Web Science y Educación 2.0

12 Agosto, 2007, por Ismael Peña-López

Firma invitada: Ismael Peña-López
Profesor de Políticas Públicas para el Desarrollo e ICT4D
Universitat Oberta de Catalunya

Ismael investiga el impacto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en la sociedad, especialmente en aquellos colectivos más desfavorecidos, dando lugar a lo que se ha venido a llamar la brecha digital. Uno de los temas que le interesan es cómo la disponibilidad de contenidos y servicios digitales pueden actuar en contra o a favor del progreso de dichos colectivos.

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Cuando se habla del impacto de las TIC en la Educación, si la Educación se convertirá en algo llamado Educación 2.0 (léase: cómo afecta la Web 2.0 a la Educación) o si hay que promover el uso del ordenador en el aula o prohibir los teléfonos móviles en la misma, me asalta, una y otra vez, la misma duda: ¿estamos adoptando la aproximación correcta al tema?

Como tantas otras ideas, el concepto de Web Science (Ciencia de la Web) fue, seguramente, el fruto de un parto múltiple, simultáneo y con progenitores diversos. Sin embargo, en los últimos meses ha tomado nuevo impulso de la mano de Sir Tim Berners-Lee, inventor de la Web y responsable último de la iniciativa Web Science, cuyo objetivo es, precisamente, poner de manifiesto que la Web, Internet… la Sociedad de la Información es algo demasiado complejo como para estudiarlo desde las disciplinas académicas ya establecidas. Vamos a por un ejemplo.

Desde una aproximación tradicional, la Pedagogía tiende a ver las TIC como una segunda derivada: Al lector habitual de temas de Pedagogía le sonará el concepto de “el ordenador en el aula”, el impacto de este en el rendimiento académico. En el límite de esta aproximación tradicional podríamos hablar de la tecnología educativa o de la incorporación de las TIC en el diseño instruccional, pero no dejan de ser, en el fondo, distintas acepciones de nuestro mundo tal y como lo teníamos concebido hasta ahora.

Vamos hacia la aproximación de la Web Science. Supongamos que queremos explorar el fenómeno de los Nativos Digitales. Seguramente deberemos dar repaso a las neurociencias (o leer a Mark Prensky, que ya hizo el trabajo por nosotros), entender cómo funcionan determinadas tecnologías y el sentido de algunos conceptos (Web 2.0, usabilidad, relaciones tecnológicas entre cliente yu servidor, AJAX), determinadas implicaciones en el ámbito de la Sociología (redes sociales, identidad digital), de la Economía (difusión de la banda ancha, penetración de la telefonía móvil), cuestiones legales (cibercrimen, propiedad intelectual, spam), políticas (participación ciudadana, hacktivismo, e-democracia), cambios en el mundo del arte y la cultura (mashups, rip-mix-burn), en la comunicación (periodismo ciudadano), y por supuesto, eltema que nos ocupa, la Educación (e-portafolio, entornos personales de aprendizaje, aprendizaje a lo largo de la vida, e-learning, enseñanza basada en juegos), y un larguísimo etcétera.

En mi opinión, la aproximación tradicional para investigar el impacto de las TIC en el mundo de la Educación todavía es válida y por muchos años. Sin embargo, tengo la convicción que:

  1. Algunos aspectos de hoy (y, con más motivo, de mañana) únicamente pueden o podrán explicase a través de una perpectiva más amplia, multidisciplinar, holística, como la que ofrece (aunque sea, de momento, más teórica que práctica) la Web Science, como el ejemplo anterior sobre los Nativos Digitales
  2. Algunos otros aspectos, aunque perfectamente explicables aproximándonos a ellos desde una disciplina tradicional, requerirán, sí o sí, un “esfuerzo digital” que, de no llevarse a cabo, pondrán en seria duda la validez de las conclusiones que emerjan de dichas investigaciones. Aunque el cibercrimen sea, al fin y al cabo, una modalidad más del crimen, es absolutamente necesario comprender qué es un ISP o una IP, como funciona el marcado (digital) al agua o la certificación electrónica, o la diferencia técnica entre el phishing y el pharming. Por qué la e-Democracia o la e-Gobernanza serán “2.0” (y qué significa esto exactamente) o no serán. O por qué fenómenos como MySpace o YouTube tienen tanto que ver con la Educación… si no directamente, sí por qué la Pedagogía tiene que entender qué ha sucedido y porqué en estas plataformas para no estrellarse en las aulas.

Volvamos a la introducción de este artículo. ¿Qué es la Educación 2.0? ¿Es el impacto de la Web 2.0 en la Educación? ¿La introducción del blog en el aula? ¿Del wiki? ¿O es el uso de las herramientas de bookmarking social por parte del docente? A mi entender, Educación 2.0 es todo y nada de eso. Educación 2.0 es mirar a la Educación desde el prisma de la Web Science, no desde la Educación como la entendíamos hasta ahora, sino desde las necesidades cognitivas y de capacitación de los pobladores de la Sociedad de la Información. A lo mejor estamos hablando del conectivismo, pero es probable que se trate de algo más.

