Globalización, desarrollo regional y actividad emprendedora innovadora

La reducción de los costes de transporte, el auge de nuevas tecnologías y abaratamiento de las telecomunicaciones, así como también, el creciente número de personas que cuentan con experiencia internacional, han contribuido a que las reglas de juego a la hora de hacer negocios hayan cambiado. Hoy en día las empresas, tanto grandes y pequeñas, como nuevas y consolidadas, se enfrentan cada vez más a nuevos competidores que pueden estar en cualquier parte del planeta. En otras palabras, se han eliminado las fronteras dentro del mundo empresarial y ahora los mercados son globales.
Detrás de este fenómeno conocido como globalización, se encuentra implícitamente la idea de que las empresas que nacen o se establecen en regiones menos desarrolladas con menores costes de producción, cuentan con una ventaja comparativa sobre aquellas nacidas o localizadas en regiones más desarrolladas que tienen mayores costes. Teniendo en cuenta que las regiones menos desarrolladas muestran mayores tasas de actividad emprendedora, ¿significa esto que las regiones más desarrolladas están destinadas no sólo a la pérdida de empresas consolidadas como consecuencia de la deslocalización, sino también a la disminución de la actividad emprendedora debido a la desventaja de tener que enfrentar mayores costes?
En contra de lo que cabría de esperar frente a la globalización, las regiones más desarrolladas no dejan de ser competitivas ni emprendedoras. Si bien las actividades de producción intensivas en mano de obra barata se han trasladado a países y regiones con menores costes laborales, la producción intensiva en conocimiento no ha sido movida de sitio, sino que ha permanecido en regiones ricas y desarrolladas. De hecho, muchas empresas consolidadas intensivas en conocimiento que han nacido en regiones menos desarrolladas, han terminado trasladándose a las regiones más desarrolladas.
Esta permanencia de la producción intensiva en conocimiento en regiones más desarrolladas está vinculada a la existencia de externalidades o beneficios generados por el flujo de conocimiento entre las personas. Básicamente, las regiones con mejores infraestructuras y un entorno más favorable a la interacción entre universidades, centros tecnológicos y tejido empresarial existente, son más atractivas para las personas y, por lo tanto, más propensas a generar y aprovechar externalidades de conocimiento.
La actividad emprendedora de las regiones más desarrolladas va a depender de la radicalidad de las innovaciones generadas a partir de las externalidades de conocimiento. Como comentábamos en un post anterior, normalmente las grandes empresas consolidadas no suelen introducir en el mercado innovaciones radicales. En consecuencia, las ideas y conocimientos que no llegan a ser comercializadas por las empresas existentes, terminan siendo introducidos al mercado en forma de nuevos productos, mediante la puesta en marcha de nuevos negocios por parte de los emprendedores.
En conclusión, pese a ser menos intensa, la actividad emprendedora originada en las regiones más desarrolladas es, por lo general, más innovadora que la que se genera en las regiones menos desarrolladas donde no existen externalidades de conocimiento.
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