El futuro del binomio educación-tecnología (II)

23 Octubre, 2007, por Julià Minguillón Alfonso

Firma invitada: Julià Minguillón Alfonso
Profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación
Director Adjunto del Internet Interdisciplinary Institute
Universitat Oberta de Catalunya

Julià es profesor propio de la UOC desde el 2001 y profesor asociado de la Universitat Autònoma de Barcelona. Ha impartido docencia en las áreas de programación, estadística y minería de datos, informática gráfica y tecnología educativa. Sus intereses de investigación incluyen el análisis de comportamiento de los usuarios en entornos virtuales de aprendizaje, el desarrollo de herramientas para el soporte del proceso de aprendizaje, la personalización de dicho proceso y los aspectos de usabilidad y accesibilidad relacionados.

Actualmente lidera el proyecto PERSONAL(ONTO) sobre personalización del proceso de aprendizaje en entornos virtuales mediante itinerarios formativos adaptativos basados en objetos de aprendizaje reutilizables y ontologías. También participa en el proyecto OLCOS sobre contenidos educativos en abierto.

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N.d.E: Viene de El futuro del binomio educación-tecnología (I)

Flickr es un ejemplo paradigmático: mientras algunos usuarios se limitan a subir sus fotos y a compartirlas, otros se agrupan alrededor de un foco temático para aprender a manipular capas o mejorar el proceso de revelado en blanco y negro, por ejemplo. La comunidad de práctica de Flickr es un paradigma de creación y transmisión de conocimiento en este sentido.

El conocimiento (sobre fotografía, en este caso) ha escapado de los espacios tradicionales (escuelas), y está fuera de control, o mejor dicho, es controlado por los propios usuarios que desean adquirirlo.

En este sentido, el modelo pedagógico ha cambiado (o debe hacerlo si aún no lo ha hecho): de un modelo centrado en el profesor, quien genera, filtra, presenta y transmite el conocimento como mejor le parece, hacia un modelo donde es el estudiante quien busca, mezcla, crea y comparte. Pero esto no implica la desaparición del profesor, al contrario, la figura de una persona capaz de validar y certificar el proceso seguido por cada estudiante se convierte en esencial para asegurar la calidad del proceso de aprendizaje.

El problema es doble: por una parte el conocimiento crece y crece como una esfera de radio R, la investigación es la superficie de dicha esfera, y crece proporcionalmente al cuadrado de R, pero la cultura, que es todo el espacio de conocimiento que va creciendo, crece proporcionalmente al cubo de R, lo cual puede resultar insostenible.

Por ejemplo, ¿es lo mismo estudiar informática hoy día que hace tan solo 10 años? En absoluto, el conocimiento al respecto ha crecido considerablemente y aunque algunos temas ya se den por obsoletos, son necesarios para poder presentar el estado del arte actual; es esta acumulación de contenidos la que nos obliga a resumir, sintetizar y conceptualizar dicho conocimiento de forma que pueda ser localizado y adquirido, y desarrollado, por supuesto.

Y aquí aparece el segundo problema, y una posible solución: ¿cómo organizar y describir todo este conocimiento? Pues mediante el uso de tecnologías semánticas, pero adaptadas a las necesidades de los usuarios. La web semántica actual se plantea como una herramienta para que las máquinas “entiendan” según que conceptos, pero este planteamiento es insuficiente.

poner todos los contenidos en su contexto particular mediante el uso de conceptos que son cercanos a los usuarios. La única manera de aprender a partir de una base de conocimiento ingente y en continuo crecimiento es mediante el uso de tecnologías que permitan la localización de contenidos (en el sentido amplio: recursos, actividades, etc.) a partir de conceptos que se desea desarrollar, optando por un aprendizaje continuo basado en la adquisición y desarrollo de competencias.

La tecnología semántica puede ser una solución, pero aún falta mucho para llegar a lo que se pretende cuando se proponen proyectos y publicaciones bajo el nombre “technology enhanced learning“.

No obstante, el nombre me parece muy bien escogido (más que e-learning, por ejemplo), ya que describe perfectamente la posición de la tecnología: nunca central, sino siempre de soporte con un objetivo claro, el de mejorar.

