La transformación social, la convivencia globalizada y la sociedad del conocimiento en Europa: ¿Necesitamos la ética para regular las nuevas maneras de hacer negocio?
Hay algunos temas de la convivencia humana globalizada en los que los gobiernos europeos no coinciden al conceder o denegar legalidad a ciertos comportamientos y actos puntuales de sus correspondientes ciudadanos. Por otra parte la legalidad de estos contenidos no viene a resolver el tema de la ética pero, sin embargo, es un paso esclarecedor que conviene plantearlo en primer lugar.
En efecto, hay gran diversidad de legislaciones democráticas en el tema de la aceptación de la homosexualidad, del matrimonio de los homosexuales, del aborto, de la compensación por la donación de óvulos permitida en Estados Unidos y prohibida en Canadá y en el Reino Unido o por citar un último ejemplo de la capacidad de las familias monoparentales para la adopción. Estos y otros muchos ejemplos podríamos citar sobre la distinta valoración legal que se da en los estados democráticos europeos.
Además dentro del marco legal nos encontramos en España y en otros estados europeos con pensamientos mayoritarios que tiene posturas contradictorias con respecto a temas determinantes en la vida social como pueden ser el aborto, la eutanasia o la homosexualidad. Estos grupos se amenazan mutuamente con su futura actuación, al afirmar que si alguno de ellos llegase al poder, deslegalizaría normas aprobadas o comportamientos impuestos en el período anterior, ya sea en la lucha contra el terrorismo o en los temas ya aludidos.
Igualmente en una sociedad laica como la española nos encontramos con el grave problema de la desigualdad legal con respecto a las confesiones religiosas que se profesan en el estado. En España no tenemos una religión oficial, pero la Iglesia Católica goza de tantos privilegios, que su tratamiento casi se asimila a una profesión estatal de catolicismo.
La declaración de la renta pueda asignar el 0,7 % del IRPF con el que legalmente se premia a la Religión Católica. En España hay medio millar de iglesias evangélicas que forman la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FERESDE). Habría que añadir los Testigos de Jehová y la Iglesia de Jesucristo de los �altimos Días (mormones) que ya gozan del reconocimiento "de notorio arraigo" en Estado español. Le siguen los musulmanes con la Comisión Islámica de España (CTE) integrada en la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas y la Unión de Comunidades Islámicas de España. Y no en último lugar deberíamos contar con la Religión Semita de los judíos. Todas estas religiones y otras no citadas conforman la "Fundación Pluralista y Convivencia de religiones"
Todas estas religiones (incluida por supuesto la mayoritaria católica) tienen sus presupuestos religiosos de comportamiento que obligan a sus correspondientes creyentes en conciencia y que están a veces en conformidad y otras en contra de las normas legales de los Estados Europeos. Sin duda alguna existen normas de ética religiosa ya sea dentro de las diferentes comunidades cristianas lo mismo que en otras religiones monoteístas ya citadas.
Además y de mayor impacto y actualidad es el tema ético que pudo plantear el programa "El gran espectáculo de los donantes" de la cadena holandesa BNN. En este programa, una enferma de cáncer terminal, donaba un riñón al mejor postor (Oferta vs. la Demanada), con un compromiso formal de ejecución y donación entre la paciente y sus tres posibles receptores. En este caso no se trataba de una donación altruista por razones familiares, tema resuelto favorablemente en las diferentes legislaciones europeas, sino de una verdadera subasta para propiciar un trasplante de órganos.
Iguales dudas éticas se presentan en la venta de óvulos como lo hizo Samantha Carolan por una cantidad de 5.200 Euros la primera vez y 6.000 Euros la segunda. Sin embargo pronto se superaron estos datos y el precio de los óvulos se ha disparado en los últimos años por su creciente demanda. Según la revista científica norteamericana "Fertility and Sterility" la compensación media para las donantes de óvulos en Estados Unidos es de 3.133 Euros, siendo el tope máximo pagado hasta ahora el de 11.000 Euros.
