido, el modelo pedagógico ha cambiado (o debe hacerlo si aún no lo ha hecho): de un modelo centrado en el profesor, quien genera, filtra, presenta y transmite el conocimento como mejor le parece, hacia un modelo donde es el estudiante quien busca, mezcla, crea y comparte. Pero esto no implica la desaparición del profesor, al contrario, la figura de una persona capaz de validar y certificar el proceso seguido por cada estudiante se convierte en esencial para asegurar la calidad del proceso de aprendizaje.

El problema es doble: por una parte el conocimiento crece y crece como una esfera de radio R, la investigación es la superficie de dicha esfera, y crece proporcionalmente al cuadrado de R, pero la cultura, que es todo el espacio de conocimiento que va creciendo, crece proporcionalmente al cubo de R, lo cual puede resultar insostenible.

Por ejemplo, ¿es lo mismo estudiar informática hoy día que hace tan solo 10 años? En absoluto, el conocimiento al respecto ha crecido considerablemente y aunque algunos temas ya se den por obsoletos, son necesarios para poder presentar el estado del arte actual; es esta acumulación de contenidos la que nos obliga a resumir, sintetizar y conceptualizar dicho conocimiento de forma que pueda ser localizado y adquirido, y desarrollado, por supuesto.

Y aquí aparece el segundo problema, y una posible solución: ¿cómo organizar y describir todo este conocimiento? Pues mediante el uso de tecnologías semánticas, pero adaptadas a las necesidades de los usuarios. La web semántica actual se plantea como una herramienta para que las máquinas “entiendan” según que conceptos, pero este planteamiento es insuficiente.

poner todos los contenidos en su contexto particular mediante el uso de conceptos que son cercanos a los usuarios. La única manera de aprender a partir de una base de conocimiento ingente y en continuo crecimiento es mediante el uso de tecnologías que permitan la localización de contenidos (en el sentido amplio: recursos, actividades, etc.) a partir de conceptos que se desea desarrollar, optando por un aprendizaje continuo basado en la adquisición y desarrollo de competencias.

La tecnología semántica puede ser una solución, pero aún falta mucho para llegar a lo que se pretende cuando se proponen proyectos y publicaciones bajo el nombre “technology enhanced learning“.

No obstante, el nombre me parece muy bien escogido (más que e-learning, por ejemplo), ya que describe perfectamente la posición de la tecnología: nunca central, sino siempre de soporte con un objetivo claro, el de mejorar.

Para poder afrontar el problema anterior es necesario redefinir el rol del profesor, que debe cambiar completamente y, de hecho, multiplicarse y especializarse en diferentes facetas: el diseñador de mapas competenciales, el compositor de itinerarios formativos, el evaluador de competencias, etc. Cada rol permite al estudiante progresar en este proceso de aprendizaje al largo de la vida (lifelong learning) y ser parte de una comunidad que crea y mantiene el conocimiento de una área en concreto, aunque cada vez más se impone la multidisciplinariedad como mecanismo necesario para la correcta formación de profesionales y, sobre todo, de ciudadanos responsables.

La pregunta clave es ¿por qué? Si no es posible hacerse esta pregunta o obtener una respuesta a la misma nos encontramos ante un problema que quizás no deba ser planteado o deba ser reformulado. ¿Por qué necesitamos el álgebra? La respuesta no puede ser ¡Porque si!, los estudiantes ya no aceptarán ese tipo de respuestas.

El futuro pasa por la cesión del control del proceso de aprendizaje a los propios estudiantes, y convencerlos de que los nuevos roles del profesor son los adecuados para su preparación. El profesor ya no es un enemigo y los compañeros de estudio ya no son competidores.

El uso de herramientas web 2.0 comportará la aparición de entornos personales de aprendizaje que formarán las comunidades de aprendizaje tal y como las entendemos ahora, pero esto no será posible si no existen tecnologías sencillas que los usuarios puedan usar y adaptar a sus necesidades, o crearemos nuevas barreras y brechas digitales.

El uso de estándares sencillos será clave en este proceso, y desde el punto de vista metodológico será necesario desarrollar nuevas competencias que ahora quedan relegadas (trabajo en grupo, autoorganización, etc.) y que son importantes para este cambio de paradigma. Si hoy día el modelo de negocio de la industria musical está en crisis, en un futuro cercano también lo estarán el de las empresas que generan y editan contenidos>, o el de las que proveen servicios educativos.

Si han llegado hasta aquí podemos darnos más que por satisfechos. Si el texto les ha resuelto alguna duda, perfecto, pero si les ha planteado alguna pregunta, mucho mejor.

Es en espacios de debate como el que planteó el IV Seminario Internacional de la Cátedra UNESCO de la UOC donde realmente se tienen visiones de un futuro mejor, y todo se resume a empezar por hacerse una pregunta colectiva y tratar de responderla: ¿cual es el futuro del binomio educación-tecnología?

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El futuro del binomio educación-tecnología (I)

22 Octubre, 2007, por Julià Minguillón Alfonso

Firma invitada: Julià Minguillón Alfonso
Profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación
Director Adjunto del Internet Interdisciplinary Institute
Universitat Oberta de Catalunya

Julià es profesor propio de la UOC desde el 2001 y profesor asociado de la Universitat Autònoma de Barcelona. Ha impartido docencia en las áreas de programación, estadística y minería de datos, informática gráfica y tecnología educativa. Sus intereses de investigación incluyen el análisis de comportamiento de los usuarios en entornos virtuales de aprendizaje, el desarrollo de herramientas para el soporte del proceso de aprendizaje, la personalización de dicho proceso y los aspectos de usabilidad y accesibilidad relacionados.

Actualmente lidera el proyecto PERSONAL(ONTO) sobre personalización del proceso de aprendizaje en entornos virtuales mediante itinerarios formativos adaptativos basados en objetos de aprendizaje reutilizables y ontologías. También participa en el proyecto OLCOS sobre contenidos educativos en abierto.

