Quién edita Wikipedia y quién no

20 Agosto, 2007, por Enric Senabre Hidalgo

Firma invitada: Enric Senabre Hidalgo
Doctorando de la Universitat Oberta de Catalunya
Master en Sociedad de la Información y el Conocimiento por la UOC

Enric Senabre Hidalgo estudia la creación colaborativa de conocimiento en entornos wiki, los orígenes de la herramienta y sus aplicaciones en la educación, la empresa y los movimientos sociales. Actualmente prepara un proyecto de investigación sobre la influencia que ejerce el modo de organizarse y de relacionarse entre desarrolladores de software libre en el contexto de Wikipedia, desde la perspectiva de los sistemas emergentes y de dinámicas descentralizadas de gestión de la información.
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Una de las cosas que parece haber probado en el pasado el proyecto Wikipedia, y también la plataforma wiki en que éste se sustenta, es su capacidad para absorber los ataques y en cierto modo hacer del defecto virtud. Sucedió tras la deliberada tergiversación de la biografía del asesor político John Seigenthaler, un acto vandálico que trataba de demostrar las debilidades del sistema en tanto que plataforma de publicación abierta, o tras la controversia y la inspección detallada de artículos a raíz de las comparaciones con artículos de la Britannica a cargo de la revista Nature. Siguiendo la ley de Linus (dados muchos ojos, todos los errores serán obvios) los contenidos en el punto de mira fueron reparados e incluso mejorados en plazos relativamente cortos de tiempo, gracias entre otras cosas a que el wiki permite ir combinando distintos niveles de seguridad blanda (soft security) y a que Wikipedia cuenta con una enorme masa crítica de participantes compartiendo el mismo objetivo común: crear la mayor enciclopedia libre del mundo.

Por eso es probable que suceda algo parecido tras la cobertura periodística de agosto con motivo del artículo de la revista Wired sobre Wikiscanner (que tan superficial o incluso negativamente se ha llevado a cabo en prensa escrita y televisión, al menos en medios españoles), gracias al cual se ha seguido el rastro de varias IP ligadas a instituciones y empresas desde donde se han editado artículos de Wikipedia. Ni esas modificaciones realizadas desde Wal-Mart, Microsoft o la BBC, susceptibles de ser consideradas interesadas o subjetivas (y ahora más fáciles de detectar gracias a la nueva herramienta), ni tampoco la invitación directa al vandalismo hecha por algunos medios (con tal seguramente de dotar de mayor “interactividad” su pieza informativa) supondrán mayor problema a corto o medio plazo para los contenidos que van creciendo y reproduciéndose en las páginas de Wikipedia. Se trata precisamente del tipo de situaciones que robustecen el sistema, aunque a menudo sea a costa de poner a prueba la implicación y el grado de compromiso de sus participantes, y de requerir muchas horas de tiempo libre para patrullar páginas y seguir o establecer patrones de funcionamiento.

Las arañas de Google tratan muy bien a Wikipedia (ahí está siempre, en las primeras posiciones del buscador) y ése es uno de los principales motivos por los que todo el mundo trate de salir bien en la foto, por ejemplo empresas de dudoso pasado y políticos con prometedores futuros. Pero aunque en la actualidad eso no suponga un gran problema técnico o humano, existe un horizonte en el crecimiento exponencial de Wikipedia donde las previsiones parecen empezar a no cumplirse. O signos de desgaste en el seno de algunas comunidades por motivos mucho más cruciales para una enciclopedia que los expuestos, como son los de tipo lingüístico.


Buscando cobertura en Nigeria, foto publicada en Flickr por MikeBlyth con licencia by-nc-sa 2.0

En ese sentido, y también considerando qué evolución futura pueda adquirir el proyecto (así como el mundo que reflejan sus millones de páginas), tal vez resulten cruciales iniciativas voluntariosas y ligadas a la realidad cultural al otro lado de la brecha digital como Moulin (que busca llevar Wikipedia a aquellos usuarios potenciales sin Internet ni tan sólo USB, comenzando por el oeste de África) o proyectos que se amparan en el modelo de convivencia entre empresa y software libre como Wikipedia mobile interaction (que podría optimizar la consulta y edición de artículos desde el teléfono móvil, algo bastante prometedor si tenemos en cuenta el índice de penetración de esa tecnología en países en vías de desarrollo).

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Las TIC y el tercer sector social

27 Marzo, 2007, por

El pasado fin de semana tuvo lugar en L’Hospitalet de Llobregat el primer congreso del Tercer Sector Social de Cataluña, que pretendía ser un punto de debate para avanzar el trabajo para la inclusión de los colectivos más desfavorecidos en el mundo de la tecnología.

Una de las mesas de debate que allí tuvieron lugar giraba en torno al uso de las TIC. Jaume Albaigès, que estuvo encargado de la moderación de dicha mesa, publica hoy en su weblog las principales conclusiones de lo que allí se debatió. Merece la pena echar un vistazo a lo que comenta:

  1. Es necesario que como sector nos preguntemos sin complejos “por qué no aprovechamos lo suficiente los recursos y las herramientas TIC que han demostrado su valor en otros ámbitos y que nos permitirían ser más eficaces en el cumplimiento de nuestros objetivos y más eficientes en la manera de trabajar” (algún ponente todavía detectaba demasiadas entidades que consideran las TIC ajenas a su tarea).
  2. Respondiendo la pregunta anterior, se constata que la famosa brecha digital no afecta sólo a determinados individuos o colectivos, sino también a organizaciones. Por lo tanto, haría falta que, para empezar, las organizaciones que no han hecho el salto lo hagan.
  3. Todo el mundo coincide que para hacer el salto e, incluso hecho el salto, para aprovechar al máximo las posibilidades de las TIC hace falta invertir (y mucho) en formación. Yo todavía voy un poco más allá y creo que es necesario un cambio cultural a fin de no convertirnos en un catálogo con patas de cursos hechos, sino que incorporemos la sensibilidad TIC como cualquier otro hábito vital.
  4. Para que este cambio cultural sea posible y que las TIC hagan el salto hace falta que quienes somos profesionales o expertos de las TIC y estamos en el sector social o cerca de él asumamos la responsabilidad de ser los catalizadores del proceso.

Me parece particularmente interesante, a la hora de hablar de la tan famosa brecha digital, el hecho puesto sobre la mesa de que no afecta sólo a individuos o colectivos de individuos, sino que podemos extrapolar la desigualada al mundo del asociacionismo, incluso diría que al empresarial y administrativo. Está claro que, trayendo el asunto al mundo de la educación, mientras unas instituciones educativas tienen por norma inamovible el uso de tecnologías de la información y comunicación como parte indispensable de sus estrategias educacionales, otras obvian el uso de éstas en pos de un sistema mucho más tradicional. La cuestión es, ¿cuál es la postura más adecuada? Evidentemente, mi posición está alineada con el primer caso, pero es un signo de madurez dejar una puerta abierta a la posible equivocación. Me gustaría, por tanto, proponer un debate abierto para aclarar la cuestión.

Actualización:

Ismael Peña López me pasa una entrevista con Artur Serra, adjunto de dirección del I2Cat, en La Vanguardia. El titular habla por si sólo: El Power Point está pedagógicamente muerto: tenemos que enseñar con contenidos audiovisuales.

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