Para poder afrontar el problema anterior es necesario redefinir el rol del profesor, que debe cambiar completamente y, de hecho, multiplicarse y especializarse en diferentes facetas: el diseñador de mapas competenciales, el compositor de itinerarios formativos, el evaluador de competencias, etc. Cada rol permite al estudiante progresar en este proceso de aprendizaje al largo de la vida (lifelong learning) y ser parte de una comunidad que crea y mantiene el conocimiento de una área en concreto, aunque cada vez más se impone la multidisciplinariedad como mecanismo necesario para la correcta formación de profesionales y, sobre todo, de ciudadanos responsables.

La pregunta clave es ¿por qué? Si no es posible hacerse esta pregunta o obtener una respuesta a la misma nos encontramos ante un problema que quizás no deba ser planteado o deba ser reformulado. ¿Por qué necesitamos el álgebra? La respuesta no puede ser ¡Porque si!, los estudiantes ya no aceptarán ese tipo de respuestas.

El futuro pasa por la cesión del control del proceso de aprendizaje a los propios estudiantes, y convencerlos de que los nuevos roles del profesor son los adecuados para su preparación. El profesor ya no es un enemigo y los compañeros de estudio ya no son competidores.

El uso de herramientas web 2.0 comportará la aparición de entornos personales de aprendizaje que formarán las comunidades de aprendizaje tal y como las entendemos ahora, pero esto no será posible si no existen tecnologías sencillas que los usuarios puedan usar y adaptar a sus necesidades, o crearemos nuevas barreras y brechas digitales.

El uso de estándares sencillos será clave en este proceso, y desde el punto de vista metodológico será necesario desarrollar nuevas competencias que ahora quedan relegadas (trabajo en grupo, autoorganización, etc.) y que son importantes para este cambio de paradigma. Si hoy día el modelo de negocio de la industria musical está en crisis, en un futuro cercano también lo estarán el de las empresas que generan y editan contenidos>, o el de las que proveen servicios educativos.

Si han llegado hasta aquí podemos darnos más que por satisfechos. Si el texto les ha resuelto alguna duda, perfecto, pero si les ha planteado alguna pregunta, mucho mejor.

Es en espacios de debate como el que planteó el IV Seminario Internacional de la Cátedra UNESCO de la UOC donde realmente se tienen visiones de un futuro mejor, y todo se resume a empezar por hacerse una pregunta colectiva y tratar de responderla: ¿cual es el futuro del binomio educación-tecnología?

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El futuro del binomio educación-tecnología (I)

22 Octubre, 2007, por Julià Minguillón Alfonso

Firma invitada: Julià Minguillón Alfonso
Profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación
Director Adjunto del Internet Interdisciplinary Institute
Universitat Oberta de Catalunya

Julià es profesor propio de la UOC desde el 2001 y profesor asociado de la Universitat Autònoma de Barcelona. Ha impartido docencia en las áreas de programación, estadística y minería de datos, informática gráfica y tecnología educativa. Sus intereses de investigación incluyen el análisis de comportamiento de los usuarios en entornos virtuales de aprendizaje, el desarrollo de herramientas para el soporte del proceso de aprendizaje, la personalización de dicho proceso y los aspectos de usabilidad y accesibilidad relacionados.

Actualmente lidera el proyecto PERSONAL(ONTO) sobre personalización del proceso de aprendizaje en entornos virtuales mediante itinerarios formativos adaptativos basados en objetos de aprendizaje reutilizables y ontologías. También participa en el proyecto OLCOS sobre contenidos educativos en abierto.

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Sirva esta (larga, perdón por ello) entrada para resumir el IV Seminario Internacional de la Cátedra UNESCO de la UOC, que versó sobre web 2.0 y educacion. Contó con la presencia de nueve ponentes de primer nivel organizados en cinco conferencias alrededor del tema de debate, un caso de estudio (Second Life) y una mesa redonda sobre el rol de la administración en dicho proceso.

Tal y como lo plantean los organizadores, el objetivo del seminario no es caer en un excesivo nivel de detalle tecnológico, metodológico o organizativo, sino presentar iniciativas y experiencias en marcha alrededor de un concepto o idea que resultan de interés y que son de actualidad. Si el año pasado se discutieron aspectos relativos al uso de contenidos educativos en abierto, este año el seminario se ha centrado en el futuro que plantea el uso de tecnologías web 2.0 en el campo educativo.

