Cinco competencias forman la inteligencia emocional: Eficacia Gerencial

Muchas veces hemos escuchado o expresado el dicho "El ser humano es el único animal que tropieza siete veces en la misma piedra" y sinceramente pienso que a veces he superado este record. Para hacer bien las cosas y tener éxito es necesario "el querer hacer las cosas bien" y a su vez "saber" y tener desarrolladas una serie de actitudes y habilidades que nos permitan no volver a caer en el mismo error.El ser una persona emocionalmente competente implica aprender a desarrollar las distintas competencias emocionales para saber percibir, comprender y desarrollar las emociones propias y ajenas.
Las competencias emocionales que configuran la parte intrapersonal son:
- Primera Competencia: Autoconciencia Emocional.
Nos permite darnos cuenta y ser conscientes de qué es lo que sentimos nosotros y los demás, darle nombre a las emociones que sentimos y comprender el significado y ventajas o desventajas de cada una de ellas.
Situación: "Hoy voy muy enfadado trabajar y esto puede afectar a mi comportamiento con los demás".
- Segunda Competencia: Regulación Emocional.
Nos permite responder de manera adecuada a las distintas situaciones emocionalmente intensas, como el estrés, frustración, cansancio, enfado, debilidad, miedo, inseguridad. Esta competencia nos permite manejar inteligentemente estas situaciones aprendiendo técnicas y habilidades que nos permitan resolver nuestros propios conflictos emocionales o los conflictos de las personas que me rodean.
Situación: "En mi equipo se ha cometido un error y esto puede tener para mi empresa gravísimas consecuencias. Me tengo que enfrentar a dicha situación y sé qué tengo un fuerte temperamento y soy muy impulsivo."
- Tercera Competencia: Autonomía Emocional.
Es la que nos permite tener confianza en nosotros mismos, una autoestima alta, pensar positivamente, auto-motivarme, tomar decisiones de manera adecuada y responsabilizarme de mis actuaciones. Consideramos que si una persona tiene esta competencia bien desarrollada tiene una Inteligencia Intrapersonal elevada.
Situación: "No soy capaz de terminar mi trabajo yo solo, no valgo para esto".
Las competencias emocionales que configuran la parte interpersonal son:
- Cuarta Competencia: Desarrollar Habilidades Socio-Emocionales.
Consiste en ser capaces de manejar cada una de las distintas y variadas situaciones sociales con el conjunto de emociones positivas y negativas que ello conlleva. El desarrollo de está competencia conlleva: escuchar activa y dinámicamente a los demás, dar y recibir críticas constructivas, comprender a los demás y conseguir que nos comprendan, ser asertivos, enfrentarnos inteligentemente a los conflictos, mantener buenas relaciones con las personas que convivimos y trabajar en equipo e implicar a las personas en proyectos y objetivos.
Situación: "Me resulta difícil escuchar a los demás o comprender sus puntos de vista, critico a veces de manera inadecuada y no soy capaz de enfrentarme con tranquilidad a los conflictos".
- Quinta Competencia: Habilidades para la Vida y el Bienestar Personal.
El fin último al cual todas las personas aspiramos es conseguir la felicidad. Como decía García Márquez "muchas personas quieren vivir en la cima (ser felices) pero no se dan cuenta de que la felicidad no hay que esperar a tenerla cuando estamos en la cima, sino sentirla y vivirla durante el ascenso a la cima".
Cuando conseguimos hacer realidad un sueño, nos sentimos felices, pero para ello nos tenemos que enfrentar a muchas dificultades, emociones de ansiedad, miedo y frustración y ser capaces de superarlas, gestionando de esta forma positivamente el estrés. El desarrollo de las habilidades es clave para nuestra vida, para nuestro bienestar personal y profesional.
Situación: "Me llevo los problemas del trabajo a casa y viceversa y mis relaciones familiares se resiente, me siento un tanto perdido".
Podemos concluir diciendo que las Competencias Emocionales se desarrollan aprendiendo a manejar una serie de habilidades prácticas y específicas y ello puede ser una pieza clave del puzzle de la eficacia gerencial y del bienestar personal.
¿Podemos aprender a ser felices, pero de verdad, en nuestro interior?
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Sindicación

2009-03-31 a las 5.39 pm
[…] Hablando el otro día con una ejecutiva, me expresaba que dedicada en cuerpo y alma a la difusión de este concepto como una de las mejores formas de innovación en la gestión y desarrollo de la cultura innovadora en las organizaciones vascas, me hizo esta reflexión: Creo que, para entrar en materia, en vez de explicar primero los beneficios, yo empezaría mostrando o haciendo ver a los directivos el coste de oportunidad de no poner remedio a situaciones emocionalmente negativas en todos los niveles, tanto en la dirección como en los equipos directivos, mandos intermedios y plantilla en general, mostrando ejemplos de situaciones concretas de pérdida de competitividad como pueden ser las reuniones infructuosas, conocimientos no compartidos, ideas perdidas, incremento del individualismo, "ira", absentismos… Solo piensa cuánto puede costar una reunión de directivos de una empresa, de tres horas, y que no se consigan acuerdos por una mala gestión emocional… […]
2009-03-31 a las 5.39 pm
[…] En el libro que presentamos, La empresa emocionalmente inteligente, escrito por GONZÁLEZ, José Antonio y FERNÁNDEZ, Rogelio (ediciones PMP. Profesional Management Publications, Bilbao, 2007, pp. 167. I.S.B.N.: 978-84-96543-21-8 ), se intenta demostrar cómo, efectivamente, las emociones bien gestionadas pueden convertirse en un verdadero capital que ayude a las organizaciones a ser más competitivas, eficaces y eficientes, pues es claro que constituyen fuentes de creatividad e innovación, activan los procesos de aprendizaje, proporcionan información muy valiosa y, fruto de su adecuado manejo, nos hacen ser más flexibles y adaptados a los entornos complejos. […]