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Sirva esta (larga, perdón por ello) entrada para resumir el IV Seminario Internacional de la Cátedra UNESCO de la UOC, que versó sobre web 2.0 y educacion. Contó con la presencia de nueve ponentes de primer nivel organizados en cinco conferencias alrededor del tema de debate, un caso de estudio (Second Life) y una mesa redonda sobre el rol de la administración en dicho proceso.

Tal y como lo plantean los organizadores, el objetivo del seminario no es caer en un excesivo nivel de detalle tecnológico, metodológico o organizativo, sino presentar iniciativas y experiencias en marcha alrededor de un concepto o idea que resultan de interés y que son de actualidad. Si el año pasado se discutieron aspectos relativos al uso de contenidos educativos en abierto, este año el seminario se ha centrado en el futuro que plantea el uso de tecnologías web 2.0 en el campo educativo.

El texto a continuación es una aportación común de todos los participantes del seminario, incluyendo al público que con sus preguntas a los ponentes también participó activamente, y visto a través de la óptica de quien firma esta entrada, un profesor de informática consciente de las posibilidades que ofrece la tecnología y seguro del “qué” pero con muchas dudas en el “cómo”.

La web está (y nos está) cambiando. De centros de información, o portales, hacía presencias en espacios personales, mediante el uso de nuevos dispositivos que nos hacen más “web”, que nos permiten navegar continuamente en cualquier entorno.

En este contexto, el aprendizaje ya no se limita a una transmisión de información del docente hacia el estudiante en un entorno controlado (el aula, la universidad), sino que el aprendizaje se produce en cualquier lugar y en cualquier momento, mientras se viaja, mientras se hace deporte, o mientras se trabaja.

Los entornos de aprendizaje, ya sean físicos o virtuales deben cambiar y adaptarse a las nuevas necesidades de los estudiantes. Pero las instituciones están muy por detrás de los estudiantes, aunque éstos no sean aún del todo conscientes del cambio que se está (y que están) produciendo.

El concepto de web 2.0, que pretende romper la ya archimencionada barrera entre productores y consumidores, es mucho más que la adopción de cualquier tecnología punta. El 2.0 es, ante todo, un cambio cultural, “I can do it”, adaptando mensajes publicitarios bien conocidos. Y no solamente los estudiantes, sino también los profesores y la propia institucion. Todo el mundo, de hecho, es el concepto de crowdsourcing, compartir para crear colaborativamente de forma masiva y paralela.

El 2.0 no es hacer las mismas cosas con nuevas tecnologías, sino hacer nuevas cosas con nuevas tecnologías. ¿Enseñar física en una clase con pizarra y un laboratorio? Mejor construir un espacio en Second Life y experimentar en persona los conceptos de gravedad, aceleración, etc.

La tecnología está cambiando continuamente y nos reta a descubrir los usos nuevos e inesperados que hacen los usuarios de la misma. ¿Alguien se imaginaba lo útiles que podrían ser las llamadas perdidas? Una apropiación de la tecnología que los usuarios generaron a partir de una necesidad.

Es lo mismo para el caso del software social, todo este conjunto de herramientas que permiten la interacción en espacios virtuales: blogs, wikis, perfiles (myspace, facebook), mundos virtuales (second life) y muchas otras.

La educación se produce en el espacio de esas interacciones, los usuarios entre si pero entre los usuarios y los sistemas. Los estudiantes reclaman tomar control sobre el proceso de aprendizaje y sobre el propio entorno virtual de aprendizaje, cambiando la manera como los entendemos ahora.

Los estudiantes crean y comparten conocimiento a través de sus espacios personales de aprendizaje, un concepto que, contrapuesto al de entorno virtual de aprendizaje, les permite organizarse en función de sus necesidades y particularidades. Se construyen comunidades de práctica alrededor de cualquier tema o idea, y se aprende de ellas, aunque no todas las comunidades de práctica se deban considerar comunidades de aprendizaje.

N.d.E: Continuará.

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Universidad 2.0 (II)

11 Octubre, 2007, por Julià Minguillón Alfonso

Firma invitada: Julià Minguillón Alfonso
Profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación
Director Adjunto del Internet Interdisciplinary Institute
Universitat Oberta de Catalunya

Julià es profesor propio de la UOC desde el 2001 y profesor asociado de la Universitat Autònoma de Barcelona. Ha impartido docencia en las áreas de programación, estadística y minería de datos, informática gráfica y tecnología educativa. Sus intereses de investigación incluyen el análisis de comportamiento de los usuarios en entornos virtuales de aprendizaje, el desarrollo de herramientas para el soporte del proceso de aprendizaje, la personalización de dicho proceso y los aspectos de usabilidad y accesibilidad relacionados.

Actualmente lidera el proyecto PERSONAL(ONTO) sobre personalización del proceso de aprendizaje en entornos virtuales mediante itinerarios formativos adaptativos basados en objetos de aprendizaje reutilizables y ontologías. También participa en el proyecto OLCOS sobre contenidos educativos en abierto.

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(N.d.E): Viene de Universidad 2.0 (I)
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¿Y los retos organizativos?

Es aquí donde todavía hay mucho espacio para innovar y poder romper las clásicas estructuras jerárquicas impuestas en la universidad y saltarse las barreras productor-consumidor que impone el método tradicional de enseñanza basado en la clase magistral y la transmisión de conocimiento (¿o quizás debería decir información?) del profesor hacia los estudiantes.

El concepto de recursos educativos en abierto (ver http://olcos.org), las plataformas abiertas basadas en una arquitectura de servicios (ver http://www.lafarga.org/campus/esp/index.html) y, porqué no, la desaparición del profesor como tal y su integración en un espacio de inteligencia (¿ o conocimiento?) colectivo donde todos los actores son partícipes del proceso de construcción de aprendizaje, son iniciativas en este sentido.

Finalmente, el secreto del éxito no es plantearse los retos en cada uno de los tres ámbitos (tecnológico, metodológico y organizativo) por separado, sino entender que lo más importante son las interdependencias que cualquier decisión en uno de ellos provoca en los otros dos.

La tecnología va por delante pero sin una adecuada integración con los cambios metodológicos y organizativos que plantea su uso es imposible ofrecer un paso sólido en la dirección que plantea, por ejemplo, el propio cambio de la web 2.0 hacia la 3.0: “ya tenemos la ortografía, acabamos de conseguir la sintaxis, vamos por la semántica”.

