Sistema globalizado, la libertad de mercado y la empresa socialmente responsable

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Es muy difícil en el siglo XXI hablar de autonomía, de independencia, de libertad. De lo que se habla es de un sistema globalizado en donde reina la libertad en el mercado.

Pero es en este punto que estamos frente a una nueva disyuntiva. Ya no hablemos de empresas y riqueza, sino hablemos de personas ricas y pobres en el mundo. Y es asombroso. La población mundial oscila los 6.350 millones de seres humanos y las personas que viven con un dólar diario, para las Naciones Unidas ascienden a 1.000 millones de seres humanos, y si duplicamos esta cifra, las personas que viven con 2 ó 3 dólares diarios, es decir, que están en condiciones de pobreza, supera la mitad de la población mundial.

Las empresas socialmente responsables deben considerar los temas de desarrollo porque sus acciones, por pequeñas que sean, son muy importante para el conjunto de la humanidad. La concentración de la riqueza también la podemos medir en seres humanos. "El informe anual del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, 2005", muestra que 2.500 millones de personas sobreviven con menos de dos euros al día, es decir, el 40% de la población mundial sólo logra el 5% de los ingresos, mientras el 10% más rico tiene un 54%. Esta desigualdad planetaria queda reflejada en un simple cálculo: "Bajo el supuesto (conservador) de que las 500 personas más ricas (…) tienen un ingreso superior al 5% de sus activos, su ingreso es más alto que el de los 416 millones de personas más pobres". Si esos 416 millones ganan una media de medio euro al día, se puede calcular que las 500 personas más ricas representan una media de 212 millones de euros al año.

Si consideramos las condiciones medio ambientales, se necesitarían, quizás, al menos 8 planetas tierra para atender los bienes de consumo que hoy ostenta los países desarrollados si todos los habitantes del planeta lograran el mismo acceso. Es decir que considerar el medio ambientalmente siguiendo el paradigma de los países "desarrollados", seria un absurdo. "Si la pobreza en que se encuentran multitudes de seres humanos en el mundo pone de manifiesto el subdesarrollo del consumo en sus formas más agudas, el deterioro del medio ambiente y los desequilibrios ecológicos evidencian gravísimas distorsiones en la estructura general del consumo, que afectan seriamente la calidad de vida de todos" ; Rezeto, L; 2001 dice:"Nos estamos planteando la necesidad de redefinir el desarrollo porque los modos en que se lo ha entendido en la economía convencional, se manifiestan parciales, insuficientes e inapropiados"

Pobreza y riqueza son temas acuciantes del mundo de las nievas tecnologías. Considerar que hay que superar las condiciones de pobreza en el mundo es el tema central de muchos trabajos académicos, ahora, la pregunta que cabria formularse es ¿qué modelo de desarrollo suponemos debemos promover en este proceso de superación de la pobreza?.¿cuál es el modelo de desarrollo que tenemos pensado para atender a las condiciones de pobreza?. Y las respuesta a esta pregunta son muchas y todas de alto interés, pero la que predomina, es considerar el paradigma de desarrollo que han logrado las naciones ricas del planeta, que se las denomina paradójicamente economías desarrolladas y ahora la sociedades de la información.

Ahora bien, las empresas, todas, tanto las Micro, como las Medianas, y principalmente las grandes, si asumen un rol protagónico en la Responsabilidad Social Empresarial, seguramente el rumbo del desarrollo sería otro.

La RSE abarca varias áreas y entre ellas esta el medio ambiente. Las empresas deben atender no solo las condiciones de vida del trabajador considerando su salario, que es muy importante, sino que sobre todas las cosas deben constituirse en un foro de desarrollo que digan "de aquí a" 20 años, 40 años, 60 años, que proyecto planetario tengo. Es el legado para nuestros hijos, nuestros nietos.

La RSE es esencial en una economía moderna globalizada como es la que en estos días estamos todo el planeta, padeciendo y siendo en realidad.

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4 Comentarios a “Sistema globalizado, la libertad de mercado y la empresa socialmente responsable”

  1. José Farías Agustoni dice:

    ¿porque tan poca gente habla del control de la natalidad?. En el año 1900 el planeta contaba con no mas de mil quinientos millones de habitantes, hoy superamos ampliamente esa cifra, por sobre los seis mil millones, sea cual sea el sistema, sin un control de la natalidad la existencia del mismo tiene un limite que esta cercano.-

  2. Yovanni Castro Nieto dice:

    Estimado José…
    Lamentablemente nuestro amigo Roberto no podrá dar respuesta a tu inquietud, desde hace aproximadamente un año dejo de pertenecer físicamente a este blog. Aunque siempre en nuestros recuerdos será parte de esta red…
    Yo creo que es un problema de avance… conforme avanza el hombre avanza su crecimiento, esto ha traído expansión, movilidad entre otras cosas …,en cualquier parte del mundo….El mejor ejemplo es China..
    En estos tiempos, creo que sí se habla de la natalidad… Sería importante preguntarnos ¿a qué precio?

