¿Qué celebra nuestra sociedad en navidad?

Paseaba yo por una avenida observando los adornos de navidad. Y cavilaba sobre la publicidad y todo lo que se nos viene encima. Me fijé especialmente en unas velas y en unas estrellas luminosas colgadas en la calle. Y entonces pensé en el debate actual sobre los signos y símbolos religiosos, expuestos en lugares públicos o utilizados por una persona, de forma patente y pública.
Está claro que los extremos se han de evitar. Por ejemplo, las “manifestaciones ostensibles” o el silencio clandestino y el ocultamiento sistemático de todo motivo religioso. El ojo observador descubre casos y casos. Los belenes, las marcas comerciales y los 8 millones de bombillas que ya centellean en Madrid en estas fechas… Y lo que escribe hoy un periódico: “El Pontífice mostró su respeto a la Turquía secular con un gesto significativo: ocultar su cruz debajo del abrigo mientras salía del avión y cuando visitaba el mausoleo de Mustafa Kemal Ataturk.”
¿Qué postura adoptar ante las jóvenes que llevan en público el hijab o velo islámico? ¿Qué hacer con los adornos navideños de la calle? Claro que no es lo mismo una cosa que otra. Ni tampoco es lo mismo plantearlo en Bilbao o en Ankara, por no quedarnos en pura teoría. Porque en esta problemática, como tantas veces, mucho se juega en el paso de la teoría a la práctica. ¿Qué entendemos por “invadir” o “hacer ostentación” o por “expresión legítima de las creencias religiosas“?
Yo abogo por ser tolerante con el hijab y ser tolerante también con decoraciones navideñas expuestas en espacios públicos o en lugares privados con escaparate público. La sociedad ha de reflejarse en su entorno. Yo defiendo una calle democrática, pluralista y libre. Pero no sin ciertas condiciones y, en todo caso, respetuosa. La discusión se planteará, probablemente, en el momento de fijar los límites de esas condiciones y de los posibles abusos…
No creo en una “navidad cristiana desnuda“, centrada sólo en lo esencial, y sin ninguna decoración exterior y pública. Pero confieso que las ambientaciones de nuestras calles me dejan pensativo. ¿Qué celebra nuestra sociedad en navidad? Tú ¿qué piensas?
Tags: hijab, navidad, religiones, símbolos, sociedad










Sindicación

2006-12-22 a las 11.23 am
Se celebran las prisas y las risas, el reencuentro y la compañía, la riqueza el que la tiene, los recuerdos de la salud quien la perdió. Otros celebramos (también) una especie de cumpleaños, de Alguien en quien creemos de una cierta forma, y yo al menos, estoy convencido de que en Su mensaje cabe todo lo que afirmas, la tolerancia hacia otras culturas, religiones y sociedades extrañas, pero cada vez menos, porque se han transplantado en la nuestra, enriqueciéndola. En cuanto a los adornos navideños, creo que han perdido cualquier connotación religiosa para la mayoría de las personas, y que son un simple sustituto del Sol del lejano verano: no hay que olvidar que a los humanos nos encantan las cosas luminosas.
Igual que en cualquier otro momento del año, pero también guiado por la tradición social que los autores y lectores de Industria y Servicios (y de Creamos el Futuro) pasemos unas felices fiestas.
2006-12-24 a las 7.25 am
http://www.periodistadigital.com/religion/object.php?o=535259
¿Tiene razón la jerarquía eclesiástica cuando se queja de la pérdida del sentido religioso de las Navidades? Del análisis de los orígenes de estas fiestas se deduce que no. «No existen fiestas estrictamente cristianas, ya que, al menos en su origen, en su mayor parte proceden de ritos paganos», explica Manuel Mandianes, antropólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), respecto a celebraciones como las de las Navidades, la Epifanía y el Día de Todos los Santos. La Navidad, añade, no empezó a celebrarse hasta el año 330 y al principio era una sola fiesta junto con la Epifanía.
EL DÍA DE NAVIDAD
El solsticio de Invierno
No se conoce la fecha del nacimiento de Jesús. Ni el año ni el día. Desde luego, no llegó al mundo el 25 de diciembre del año 1 antes de Cristo (aC). Los historiadores creen que Jesús nació entre 6 aC y 4 aC, aunque resulte paradójico, y que no lo hizo en la fecha que ahora se celebra. Un viejo mito oriental -recuerda Mandianes- dice que Mitra, dios protector del orden cósmico y de la justicia humana, que garantizaba los tratados de paz, salió de su roca un 25 de diciembre para arrancar a los hombres de las garras del mal, y unos pastores asistieron a su nacimiento. La tradición cristiana incorporó la festividad del 25 de diciembre para asimilar la celebración pagana del Sol invicto. Así, el nacimiento de Jesús coincidía con el renacimiento del Sol en el solsticio de invierno.
ÁRBOL CONTRA BELÉN
Cinco siglos de rivalidad
El primer árbol de Navidad del que hay constancia apareció en Alsacia en el siglo XV. La rivalidad con el belén, un elemento que entonces tenía ya siglos de antigüedad, comienza con la Reforma de Lutero, que lucha contra los belenes como muestra de idolatría e impulsa el árbol en el mundo protestante. Poco a poco, los belenes, que hasta entonces se habían centrado en las figuras del portal y los Reyes Magos, incluyen a los pastores y a los representantes de todo tipo de oficios. Es la forma de la Iglesia de intentar popularizar esta representación religiosa.
LOS REGALOS
Herencia romana
La costumbre de entregar regalos en estas fiestas tampoco es de origen cristiano. Roma dedicaba en diciembre fiestas a Saturno, al final de las cuales los niños recibían regalos. Los pequeños han seguido recibiendo regalos por Navidad hasta ahora, si bien de diferentes personajes según cada época y lugar. Los Reyes Magos -que ni eran tres, ni reyes, y sólo se citan en un pasaje bíblico- son los personajes mágicos en el mundo católico. Papá Noel se inspira en el sacerdote cristiano griego Nicolás, que se transformó en Santa Claus alrededor de 1624, cuando inmigrantes holandeses fundaron lo que luego sería Nueva York. A mediados del siglo XX, esa figura volvió a Europa, donde en Francia se fundió con otro personaje, dando lugar a Papá Noel.