En otras palabras, “a ver si ahora entendemos lo que estamos haciendo”. Necesitamos poder describir formalmente todo el conocimiento que una institución tan compleja como una universidad procesa y genera en su seno, de manera que ésta sea verdaderamente una garante de la generación y transmisión de dicho conocimiento desde y hacia la sociedad.

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Universidad 2.0 (I)

10 Octubre, 2007, por Julià Minguillón Alfonso

Firma invitada: Julià Minguillón Alfonso
Profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación
Director Adjunto del Internet Interdisciplinary Institute
Universitat Oberta de Catalunya

Julià es profesor propio de la UOC desde el 2001 y profesor asociado de la Universitat Autònoma de Barcelona. Ha impartido docencia en las áreas de programación, estadística y minería de datos, informática gráfica y tecnología educativa. Sus intereses de investigación incluyen el análisis de comportamiento de los usuarios en entornos virtuales de aprendizaje, el desarrollo de herramientas para el soporte del proceso de aprendizaje, la personalización de dicho proceso y los aspectos de usabilidad y accesibilidad relacionados.

Actualmente lidera el proyecto PERSONAL(ONTO) sobre personalización del proceso de aprendizaje en entornos virtuales mediante itinerarios formativos adaptativos basados en objetos de aprendizaje reutilizables y ontologías. También participa en el proyecto OLCOS sobre contenidos educativos en abierto.

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Quizás haya llegado el momento de plantearse la distancia real con los avances tecnológicos, que por lo que parece aún van por la versión 2.0 aunque algunos avezados ya hablan de la web 3.0, la cual promete el tan perseguido objectivo de ser semántica (”ya veremos” me atrevo a decir).

La estructura de la universidad, una institución que data del S. XII y que tenía como objetivo servir de gremio y espacio de colaboración para el desarrollo del intelecto, parece que no ha avanzado mucho desde entonces, aunque claramente se está progresando adecuadamente.

Puede parecer que la introducción de Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones en la educación superior supone plantearse retos tecnológicos, metodológicos y organizativos. Los primeros quizás sean los más sencillos de afrontar: es una cuestión de dinero y de hacer apuestas sólidas por tecnologías escalables y con futuro.

Lamentablemente la tecnología de hoy es obsoleta mañana, y es necesario un proceso continuo de actualización para no verse atrapado en un entorno virtual de aprendizaje soportado por aplicaciones que ya no responden a las nuevas necesidades de sus usuarios.

La tecnología (ya nos dijo A. Clarke que es magia para aquellos que no la entienden) siempre va por delante en la carrera de innovar constantemente y ya se sabe que antes de poder comprehender una tecnología, ya tendremos otra más rápida, más barata y ¿más sencilla? disponible.

Los retos metodológicos pasan por dejar de ver el ordenador como un “martillo con botones”, es decir, como una herramienta muy versátil que permite hacer muchas cosas diferentes pero que no aporta nada nuevo a un conjunto de herramientas previas del cual ya se disponía. Y es cierto, pasar unos apuntes en papel a una página HTML y colgarla en un servidor web está lejos de poderse llamar innovación, si de este hecho no pueden extraerse nuevos usos y funcionalidades.

La tecnología aquí también ha forzado la forma en la que se hacen las cosas y el uso de herramientas para el trabajo colaborativo, la auto-organización del tiempo, etc. es ahora una realidad común en muchas instituciones, aunque todavía se pueden encontrar docentes que siguen anclados en su propia filosofía de “qué me vas a explicar, si llevo 40 años con los mismos apuntes”.

(continúa)

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Web 2.0 y el papel de la Universidad (II)

9 Octubre, 2007, por Ismael Peña-López

Firma invitada: Ismael Peña-López
Profesor de Políticas Públicas para el Desarrollo e ICT4D
Universitat Oberta de Catalunya

Ismael investiga el impacto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en la sociedad, especialmente en aquellos colectivos más desfavorecidos, dando lugar a lo que se ha venido a llamar la brecha digital. Uno de los temas que le interesan es cómo la disponibilidad de contenidos y servicios digitales pueden actuar en contra o a favor del progreso de dichos colectivos.

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(N.d.E.) Viene de ‘Web 2.0 y el papel de la Universidad (I)’

La Universidad

Un repaso a los anteriores puntos nos revela cómo esas “crisis” han afectado o afectan a la Universidad — las hipérboles son totalmente intencionadas:

  • El fin del conocimiento como algo estanco, en poder de unos pocos. ¿El fin del profesor?
  • El fin del conocimiento cerrado en un lugar, en un santuario del saber. ¿El fin de las aulas?
  • El fin del conocimiento como algo estático, inmutable, afectado por paulatinos y progresivos cambios, continuos, sin saltos ni discontinuidades — con permiso de Einstein y otros disruptores. ¿El fin del códice, de la enciclopedia, del manual?
  • El fin de la transmisión del conocimiento de arriba hacia abajo, del experto hacia el aprendiz. ¿El fin de la clase magistral?
  • El fin del texto como soporte por excelencia de la transmisión del conocimiento. ¿El fin del libro de texto?
  • El fin del saber como bien público, como algo exento de mercantilización. ¿El fin de la Educación/Universidad (pública)?

¿Soluciones? Tendencias

Decíamos al principio que es probable que, a estas alturas, no haya todavía soluciones para tal confabulación de crisis. Es probable, también, que dichas crisis estén solamente en la mente de quien escribe estas líneas. Lo que es cierto es que la realidad nos lleva cierta ventaja a los que intentamos descubrir qué está pasando para profetizar lo que se nos viene encima y, en el mejor de los casos, paliar sus efectos negativos a la vez que cogemos la ola para navegar sobre ella sin sucumbir a su vórtice.

Aunque no ha habido una sola y única respuesta a la constelación de cambios que apuntábamos anteriormente, sí es cierto que ha habido ya determinadas estrategias para atacar las cuestiones una a una. Veamos algunas de ellas.

