“El hombre en busca de sentido”

Estoy leyendo estos días un libro de Viktor Frankl, titulado ‘El hombre en busca de sentido’. En esta obra de unas 150 páginas, el autor analiza la psicología de los ‘habitantes’ de los campos de concentración de la II Guerra Mundial desde su doble perspectiva: como psiquiatra y como prisionero de uno de esos campos de concentración.
A lo largo de sus páginas el autor nos presenta los motivos por los cuales a pesar de darse las peores de todas las realidades y darse el peor contexto, aún y todo hubo personas que sobrevivieron. La razón fundamental es que aquellas personas que son capaces de dar un sentido a sus vidas, incluso en el dolor y en el sufrimiento, son las que salen adelante y humanamente sobreviven, entendiendo por sobrevivir como vivir plenamente la vida y no sólo pasear por este mundo.
En una de sus páginas dice: “El prisionero que perdía la fe en el futuro –en su futuro– estaba condenado. Con la quiebra de la confianza en el futuro faltaban, asimismo, las fuerzas del asidero espiritual; el prisionero se abandonaba y decaía, se convertía en sujeto de aniquilamiento físico y mental. […] Los que conocen la estrecha relación entre el estado de ánimo de una persona –su valor y su esperanza, o la falta de ambos– y el estado de su sistema inmunológico comprenderán cómo la falta de la esperanza y el valor pueden desencadenar un desenlace mortal.” Lo que ha muchos les hacía mantenerse vivos era la fe, en un futuro, en un mañana, en un ser querido…
Alguno puede preguntarse que todo esto de la fe, la esperanza, el amor, soportar el sufrimiento… está muy bien para la psicología, para una conversación de café… pero ¿qué tiene que ver con la empresa? Pues creo que esta reflexión nos hace ver la importancia de las emociones en la vida, si tomamos en serio las palabras de Viktor Frankl las emociones son vitales para el ser humano. En un momento dado nuestra vida o nuestra muerte puede depender de la gestión que hagamos de nuestras emociones, porque en el fondo la pérdida de esperanza, la fe, el amor… tienen mucho que ver con nuestros sentimientos.
Por tanto, si tiramos del hilo de esa reflexión, y sin tener que situarnos en situaciones tan extremas como un campo de concentración, la gestión de nuestras emociones nos pueden llevar a vivir la vida de una manera más consciente, más humana… Y eso tiene que ver con los distintos aspectos de nuestra vida, entre ellos y muy importante, auque sólo sea por las horas que le dedicamos es el trabajo. Cuando independientemente del entorno que nos rodee sepamos gestionar nuestras emociones y mantener nuestras esperanza y vislumbrar un futuro seremos capaces de salir adelante. Y si se me permite aventurar, creo que por analogía lo mismo podemos decir de las organizaciones. Si de alguna manera podemos analizar las emociones colectivas de una organización y aprendemos a gestionarlas aprenderemos a vivir tanto individualmente y colectivamente de una manera más humana, dándole así un sentido a nuestra existencia.
¿Ustedes que opinan?
Tags: confianza, emociones, empresa, gestión, IE, organizaciones, persona, personas, psicología, razón, RS, RSE, sistema, Trabajo










Sindicación

2008-08-04 a las 7.32 pm
Que es un pedazo de libro como la copa de un pino. Muy recomendable como libro veraniego. Y si, tras leerlo, la mente pide más, uno de sus discípulos aventajados ha escrito otro que hará también las delicias del lector, sobre todo si quiere aplicarlos al mundo laboral:
Alex Pattakos -
En busca del sentido: los principios de Viktor Frankl aplicados al mundo del trabajo’