Las diferencias de género y la competitividad en la empresa socialmente responsable
En los últimos años se ha presentado un dilema en cuanto a la diferencia de género en diferentes áreas en el campo laboral de la actividad humana. Esta situación no es algo nuevo, es un hecho inherente a la evolución de las distintas sociedades. Es un hecho marcado por la iniquidad y las desigualdades en el trato y en el valor conceptual del ser humano.
Cuando se recluta a una persona muchas veces se escoge dependiendo del género. Cada día las leyes marcan la igualdad y si ésto sigue ya será indiferente contratar a alguien de sexo masculino o femenino, debido a que vamos consiguiendo igualar los derechos y deberes, como por ejemplo: permisos por maternidad, enfermedad de los hijos o la condición física que muchas veces prevalece en el reclutamiento. Las condiciones de trabajo cada día serán más homogéneas para el reclutamiento y serán las habilidades y destrezas las que verdaderamente tomen valor.
Hay un sin número de casos donde el hombre obtiene mayor remuneración que la mujer aunque realice las mismas funciones. A nivel mundial las mujeres representan más del 50% de la fuerza laboral, pero solamente perciben el 20% del salario.
El cambio en cuanto a la inclusión del género femenino ha sido gradual, observándose en los últimos años un avance, cada vez se incorpora la mujer a más cargos y se incluye su participación en más áreas de acción.
La mujer ha demostrado suficientemente que tiene igual o mayor capacidad para desarrollarse en cualquier actividad laboral. Cumpliendo en ocasiones doble trabajo, por el cargo que ocupa y porque es el equilibrio de la comprensión familiar.
La mujer ha volcado su capacidad no solo en el ámbito privado sino que ha ido al ámbito público y está presente en todas las áreas profesionales ávidas, donde haya actividad laboral, ocupando favorablemente cargos importantes que requieren de decisiones trascendentales en la vida social, pública y empresarial.
Quedan muchos obstáculos por vencer, como la presencia del "techo de cristal", la justa remuneración por sus tareas, el acceso a la capacitación continua que le permita actualizarse constantemente en su carrera y el equilibrio entre la exigencia del puesto de trabajo y su responsabilidad familiar.
Es necesario que muchos empresario en los actuales momentos reconozcan la existencia de políticas empresariales en apoyo a las necesidades de sus trabajadores, actuando a favor de la fidelidad, la productividad y el clima laboral.
La preocupación en la UE con respecto a las diferencias de género ha estado latente en los últimos años. Para tratar de reducir las consecuencias de dichas diferencias se han difundido diversos documentos como son::
- Políticas de igualdad de empleo y salario en la UE
- El Tratado de Ámsterdam
- Políticas sobre los derechos de la mujer
- La legislación europea sobre igualdad en materia de seguridad social
- Legislación sobre la participación de la mujer en las organizaciones sindicales o sindicatos
- Legislación sobre el acoso sexual
- Políticas de la UE sobre mujeres inmigrantes de áreas no comunitarias
- Políticas de la UE sobre tráfico de mujeres
- Entre otras
Sin embargo, como se puede observar en las tablas nº 1 y nº 2, en España todavía se notan grandes diferencias, teniendo una población para el año 2006 de 22.100.466 hombres y 22. 608.498 mujeres, el porcentaje total y por comunidad o provincia de hombres ocupados es mayor que el de mujeres. También el porcentaje de mujeres en paro es mayor globalmente y por comunidad o provincia que el de los hombres.
- Tabla nª 1. Porcentaje de personas por ocupación y por género en España para el primer trimestre del año 2007

- Tabla nª 2. Porcentaje de personas por ocupación, por género y por Comunidades autónomas y provincias para España durante el primer trimestre del año 2007

