Empresas y ONGD-s

En ocasiones se oye esgrimir, como argumento en contra de la RSC, que las empresas no son ONGD-s. Comentario que por un lado suena a desprecio hacia las ONGD-s y su labor, que por otro lado, aún siendo cierto, no creo que deba servir para justificar una ausencia de responsabilidad hacia la sociedad por parte de las empresas. Sin embargo, no estoy de acuerdo, con la afirmación de que las empresas no son ONGD-s y voy a intentar explicarme a lo largo de estas líneas.
En la sociedad actual estamos, en mi opinión, tendiendo a compartimentar todo. Vivimos en una sociedad sobreespecializada donde tenemos un especialista para cada actividad concreta. El problema, es que llevamos esa compartimentación a la persona, a un ser humano cuya fe es una fe casi espiritualista que tiene que ver como sus momentos de intimidad, si los hay, con aquel que llamo Dios, pero que no se le ve su influencia directa en la vida diaria; la educación de los hijos, más tradicional, de valores, de hábitos, de formar a la persona, la descargamos en los colegios y educadores; la gestión de nuestros barrios, comunidades… frente a la implicación de otras décadas a través del asociacionismo, lo hemos ido descargando en la Administración Pública.
Lo mismo ocurre con el altruismo, el hacer algo por los demás. Ante la aparición de ONGD-s, que en el fondo su objetivo debe ser el dejar de existir como signo de que aquello por lo que luchan ha sido asumido por la sociedad, las personas hemos descargado el interés por los demás, por las injusticias que nos rodean… en manos de ellas. Hoy en día damos por hecho casi, que el luchar por ciertas causas, no es asunto nuestro, sino que para eso existen las ONGD-s.
Lo mismo que las personas, creo podemos decirlo de las empresas. Al fin y al cabo las empresas son reflejo, pequeños fractales, de la sociedad en la que se inscriben. Las empresas asumen que su rol en la sociedad, es como dice Friedman, conseguir el máximo beneficio, y cumpliendo ese objetivo hacen su mayor contribución a la sociedad. Sin embargo, por un lado dejar claro que la acción social no es la única manera de RSC en las empresas. Creo que tiene que ser algo voluntario y no exigible, pero sí creo también que deberíamos premiar a aquellas que sí lo hacen.
Sin embargo, el premiar a esas empresas implica la responsabilidad de cada uno de nosotros como consumidores, el que a la hora de consumir valoremos no sólo la calidad del producto y su relación con el precio, sino también que empresa está por detrás y que contribución hace a la sociedad. Esto a su vez me provoca preguntas: ¿Debe una empresa hacer pública su acción social? ¿El dar publicidad a determinadas acciones altruistas de la empresa desvirtúa esas acciones? ¿Es importante la motivación a la hora de llevar a cabo las acciones? ¿Por qué empresas que se han visto implicadas en denuncias de algunas ONGD-s por mano de obra infantil, o por ‘engaño’ a consumidores del tercer mundo… al tiempo se les ve implicadas en acciones sociales? La Coordinadora de ONGD’s de Euskadi tiene un decálogo con criterios sobre la relación entre ONGD y empresas, ¿deberían elaborar las empresas su propio decálogo con criterios para la acción social o para la relación con las ONGD-s que evitara el pensar que todo la acción social de la empresa por definición es un lavado de cara? Hay empresas que en sus campañas promocionales no utilizan la acción social como un elemento de venta o de imagen de marca ¿Es conveniente publicitar la acción social de las empresas o si se hace por motivaciones éticas o altruísticas no necesita ser publicitada?