El texto a continuación es una aportación común de todos los participantes del seminario, incluyendo al público que con sus preguntas a los ponentes también participó activamente, y visto a través de la óptica de quien firma esta entrada, un profesor de informática consciente de las posibilidades que ofrece la tecnología y seguro del “qué” pero con muchas dudas en el “cómo”.

La web está (y nos está) cambiando. De centros de información, o portales, hacía presencias en espacios personales, mediante el uso de nuevos dispositivos que nos hacen más “web”, que nos permiten navegar continuamente en cualquier entorno.

En este contexto, el aprendizaje ya no se limita a una transmisión de información del docente hacia el estudiante en un entorno controlado (el aula, la universidad), sino que el aprendizaje se produce en cualquier lugar y en cualquier momento, mientras se viaja, mientras se hace deporte, o mientras se trabaja.

Los entornos de aprendizaje, ya sean físicos o virtuales deben cambiar y adaptarse a las nuevas necesidades de los estudiantes. Pero las instituciones están muy por detrás de los estudiantes, aunque éstos no sean aún del todo conscientes del cambio que se está (y que están) produciendo.

El concepto de web 2.0, que pretende romper la ya archimencionada barrera entre productores y consumidores, es mucho más que la adopción de cualquier tecnología punta. El 2.0 es, ante todo, un cambio cultural, “I can do it”, adaptando mensajes publicitarios bien conocidos. Y no solamente los estudiantes, sino también los profesores y la propia institucion. Todo el mundo, de hecho, es el concepto de crowdsourcing, compartir para crear colaborativamente de forma masiva y paralela.

El 2.0 no es hacer las mismas cosas con nuevas tecnologías, sino hacer nuevas cosas con nuevas tecnologías. ¿Enseñar física en una clase con pizarra y un laboratorio? Mejor construir un espacio en Second Life y experimentar en persona los conceptos de gravedad, aceleración, etc.

La tecnología está cambiando continuamente y nos reta a descubrir los usos nuevos e inesperados que hacen los usuarios de la misma. ¿Alguien se imaginaba lo útiles que podrían ser las llamadas perdidas? Una apropiación de la tecnología que los usuarios generaron a partir de una necesidad.

Es lo mismo para el caso del software social, todo este conjunto de herramientas que permiten la interacción en espacios virtuales: blogs, wikis, perfiles (myspace, facebook), mundos virtuales (second life) y muchas otras.

La educación se produce en el espacio de esas interacciones, los usuarios entre si pero entre los usuarios y los sistemas. Los estudiantes reclaman tomar control sobre el proceso de aprendizaje y sobre el propio entorno virtual de aprendizaje, cambiando la manera como los entendemos ahora.

Los estudiantes crean y comparten conocimiento a través de sus espacios personales de aprendizaje, un concepto que, contrapuesto al de entorno virtual de aprendizaje, les permite organizarse en función de sus necesidades y particularidades. Se construyen comunidades de práctica alrededor de cualquier tema o idea, y se aprende de ellas, aunque no todas las comunidades de práctica se deban considerar comunidades de aprendizaje.

N.d.E: Continuará.

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Universidad 2.0 (II)

11 Octubre, 2007, por Julià Minguillón Alfonso

Firma invitada: Julià Minguillón Alfonso
Profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación
Director Adjunto del Internet Interdisciplinary Institute
Universitat Oberta de Catalunya

Julià es profesor propio de la UOC desde el 2001 y profesor asociado de la Universitat Autònoma de Barcelona. Ha impartido docencia en las áreas de programación, estadística y minería de datos, informática gráfica y tecnología educativa. Sus intereses de investigación incluyen el análisis de comportamiento de los usuarios en entornos virtuales de aprendizaje, el desarrollo de herramientas para el soporte del proceso de aprendizaje, la personalización de dicho proceso y los aspectos de usabilidad y accesibilidad relacionados.

Actualmente lidera el proyecto PERSONAL(ONTO) sobre personalización del proceso de aprendizaje en entornos virtuales mediante itinerarios formativos adaptativos basados en objetos de aprendizaje reutilizables y ontologías. También participa en el proyecto OLCOS sobre contenidos educativos en abierto.

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(N.d.E): Viene de Universidad 2.0 (I)
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¿Y los retos organizativos?

Es aquí donde todavía hay mucho espacio para innovar y poder romper las clásicas estructuras jerárquicas impuestas en la universidad y saltarse las barreras productor-consumidor que impone el método tradicional de enseñanza basado en la clase magistral y la transmisión de conocimiento (¿o quizás debería decir información?) del profesor hacia los estudiantes.

