Es hora de salir de casa, y cuanto antes mejor…
Aunque me estoy dirigiendo a la población joven, no me refiero a las personas, sino a las empresas. Cada vez más son las empresas que desde una temprana edad, deciden salir de sus casas (mercado doméstico) para empezar a vivir en un mundo completamente (mercados extranjeros). Como si se tratara de una emancipación de los jóvenes, la internacionalización de las nuevas empresas supone enfrentarse a dos problemas similares: falta de recursos y experiencia insuficiente.
La internacionalización también supone un riesgo, y la única manera de entender por qué las personas nos arriesgamos es porque, detrás de ello, hay una recompensa que no necesariamente tiene que ser monetaria (ej. autorrealización personal). Para las empresas, en cambio, esa recompensa es normalmente económica y, lógicamente, afecta su rendimiento.
Además del riesgo que supone la internacionalización, bajo una óptica tradicional, la internacionalización supone un proceso secuencial, que requiere acumular recursos, conocimientos y experiencia. Estos dos puntos -el riesgo de la internacionalización y su entendimiento como un proceso gradual-, constituyen los obstáculos fundamentales por los cuales todavía la mayoría de empresas nuevas prefieren dirigirse al mercado doméstico en vez de asumir el riesgo de la internacionalización. Pues bien, para que se animen a asumir este riesgo, aquí van dos consejos.
- Internacionalizarse a más temprana edad: Con el tiempo, las empresas adoptan rutinas que, luego, difícilmente pueden cambiar. Esperar a crecer y tener los recursos para internacionalizarse es una opción menos arriesgada, pero consecuentemente, menos recompensada. Si de crecer se trata, la internacionalización es la mejor vía para garantizar un crecimiento más pronunciado en el tiempo. Una temprana internacionalización tiene la ventaja de acelerar el proceso de aprendizaje del conocimiento que la empresa necesita tener sobre los mercados internacionales. En este sentido, existen trabajos (por ejemplo el de este link) que han demostrado desde hace algunos años que entre dos empresas internacionalizadas de la misma edad, la que muestra un mayor rendimiento es, lógicamente, la que se ha internacionalizado antes. Sobretodo cuando se trata de una empresa que hace un producto totalmente nuevo, conviene internacionalizarse cuanto antes. ¿Para qué esperar a que empresas de otros mercados conozcan tu producto o servicio y empiecen a producirlo allí antes de que tú llegues mediante un proceso gradual de internacionalización?
- Aprovecharse de las redes y los acuerdos de colaboración: Bajo una óptica tradicional, la internacionalización se asume como un proceso secuencial, que requiere acumular recursos, conocimiento y experiencia. En consecuencia, internacionalizarse siendo aún empresa joven, obviamente, no es tarea fácil. Sin embargo, a pesar de lo difícil que puede ser subirse al barco de la internacionalización, hoy en día las condiciones del mercado permiten que no sólo las grandes empresas puedan darse el lujo de competir en la arena internacional, como sucedía normalmente décadas atrás. Para acumular los recursos necesarios y reducir el riesgo de la internacionalización, las empresas jóvenes pueden realizar acuerdos de colaboración: joint ventures y alianzas en I+D. En este sentido, conviene aprovechar los contactos con proveedores y clientes para ir creando redes, pues de ahí es donde se pueden conseguir socios para compartir el riesgo ahora que el desarrollo de la tecnología y la globalización, nos permiten hacer negocios con cualquier parte del mundo.
Es hora de salir de casa, y cuanto antes mejor. Así que, para aquellas empresas que se anime a internacionalizarse ahora que son jóvenes, quedan los servicios del ICEX . ¿Hay algún otro consejo que se le ocurra a alguien?
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