La función social y el entorno de la Empresa

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La noción de que la empresa proporciona beneficios no sólo a sus accionistas, sino que también a la comunidad, es una idea que ha ido tomando fuerza con el devenir del tiempo. El principio de la función social de la empresa implica un equilibrio, por una parte, entre el uso de la propiedad privada y de los bienes de producción y, por la otra, el interés social, creando responsabilidades para con los accionistas.Un interesante acercamiento de la estructuración de la empresa como institución es el realizado por García Echevarría (1994) donde las denomina como corporación y no como empresa, afirmando que "cuando la empresa se enfrenta a un orden competitivo en una economía abierta, es decir, tiene que actuar en mercados competitivos, la institución empresarial no puede ser una estructura organizativa, un reglamento organizativo, sino que tiene que ser una corporación. Se entiende aquí por corporación al conjunto o comunidad de personas que hacen esa institución empresarial en sus diferentes niveles. Consiguientemente, no se le puede dar la concepción tradicional en castellano de una institución cerrada. Corporación es un conjunto de hombres que se identifican con un proyecto empresarial".

Esta aproximación, nos permite entender la empresa como un sistema de valores, donde las personas y la institución empresarial generan capacidades y potenciales para el logro de sus objetivos compartidos. Es decir, son capaces de implicarse en la empresa.

La empresa puede ser vista desde las diferentes perspectivas que tienen sus miembros para entrar en los procesos de cooperación empresarial. Este proceso de cooperación se integra en un marco económico-financiero, un marco jurídico-administrativo y un marco ético, que toda empresa requiere de legitimación.

En este sentido, la revisión de la "función social de la empresa" es el origen de la teoría sobre la existencia de una responsabilidad de la empresa hacia la sociedad, basándose en la consideración de la empresa como sistema abierto (Castillo, 1992)

En este sistema abierto, la supervivencia y posición de la empresa en un entorno competitivo dependerá de la adaptación de sus necesidades e intereses manifestados un determinado entorno socio – económico, razón por la cual la estrategia debe estar alineada con las necesidades del medio. El protagonismo social de la empresa reclama una mayor consideración de las consecuencias generales de la actividad empresarial, asumiendo una responsabilidad social explícita, ya que los criterios puramente económicos de eficiencia son insuficientes para constatar la "eficiencia social", la que está relacionada no sólo con la asignación de recursos, sino también con su utilización. Es decir, la empresa no debe considerar solo los costes asociados a la producción de bienes y servicios, sino también al justo equilibrio entre oportunidad, calidad y accesibilidad de los mismos.

En otras palabras, si bien es cierto que el objetivo de la empresa es la maximización de beneficios, la búsqueda de esta maximización debe tener presente a los distintos grupos de intereses que se relacionan y/o dependen de ella, quienes son en definitiva los que legitiman su acción.

Dentro de esta perspectiva, el enfoque de la función social de la empresa no sólo está delimitada por su accionar con los grupos de interés, sino también con su misión dentro de la sociedad. Es decir, la empresa como institución social, con valores determinados, cumple un rol de creación de riqueza, generación de empleo, productor de bienes y servicios, pero también cumple un rol de acercamiento y relación con la sociedad, permitiendo un crecimiento equitativo y sostenible para todos los grupos de interés.

La relación de la empresa con el entorno es activa y dinámica; por un lado, recoge los elementos que necesita (financieros, recursos humanos, materiales, mano de obra, energía, etc.) y entrega los que genera, en forma de productos y/o servicios.

Esta perspectiva de análisis del entorno nos permite determinar cuáles son los límites de la organización, y por tanto, conocer también dónde comienza. Esto es importante destacar, porque en una primera impresión pareciera que el entorno es ajeno a las decisiones de la empresa, cuestión que no es así, ya que las organizaciones están irremediablemente vinculadas con las condiciones del entorno (Pfeffer, 1978).

En este contexto, podemos definir la empresa como un sistema abierto, que interactúa en un entorno económico – político y social determinado, intercambiando información y energía (procesos) para alcanzar determinados objetivos económicos, disponiendo para ello de recursos (humanos, materiales, financieros, etc.) que son transformados bajo una organización apoyada por un conjunto de relaciones organizacionales en determinados productos y/o servicios. Esta aproximación de empresa, concebida como unidad económica, es parte integrante también del entorno y se corresponde con una serie de actividades orientadas a satisfacer determinadas necesidades de la comunidad, para lo cual interactúa con otros sistemas en el entorno.

Se reconoce, por tanto, a la empresa en un contexto más amplio que la unidad económica en sí y necesita, para ser competitiva y sobrevivir, adoptar estrategias empresariales para cumplir con su función.

La estrategia surge entonces como respuesta a la compleja relación e incertidumbre con la cual la organización (empresa) se mueve en un entorno cambiante, variable, incierto y complejo. La estrategia surge también como una fuerza interactiva, que media la relación entre la empresa y su entorno. Es decir, la empresa debe tener un conocimiento completo de la situación (interna y externa) para una correcta interpretación de la misma. Lo anterior, le permite tomar decisiones (lineamientos, políticas, reglas, etc.) que aseguren un resultado óptimo y la consecución de los objetivos planteados.

Ahora bien, para continuar con el análisis, es importante destacar la configuración de dos tipos de entorno; a) un microentorno, donde la empresa puede, de alguna manera, afectar o influir en las variables que en este nivel se encuentran y b) un macroentorno, donde se encuentran todas aquellas variables que afectan a la empresa y que ésta no puede controlar (Cabanelas, 1997).

Las estrategias sobre materias de RSC deben considerar ambos entornos. Primero, porque las empresas deben valorar no sólo las influencias que puedan afectar o influir sobre su entorno inmediato (microentorno), y segundo, porque debe anticiparse a las que eventualmente las puedan afectar, ya sea políticas medioambientales, laborales o económicas y que influyan en sus decisiones empresariales.

En este entorno, las relaciones de los grupos de interés se desarrollan con diversas dinámicas. Por una parte, los directamente relacionados con las empresas, tendrán sobre ellas un especial interés y un cercano seguimiento de sus actividades; por otra parte, aquellos que no tienen una relación directa, sus actividades serán esporádicas y quizá no tendrán un seguimiento particular y detallado de sus actividades. Sin embargo, y en cualquiera de los casos, la empresa debe considerar e integrar a los diferentes grupos de interés.

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1 Comentario »

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Un Comentario a “La función social y el entorno de la Empresa”

  1. angel del villar! dice:

    heeeeeeeeeeeeeey!!!
    sobre esto es mi tarea!!!
    jajaja si pueden publicarmas informacion sobre esto o mandarmelo a mi correo se los agradeceria!! :D

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