  3. José Farías Agustoni dice:

    …sin prohibiciones, sin reglamentaciones estatales, pero con concientización desde los cuadros de la enseñanza, pienso que se debería tocar mas en profundidad el tema del control de la natalidad. Y en este caso tambien se debe encarar desde la responsabilidad. Responsabilidad y libertad estan intimamente ligadas. Un abrazo.

  4. Industria y Servicios » Histórico del blog » La “nacionalización”de empresas de servicios públicos en algunos países de América Latina: ¿Es válido alegar la RSE en la estatización? dice:

    […] Podría resultar increíble, que a finales de la primera década del siglo XXI, se explane en un blog europeo, como temática de primer orden, las "nacionalizaciones" de empresas de servicios. Si bien es cierto que a raíz de los cambios vivenciados en los años 80 del siglo pasado, donde el paradigma económico liberal introdujo un fuerte proceso de privatizaciones del pool empresarial público latinoamericano, las nacionalizaciones han pasado de bajo perfil hasta la irrupción de nuevas corrientes que en países del tercer mundo, como ejemplos: Compañía de Teléfonos de Venezuela (CANTV) y Electricidad de Caracas (EDECA) en Venezuela, se retoman como tesis aceptable para corregir problemas sociales. Ciertamente el anuncio de nacionalización, llamó poderosamente la atención en los foros económicos globales, pues la estrategia podría considerarse desfasada como solución al mejoramiento de servicios públicos. Además, introduce para la región, un nuevo debate sobre el papel y dimensión del Estado justo al revisarse los magros resultados de las reformas económicas de la década de los 90 pasado. En fin, el panorama nos vislumbra que el dilema "empresa privada eficiente" Vs. "burocracia estatal ineficiente" es mucho más compleja de lo que parece y va más allá de los esquemas económicos de la derecha o la izquierda política. Y la complejidad se potencializa cuando se obliga también a incluir la llamada Responsabilidad Social de la Empresa (RSE) en dicho debate.Sin embargo, los fastos que pueda las nacionalizaciones, capaces de alegrar a los defensores de una vuelta nostálgica hacia los años del "imperio empresarial público"; se disuelven ante los conceptos contemporáneos de empresa. Si durante la época del estatismo latinoamericano (el Estado era el único empresario en servicios públicos) ya existían problemas por la falta de claridad en los modelos gerenciales de dichas empresas (Sindicalismo extremo, politización de los cuadros gerenciales, clientelismo partidista), nuestro nuevo siglo plantea otros tópicos que no son nada fácil de gestionar, menos, cuando el dogmatismo estatal está por medio. Dichos problemas, como ejercicio preliminar, podemos agruparlos en cuatro categorías: políticos, clientelares, valóricos y técnicos. En referencia a la categoría política, la nacionalización de las empresas se enfrenta al peligro de la subordinación ideológica y el cumplimiento de pautas estancas de gobiernos sui generis. Por ejemplo, si el modelo político del Estado que nacionaliza responde hacia la satisfacción de la producción nacional o el abaratamiento de las facturas que deban pagar los usuarios, entonces, la empresa estatizada tendrá que enfrentarse a dilemas que van más allá de incrementar costes o reducir los gastos. La economía globalizada ha cerrado cada vez el cerco de aquellas naciones que se niegan a navegar en sus aguas, haciendo de estas metas políticas una utopía por muy poderoso que sea el Estado protector. Clientelares, como derivación del primero, existe una tentación entre los gobiernos que adquieren empresas de ir colocando a sus adeptos en la nómina para "pagar favores", como se esgrime coloquialmente, trae un bloqueo en los procesos de selección y alistamiento del personal que requiera la empresa, pues, las necesidades empresariales por un perfil de trabajador no lo impone jamás la pauta política ni siquiera la de pura honestidad del candidato, sino, la sencilla regla de la oferta y la demanda. Valóricos, porque los nuevos procesos nacionalizadores ya no responden sencillamente a los mecanismos del ayer, donde el gobierno, tomaba a la empresa y luego de una evaluación (generalmente de tipo política y nada técnica), indemnizaba a los antiguos dueños. Ahora, el Estado, como se hizo se en Venezuela, puja y compra acciones en la bolsa de valores donde se cotizan las empresas, adquiriendo en oferta pública accionaria el paquete mayoritario, es decir, se nacionaliza como si fuera un agente económico del común denominador. Estas negociaciones, al estar fuera de los ámbitos tradicionales de control estatal por el Derecho Público, son fuentes inimaginables de coimas y demás pagos por comisiones que a la larga terminan por gestar un entramado de corrupción con dineros provenientes de las arcas públicas nunca visto. Y las posibles pérdidas que se generan en estos interminables negociados, serán reflejados en los balances contables de las empresas nacionalizadas, creándose déficit donde no los había o agravando los existentes. En cuanto a los problemas técnicos, que vienen asociados a la incapacidad de los cuadros gerenciales para afrontar los problemas que como toda empresa, sólo requieren de soluciones técnicas. A este punto también se le suma la adecuación de los planes de modernización de equipos y sistemas que dichas empresas públicas tengan. […]

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