Actividad emprendedora y capacidad innovadora
Hace un par de meses el INE dio a conocer los resultados de la última encuesta sobre innovación tecnológica en las empresas, destacando que más de una cuarta parte de las empresas españolas son innovadoras en producto o proceso. Ciertamente, este porcentaje varía de una región a otra, siendo Navarra, Cataluña, Madrid, País Vasco y la Comunidad Valenciana las regiones que mayor cantidad de empresas innovadoras presentan en comparación con la media española.
Al comparar estos resultados con el porcentaje de empresas consolidadas por regiones de acuerdo al último informe GEM España, encontramos que las comunidades autónomas con un porcentaje de empresas innovadoras por encima de la media, son también más exitosas que la media; mientras que algunas de las regiones menos innovadoras, tienen un porcentaje de empresas consolidadas por debajo de la media. Las únicas excepciones de esta relación son Canarias y Castilla y León, cuyas estructuras empresariales cuentan con una menor presencia de empresas innovadoras que el resto de España, a pesar de que sus porcentajes de empresas consolidadas son claramente superiores a la media.

Desde que en 1911 Schumpeter aporta una visión del emprendedor como agente de innovación, muchos investigadores han estudiado esta relación tanto desde un punto de vista microeconómico como macroeconómico, llegando a concluir que la combinación de actividad emprendedora e innovación es generadora de una mayor competitividad y consolidación de las empresas y un mayor crecimiento económico en las regiones.
¿Pero qué tiene que ver el éxito de las empresas con la existencia de empresas innovadoras? ¿Acaso una región con mayor presencia de empresas consolidadas es sinónimo de región más innovadora o viceversa?
Tags: competitividad, creación de empresas, emprendedor, empresas, GEM, Innovación, tecnología










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