El concepto de recursos educativos en abierto (ver http://olcos.org), las plataformas abiertas basadas en una arquitectura de servicios (ver http://www.lafarga.org/campus/esp/index.html) y, porqué no, la desaparición del profesor como tal y su integración en un espacio de inteligencia (¿ o conocimiento?) colectivo donde todos los actores son partícipes del proceso de construcción de aprendizaje, son iniciativas en este sentido.

Finalmente, el secreto del éxito no es plantearse los retos en cada uno de los tres ámbitos (tecnológico, metodológico y organizativo) por separado, sino entender que lo más importante son las interdependencias que cualquier decisión en uno de ellos provoca en los otros dos.

La tecnología va por delante pero sin una adecuada integración con los cambios metodológicos y organizativos que plantea su uso es imposible ofrecer un paso sólido en la dirección que plantea, por ejemplo, el propio cambio de la web 2.0 hacia la 3.0: “ya tenemos la ortografía, acabamos de conseguir la sintaxis, vamos por la semántica”.

En otras palabras, “a ver si ahora entendemos lo que estamos haciendo”. Necesitamos poder describir formalmente todo el conocimiento que una institución tan compleja como una universidad procesa y genera en su seno, de manera que ésta sea verdaderamente una garante de la generación y transmisión de dicho conocimiento desde y hacia la sociedad.

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Universidad 2.0 (I)

10 Octubre, 2007, por Julià Minguillón Alfonso

Firma invitada: Julià Minguillón Alfonso
Profesor de los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación
Director Adjunto del Internet Interdisciplinary Institute
Universitat Oberta de Catalunya

Julià es profesor propio de la UOC desde el 2001 y profesor asociado de la Universitat Autònoma de Barcelona. Ha impartido docencia en las áreas de programación, estadística y minería de datos, informática gráfica y tecnología educativa. Sus intereses de investigación incluyen el análisis de comportamiento de los usuarios en entornos virtuales de aprendizaje, el desarrollo de herramientas para el soporte del proceso de aprendizaje, la personalización de dicho proceso y los aspectos de usabilidad y accesibilidad relacionados.

Actualmente lidera el proyecto PERSONAL(ONTO) sobre personalización del proceso de aprendizaje en entornos virtuales mediante itinerarios formativos adaptativos basados en objetos de aprendizaje reutilizables y ontologías. También participa en el proyecto OLCOS sobre contenidos educativos en abierto.

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Quizás haya llegado el momento de plantearse la distancia real con los avances tecnológicos, que por lo que parece aún van por la versión 2.0 aunque algunos avezados ya hablan de la web 3.0, la cual promete el tan perseguido objectivo de ser semántica (”ya veremos” me atrevo a decir).

La estructura de la universidad, una institución que data del S. XII y que tenía como objetivo servir de gremio y espacio de colaboración para el desarrollo del intelecto, parece que no ha avanzado mucho desde entonces, aunque claramente se está progresando adecuadamente.

Puede parecer que la introducción de Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones en la educación superior supone plantearse retos tecnológicos, metodológicos y organizativos. Los primeros quizás sean los más sencillos de afrontar: es una cuestión de dinero y de hacer apuestas sólidas por tecnologías escalables y con futuro.

Lamentablemente la tecnología de hoy es obsoleta mañana, y es necesario un proceso continuo de actualización para no verse atrapado en un entorno virtual de aprendizaje soportado por aplicaciones que ya no responden a las nuevas necesidades de sus usuarios.

La tecnología (ya nos dijo A. Clarke que es magia para aquellos que no la entienden) siempre va por delante en la carrera de innovar constantemente y ya se sabe que antes de poder comprehender una tecnología, ya tendremos otra más rápida, más barata y ¿más sencilla? disponible.

Los retos metodológicos pasan por dejar de ver el ordenador como un “martillo con botones”, es decir, como una herramienta muy versátil que permite hacer muchas cosas diferentes pero que no aporta nada nuevo a un conjunto de herramientas previas del cual ya se disponía. Y es cierto, pasar unos apuntes en papel a una página HTML y colgarla en un servidor web está lejos de poderse llamar innovación, si de este hecho no pueden extraerse nuevos usos y funcionalidades.

