Una propuesta única de valor para el País Vasco
La globalización ha demostrado que las condiciones locales son mucho más importantes que antes, permitiendo así que ciertas regiones destaquen por ser más dinámicas y atraer mayor actividad económica que otras. Detrás de este atractivo se encuentra una proposición única de valor, y es ahí hacia donde conduce el primer informe de competitividad del País Vasco elaborado por Orkestra, Instituto Vasco de Competitividad. Se trata de una reflexión estratégica fundamentada en las tres preguntas claves que deben formularse en todo proceso de estas características: ¿Donde estamos?, ¿hacia dónde vamos? y ¿cómo vamos a llegar?
¿DÓNDE ESTÁ EL PAÍS VASCO?
Para responder a la primera pregunta: ¿dónde estamos?, el informe identifica las fortalezas y debilidades del País Vasco en base a la metodología del Diamante de Porter. Para ello, parte desde una perspectiva histórica que describe las apuestas hechas en el pasado y la excelente evolución experimentada por la economía vasca desde 1985 gracias, fundamentalmente, a tres tipos factores: empresariales, institucionales y de política microeconómica.
¿HACIA DÓNDE VA EL PAÍS VASCO?
El objetivo estratégico del País Vasco como región-país responde a la cuestión ¿hacia donde vamos?. Pese a contar todavía con una ventaja económica, cada vez más países emergentes empiezan a ser competitivos en aquello que el País Vasco ha sido bueno hasta ahora: la fabricación. Por tal motivo, para mantener sus actuales niveles de bienestar y garantizar el futuro, el País Vasco se ha planteado avanzar hacia estadios de desarrollo más avanzados mediante una segunda gran transformación, orientada a convertir la región en una economía basada en la innovación y las ideas. Ese es el destino.
¿CÓMO VA A LLEGAR EL PAÍS VASCO A SU DESTINO?
Como camino para lograr este objetivo y responder a la pregunta ¿cómo vamos a llegar (a ese destino)?, el informe sugiere que el País Vasco debe apoyarse en sus "fortalezas únicas", así como, minimizar el efecto de las "debilidades que no se puede permitir".
Entre las fortalezas destaca, en primer lugar, el conjunto de competencias llevadas a cabo en el plano regional y local, así como, la existencia de una Administración ejecutada desde múltiples niveles, aspectos estos que favorecen la política industrial, tecnológica y de desarrollo económico. En segundo lugar, los clusters y la ordenación territorial forman otra de las fortalezas del País Vasco que, gracias a las políticas pioneras puestas en marcha a comienzos de los 90s, le han convertido una de las experiencias de clusterización más interesantes a nivel internacional. Finalmente, la especialización y fuerte peso de la industria manufacturera, así como, de los servicios vinculados a ésta completa el conjunto de “fortalezas únicas” en las que se debe apoyar el País Vasco, sin que esto no signifique que no deba mejorar aún más en ellas.
La lista de debilidades está encabezada por la falta de eficiencia del sistema de innovación vasco que, a pesar de contar con notables indicadores de input (ej. capital humano, gasto en I+D), no presenta buenos índices en lo que respecta al output (ej. patentes y productos nuevos). No obstante, la debilidad más destacable que se desprende del informe es que la sofisticación y la internacionalización son las dos principales tareas pendientes que las empresas vascas tienen que asumir con el fin de conducir a la región hacia la economía de las ideas.
¿POR DÓNDE DEBERÍA EMPEZAR ESTA PROPUESTA ÚNICA DE VALOR?
Con la sofisticación de las actividades la idea es NO fabricar, sino vender ideas para que otros (países emergentes) las fabriquen y de esa manera crear puestos de trabajo con mayor valor añadido (intangible); mientras que con la internacionalización lo que se busca es simplemente crecer y adquirir conocimiento de mercados externos para generar, nuevamente, mayor valor añadido. En ambos casos, está claro que la actividad emprendedora de base tecnológica sería el medio para convertir en fortalezas las debilidades identificadas en el informe puesto que la misma (la actividad emprendedora de base tecnológica) se caracteriza por ser sofisticada y tener ambición internacional. Sin embargo, ¿sería posible potenciar la actividad emprendedora de base tecnológica sin que antes el sistema de innovación comience a generar resultados?
Tags: competitividad, conocimiento, desarrollo, emprendedor, globalización, Innovación











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