Competitividad, pero responsable

En un post anterior, comentamos que uno de los grandes desafíos de las empresas es ser competitivas. Sin embargo, el gran desafío empresarial para lograr esta competitividad y, además, que sea responsable es integrar los diferentes objetivos e intereses sociales y/o medioambientales en el centro del concepto de competitividad.
Para AccountAbility (2007) la competitividad responsable es el alineamiento estratégico de la acción empresarial, las políticas públicas y los facilitadores sociales para hacer que el desarrollo sostenible pese en los mercados globales. En esta perspectiva, las empresas tienen un gran potencial para construir nuevos mercados que fomenten el encauzamiento de las prácticas empresariales responsables.
Así, de esta forma, para mejorar la competitividad empresarial las estrategias que han de utilizarse deben considerar necesariamente la integración de los intereses económicos, sociales, ambientales y éticos, asumiendo, además, la promoción de una nueva generación de estándares voluntarios, transformando la institución a través de colaboración multilaterales para el desarrollo de prácticas empresariales responsables.
"La competitividad responsable requiere innovación y colaboración sostenida para abandonar los modelos de negocios y enfoques de gobernabilidad de ayer y para crear una nueva generación de mercados y economías sustentables" (AccountAbility, 2007:15)
Desde el punto de vista estratégico, sin duda que el objetivo de la competitividad responsable es mejorar la productividad; sin embargo, siempre considerando cuestiones sociales, económicas y/o ambientales.
Los principales dilemas que ha enfrentado este concepto, tienen que ver con la percepción de que es una distracción del eje del negocio; que presenta debilidades para compensar a la baja la competitividad de los precios -que en definitiva influye en las prácticas empresariales- o que algunos la consideran un "juego de suma cero".
Sin embargo, la percepción que la RSC contribuye a la competitividad ha sido destacada por la Unión Europea, señalando que "… la responsabilidad social de las empresas puede desempeñar una función clave a la hora de contribuir al desarrollo sostenible y reforzar al mismo tiempo el potencial innovador y la competitividad de Europa".
Esta relación no es automática, las estrategias empresariales son esenciales para lograr la competitividad responsable, pero también se requieren políticas públicas adecuadas y un compromiso mayor de la sociedad civil a través de iniciativas de colaboración a favor de los negocios responsables.
¿Usted qué opina?
Tags: colaboración, competitividad, desarrollo, economía, empresa, empresas, estrategia, estrategias, Europa, global, Innovación, política, productividad, Responsabilidad Social, RSC, RSE, sociedad










Sindicación

2008-02-11 a las 12.41 am
hola a todos,
como estan?
serian tan amables de escribirmen un correo sobre algun juego que involcre la competitividad, por favor que no dure mucho.
gracias.
nidia