Sindicación

2006-11-30 a las 10.25 am
Yo soy siempre muy crítica con el tema de la Responsabilidad Social en las empresas. Por que no nos debemos engañar: las empresas están ahí para vender y no para hacer acciones sociales (yo sí que creo que una empresa no es una ONGD).
Antes de pedir a las empresas que sean socialmente responsables deberíamos empezar nosotros a ser consumidores responsables. No conozco a nadie que vaya al supermercado y se haga una lista de sitios donde no comprar porque no sean socialmente responsables.
2006-11-30 a las 1.53 pm
Creo que el tema de la Responsabilidad Social puede suscitar muchas suspicacias por parte del público en general y, también, malos usos por parte de las empresas. No obstante, en cualquier caso, me parece positivo que se ponga sobre la mesa el tema del papel social que deben cumplir las organizaciones.
Es evidente que una empresa tiene que ganar dinero, es una obligación que también forma parte de su responsabilidad social. Lo que no es tan evidente es que lo tenga que ganar a cualquier precio. Y no es que las empresas se tengan que comportar como ONGD, sino que tienen que contribuir a la sociedad, al igual que debemos hacerlo los ciudadanos. Hay quien empieza a hablar de empresa ciudadana.
Por otro lado, también es evidente que cada uno de nosotros debemos actuar como consumidores responsables (véase el estupendo libro de Adela Cortina: Por una ética del consumo).
Y, en último lugar, las instituciones públicas también juegan un papel importante porque son quienes sientan las reglas del juego y quienes más pueden hacer en el apoyo y la promoción de la Responsabilidad Social.
2006-11-30 a las 3.21 pm
A cada cual lo suyo. Cada uno de nosotros tenemos (individual o colectivamente) roles que cumplir. Sin duda que las empresas tienen que ser productivas, generar empleo, contribuir al crecimiento económico y, obviamente, ser rentables. Sin embargo, también hay aquellas que van más allá y se permiten mirar su entorno y contribuir a su desarrollo, éstas son, a mi parecer, las que se catalogan como responsables socialmente.
Ahora, las responsabilidades colectivas son las que tenemos que asumir dentro de la sociedad y comparto plenamente lo comentado por Arantza Echaniz, en cuanto a que tenemos que asumirlas como “consumidores”, a lo que le agregaría también como “trabajadores” y/o “ciudadanos” entre otros.
2006-12-02 a las 11.33 am
Yo, como Lorena, soy crítico con la RSC. Demasiadas veces es un lavado de cara. Mi opinión es que hay que cambiar los presupuestos de partida. El doble lenguaje de muchas empresas es una losa para la credibilidad de la RSC.
¿Por qué no impulsar modelos nuevos y no parches sobre los ya existentes?
Un saludo,
Julen
2006-12-03 a las 7.41 pm
Gracias Alfonso por permitirme, con tu escrito hacer esta reflexión. Mucho se está hablando sobre RSC y poco se etá haciendo. Mucho discurso académico y poca práctica empresarial…mucha prédica y poca práctica. Creo que la publicidad de las acciones de RSCI es algo secundario siempre y cuando se esté haciendo algo en las empresas y esas acciones no estén dirigidas desde el \\\\
2006-12-13 a las 5.33 pm
De nuevo a vueltas con el eterno -y creo que bastante estéril- debate sobre la empresa y la RSC. Creo que, a estas alturas, hay muy poco por descubrir. ¿Que una empresa no quiere ser socialmente responsable porque piensa que eso es “robar dinero al accionista” o “una pérdida de competitividad ante otras empresas”? No os preocupéis. Ya se encargarán el tiempo y el mercado de ponerla en su sitio. ¿Acaso no pasó lo mismo en este país hace unas décadas con el tema de la gestión empresarial y el respeto al medio ambiente? Y, hoy en día, ya nadie discute que una empresa debe ser respetuosa con el medio ambiente…
Tranquilidad, que la RSC llegará a las empresas como las manzanas maduras acaban cayendo del árbol. Podemos, eso sí, menear el árbol para que las manzanas caigan antes, lo que equivale a usar eficaz y organizadamente esa terrible arma que los consumidores tenemos en nuestras manos: el poder de nuestro dinero (que es lo único que quieren las empresas) a la hora de comprar.
Va siendo hora, por tanto, de extender también el mensaje de la corresponsabilidad social consumidora. Esto es, de tomarnos en serio eso de castigar a unas empresas y de premiar a otras en función de lo que hagan o dejen de hacer en materia de RSC.
2006-12-21 a las 11.20 pm
Hola amigos:
Como en mi anterior aportación hice un comentario sobre que no podemos esperar que las empresas se comporten como una ONG y parece que a Alfonso eso le suele sonar a desprecio hacia las ONG´s lo primero quería aclarar que precisamente la afirmación era en el sentido contrario. Creo que Iñaki, con más radicalidad, ha expresado bien la idea de fondo: es el “poder del dinero” el motor fundamental de las empresas (a diferencia de las ONG’s, al menos de la mayoría de ellas) y los consumidores debemos usarlo. Para ello, creo Alfonso que es importante que las empresas comuniquen su “acción social” pues así los consumidores podemos conocer cuales son las mas socialmente responsables y actuar en consecuencia. En cuanto a tratar de averiguar si su motivación última es la ética, el altruismo o el miedo al “castigo del consumidor”, insisto que nunca será fácil de saber, pero sigo pensando - puede ser por mi pragmatismo enfermizo – que tampoco es la cuestión crucial en el tema de la RSC.
Saludos cordiales,