La tecnología aquí también ha forzado la forma en la que se hacen las cosas y el uso de herramientas para el trabajo colaborativo, la auto-organización del tiempo, etc. es ahora una realidad común en muchas instituciones, aunque todavía se pueden encontrar docentes que siguen anclados en su propia filosofía de “qué me vas a explicar, si llevo 40 años con los mismos apuntes”.

(continúa)

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Infotendencias, investigadores sumando esfuerzos

21 Mayo, 2007, por

Hace unos pocos días que se dio a conocer Infotendencias, un blog colectivo formado por 24 investigadores del área de la comunicación de 12 universidades españolas. En la lista de autores de la bitácora se encuentran algunos nombres de reconocido prestigio en el ámbito académico español, como Ramón Salaverría, José Luis Orihuela o Juan Miguel Aguado.

El proyecto, tremendamente dinámico en la medida en que está compuesto por un buen puñado de visiones distintas de la misma realidad, la de la convergencia de medios y las nuevas formas de comunicar y recibir informaciones, tiene como principal objetivo “estudiar las características, procesos y consecuencias de la convergencia en los medios de comunicación en España”.

Conviene señalar también, y de paso cabe congratularse por ello, que el proyecto Infotendencias está financiado por el Ministerio de Eduación y Ciencia. Además se define como un proyecto “abierto a la participación de académicos y profesionales”. Por supuesto, está publicado bajo Creative Commons.

Diría que la suma de detalles de Infotendencias le confiere un carácter bastante atractivo: abierto, dinámico, libre… y de carácter público. En otras circunstancias estaría frotándome los ojos con incredulidad, pero conociendo el trabajo de algunos de los profesionales del proyecto (y habiendo sido alumno de algunos otros), sólo puedo felicitarles y suscrbirme al feed RSS que emite para echarle un vistazo todos los días :)

Y a ustedes, ¿qué les parece?

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Proyecto IEPTL

14 Mayo, 2007, por

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La Universidad de Santiago de Compostela, a través de su Grupo de Investigación de Tecnología Educativa, está llevando a cabo un proyecto que merece nuestra atención. Con financiación europea, esta y otras instituciones, están llevando a cabo un estudio que busca identificar ejemplos de buenas prácticas que relacionen las TIC y la educación en proyectos europeos. La idea es analizar las diferentes iniciativas educativas en funcionamiento a nivel europeo para optimizar próximas decisiones basándose en las mejores prácticas observadas. Es un proyecto que se fija mucho en la colaboración entre usuarios, y como no podría ser de otra forma, los resultados serán expuestos públicamente en un congreso que tendrá lugar a finales de junio en Santiago de Compostela.

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Anatema: autoarchivo y autopublicación de resultados de investigación

20 Abril, 2007, por Ismael Peña-López

Firma invitada: Ismael Peña-López
Profesor de Políticas Públicas para el Desarrollo e ICT4D
Universitat Oberta de Catalunya

Ismael investiga el impacto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en la sociedad, especialmente en aquellos colectivos más desfavorecidos, dando lugar a lo que se ha venido a llamar la brecha digital. Uno de los temas que le interesan es cómo la disponibilidad de contenidos y servicios digitales pueden actuar en contra o a favor del progreso de dichos colectivos.

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Dicen George Roberts (y otros coautores) que un repositorio puede se un sistema demasiado descontrolado como para empezar, que cualquiera podrá dejar ahí cualquier cosa; tanta libertad puede ser un anatema para algunos ya que se abandona todo tipo de control sobre el sistema, pero [es probable que] esta aproximación pueda facilitar en gran medida una adopción a corto plazo [del repositorio]. Nos estamos refiriendo, por supuesto, a sitios web que una institución — generalmente una universidad u otro tipo de organización académica — ponen a disposición de docentes e investigadores para que, mediante determinada aplicación informática, utilicen el sitio para depositar o bien objetos de aprendizaje o bien artículos de investigación.

Sin embargo, lo que realmente sería anatema fuera proponer no la colaboración o uso de repositorios institucionales, sino que cada académico se montase el suyo propio. La cuestión no es baladí: por algún motivo o motivos que todavía no están claros, resulta que la Academia no se anima a utilizar dichas herramientas. Si miramos las estadísticas de uso, da la impresión que la concurrencia es abrumadora. Sin embargo, divididas esas estadísticas por unidad de tiempo y, todavía más, por potenciales proveedores de contenidos, el panorama no es desolador… pero casi.