¿Puede el dinero empujar a una persona a un proceso de donación de su cuerpo en la prostitución, de sangre en una transfusión o de sus órganos o aun de sus óvulos?. ¿Son éticas estas acciones?. Bien es verdad que en estos comportamientos siempre hay un trabajo o un menoscabo corporal que se podría compensar. En la donación de óvulos supuestamente la mujer debe tomar medicamentos para interrumpir su ciclo menstrual y recibir inyecciones de hormonas para estimular sus ovarios con el fin de que produzcan óvulos maduros. Más aún, los medicamentos pueden causar contratiempos físicos y aun hay riesgo de contraer ciertas enfermedades. Pero además de la compensación del trabajo y de las molestias percibidas se debe uno preguntar por la eticidad de las mismas acciones.
Con estos antecedentes ya descritos, podemos comprobar como punto de partida, no sólo la existencia de una disparidad entre la legalidad estatal y la ética de las diferentes religiones sino las dudas éticas que se suscitan en la ciudadanía de nuestros estados democráticos ante un conjunto de acciones compensadas o no económicamente. Estamos por lo tanto sumergidos en un mar de mandatos legales, de orientaciones religiosas y de actuaciones humanas que intentamos dilucidar desde un comportamiento ético no obediente en exclusividad a un mandato legal o religioso.
Pero en el supuesto de una sociedad del conocimiento queremos buscar los criterios que señalen la posibilidad de evaluar como ética una acción concreta o un comportamiento individual y social determinado. La respuesta que se suele dar a este tema es el de que cada uno puede hacer con su cuerpo y con su vida lo que crea conveniente. Es decir, se acoge al criterio individual de la ética que es la propia conciencia. Pero la conciencia personal no es criterio suficiente aunque sí necesario. Toda respuesta individualizada, para que sea ética, deberá considerar unos referentes y componentes sociales que no podrá pasar por alto.
Pongamos dos ejemplos uno sobre el aborto y otro sobre la eutanasia en los que se ve cómo la acción humana individual, para que sea ética, necesita que sea socialmente aceptable.
En el caso del aborto los padres tienen capacidad, más aún, responsabilidad de llevar y conducir esta nueva vida hasta la realización de un ser humano. Los padres no son meros espectadores de un proceso que ellos "casualmente" hayan iniciado, sino que su protagonismo responsable se debe mantener siempre y constantemente con respecto al "nasciturus", hasta que llegue a su maduración como ser hombre. Por lo tanto, a la hora de proceder a un aborto hablando no de legalidad sino de ética, no basta la decisión de la madre, al menos se necesita la conformidad familiar del padre y aun diría de aquel grupo social más cercano que hizo viable la vida familiar de los propios padres.
Si pasamos al tema de la eutanasia nos encontramos con dos posturas radicalmente contrarias que se ve presentan en los films "Las invasiones Bárbaras" y en "Mar adentro", de modo que la primera puede ser considerada ética por ser una decisión familiar y socialmente arropada y no la segunda donde el protagonista toma su decisión sin contar con la familia, más aún, contra la opinión de la misma.
Las Invasiones bárbaras es una película canadiense hablada en francés que ganó el premio Oscar 2004 al mejor film en lengua no inglesa. También había sido galardonada con tres premios "César" que otorga la Academia Francesa de Cine. La historia cinematográfica del canadiense Denys Arcand está llena de triunfos, en concreto como director y guionista de esta película. Estos premios concedidos a Denys Arcand se fijan principalmente en la actuación y caracterización de los personajes y en el manejo de la imagen dando como resultado una comedia cínica pero con mucho humor. El guión es sencillo en su trazado original que viene enriquecido por la historia que cada uno de los personajes aporta cuando entra en escena. Rémy que es un hombre sincero y espontáneo se encuentra en un hospital de Canadá envuelto en una enfermedad grave. Su ex mujer manda llamar a su hijo Sebastián quien maneja sus propios negocios en Londres y es muy rico. Este inicialmente rechaza la idea de acudir al lecho del enfermo pues desde pequeño no tuvo relación con su padre. Sin embargo, por presiones inconscientes accede y viaja con su prometida. Sebastián como tiene mucho dinero busca por todos los medios aliviar la enfermedad de su padre y de este modo pretende hacerle menos dolorosos sus últimos días. Estos preparativos culminan en la reunión familiar y amical final en la que el protagonista se quiere despedir de la vida estando presentes tanto sus antiguas amantes, como los parientes y amigos de otros tiempos. En el desarrollo de la historia biográfica se remarcan los valores del amor filial y la valoración de la vida que se termina de forma voluntaria en la plenitud del goce de la conciencia y de los valores humanos. Podríamos afirmar que en este film se presenta la autanasia como acción socialmente aceptada tanto por su protagonista como por sus familiares y amigos más cercanos.