De estos temas — plataformas y herramientas 2.0, transformaciones de los diferentes usuarios del proceso de aprendizaje, cambios en el paradigma educativo — hablaremos en el IV Seminario Internacional de la Cátedra UNESCO de eLearning de la UOC el próximo 17, 18 y 19 de Octubre de 2007. Os esperamos allí a todos para seguir con la conversación.

 

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Nativos Digitales

8 Junio, 2007, por Ismael Peña-López

Firma invitada: Ismael Peña-López
Profesor de Políticas Públicas para el Desarrollo e ICT4D
Universitat Oberta de Catalunya

Ismael investiga el impacto de las Tecnologías de la Información y la Comunicación en la sociedad, especialmente en aquellos colectivos más desfavorecidos, dando lugar a lo que se ha venido a llamar la brecha digital. Uno de los temas que le interesan es cómo la disponibilidad de contenidos y servicios digitales pueden actuar en contra o a favor del progreso de dichos colectivos.

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En 2001, Mark Prensky publicó dos artículos de los que se suelen calificar como seminales: Digital Natives, Digital Immigrants y Do They Really Think Differently?. De lectura obligada — no para cualquiera interesado en el tema, sino para todo adulto que pretenda seguir viviendo en este mundo algo más de unos pocos meses — las tesis de Prensky se resumen así: las generaciones nacidas en las dos últimas décadas han crecido con Internet, los videojuegos, los CD, el vídeo, el teléfono móvil, etc. Estas tecnologías ya estaban ahí cuando ellos nacieron y las incorporaron con total naturalidad a su entorno, de la misma forma que hicimos con los coches y el televisor las generaciones vivas anteriores. Este hecho no solamente implica que esta generación tenga una total familiaridad con las tecnologías digitales — de ahí la denominación de nativos digitales — sino que, además, y basándose en estudios de neurociencias, su forma de pensar, la estructura física misma de su cerebro, es distinta a la de los inmigrantes digitales, que aprendieron y se formaron en un mundo analógico y para los cuales el mundo digital han supuesto un proceso de inmersión en unas tecnologías que, en el mejor de los casos, les resultaban extrañas.

En una reciente charla de John Palfrey en la Universitat Oberta de Catalunya, el Director Ejecutivo del Berkman Center of Internet and Society apuntaba algunos rasgos característicos de estos nativos digitales:

  • La identidad digital en la red, tan importante o más que la de la “vida real”
  • La capacidad de trabajar en paralelo, la multitarea
  • El dominio de los medios de producción digital
  • Su visión del mundo como prosumidores, en clara oposición al concepto de consumidor (pasivo)
  • El mundo como terreno de juego, con la eliminación que supone de barreras tanto geográficas como temporales

El panorama digital
Fotografía de Wesley Fryer

Este cambio radical en la forma de comprender e interactuar con el mundo no solamente es un hecho incontestable, sino que representa un problema real cuando las dos generaciones se encuentran en un mismo espacio: el aula. Si la transmisión de conocimiento entre generaciones siempre ha sido una relación compleja por los distintos puntos de vista, la legitimación del maestro ante el aprendiz, las distintas percepciones sobre la utilidad del conocimiento a transmitir, etc., cuando la fractura intergeneracional es totalmente disruptiva, el proceso se complica más todavía. No en vano, Tapscott y Williams, entre muchos otros, afirman ya que habrá que irse acostumbrando a la idea que, en el mejor de los casos, esta transmisión de conocimientos irá en los dos sentidos o, dicho de otro modo, que de forma creciente tendremos mucho que aprender de nuestros alumnos.

Es probable que uno de los pasos que haya que dar, como docentes — aunque también como progenitores, ya que la educación empieza (o debería) en casa —, es acelerar nuestra “nacionalización” en el mundo digital: siempre nos quedará el acento de nuestra lengua materna, pero únicamente hablando el mismo idioma el entendimiento será posible. Y, desengañémonos, los nativos digitales no aprenderán una lengua muerta, la nuestra, la del mundo del correo postal, de las llamadas por teléfono, de los facsímiles de incunables de páginas amarillentas.

Volviendo a Prensky, afirma este que aunque el cerebro y la actitud de los nativos digitales ha cambiado para siempre, ello no significa que todos los tópicos que se han generado a su alrededor sean ciertos. La falta de atención, por poner uno de los ejemplos más manidos, no se debe a una capacidad de concentración perdida, o a la imposibilidad de llevar a cabo una tarea durante muchas horas, sino, simplemente falta de interés: la misma falta de interés que históricamente han hecho suspender a generaciones y generaciones de estudiantes Matemáticas o Latín. En consecuencia, y a colación de lo que afirmábamos en el párrafo anterior, propone que el docente reinvente, de forma radical — incluso subversiva, para las corrientes más instaladas en la ortodoxia —, su discurso, su esquema mental… y el de sus clases.

Para no quedarnos en el ámbito de lo teórico, de la crítica fácil tras la barrera, proponemos aquí tres ejemplos.

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