Retos de la Gestión del Conocimiento ante la inmigración
Si bien, la inmigración tiene efectos positivos, genera rechazo en ciertos sectores de la población debido a que sus beneficios no están distribuidos de forma equitativa. La competencia de mano de obra barata perjudica a los trabajadores no cualificados de las PYME. En cambio, al parecer las grandes empresas se benefician del aumento de productividad que aporta esa mano de obra barata y de la ampliación de mercados con nuevos consumidores. Algunos países de Europa se consideran abiertos al mundo, dando la bienvenida a gente con la ambición de labrarse un futuro mejor y de contribuir al país que les acoge. Para ello se debe afrontar el reto de la integración de la nueva población, respetando sus culturas y haciendo respetar los valores, principios jurídicos y leyes europeas. Por tanto deberíamos preguntarnos:
¿Qué respuestas genera la sociedad del conocimiento a los requerimientos existentes a partir de los flujos migratorios, para sacar el mejor provecho y garantizar el bienestar de la sociedad en general?










Sindicación

2006-10-03 a las 12.08 pm
En estos tiempos de fuerte discusión con respecto a la conveniencia de los flujos migratorios y dados los últimos acontecimientos de tensa discusión entre el Ministro del Interior francés y el Presidente Zapatero acerca de las regularizaciones masivas, no se puede ocultar la actual necesidad en la economía europea de inmigrantes.
Para que Europa pueda convertirse en la economía más competitiva debe apoyarse en el conocimiento, pero para ello se requiere de inmigrantes. Al respecto, el preocupante declive demográfico necesita del ingreso de personas de otras latitudes, que no solucionarán la crisis de la Seguridad Social y las pensiones, pero la paliarán.
Las cifras refuerzan los beneficios de esta realidad en la economía española, cuando se observa que la tasa de actividad en el mercado de trabajo de la población extranjera ha sido de un 73,85%, frente al 56,12% de los españoles. Además, según la Asociación de Empresas de Trabajo Temporal (Agett), el trabajo de los inmigrantes ha producido algo más del 11% del PIB.
Así las cosas, Europa debe permanecer abierta al mundo, dando la bienvenida a gente con la ambición de labrarse un futuro mejor y de contribuir al país que le acoge, tal y como lo señaló el ministro de Interior francés Nicolas Sarkozy, lograr una inmigración “elegida” y no “sufrida” (choisie et non subie).
Para ello se debe afrontar el reto de la integración de la nueva población, respetando sus culturas y haciendo respetar los valores, principios jurídicos y leyes europeas. En este sentido, recibir a inmigrantes que vienen con la idea de encontrar un empleo y condenarlos a trabajar con un bajo salario, sin seguridad laboral y sin garantías, es un verdadero error.
En este sentido, el desarrollo y la gestión del conocimiento, no pueden menospreciar este fenómeno e intentar sacar el mejor provecho posible. Es a partir del conocimiento y del análisis que se generarán soluciones tanto laborales como sociales para afrontar el reto de la inmigración. Dichas medidas poseen carácter de urgencia y deben ser planificadas y ejecutadas a la brevedad, de lo contrario dicho proceso se convertirá en un verdadero problema que afectará negativamente tanto a la sociedad como a la economía.
El complejo análisis de este tema debe generar alternativas tales como:
1) Ordenar la inmigración para que respondan efectivamente a las necesidades del mercado de trabajo, a través de pre-contratos pactados en sus países de origen.
2) Dedicar más recursos a la educación, así cada niño, autóctono o inmigrante, podrá desarrollar todo su potencial.
3) Planificar las ciudades con el fin de evitar guetos. Y se podrán garantizar servicios públicos de calidad y oportunidades económicas equitativas.
Finalmente, el éxito de la inmigración consiste en poder conjugar el deseo de inmigrar de unos con las necesidades de los otros. La decisión individual de intentar pasar de países en vías de desarrollo a economías ya maduras con todas sus oportunidades, es comprensible, sin embargo, cada país tiene derecho a controlar sus fronteras y a gestionar sus flujos migratorios, he allí el gran reto.