La primero que nos viene en mente es atacar la brecha digital de los estudiantes. Ya sea en el que llamamos mundo desarrollado o en el que llamamos en vías de desarrollo, es primordial que aquel al que vamos educar disfrute con todas las garantías de esa Sociedad del Conocimiento en la que ya está viviendo y en la que, muy probablemente, va a vivir el resto de su vida. Hablamos sobretodo de infrastructuras, pero también de educación, de ayudarle a crear y gestionar su e-portafolio, su identidad digital.

Y no solamente el estudiante, claro está, sino también el profesor, que necesita una alfabetización digital y unos recursos tecnológicos para poder entrar en la conversación de igual a igual con sus estudiantes… y colegas, con los que tejerá su propia red, su identidad digital.

Bien, las personas tienen una capacidad de adaptación bastante elevada pero, ¿qué sucede con las instituciones? Si no puedes con ellos, únete a ellos: la industria discográfica, después de diversos tropezones, ha demostrado ya que hay nuevos modelos de negocio basados en las tecnologías digitales sin necesariamente tener que combatirlas. Las editoriales también. ¿Qué sucede con el santuario del saber, el guardián de las llaves cuando el conocimiento es ubicuo, se transmite horizontalmente y entre pares — y muchas veces a precio cero? Tanto das, tanto vales, tanto recibes: los conocimientos son sin lugar a dudas el principal activo de la universidad; en la medida que la universidad sea capaz de abrir los contenidos formará parte de la conversación. Y sus profesores serán los interlocutores, los portavoces. Además de la contribuir a la red, la necesidad de filtrar su exponencialmente creciente cantidad de información será, previsiblemente, el papel fundamental de la Universidad 2.0: poner criterio — siempre quedará la baza del monopolio de la emisión de titulaciones oficiales pero, ¿hasta cuando oficial y válido serán sinónimos?

¿Conclusiones?

Los comentarios están abiertos. Hemos abierto también un evento en Facebook donde poder ir calentando motores. Y, por descontado, os esperamos en el IV Seminario Internacional de la Cátedra UNESCO de Elearning de la UOC donde, en la sesión del viernes 19 de octubre de 2007, a las 9:30, tendrá lugar una mesa redonda y coloquio con el título Web 2.0 y el papel de la Administración Pública. La palabra es vuestra.

 

Otros artículos de Ismael Peña-López en Educación y Cultura

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Web 2.0 y el papel de la Universidad (I)

7 Octubre, 2007, por Ismael Peña-López

Firma invitada: Ismael Peña-López
Profesor de Políticas Públicas para el Desarrollo e ICT4D
Universitat Oberta de Catalunya

Ismael investiga el impacto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en la sociedad, especialmente en aquellos colectivos más desfavorecidos, dando lugar a lo que se ha venido a llamar la brecha digital. Uno de los temas que le interesan es cómo la disponibilidad de contenidos y servicios digitales pueden actuar en contra o a favor del progreso de dichos colectivos.

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(N.d.E.) Post 1/2

El título de este artículo se responde con el lugar que le ha sido asignado en el programa del IV Seminario Internacional de la Cátedra UNESCO de Elearning de la UOC. Sin embargo, es equívoco por no ser presuntuoso: sea acertado el epíteto de “2.0″ para la Web, o más que acertado, sea compartido como tal, lo que es innegable es que vivimos unos tiempos de fuerte convulsión, ya no de la web en concreto, sino de la sociedad en general. Ante este panorama, arrogarse la potestad de definir el papel de una institución ante tal marejada supone comprender perfectamente de dónde venimos, quiénes somos, dónde queremos ir y, para contestar a la pregunta, cómo.

Sí es seguramente posible, no obstante, ver cuáles han sido los paradigmas, esquemas que han ido entrando en crisis en los últimos años — o meses — y, a partir de ahí, si no dibujar una hoja de ruta, sí ser capaces de destilar algunos aprendizajes.

Crisis

La primera cuestión que querríamos apuntar es el hecho de que el aprendizaje se ha convertido en un bien, en una mercancía. En una Sociedad del Conocimiento, donde este conocimiento es materia prima, capital y producto a la vez, aprender ya no es un lujo, o una inversión, sino la gasolina que nos mantiene afinados a lo largo de la vida.

El aprendizaje, con el conocimiento como moneda de cambio, por su volatilidad y por la rapidez con qué se suceden los cambios en el exterior, en la sociedad, empieza a ser necesariamente ubicuo y tiene lugar allí donde se encuentra quien quiere aprender. No nos referimos a poder estudiar a distancia, sino que en una sociedad totalmente empapada de conocimiento, el aprendizaje tiene lugar allí donde se genera el conocimiento, en la fuente, que puede ser la universidad… pero también la empresa, los media, la red social…

Y no solamente es ésta una Sociedad del Conocimiento, sino una Sociedad Red: se nos ha hablado que para vivir en la red hay que conversar, o mejor dicho, estar en la conversación.

El potencial de cualquier punto de convertirse en generador de conocimiento, y a través de la conversación devenir un nodo en la Red, tiene sin duda mucho que ver con lo que Jonathan Zittrain llama la Internet Generativa, es decir, la capacidad generativa de que audiencias acreditadas o sin acreditar, no relacionadas entre ellas, puedan crear y distribuir código y contenidos a través de Internet, facilitada por la arquitectura originaria de Internet y llevada al máximo exponente con la llamada Web 2.0.

Una Internet Generativa basada en la economía del regalo, cuya divisa es la reputación, ya no más en un sistema de mercado con precios fijados por la oferta y la demanda. El soporte (digital) es cuasi gratuito: es la relevancia del conocimiento lo que le da valor.

Y un conocimiento que, gracias una vez más a muchísimas herramientas Web 2.0 — y otras con más tradición también — no solamente tiene un coste casi cero sino que, además, ha dejado de ser textual para ser multimedia: texto, pero también hipertexto, sonido, imagen, código para los ordenadores de la red — gracias a la familia de lenguajes basados en XML —, etc.

