IE Y Competitividad

En la actualidad nos encontramos en un entorno económico incierto y cambiante que obliga a las empresas a desarrollar nuevas ideas en lo relativo a la gestión para no perder cotas de competitividad y adecuarse así a los nuevos paradigmas económicos. La identificación de la persona, junto con las TICs y la Innovación como factor clave de competitividad, dentro de la Economía del Conocimiento, en la actual economía global, hace necesaria la profundización en el estudio de uno de los componentes más intrínsecos y olvidados de la persona: la emoción. Con esta idea, y debido a los últimos avances de las neurociencias, se han realizado en los últimos años importantes investigaciones en el ámbito de la medición de los componentes emocionales de las principales competencias directivas.
Por lo tanto, analizar la relación que existe entre el desarrollo de las competencias emocionales directivas y la competitividad, así como la identificación de las variables emocionales que más correlacionan con ésta, supondrá un avance en la consecución de ventajas competitivas, o lo que es lo mismo, posibilitará un incremento de la competitividad empresarial en un entorno que hoy presenta una necesidad acuciante de mantener y mejorar su posición en la llamada “aldea global” y en la Nueva Economía.
Tags: Ninguno










Sindicación

2006-10-21 a las 12.21 am
Rogelio, según dices: “debido a los últimos avances de las neurociencias, se han realizado en los últimos años importantes investigaciones en el ámbito de la medición de los componentes emocionales de las principales competencias directivas”.
Estoy deseando conocer esos estudios donde la neurología se une con la medición de competencias emocionales de los directivos. ¿Seguro que es eso lo que quieres decir?
Por otra parte, si realmente es importante adquirir una cierta competencia emocional, ¿por qué sólo se mide y se potencia en los directivos? Seguramente una empresa será más competitiva si toda su gente desarrolla un mejor manejo de sus emociones. Si sólo cuatro directivos mejoran, no creo que puedan hacer mucho y encima se frustrarán porque los empleados no les siguen el juego.
2006-10-23 a las 7.54 pm
Estimado Alorza. Antes que nada quiero agradecerle la posibilidad que me ha ofrecido de reflexionar un poco más sobre este tema y agradecerle también la lectura de mi escrito.
En cuanto a su primera observación, decirle que al extracto que ha seleccionado le falta la primera parte de la frase que era: “Con esta idea (la referida a la recuperación de la emoción como parte intrínseca de la persona que es factor clave de competitividad), y debido a los últimos avances en las neurociencias, se han realizado importantes investigaciones en el ámbito de la medición de los componentes emocionales […]”. No obstante, estoy de acuerdo con usted al pensar que esta oración necesita una aclaración. Los estudios sobre competencias en el trabajo tienen un punto de referencia, de inicio, en los estudios de David MacClelland y en concreto en su artículo de 1973 “Testing for Competencia Rather than Intelligence”. Esto indica que los estudios sobre competencias fueron anteriores a las publicaciones de neurocientíficos como Antonio Damasio que publicó El error de Descartes en 1994 o el propio Goleman que publica Inteligencia Emocional en 1995.
Con todo esto, lo que quiero indicar es que, como usted bien decía, no son los últimos avances en las neurociencias el motivo de las investigaciones sobre medición de los componentes emocionales de las principales competencias directivas. Lo que sí es cierto, es que el desarrollo de las competencias emocionales en el trabajo se sustentan, en cuanto a la percepción, comprensión y regulación emocional, en los cambios de paradigma que están propiciando los avances en el estudio de la neurobiología de la emoción y otras disciplinas como la Psicología, la Filosofía y el Management. Prueba de esto puede ser la incidencia que hacen en la neurobiología de las emociones autores como Goleman, Boyatzis o Rafael Bisquerra para comenzar o dar una justificación a sus teorías.
En cuanto a adquirir las denominadas “competencias emocionales en el trabajo” estoy totalmente de acuerdo con usted en cuanto a la conveniencia de que sea toda la organización la que desarrolle la IE. Sin embargo, Goleman en su libro La práctica de la Inteligencia Emocional (Kairós, 2004; 59 y 60) hace referencia a investigaciones realizadas sobre trabajadores “estrella” donde indica que:
- En trabajos sencillos, los que ocupan el 1% superior rinden tres veces más que quienes se hallan en el 1% inferior.
- En trabajos de complejidad media, ese ratio de rendimiento superior se sitúa en 12.
- Entre la profesiones más complejas, el ratio se sitúa en 127. Hay que decir que en este caso no se comparó con los que ocupaban los niveles inferiores, sino los que se hallaban en los niveles intermedios.
Esto puede ser una indicación, una referencia de por dónde debe empezar el desarrollo de la IE en la empresa.
Una vez dicho esto, no me queda más que agradecerle de nuevo su generosidad por comentar mi artículo y expresarle mi deseo de que si encuentra libros de neurobiología que se unan en la medición de las competencia directivas, por favor, los ponga en conocimiento de este foro virtual.