Sobre el Aprendizaje Emocional

http://4.bp.blogspot.com/_o5Vk5P3Bz4I/R6OhqyfrjnI/AAAAAAAAAGQ/bOuZhuPezHc/s200/coeducacion2.gif

 Aunque ya llevo leídos unos cuantos libros sobre Inteligencia Emocional redactados por expertos, lo poco o mucho que pueda saber sobre el tema o, lo que es más importante, lo poco o mucho que haya experimentado o podido experimentar emocionalmente, deviene principalmente de mis relaciones con los demás: hijos, pareja, amigos, compañeros, conocidos y desconocidos, … Son las relaciones con los otros las que han ido construyendo a lo largo del tiempo, y lo siguen haciendo, mi complejo emocional. Es en "relación con", en "compañía de"  - no podía ser de otra manera - que he podido sentir amor, alegría, compasión, vergüenza o admiración.  Así como no se puede aprender a andar en bicicleta leyendo tratados sobre el tema, tampoco podemos adquirir conocimiento y control emocionales leyendo toda esa caterva de textos que en los últimos años se han publicado, salvando, como siempre, ciertas excepciones.

Y además de las relaciones sociales como fuente de vivencia y auto-conocimiento emocional, han sido, por otra parte, los escritores y los filósofos reconocidos los que con sus escritos y pensamientos más me han abierto a la reflexión e incluso a la experimentación de las emociones; quizás porque pocos como ellos han sabido adentrarse en los recovecos del alma humana.

En torno a la felicidad, por ejemplo, sobre la que tanto se ha escrito precisamente en este blog (posibilidad o imposibilidad de alcanzarla, formas de llegar a conseguirla, etc.),  me han hecho reflexionar unos minutos las siguientes palabras del escritor francés André Maurois:   "El secreto de mi felicidad es tratar las catástrofes como molestias y no las molestias como catástrofes"

En efecto, gran parte de los sentimientos de ansiedad y malestar  que nos acucian y que muchas veces terminan  por  cronificarse en nuestro interior se generan debido a la sobreestimación de las molestias que nos acontecen en la vida cotidiana. En una época de narcisismo e individualismo exacerbados, cualquier contratiempo, cualquier deseo que no sea satisfecho de inmediato, cualquier objetivo perseguido y no conseguido, tiende a desencadenarnos una frustración que hace que nos sintamos infelices, desgraciados o depresivos. Y la felicidad no reside en la ausencia de problemas o contratiempos. La ausencia de problemas sólo se encuentra en el vacío, en la no vida.  Además, creo que la persecución de la felicidad como algo que se puede alcanzar en función de la posesión de un bien, una característica o el cumplimiento de un deseo es simplemente una falacia. Porque quizás, como dijo Confucio: "Solo puede ser feliz siempre el que sepa ser feliz con todo."

¿Usted qué opina al respecto?

Comparte o imprime el artículo:Estos Áconos enlazan con webs de marcadores sociales que permiten a los lectores compartir y descubrir nuevas webs.
  • Blog Memes
  • del.icio.us
  • digg
  • fresqui
  • meneame
  • neodiario
  • YahooMyWeb
  • Enviar esta entrada por E-Mail
  • Imprimir esta entrada

Tags: , , , , , , , ,

3 Comentarios a “Sobre el Aprendizaje Emocional”

  1. Arantza Echaniz dice:

    Yo creo en una vida vivida con intensidad, lo que conlleva disfrutar mucho pero también sufrir mucho. La felicidad no puede ser la ausencia de contratiempos porque si hay intensidad hay contratiempos. La felicidad tiene que ver con aceptar y disfrutar lo que tenemos y lo que somos en cada momento.

  2. Dagoberto Trujillo Montilla dice:

    De acuerdo! Ha sido comprobado por diversos estudios que es casi imposible la modificación de patrones de conducta cambiando el encierro o el estrés que suelen imponer en general las frecuentes obligaciones laborales, por ejemplo, por un solo día a bordo de un velero o en una pintoresca estancia, más allá que en esa jornada se siga una “rigurosa” agenda de capacitación de “inteligencia emocional” Los escritos de Daniel Goleman, por ejemplo, cumplen una misión informativa sobre los hallazgos en neurociencias y sus respectivas implicancias prácticas en la vida cotidiana individual y de relación de las personas. Los análisis, las descripciones, los ejemplos y las respectivas propuestas teóricas como fundamentos intelectuales son inicialmente muy necesarios para la comprensión básica del fenómeno emocional, no obstante, de ninguna manera son idóneos ni apropiados para generar o transferir habilidad o talento propios del dominio emocional, por tanto sirven muy poco como recursos pedagógicos o didácticos para ayudar a incrementar la competencia emocional o producir transformaciones reales. En otras palabras, sería magnífico convertirse en un “especialista” en Inteligencia Emocional e Inteligencia Social con el solo hecho de leer, analizar y memorizar la información contenida en los libros, como sucede actualmente con un sinnúmero de conocimientos racionales. Justamente esta es una ilusión muy extendida y actualmente sostenida por una gran cantidad de profesionales eruditos y personas bien intencionadas e intelectualmente competentes que ejercen su labor en educación, en departamentos de recursos humanos de organizaciones, en ámbitos asistenciales, en áreas de salud, o privadamente en atención clínica, consultoría empresaria o asesoría profesional. Lamentablemente existen profesionales “especialistas” que no hacen distingo entre las amígdalas límbicas, las amígdalas cerebelosas o las amígdalas palatinas. La visión falseada más extendida respecto de la Inteligencia Emocional y de la Inteligencia Social subyace en la creencia de una hipotética similitud funcional y operativa entre los dominios racional y emocional; esa “lógica” hace que supuestamente se correlacionen de un modo similar, para su exploración, entrenamiento y capacitación.

  3. Rogelio dice:

    Excelentte aclaración Dagoberto y excelente post Iñaki que a la vez de sencillo tiene un gran contenido teórico y vital. Muchas gracias a los dos.

Comentar