Unos formatos que tienen un nivel de penetración y de aceptación bastante menor que el deseado. Colectivos y generaciones enteros han vivido el doloroso y esforzado proceso de integrar nuevas herramientas, dinámicas y modos de pensar que conllevaba el conocimiento y dominio de estos nuevos formatos. Conocimiento que, por otra parte, ha sido tan natural como aprender la lengua materna para las generaciones — llamémosles nativos digitales — que han nacido o crecido con ellos en su vida cotidiana.

Estas nuevas generaciones — y los exploradores vanguardistas de las viejas — interactúan intensivamente en la red. No solamente a través de contenidos multimedia, sino utilizando la red misma como una extensión de su identidad, tejiendo redes sociales alrededor de su identidad digital.

Por último, y para cerrar el círculo, las redes sociales inciden de nuevo en cómo se gestiona el conocimiento, cómo se crea y difunde el conocimiento y, sobretodo, cómo se transmite, dando lugar a lo que George Siemens teoriza como Conectivismo: un tipo de aprendizaje en red, caótico, residente en humanos y no humanos, necesitado de estar conectado para facilitar el aprendizaje contínuo, centrado en el cómo más que en el qué.

(continúa)

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Web Science y Educación 2.0

12 Agosto, 2007, por Ismael Peña-López

Firma invitada: Ismael Peña-López
Profesor de Políticas Públicas para el Desarrollo e ICT4D
Universitat Oberta de Catalunya

Ismael investiga el impacto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en la sociedad, especialmente en aquellos colectivos más desfavorecidos, dando lugar a lo que se ha venido a llamar la brecha digital. Uno de los temas que le interesan es cómo la disponibilidad de contenidos y servicios digitales pueden actuar en contra o a favor del progreso de dichos colectivos.

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Cuando se habla del impacto de las TIC en la Educación, si la Educación se convertirá en algo llamado Educación 2.0 (léase: cómo afecta la Web 2.0 a la Educación) o si hay que promover el uso del ordenador en el aula o prohibir los teléfonos móviles en la misma, me asalta, una y otra vez, la misma duda: ¿estamos adoptando la aproximación correcta al tema?

Como tantas otras ideas, el concepto de Web Science (Ciencia de la Web) fue, seguramente, el fruto de un parto múltiple, simultáneo y con progenitores diversos. Sin embargo, en los últimos meses ha tomado nuevo impulso de la mano de Sir Tim Berners-Lee, inventor de la Web y responsable último de la iniciativa Web Science, cuyo objetivo es, precisamente, poner de manifiesto que la Web, Internet… la Sociedad de la Información es algo demasiado complejo como para estudiarlo desde las disciplinas académicas ya establecidas. Vamos a por un ejemplo.

Desde una aproximación tradicional, la Pedagogía tiende a ver las TIC como una segunda derivada: Al lector habitual de temas de Pedagogía le sonará el concepto de “el ordenador en el aula”, el impacto de este en el rendimiento académico. En el límite de esta aproximación tradicional podríamos hablar de la tecnología educativa o de la incorporación de las TIC en el diseño instruccional, pero no dejan de ser, en el fondo, distintas acepciones de nuestro mundo tal y como lo teníamos concebido hasta ahora.

Vamos hacia la aproximación de la Web Science. Supongamos que queremos explorar el fenómeno de los Nativos Digitales. Seguramente deberemos dar repaso a las neurociencias (o leer a Mark Prensky, que ya hizo el trabajo por nosotros), entender cómo funcionan determinadas tecnologías y el sentido de algunos conceptos (Web 2.0, usabilidad, relaciones tecnológicas entre cliente yu servidor, AJAX), determinadas implicaciones en el ámbito de la Sociología (redes sociales, identidad digital), de la Economía (difusión de la banda ancha, penetración de la telefonía móvil), cuestiones legales (cibercrimen, propiedad intelectual, spam), políticas (participación ciudadana, hacktivismo, e-democracia), cambios en el mundo del arte y la cultura (mashups, rip-mix-burn), en la comunicación (periodismo ciudadano), y por supuesto, eltema que nos ocupa, la Educación (e-portafolio, entornos personales de aprendizaje, aprendizaje a lo largo de la vida, e-learning, enseñanza basada en juegos), y un larguísimo etcétera.

En mi opinión, la aproximación tradicional para investigar el impacto de las TIC en el mundo de la Educación todavía es válida y por muchos años. Sin embargo, tengo la convicción que:

  1. Algunos aspectos de hoy (y, con más motivo, de mañana) únicamente pueden o podrán explicase a través de una perpectiva más amplia, multidisciplinar, holística, como la que ofrece (aunque sea, de momento, más teórica que práctica) la Web Science, como el ejemplo anterior sobre los Nativos Digitales
  2. Algunos otros aspectos, aunque perfectamente explicables aproximándonos a ellos desde una disciplina tradicional, requerirán, sí o sí, un “esfuerzo digital” que, de no llevarse a cabo, pondrán en seria duda la validez de las conclusiones que emerjan de dichas investigaciones. Aunque el cibercrimen sea, al fin y al cabo, una modalidad más del crimen, es absolutamente necesario comprender qué es un ISP o una IP, como funciona el marcado (digital) al agua o la certificación electrónica, o la diferencia técnica entre el phishing y el pharming. Por qué la e-Democracia o la e-Gobernanza serán “2.0” (y qué significa esto exactamente) o no serán. O por qué fenómenos como MySpace o YouTube tienen tanto que ver con la Educación… si no directamente, sí por qué la Pedagogía tiene que entender qué ha sucedido y porqué en estas plataformas para no estrellarse en las aulas.

Volvamos a la introducción de este artículo. ¿Qué es la Educación 2.0? ¿Es el impacto de la Web 2.0 en la Educación? ¿La introducción del blog en el aula? ¿Del wiki? ¿O es el uso de las herramientas de bookmarking social por parte del docente? A mi entender, Educación 2.0 es todo y nada de eso. Educación 2.0 es mirar a la Educación desde el prisma de la Web Science, no desde la Educación como la entendíamos hasta ahora, sino desde las necesidades cognitivas y de capacitación de los pobladores de la Sociedad de la Información. A lo mejor estamos hablando del conectivismo, pero es probable que se trate de algo más.