Cuando el problema es debido a los derechos de propiedad intelectual, la persona individual, por norma general, tiene poco que hacer. Es el caso de la publicación en revistas científicas que o bien no permiten la reproducción de los artículos fuera de ellas o bien lo permiten después del llamado período de embargo. Dado que los editores ostentan los derechos, los repositorios no pueden alimentarse de todos esos contenidos.

A veces la cuestión es “sencillamente” saber incentivar al autor a que publique en abierto — y en el repositorio institucional —, ya que las herramientas existen, pero la montaña no va a Mahoma. De eso sabe mucho Bernard Rentier, el actual Rector de la Universidad de Lieja, que, sin obligar al uso del repositorio de la Universidad, afirma en su excelente blog: a partir del año académico 2007-2008, las únicas listas de publicaciones de los miembros de la ULg que se tomarán en cuenta oficialmente en todo proceso de evaluación interna, sea el que sea, serán las que generará la Bibliografía Institucional, es decir, el listado de lo que haya en el repositorio de la casa.

En la mayoría de los casos — y esto es especialmente relevante en los países en vías de desarrollo y subdesarrollados, pero no exclusivo — es que, simplemente, dicho repositorio no existe. Si bien es cierto que sí existen repositorios de ámbito internacional, de uno u otro modo los más reconocidos tienen sus condiciones para subir los artículos o materiales: o deben ser libres, o deben haber pasado un proceso público de revisión y validación, etc. Sin ánimo de atacar dichos criterios — que compartimos en muchos casos — se dan circunstancias donde interesantísimos contenidos no tienen cabida en dichos repositorios por cuestiones puramente formales. Entonces, quedan dos opciones: o bien se dejan de subir a dichos repositorios, o bien se diseminan por Internet según la tipología: las presentaciones en Slideshare, los diagramas en Flickr, las conferencias en VideoLectures, etc.

Decíamos que lo que resultaría anatema es que cada uno se lo montara por su cuenta. Pero ¿por qué? Con las actuales tecnologías es posible maquetar con extrema facilidad un artículo o un material didáctico para que tenga una apariencia más que buena. Las tecnologías web 2.0 ofrecen al académico docenas de herramientas que le permiten publicar en la red como nunca antes había sido posible. Obtener un ISBN o un ISSN para una publicación puntual o seriada — respectivamente — es un trámite que puede realizarse ya en línea casi al completo o al completo, según requisitos. ¿Por qué, entonces, no aventurarse a (a) auto-archivar los propios trabajos y (b) auto-publicar lo que, en otras circunstancias, nunca saldrá a la luz?

Por supuesto, y ya lo hemos dicho antes, no nos referimos a saltarse el sistema académico que garantiza la calidad de las publicaciones, en absoluto. Pero, por norma general, tesis, tesinas, trabajos de final de carrera (en el caso de estudiantes), working papers, etc. pasan internamente por un filtro de revisión tan bueno o mejor que el que siguen las revistas especializadas… pero, salvo excepciones, no saldrán de nuestro despacho.

¿Queda, pues, un nicho para la acción individual en el ámbito de la publicación y la difusión de la investigación y la docencia?

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The Global Information Technology Report 2007

9 Abril, 2007, por

Hace unos días se publicó el Global Information Technology Report correspondiente al período 2006-2007. Se trata de informe elaborado por el World Economic Forum que mide el uso de las tecnologías de la información y la comunicación en todos los países del mundo. Como principales conclusiones podemos señalar que:

  • Los países escandinavos, Singapur, Islandia, Suiza, Holanda, el Reino Unido y los Estados Unidos repiten top 10,
  • India y China pierden posiciones en el ranking general, aunque siguen siendo muy importantes en el continente asiático.
  • Se registra una cierta subida para mucho países de América del Sur y el Caribe, con movimientos destacbles en los casos de República Dominicana, Guatemala, Costa Rica y Ecuador.
  • La posición de los países africanos es cada vez peor.
  • A España le corresponde un más que modesto puesto número 32, por debajo de países como Chile, Portugal o Irlanda.

Como siempre, conviene lanzar unas cuantas preguntas al aire: ¿merece España estar en ese puesto 32? ¿Qué podemos hacer para mejorarlo?

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