Wikipedia como entorno de aprendizaje

27 Abril, 2007, por Enric Senabre Hidalgo

Firma invitada: Enric Senabre Hidalgo
Doctorando de la Universitat Oberta de Catalunya
Máster en Sociedad de la Información y el Conocimiento por la UOC

Enric Senabre Hidalgo estudia la creación colaborativa de conocimiento en entornos wiki, los orígenes de la herramienta y sus aplicaciones en la educación, la empresa y los movimientos sociales. Actualmente prepara un proyecto de investigación sobre la influencia que ejerce el modo de organizarse y de relacionarse entre desarrolladores de software libre en el contexto de Wikipedia, desde la perspectiva de los sistemas emergentes y de dinámicas descentralizadas de gestión de la información.

Aprende. Aprende esto y lo otro. Apréndelo de aquí y de allá. Ése es uno de los consejos que se harta de repetir Eric S. Raymond, figura líder en el movimiento del software libre, en su conocido ensayo sobre cómo convertirse en hacker. Y entendamos aquí hacker como lo que realmente significa el término, un programador apasionado y no un destructor de contraseñas o webs ajenas (para lo que es más apropiado emplear el vocablo cracker), e incluso, en última instancia, cualquiera que disfrute con lo que hace y desee progresar e ir avanzando cada día en sus conocimientos (¿tal y como, según se mire, podríamos definir al “estudiante ideal”?).

La invitación por parte de Raymond al autoaprendizaje informal y esforzado, para todo aquel que busque iniciarse en el meritocrático y estigmérgico mundo de los hackers, podría resumirse en la siguiente recomendación (al final del apartado titulado El mundo está repleto de problemas fascinantes esperando a ser resueltos): “tienes que desarrollar una especie de fe en tu propia capacidad de aprendizaje -la creencia de que incluso cuando no puedes saber todo lo que necesitas para solucionar un problema, si abordas tal sólo un fragmento del mismo y aprendes de él, acabarás sabiendo lo bastante para solucionar el siguiente fragmento- y así sucesivamente, hasta que lo hayas resuelto por completo”.

Ése parece ser, efectivamente, el entorno y leitmotiv de aprendizaje en el que se mueven la mayoría de programadores de software libre, donde pese a todo no se excluye (sino más bien se sublima) la ayuda al prójimo, siempre y cuando sepa preguntar y ser autónomo. Un entorno donde se avanza modularmente en el desarrollo de código y se amplían orgánicamente los conocimientos by doing, programando a la par que mejorando capacidades que luego pueden hacerle a uno más útil en otro proyecto, o capacitarle profesionalmente para un trabajo mejor. Donde no debería resolverse el mismo problema dos veces, donde la gente está encantada de ayudar demostrando lo que sabe.

wikipediaenaccionbysa20.jpgUn grupo de usuarios de Wikipedia en acción, por Hsiang-Tai en Flickr bajo CC.

Si cambiamos ahora de entorno, pero no de filosofía de aprendizaje, podríamos entender Wikipedia no sólo como lo que la ha hecho famosa (esto es, la mayor y mejor enciclopedia libre del mundo) sino también como una plataforma que ha generado todo su contenido amparada en el mismo modo de aprender y colaborar que se da entre hackers. Aunque en Wikipedia todos los esfuerzos están encaminados al objetivo común de crear artículos enciclopédicos, aunque eso sea posible gracias a un sistema eminentemente distribuido (y a pesar de que gran número de aportaciones vengan de usuarios anónimos, que sólo editan escasas veces su contenido), centrémonos ahora en todos aquellos usuarios que integran lo que podría denominarse el núcleo duro de cualquier Wikipedia (esto es, en cualquier idioma): los wikipedistas reconocidos, participantes con un número significativo de ediciones a sus espaldas. Se les reconoce fácilmente en sus páginas de usuario, donde recopilan enlaces a los artículos que han creado o ayudado a ampliar, a menudo junto a medallas al mérito entregadas entre ellos mismos.

Se trata de usuarios que a menudo han empezado artículos de temáticas muy diversas con tan sólo un par de frases, pero que luego suelen regresan a menudo a esa página wiki para añadir o pulir algo más, tutelando o simplemente siguiendo el desarrollo de esa información a manos de otros hasta que ésta adquiere la estructura y extensión propia de una entrada enciclopédica, dejando así de ser un simple esbozo. Por el camino ha habido que parafrasear y reescribir referencias online (para alejarse del temido copyright), enlazar a otros artículos relacionados, comparar y citar fuentes reconocidas, negociar y debatir con otros wikipedistas en torno al punto de vista neutral, comprobar y/o seguir contribuciones sospechosas de vandalismo, wikificar el texto (adaptar las páginas a unas normas de redacción específicas) y un largo etcétera de acciones que requieren y promueven el mismo modo de aprender mientras se va haciendo. No es algo planificable. No es, aparentemente, algo fácil de evaluar. Pero es aprendizaje digamos que constructivo, al estilo hacker, en pos del mejor artículo posible, la mejor enciclopedia imaginable.