De estos temas — plataformas y herramientas 2.0, transformaciones de los diferentes usuarios del proceso de aprendizaje, cambios en el paradigma educativo — hablaremos en el IV Seminario Internacional de la Cátedra UNESCO de eLearning de la UOC el próximo 17, 18 y 19 de Octubre de 2007. Os esperamos allí a todos para seguir con la conversación.

 

Otros artículos de Ismael Peña-López en Educación y Cultura

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Universidad 2.0 (II)

16 Julio, 2007, por

Firma invitada: Lorena Fernández

ONTE, Universidad de Deusto

Ingeniera informática y Máster en Seguridad de la Información por la Universidad de Deusto., donde trabaja actualmente en la ONTE (Oficina de Nuevas Tecnologías y Educación), para promocionar e implantar herramientas 2.0 que sirvan de apoyo a la docencia. Colaboradora en el servicio de creación de bitácoras Nireblog

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Firma invitada: Julen Iturbe-Ormaetxe
Profesor en Mondragon Unibertsitatea y consultor independiente

Licenciatura en Psicología por la Universidad de Deusto. Doctorando por la Universidad de Mondragón. Postgrado en ICADE en Psicología Aplicada a Empresa

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N.d.e: viene del post del viernes 13.

Desde los profesionales de las tecnologías de información

Tienen la llave. Nunca antes en las organizaciones hubo alguien con tanto poder. Desde sus atalayas pueden hacer que tus posibilidades queden reducidas a auténticas menudencias insignificantes. A veces no son conscientes de su poder. Demasiadas veces no comprenden que de ellos depende buena parte de una transición ordenada.

Si instalan aplicaciones su rol es perverso. El usuario (profesor y alumno) asiste impertérrito al advenimiento del nuevo software. Llega, se queda y nadie sabe muy bien por qué, casi siempre con promesas incumplidas. Las plataformas de apoyo a la educación en la universidad se llenan de complejas actividades que cuesta asimilar.

El rol de los profesionales de las TICs también cambia. Ahora deben ser quienes convencen, explican y apoyan. Lo de menos es la tecnología. Lo fundamental es el uso. Un uso intensivo. Porque la web 2.0 sólo tiene sentido si profesores y alumnos hacen un uso intensivo de las aplicaciones. El valor guarda una relación directamente proporcional con la intensidad de uso.

Desde el fondo y la forma de lo que enseñamos

Los contenidos, de la mano de la web 2.0, han perdido valor. No se paga, no se valora. El Massachussets Institute of Technology decide liberar una inmensa cantidad de sus materiales de clase a través de su sitio Open CourseWare. Licenciados con Creative Commons esos contenidos están ahí. Pueden consumirse sin pagar por ellos.

Los contenidos se reinventan. Porque son necesarios para progresar, pero cada vez podemos concebirlos como un auténtico procomún. Están ahí para ser remezclados, estrujados, troceados. No hay barreras aparentes para proceder. Adelante.

El wiki es el soporte natural del nuevo conocimiento compartido
. Construcciones que progresivamente van dotándose de mayores recursos y entran en dinámicas explosivas, en potentes círculos virtuosos. Más conocimiento expuesto conduce a más conocimiento potencial a incorporar. Más conduce a más. Y todo ello con una increíble memoria histórica. Porque el wiki permite una trazabilidad completa de la construcción. Nunca como ahora fue tan fácil volver atrás. Cada momento queda grabado para la posteridad.

El blog es la nueva forma de expresarnos como individuos o como pequeños equipos cuando lo que prima es la conversación. Los diálogos fluyen por nuevos conductos: Messenger, SMS a través de teléfonos móviles, blogs o espacios . Es el nuevo individualismo en red que ha explicado Manuel Castells. Podemos utilizar blogs para diferentes propósitos. Todos a la vez constituyen la nueva y tupida red social del siglo XXI en la Universidad 2.0.

El etiquetado social es otra nueva forma de colaboración entre humanos derivada de la web 2.0. Si Google busca desde sus robots, desde sus máquinas, del.icio.us lo hace desde las personas que han catalogado contenidos. Otra vez es lo mismo: sólo experiencias ricas de usuario provocan el uso intensivo. Encuentras lo que has dejado. Si has etiquetado encuentras contenidos; si no lo has hecho encuentras un conjunto vacío. Y la experiencia nos dice que a día hoy, en 2007, no hay conjunto vacío.

El m-learning (aprendizaje a través de dispositivos móviles) es aún un bebé en pañales que promete revolucionar la enseñanza virtual. Información referente a horarios, fechas de exámenes o incluso los materiales de apoyo a la docencia: todo podrá llegar vía móvil, PDA u otros artefactos híbridos. Superada la limitación tecnológica del dispositivo de entrada, nada impedirá acceder a los contenidos mientras esperas al autobús.

Sin embargo, esta tecnología aún tiene todavía que pulir muchas de sus limitaciones actuales, como la velocidad de conexión o las pequeñas pantallas. Aunque con la velocidad con que evoluciona la tecnología más pronto que tarde lo veremos en nuestras universidades.

Un par de requerimientos

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Hace falta tecnología fiable, hace falta tecnología amable. Si no disponemos la infraestructura necesaria, no hay cimientos sólidos. No obstante, hoy estamos en una fase en la que aún no se ha generalizado el alumno con su portátil en la facultad. Estamos a las puertas de ese modelo. Su cuaderno de anillas se ha transformado en un ordenador portátil, en un teléfono móvil. Quizá la universidad lo conciba como una inversión, pero cada vez más los alumnos van a traer sus nuevos lápices de colores, sus nuevos bolígrafos y cuadernos. Y serán digitales, no cabe la menor duda.

El otro requerimiento es mucho más complejo: educación transversal en el manejo de la información y las tecnologías asociadas. Da mucho respeto. La información está ahí. Pero somos los humanos quienes accedemos a ella y tenemos que decidir el uso que le damos. Y espero que no lleguemos a conocer un cuerpo de élite en la policía dedicado a hipervigilarnos por esta nueva capacidad: la de acceder a inmensos almacenes de información.

