La nueva moda de distinguir al Management en la sociedad del conocimiento: ¿Es la inteligencia emocional?

He venido exponiendo en otras ocasiones sobre las múltiples referencias que se están haciendo sobre la Inteligencia Emocional (IE). Son tantas que parece realmente una nueva moda, y me he hecho nueva mente la pregunta… ¿lo es en realidad?. Mi contestación sigue siendo que NO rotundo, y me lleva a explicar razonadamente los siguientes motivos.
Las emociones son algo consustancial al ser humano, a las personas, y las personas son algo consustancial al management, a la dirección de empresas. El ser humano es un ser racional y emocional con lo que la incorporación consciente de las emociones a la toma racional de decisiones mejorará este proceso. Pero, ¿por qué ahora las emociones?
Porque los nuevos descubrimientos que provienen de las neurociencias están permitiendo saber más sobre la emoción. Los nuevos sistemas para cartografiar el cerebro apuntan a que la razón y la emoción están unidas, tanto en los procesos emocionales como en los racionales, con lo que no se deben y no se pueden deslindar estas dos realidades.
En cuanto al management, a la gestión de las personas, en su selección, formación y dirección no nos es extraño el concepto de competencias y de gestión por competencias. Desde las primeras investigaciones llevadas a cabo por David McClelland, la gestión por competencias se ha extendido de forma general tanto en el ámbito empresarial, laboral como en el académico. Investigaciones recientes apuntan a que las competencias intelectuales y las derivadas de la experiencia laboral son solamente competencias umbral y que son las denominadas competencias emocionales las que diferencian a las personas con un desempeño excelente. La importancia de estas competencias se sitúa aproximadamente entre un 80% y un 90 % como predictores del éxito profesional y alcanzan su mayor relevancia en sectores que necesitan un alto coeficiente intelectual para su desempeño, como es el caso de los investigadores.
Todo esto nos lleva a sentir que el nuevo paradigma es el de unir emoción y razón, mente y corazón, en la llamada Sociedad del Conocimiento. Cambio de paradigma que aleja de toda duda la noción de que la Inteligencia Emocional sea una nueva moda del management actual. Paradigma que se extenderá también a la educación, a las organizaciones sociales y a la sociedad en general y, lo que es más importante, a la vida y al bienestar subjetivo de todas las personas. Porque esto es lo mejor de la Inteligencia Emocional: que beneficia a la persona sea cual sea el ámbito donde la aplique.
¿Nuestras emociones hay que gestionarlas de forma inteligente?
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Sindicación

2007-06-06 a las 3.40 pm
Hola Rogelio,
Hemos hablado, discutido y conversado hasta la extenuidad acerca de la controversia de los recursos humanos como activo o pasivo…pues bien, a día de hoy, en el siglo 21 y en plena efervescencia por evolucionar hasta la versión 2.0 de todo, todavía no tenemos una consciencia adecuada cuando hablamos de gestionar los activos más valiosos de nuestras empresas…el activo humano
Está claro que las emociones hay que gestionarlas!! sino como vamos a conseguir que los ambientes de trabajo sean productivos, alegres, dinámicos, flexibles y sobre todo productivos???
2009-03-31 a las 1.01 pm
[…] Ser emocionalmente inteligente en el trabajo, este es el tema del que quiero escribiros, pero no desde la perspectiva de la que en otras ocasiones he leído y comparto (aquella basada en que el resultado de mi trabajo en cuanto PERSONA, es el resultado de mis habilidades o competencias racionales y cognitivas, junto a las emocionales), sino desde un estadio anterior o previo: la perspectiva de la razón y emoción a la hora de elegir a qué trabajo voy a dedicar mis habilidades o competencias racionales y emocionales, a qué me voy a dedicar, en qué quiero trabajar… […]
2009-03-31 a las 6.11 pm
[…] Siguiendo con el análisis realizado por Baruch Lev, quien expresa que la gestión del conocimiento permitirá a la empresa "apropiarse" de la máxima proporción del beneficio que una persona produce y "utilizar" al máximo posible los descubrimientos de otros (dentro de los límites legales). Para los presidentes, vicepresidentes y gerentes, tienen la gran responsabilidad de desarrollar una atención y una capacidad especial; Por lo tanto, para que la empresa se pueda proteger, debe lograr una transferencia efectiva del conocimiento, este conocimiento no debe estar en manos de una sola persona, sino que se debe compartir, desarrollar y retroalimentarla disciplinadamente entre varios miembros de grupos que forman la organización. […]