Salario ético y RSE

Hace algunos días, por los diferentes medios de comunicación, se mostraron las imágenes de las protestas sindicales en Chile. Las gráficas dieron la vuelta al mundo, no tanto por lo característico de esos desordenes que forman parte de ese cuadro convulso que representó el siglo XX para occidente, sino, por el planteamiento formulado: la exigencia por el "salario ético" como parte de la Responsabilidad Social del Empresario. También en este blog hace algunos días nuestro amigo Luis Martínez ya hizo referencia al tema. Un vocablo que introduce en el mundo de los negocios y del Derecho, nuevas perspectivas para la empresa y el tradicional esquema de relaciones laborales. Un concepto que requerirá de mejores precisiones así como el debate de sus posibles relaciones con la RSE y viceversa, pues, nos preocupa que sea asumido como parte de la RSE cuando todas las pruebas apuntan hacia otra dirección.
Lo primero que asoma de este salario ético, pareciera vincularlo con el concepto de "lo justo", es decir, una contraprestación dada al trabajador por sus servicios ofertados. Así, el salario ético pareciera ser más un producto de amplios debates morales que de otras discusiones donde necesariamente deberá ser conflictuado, tales como la economía empresarial, entre otras. Eso es lo que a primera vista sugiere un análisis semántico al concepto. Sin embargo, estamos conscientes que la terminología laboral durante el siglo XX sufrió transformaciones y direccionamientos que sobrepasaron el "sentido común". Por ejemplo, durante la vigencia de aquello que el sociólogo Jean Fourastié denominó "los treinta gloriosos o la revolución invisible de 1946 a 1975", el salario ético pudo perfectamente calzar con el concepto de "salario prestacional total", es decir, que la contraprestación dineraria percibida por el trabajador debía ser lo suficientemente completa para cubrir no sólo lo esencial de su procura existencial, sino, la de todo el núcleo familiar. Durante estos treinta años de agresivos Welfare Status, lo ético del salario se traducía en protección, nominalidad salarial y complementos dinerarios.
Si por el contrario, en vez de percibirse desde la perspectiva de los estados de bienestar europeos, se hubiese enfocado en las enseñanzas de la doctrina social de la Iglesia, el salario ético estaría vinculado con precisiones morales que evocan a las líneas maestras de la Rerum Novarum ó la Laborem Excersen. Indudablemente un punto de vista importante por su comprobado sedimento ético, pero, incompleto, porque no vislumbró los cambios radicales que experimenta hasta el mismísimo concepto de relación laboral en los inicios del siglo XXI.
Ahora bien, más allá del debate necesario, este salario ético ha sido vinculado de manera impropia a la RSE. Nos preocupa que en el futuro la jerga terminológica asocie a ambos conceptos de una forma inarmónica y hasta artificial. La RSE tiene sus amplios ámbitos de acción, y para nada, se les asocia con problemas salariales en forma directa. La RSE es producto del quiebre de la clásica relación entre los actores que conforman la actividad empresarial: el Estado, los Accionistas, los Directivos y los Trabajadores. En la RSE se debaten aspectos relacionales de esos actores clásicos con otros nuevos, antes, impensables, tales como la comunidad donde se desarrolla la empresa, las otras empresas y los organismos multinacionales.
¿Ustedes qué opina al respecto?
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Sindicación

2007-10-12 a las 10.45 pm
Sin pretender ser un estudioso de la Ética, es necesario que nos aproximemos a una noción de ella que nos permita llegar al saber acerca de una adecuada gestión de la libertad en que distingamos lo bueno de lo malo, basados en los valores que compartimos en nuestra naturaleza humana.Aunque suelen plantearse como sinónimos, debemos distinguir un importante matiz al hablar de Ética y de Moral. La Ética se transforma en un intento racional de comprender la moral , es decir es como la llevamos a la práctica concreta, de manera universal. La ética trata de la moral y de las obligaciones del hombre, por ello cuando nos referimos en lo específico de un ámbito ha de tenerse presente por sobre él la implicancia moral.
Me parece importante referirme a esto, con las limitaciones propias de quien no tiene una mayor formación en la materia, porque es en extremo necesario que no por desconocer el complejo mundo de la moral y la ética , debamos negar su existencia y remitirnos exclusivamente a la dimensión técnica de nuestra vida.
Pareciera ser que es lo que se pretende al descalificar la voz de la Iglesia Católica en uno de sus Pastores en relación al llamado "Salario Ético".
Es inaceptable que se diga que el "Salario" es materia propia, exclusiva y excluyente, de la Microeconomía del Trabajo.En razón de ello se sostiene que el ámbito de la Iglesia es "Solo Moral" y por ende no ha de referirse a aspectos tan "trascendentes" como la Economía.
El proceso de secularización de nuestra cultura nos ha llegado a confundir respecto lo que es y lo que no es trascendente.Monseñor Goic tiene toda la autoridad para sostener la necesidad de una "Salario ético" y cuánto más de un "Salario Justo" pues ambos conceptos implican la Moral. No es en absoluto justificable sostener que el costo de la justicia o la ética serán mayores al ajuste de equilibrio en el mercado del trabajo,esto pues el verdadero "Costo Social" es mantener en la miseria a miles de nuestros compatriotas.
No podemos desconocer que la Economía tiene sus reglas y evidentemente un "Salario ético" puede traer como consecuencia un menor nivel de empleabilidad en el corto plazo en aquéllos sectores de menor productividad ( las remuneraciones de la Industria alcanzan un promedio superior al salario propuesto y muy por sobre el comercio), pero allí está el desafío, en aumentar la capacitación, en mejorar el acceso a oportunidades de los sectores más postergados.
Un Salario ético debe ser un esfuerzo social, gradual de acuerdo a nuestras capacidades, no se debe cobrar el costo de una menor productividad al empleador, en especial al microempresario que con mucho esfuerzo paga sus sueldos a fin de mes, debe ser parte de una política redistributiva por medio de transferencia directa a los quintiles más bajos en dinero en el corto plazo y en mejorar su productividad en el mediano plazo, en ese momento el mercado naturalmente conducirá a mejores oportunidades prescindiendo de subsidios, en su dinámica de equilibrio.
Me parece muy oportuna la discusión que surge a partir del "Salario ético", es bueno que enfrentemos este desafío de manera integral y con la responsabilidad de la Sociedad en su conjunto, no sólo de los grandes empresarios ni del gobierno, sino de todos, más aún, es una gran oportunidad de mirarnos y preguntarnos qué tan éticas son nuestras conductas.