La conclusión

Es bien sencilla, la Universidad 2.0 está empezando. Es el principio de algo que hemos empezado a construir. Eso sí, los albañiles y el resto de gremios también diseñan. El alumno, que será nativo digital, le enseñará al profesor. Aceptemos el reto y compartamos el gusto de aprender.

Las nuevas tecnologías están modificando la esencia de la educación universitaria. Llegará un futuro en el que lo fundamental será sentar las bases (construcción acumulativa de contenidos) de las materias. A partir de ahí tendremos que abrir las puertas a los alumnos para que sean ellos quienes recorran el camino junto a su docente-metodólogo. Ellos se auto-instruyen, ellos aprenden a aprender de forma autónoma y a usar todas las herramientas que les rodean. Se acabó aquello de: “Sin mí la clase no empieza”.

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Universidad 2.0 (I)

13 Julio, 2007, por

Firma invitada: Lorena Fernández
ONTE, Universidad de Deusto

Ingeniera informática y Máster en Seguridad de la Información por la Universidad de Deusto., donde trabaja actualmente en la ONTE (Oficina de Nuevas Tecnologías y Educación), para promocionar e implantar herramientas 2.0 que sirvan de apoyo a la docencia. Colaboradora en el servicio de creación de bitácoras Nireblog

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Firma invitada: Julen Iturbe-Ormaetxe
Profesor en Mondragon Unibertsitatea y consultor independiente

Licenciatura en Psicología por la Universidad de Deusto. Doctorando por la Universidad de Mondragón. Postgrado en ICADE en Psicología Aplicada a Empresa

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Profesor en Mondragon Unibertsitatea y consultor independiente.
Web profesional: http://www.jiturbe.com
Blog:

Quizás hace diez años no hubiera tenido sentido. Entonces no disponíamos de una enciclopedia construida desde el saber profano como la wikipedia. Google empezaba a salir del armario y podíamos atisbar que las respuestas se encontraban más allá de lo que nuestros profesores nos podían contar. Internet empezó a representar una dura competencia frente al saber formal que encarnaban quienes se dedicaban a impartir clases.

El tiempo ha pasado construyendo un camino que no tiene vuelta atrás, que por ahora se encuentra en el versión 2.0. Las personas han empezado a ser conscientes de que se abren nuevas vías de relación, otras formas de buscar información y adquirir conocimientos o de dar a conocer sus habilidades. La Universidad no es ajena a estos cambios como se analiza a continuación desde los siguientes frentes: Los alumnos, los profesores, los profesionales de la TICs y la forma y fondo de los contenidos.

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Desde los alumnos

La demografía nos ha conducido hacia aulas menos masificadas. Al baby boom de los 60 le ha seguido una generación que ha encontrado sitio suficiente para sentarse sin problemas en las aulas de la universidad. El alumno se siente cliente y exige desde el poder de quien tiene la sartén por el mango. Modelos de calidad magnifican el valor relativo de los clientes directos del proceso educativo. Ahí están los alumnos con sus exigencias y en una edad en la que el sistema nunca ha sido bien visto.

La sociedad requiere ciudadanía participativa, comprometida, que perciba que la solución de los problemas habita en lugares muy cercanos al sitio donde se detectan. Charles Handy nos introdujo en el federalismo. Aplicarlo a la gestión requiere un compromiso directo de quien denuncia. De la protesta a la propuesta.

Este rol activo de la ciudadanía tenemos que construirlo de forma progresiva desde los estamentos educativos. Cuando tienes frente a ti personas de veinte años no puedes sino aceptar que si quieren, pueden. Si quieren participar lo hacen, si quieren implicarse lo hacen, si quieren ser protagonistas de su educación lo van a ser.

Sin más, desde el alumno implicarse supone encontrar un lugar donde encontrar experiencias ricas. Es el mismo principio que encontramos en la web 2.0. Si no disfrutas, si no lo pasas bien, se hace muy cuesta arriba que le dediques tiempo y cariño. La cuestión es huir del dirigismo que marca un camino, “el camino”. Quienes habitan en la veintena aún están hurgando en los diferentes caminos.

Desde los profesores

Es fácil criticar cuando tu actitud es sólo escuchar. Tan sólo tienes que esperar con paciencia a que el profesor diga alguna incoherencia. Puedes reír, burlarte, criticar. Como espectador tienes la capacidad de indicar con tu pulgar si el profesor merece seguir viviendo o debe ir a galeras.

Los docentes asistimos a una competencia feroz de fuentes alternativas de conocimiento. Fuentes accesibles casi de manera universal en nuestro primer mundo. A un simple clic de distancia. Ahí está la fuente adecuada, que compite con la tradicional sabiduría de experto del profesor. Las multitudes profanas ponen a disposición de los alumnos su conocimiento acumulado. No hay color en la batalla. El profesor pierde.

Por eso el rol del docente cambia. De saber transmitir a saber cómo crear las condiciones para que los alumnos encuentren dentro de ellos la motivación para preocuparse por saber. Ahí es nada. El profesor como un generador de contextos significativos para el aprendizaje.

Y aquí es donde también la web 2.0 puede ayudarle. Los alumnos pueden construir edificios cimentados en su saber. Las fuentes están accesibles para todos. Se trata de ir seleccionándolas, de buscar quién sabe de qué, de exponerse a compartir para encontrar los caminos por los que ir conformando su bagaje emocional e intelectual. El software social proporciona una amplia batería de posibilidades donde los alumnos pueden encontrar ayudas para una socialización intensa.

Pero todo ello supone también una mayor implicación por parte del profesorado. Al usar herramientas on-line, la dedicación por parte de los docentes comienza a ser off-line: en cualquier momento, en cualquier lugar. Nace así un nuevo concepto de espacio y tiempo en el ámbito académico. Para muchos, acostumbrados a impartir su lección año tras año, sin mayores modificaciones, estas herramientas suponen un cambio radical. Se quiebra la supuesta seguridad de su método de enseñanza. Unido a esto, el paradigma de “yo lo sé todo y siempre tengo la razón” empieza a diluirse en un trasiego constante de roles entre estudiantes y educadores.

N.d.e: este post continuará el próximo lunes 16.