Algo que no sólo recuerda a ese autoaprendizaje por fragmentos que recomienda Raymond para convertirse en hacker, sino también, por ejemplo, a la enseñanza por proyectos en la adquisición de segundas lenguas, un campo de la educación dinámico y exigente en el que se aplica desde hace tiempo dicha metodología para que los estudiantes de idiomas se sumerjan desde el principio en la consecución de objetivos por grupos. Escribir un diario o realizar una pequeña representación no son más que el pretexto para, por el camino, y a medida que las circunstancias y los propios estudiantes lo exigen, se aborde la gramática, el vocabulario o la pronunciación que requiere determinado nivel de competencias. No se pretende una adquisición de conocimientos al unísono por parte de todos los integrantes del aula, sino establecer ciertas dinámicas de trabajo donde también tenga cabida la ayuda mutua para ir cada uno avanzando, aprendiendo, a su ritmo. Al ritmo de sus necesidades.

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11870: un sistema de recomendación de servicios cotidianos

22 Febrero, 2007, por

Antes de entrar de lleno en el asunto que figura en el título del post es necesario explicar un par de conceptos. Desconozco si ustedes han leído The Long Tail (Ed. Hyperon 2006), el libro en el que Chris Anderson (editor jefe de la prestigiosa revista Wired) ha descrito con gran éxito algunas de las claves de la economía de esta Internet evolucionada en la que nos encontramos ahora mismo. Si no les familiar el concepto, quizá deberían leer el libro (todavía no ha sido publicado en castellano), aunque también les puede resultar de cierta ayuda el resumen que yo mismo elaboré hace meses con propósitos docentes. Disculpen el autoenlace, soy consciente de que es una práctica fea, pero por el momento no he encontrado otro resumen en castellano que merezca la pena reseñar.

A lo que iba, uno de los conceptos que el autor señala como una de las tres fuerzas que mantienen viva la Larga Cola (que no es más que la suma de una serie de nichos de mercado a los que el usuario puede acceder gracias a la proliferación de tecnologías baratas, un panorama de consumo inédito hasta la aparición de Internet) es precisamente la aparición de herramientas de búsqueda que permiten encontrar nuestro rinconcito en la red de acuerdo con nuestros gustos personales. Dentro de esas herramientas se encuentran los blogs, que en cierto modo actuan como lugares donde converge la opinión de varios usuarios respecto a un tema, producto o tendencia, los agregadores de noticias (que funcionan como metablogs, lugares donde el usuario puede obtener información a raudales que concuerda con sus intereses) y, en el caso que hoy nos ocupa, los sistemas colaborativos de recomendación.

Los sistemas de recomendación se basan en tecnologías que permiten predecir qué items (generalmente libros, música, noticias, páginas webs o servicios) pueden gustar a los usuarios basándose en un cálculo de probabilidad a partir de los gustos expresados por cada usuario. Si han utilizado ustedes Last Fm para escuchar música o comprado productos en Ebay (los clientes que compraron tal cosa también compraron…), seguramente ya saben a lo que me refiero.

Una variante de los sistemas de recomendación son los sistemas de reviews, donde grupos de usuarios se organizan para expresar su opinión de productos y servicios, de forma que otros usuarios puedan encontrar información que les sea de utilidad a la hora de tomar sus decisiones.

Probablemente el más antiguo de los sistemas de recomendación de este tipo que encontramos en España sea Ciao.es, un sitio web donde el usuario que más reseñas de productos publica obtiene ventajas a la hora de comprar productos/cosas. El sitio web tiene una cantidad ingente de usuarios y es un éxito desde hace años.

Una versión no tan comercial y más social de Ciao.es sería, por fin hemos llegado, 11870.com, que acaba de ver la luz y pretende posicionarse como el sitio web de referencia en este tipo de sistemas. Básicamente, es un mash up (combinación de dos o más tecnologías preexistentes para formar una tercera con carácter y autonomia propios) de Google Maps con otras tecnologías que recuerdan a Flickr y cualquier de los youtubes disponibles en la Red, todo con la intención de dar forma a una comunidad de usuarios que recomienden servicios cotidianos (entendido como amplio, de uso común, desde un club de buceo hasta un restaurante) a otros usuarios.

La idea es tremenda, en la medida en que permite al usuario que llega por primera vez conocer una serie de servicios del mundo off line de una forma muy visual (los mapas), mediante búsquedas o accediendo directamente a la página de recomendaciones de un usuario con el que podemos sentirnos identificados. Si además tenemos en cuenta que 11870 tiene ese carécter de comunidad (discusiones, comentarios, foros) que tanto engancha al usuario, diría que el proyeto está condenado al éxito.

De momento las estadísticas auguran un buen futuro: 632 usuarios, 1972 sitios guardados, 31 paises, 289 ciudades, 1285 fotos, 59 vídeos, 468 secciones y 3314 etiquetas. Quizá deberíamos ir echando un vistazo al blog de sus desarrolladores.

A propósito, el nombre del proyecto no es fortuíto… en una segunda fase del proyecto se pretende ofrecer un servicio telefónico de recomendaciones… así que sería el primer caso de un proyecto web que salta al mundo off line y no viceversa…

Claro, que igual estoy equivocado y resulta que 11870 muere mañana mismo, cayendo en el ostracismo como tantos otros proyectos de la web 2.0… ¿Qué piensan ustedes?

P.S: Claro, que si hubiera puesto el vídeo promocional de 11870 antes nos hubiéramos ahorrado toda la introducción anterior. Vale, que el vídeo lo sintetiza todo muy bien y además tiene sentido del humor, pero… ¿no hubiera sido eso hacer trampa?

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