Cabe destacar que el porcentaje de personas ocupadas entre el primer trimestre del año 2007 con respecto al último trimestre del año 2006 se ha incrementado en 2,41% para hombres y en 4,99% para mujeres
Así mismo, el porcentaje de personas en paro entre el primer trimestre del año 2007 con respecto al último trimestre del año 2006 ha disminuido en 5,47% para hombres y en 3,07% para mujeres.
En conclusión, queda un gran camino por recorrer en este aspecto, es necesario seguir generando políticas asertivas tanto en el ámbito estatal como empresarial para igualar la participación de los géneros y lograr una ventaja competitiva real al incluir a la mujer en igualdad de condiciones.
¿Qué opinión tienen ustedes al respecto?
Tags: comunidad, decisiones, empresa, España, global, organizaciones, participación, persona, política, productividad, profesionales, RSE, sociedad










Sindicación

2007-07-18 a las 10.48 am
Sin duda alguna, todavía queda mucho camino por recorrer en cuanto a la reducción de las diferencias de género en el mundo laboral. No obstante, parece que el recorrido de ese camino va a depender del nivel económico de los países. Es decir, las menores diferencias laborales debidas al género las vamos a encontrar en aquellos países más desarrollados, donde, lógicamente, la participación de la mujer es mucho mayor y su contribución a la economía se ha hecho fundamental.
En este sentido, algunos autores sugieren que la competitividad de la economía puede reducir las diferencias de salarios entre hombres y mujeres: http://www.voxeu.org/index.php?q=node/390
2007-07-18 a las 2.46 pm
Creo que debería desterrarse de nuestro vocabulario frases como \\\’La mujer ha demostrado suficientemente que tiene igual o mayor capacidad para desarrollarse en cualquier actividad laboral\\\’, si queremos una sociedad no sexista: la capacidad de adaptación, así como las capacidades y habilidades laborales no dependen del género, sino que cada individuo, hombre o mujer, tiene las suyas. Además, en mi opinión, el género femenino no tiene que demostrar nada. Los datos que se exponen son flagrantes y hay que conseguir la igualdad real en los sueldos para puestos equivalentes, pero dado que los datos sobre salarios promedio son eso, medias numéricas, hay que incidir sobre el hecho de que los trabajos a los que acceden en mayor número las mujeres que los hombres no estén peor pagados (pienso, por ejemplo, en teleoperadores y demás trabajos de bajo nivel y en precario): las mujeres deberían poder acceder a los mismos puestos y tener en promedio los mismos sueldos que los hombres. Por estos motivos no creo demasiado en lo que dice el otro comentarista, sobre la competitividad de la economía, que a menudo suele basarse en rebajas de sueldos y derechos laborales, salvo que lo que se quiera, como parece que sucede en Inglaterra, sea una equiparación de sueldos a la baja.
2007-07-18 a las 6.19 pm
Puede que la equiparación de sueldos sea a la baja, pero, en cualquier caso, lo que yo argumento en mi comentario anterior no es eso, sino que las diferencias de salarios entre hombres y mujeres en las economías desarrolladas son menores que aquellas que se encuentran en vías de desarrollo.
De hecho, podemos encontrar noticias de estudios que sostienen que en algunos países desarrollados, como los escandinavos, la direferencia de salarios entre hombres y mujeres llega a ser del 10%, mientras que en los países latinoamericanos, esta diferencia supera el 30% (Ver link de la noticia)
2007-07-18 a las 8.29 pm
Tal como comenta José Luis, en los países latinoamericanos esta diferencia es más marcada, y dentro de estos países latinoamericanos también existen diferentes grados de resistencia a la penetración de la mano de obra femenina en ciertas áreas, podríamos exponer como ejemplo el caso mexicano, entre otros.
Por otra parte, es necesario que seamos nosotros mismos como seres humanos pensantes y principales actores del ámbito empresarial, los que dejemos atrás las diferencias entre géneros, dejemos abiertas las puertas a todos los espacios y califiquemos realmente por nuestros méritos: nuestra preparación y experiencia en igualdad de condiciones.
2007-07-18 a las 9.00 pm
Lo entendí mal, entonces, José Luis. Estoy de acuerdo contigo.