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Estándares para el proceso de aprendizaje en entornos virtuales

29 Junio, 2007, por Julià Minguillón Alfonso

Firma invitada: Julià Minguillón Alfonso
Profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación
Director Adjunto del Internet Interdisciplinary Institute
Universitat Oberta de Catalunya

Julià es profesor propio de la UOC desde el 2001 y profesor asociado de la Universitat Autònoma de Barcelona. Ha impartido docencia en las áreas de programación, estadística y minería de datos, informática gráfica y tecnología educativa. Sus intereses de investigación incluyen el análisis de comportamiento de los usuarios en entornos virtuales de aprendizaje, el desarrollo de herramientas para el soporte del proceso de aprendizaje, la personalización de dicho proceso y los aspectos de usabilidad y accesibilidad relacionados. Actualmente lidera el proyecto PERSONAL(ONTO) sobre personalización del proceso de aprendizaje en entornos virtuales mediante itinerarios formativos adaptativos basados en objetos de aprendizaje reutilizables y ontologías. También participa en el proyecto OLCOS sobre contenidos educativos en abierto.

 

En un mundo cambiante como el que vivimos, la tecnología cambia, los usuarios cambian y, por supuesto, la educación debe cambiar para adaptarse a la nueva realidad y necesidades de la sociedad. En el caso de la educación a distancia mediante el uso de entornos virtuales de aprendizaje se observa una evolución de los sistemas que dan soporte al proceso de aprendizaje, siguiendo avances tecnológicos pero también metodológicos, e incorporando nuevas visiones como la proporcionada por el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES), también conocido como el Proceso de Bolonia.

Hace unos años, la principal preocupación de los investigadores en el área de e-learning (o como más les gusta nombrarla a los propios investigadores, technology enhanced learning) era la de describir recursos docentes (de hecho contenidos) mediante metadatos que permitieran su posterior recuperación y reutilización en otros contextos educativos. Aparece el concepto de repositorio de objetos de aprendizaje (MERLOT, CAREO, entre otros), estándares como el IEEE Learning Object Metadata (LOM) y rápidamente algunos autores (Erik Duval) plantean la incongruencia de tener que describir mediante un conjunto enorme de metadatos recursos de aprendizaje relativamente sencillos: la contradicción es fácil de entender, mientras más describimos un objeto de aprendizaje, más específico y menos reutilizable deviene, objetivo inicial. Además, la dificultad intrínseca asociada a ciertos elementos descriptores (densidad semántica, entre otros ¿qué quiere decir?) hace que no sean utilizados por ser poco prácticos. Un criterio elemental pero sabio para decidir qué metadatos son necesarios es “no introducir ningún metadato que no sea útil para recuperar posteriormente dicho objeto de aprendizaje”. Hay que tener en cuenta, además, que los usuarios finales pueden no saber mucho o directamente nada sobre metadatos, y sus búsquedas sean solamente mediante palabras clave y quizás taxonomías.

Actualmente, después de comprobar el (relativo) fracaso de estas propuestas basadas en descripciones, el problema queda “obviado” y se ha avanzado en la necesidad de describir el propio proceso de aprendizaje que se genera en el escenario representado por el entorno virtual, más que entender el aprendizaje como una simple transmisión de contenidos en un orden determinado. Lo importante no es describir los contenidos sino el uso de dichos contenidos en un contexto educativo, en una experiencia formativa. Estándares como IMS Learning Design (LD) se aproximan a este objetivo mediante la descripción formal de las actividades que deben realizar diferentes usuarios con diferentes roles en un mismo escenario, de forma que es posible saber exactamente qué está “ejecutando” cada actor y dónde se encuentra en el proceso de aprendizaje, ofreciendo diversas posibilidades para contemplar metodologías avanzadas como el trabajo colaborativo y la personalización, por ejemplo. Aunque LD se encuentra en una fase incipiente y es todavía más una utopía que una realidad, es un primer paso hacia la especificación formal del proceso de aprendizaje en entornos virtuales tal y como lo entendemos hoy día. Es de esperar que en los próximos años haya una explosión de entornos virtuales que den soporte a LD y que empiecen a compartirse diseños de aprendizaje tal y como hoy se comparten (supuestamente) contenidos etiquetados con LOM.

¿Y el futuro? Pues si me permiten especular, el seguiente paso será definir formalmente no tan sólo el proceso de aprendizaje sino también el contexto donde se realiza, es decir, el entorno virtual de aprendizaje. El paradigma de web 2.0, con nuevas herramientas, tecnologías y servicios ha ampliado la oferta de posibilidades, lo que conlleva a una mayor necesidad de plantear un uso racional de las mismas y integrarlas en el proceso de aprendizaje. El entorno virtual se convierte en una colección de servicios disponibles que se enlazan en función de las necesidades y particularidades de cada estudiante en cada acción formativa en la cual participe. El entorno de aprendizaje no puede verse como una simple colección de herramientas integradas en un gestor de contenidos, tal y como ahora se plantea con gestores como Moodle, por ejemplo, sino que será necesario relacionar todos estos elementos con otros presentes en el proceso de aprendizaje: contenidos, usuarios, diseños de aprendizaje, servicios, y las interacciones que se producen. Por lo tanto, los futuros estándares de descripción del proceso de aprendizaje deberán incluir, entre otros:

  • LOM para la descripción de contenidos
  • MPEG-7/21 para la descripción de elementos multimedia
  • LD para la descripción de diseños de aprendizaje
  • PAPI o LIP para la descripción de perfiles de usuario
  • BPEL para la descripción de procesos
  • OKI para la descripción de la arquitectura de servicios

pero es evidente que el problema no se resolverá sencillamente agrupando estos estándares, sino que será necesario modelar el concepto de proceso de aprendizaje en entornos virtuales e ir “mapeando” cada elemento al estándar más cercano (y robusto, en el sentido amplio) disponible en el momento. De la misma manera, nuevas necesidades como el EEES plantean elementos (las competencias, por ejemplo) que necesitan descripciones formales para las cuales aún no existe un estándar, lo que deja abiertas muchas nuevas vías de investigación.

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