La RSE como elemento esencial de la empresa

Nos encontramos prácticamente en las puertas de la era postliberal. Los grandes relatos ideológicos, sobre todo el llamado socialismo real, han naufragado con la entrada del siglo XXI. Ese siniestro intelectual en el mundo conocido, trajo consigo un cambio sustancial en aquellos conceptos que sirvieron para explicar una u otra versión, dentro del esquema de confrontación este/oeste. Uno de esos núcleos duros, arduamente defendido o combatido, ha sido la empresa. Desde sus mocedades en la territorialidad histórico-liberal, a la empresa se le asocia con el esquema capitalista. Su trayectoria por las más variadas crisis sufridas por el capitalismo en el siglo XX (I y II guerra mundial, depresión de 1929, crisis petrolera de los 70' y la reconversión de los 90') le han moldeado una arquitectura peculiar que dista mucho de su prototípica identidad en los albores del siglo XIX. En fin, la empresa como hoy la conocemos fue adquiriendo nuevos esquemas y formas de acción que dilatan sus horizontes más allá de la mera obtención de dividendos.Así, en este contexto de incorporaciones sustanciales sobre los conceptos, la RSE aparece hoy como uno de esos elementos influyentes que poco a poco explicarán la naturaleza de la empresa. Si bien es cierto que todavía existen sectores que apuntan a la RSE como un elemento exógeno a la empresa, su creciente importancia le coloca en una posición privilegiada al poder catalogársele como una característica de la empresa contemporánea. Es decir, que hablar o conceptualizar la empresa en nuestros días, es abordar necesariamente a la RSE como una de sus notas caracterizadoras. La empresa sin RSE no puede catalogarse hoy como empresa.
Sin embargo, más allá de la ambiciosa conjetura formulada, todavía al mundo académico le corresponde ir delimitando los espacios naturales de acción de la RSE. Todavía existe confusión y señalamientos erróneos sobre qué es la RSE, tal y como lo hemos venido abordando en post anteriores al presente. Para superar estas barreras temporales en el mundo de las ideas, deberá prevalecer un consenso académico sobre el concepto que mejor explique la riqueza fenomenológica de la RSE, sin olvidar, claro está, su peculiar dinamicidad. No puede sacrificarse la progresividad dinámica de la RSE en aras de un concepto, cual nuevo dorado ambicionado.
Urge entonces un paso metodológico previo a la sugerencia inicial de este post: el consenso académico sobre lo que es la RSE. Para obtener ese consenso se requiere un largo debate y un compromiso de los académicos y actores que viven la RSE. ¿Qué opinan ustedes?
Tags: capitalismo, empresa, industria, postliberal, RS, RSE










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