La RSC como valor emocional en la formación de ejecutivos

Hoy podemos observar que la formación de ejecutivos, principalmente a nivel de MBA, se ha vuelto un mercado tan rentable, que no existe casi una universidad de habla hispana en la cual no encontremos ofertas de este tipo. Parece existir el convencimiento que con distintas metodologías se logran generar las competencias necesarias para dotar a sus participantes de los elementos necesarios que los potencien como “personas” competentes en gestión y negocios.
En este mar de posibilidades, la RSC se ha comenzado a instalar lentamente como un contenido más dentro de la formación, tal como lo fue la ética empresarial a finales de los 90; Sin embargo, la pregunta que cabe realizarse es si la forma en la cuál se incluyen los temas de RSC en la formación ¿son adecuados para los desafíos que se deben alcanzar?
La primera aproximación a la respuesta de la pregunta formulada nos dice que “NO”, ya que los contenidos de los planes de formación se centran en dos grandes polos: La “filosofía de la RSC” o bien en el “conjunto instrumental” que permite decir si una institución es socialmente responsable. En esta dicotomía se pierde uno de los ejes centrales del aprendizaje individual y social, que es clave en la formación de ejecutivos: “las emociones“.
Pero, ¿por qué importan las emociones?, Beti Sáez nos da una aproximación, porque “Las emociones y las motivaciones son los verdaderos motores del comportamiento que proyectan al ser humano hacia la acción”. En este sentido, frente al coeficiente intelectual, que define el tipo de conocimiento filosófico e instrumental, las emociones (en específico el coeficiente emocional) constituye un eje más apropiado sobre el cual formar ejecutivos. Más que teorizar los ejecutivos deben sentir un compromiso que los vincule a la acción con responsabilidad social.
Según Goleman “La inteligencia emocional es dos veces más importante que las destrezas técnicas o el coeficiente intelectual para determinar el desempeño de la alta gerencia”, por ello el mayor desafío que existe es transformar la enseñanza y práctica de la RSC en un factor emocional, más allá de un conjunto de contenidos e instrumentos dados, que hoy, por lo demás, ya están presentes en los programas de formación ejecutiva.
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Sindicación

2006-11-06 a las 2.45 pm
Recuerdo que en el pasado muchos de los altos directivos de empresa en España eran ingenieros industriales, cuando lo que hacía progresar a las empresas era la tecnología, pero hoy el progreso está en la conquista de mercados, en la innovación, en las inversiones y/o adquisiciones, para lo cual los ingenieros industriales no vienen preparados. Hubo una época que pasó el poder a los economistas y quizá en el futuro se perfile como ejecutivo la figura del humanista. En realidad el tirón lo darán psicólogos, sociólogos, antropólogos, filósofos, lingüistas y titulados similares, pues el progreso en las empresas se deberá al mejor aprovechamiento de los recursos humanos, a la buena selección de personal, a la “felicidad” en los puestos de trabajo, a la formación de equipo y a la concentración de objetivos.
La exigencia de los MBA en el fondo es un barniz supletorio, pero que hace bonito, y significa que ha habido un período de reclaje y paso por las aulas(= disciplina de grupo)
2007-04-20 a las 4.41 pm
queria hacer una acotación son muy buenos sus articulos y desearia saber un poco mas que nivel de importancia tiene hoy trabajar con la inteligencia emocional ya que estoy realizando mi tesis y quiero emprender este tema como se puede abordar