"Mar adentro" recibió en 2005 el Oscar a la mejor película de habla no inglesa así como otros premios cinematográficos: por ejemplo en Venecia el León de Plata o el Premio Especial del Jurado y la Copa Volpi al mejor actor concedido a Javier Bardem.
Entrando en la descripción de la narración nos encontramos con un enfermo tetrapléjico llamado en la vida real Ramón Sanpedro (Javier Bardem) el cual lleva veinticinco años postrado en una cama al cuidado de su familia. Su única ventana al mundo es la de su habitación junto al mar, por el que tanto viajó y donde sufrió el accidente que interrumpió su juventud. Desde entonces, su único deseo es terminar con su vida dignamente. Prohibida la eutanasia en España, Sampedro acudió varias veces a los tribunales expresando su deseo de morir legalmente, pero todo fue inútil. La llegada de dos mujeres alterará su mundo: Julia (Belén Rueda), la abogada que quiere apoyar su lucha y Rosa (Lola Dueñas), una vecina del pueblo que intentará convencerle de que vivir merece la pena. La luminosa personalidad de Ramón termina por cautivar a ambas, que tendrán que cuestionarse como nunca antes lo hicieron los principios que rigen sus vidas. Él sabe que sólo la persona que de verdad le ame, será la que le ayude a realizar ese último viaje. Resulta una narración hermosa y conmovedora, maravillosamente narrada, que gracias al director Alejandro Amenabar destila sensibilidad, veracidad y talento. Bardem cautiva con una interpretación que estremece a golpe de voz y miradas. Belén Rueda supone un feliz descubrimiento y el resto del reparto deslumbra por su realismo. La dirección es suave, tierna, enriquecida por multitud de pequeños detalles. Según Stephen Holden el film fracasa en su intento de transmitir la experiencia de terror claustrofóbico de un hombre que presentó sus apuntes biográficos con el título 'Cartas desde el infierno'. Aunque no es ambigua la película es, sin embargo, contradictoria y de valoración no ética ya que se defiende la eutanasia por un lado, mientras que por otro se presenta a un Ramón que insufla a los que le rodean un alto sentido de las posibilidades y goces de la vida, pero que realiza el acto del suicidio sin el consentimiento de la familia que le ha arropado y cuidado durante lustros.
Las mayorías sociales que se van paulatinamente conformando orientan sobre la eticidad de las acciones y de los comportamientos humanos. Y en segundo lugar la decisión en conciencia tomada en conformidad con ese respaldo familiar y social será el criterio decisivo de la eticidad de una acción personal. ¿Tendríamos algún criterio general para saber si una acción humana es ética?.
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Sindicación

2007-06-26 a las 2.59 pm
la etica, es un tema que va de la mano del tipo de sociedad donde nos desenvolvemos, lo que etico para unos no lo es para otros, los patrones culturales, los valores son partes fundamentales de este debate, aspectos contradictorios con el tema de la globalización donde el mundo pareciera uno solo, pero alli debemos detenernos y analizar, las diferencias que no se unificaran jamas, aspectos religiosos, culturales, etnicos hay que respetarlos y tolerarlos, de manera de acpetar dentro de la globalización la diversidad, y asi lograr un mundo mejor.