Histórico de March, 2010

Sobre corrupción y sobornos

Tuesday, March 30th, 2010, por Arantza Echaniz Barrondo

  http://firgoa.usc.es/drupal/node/33618

Hola Arantza!El cuatrimestre pasado estuve en tu clase de ética. Muy probablemente este e-mail no sea de tu competencia, pero he pensado que es posible que me puedas ayudar. Te explico: me estoy sacando el carné de conducir de autobús. Mañana será la tercera vez que me presento al examen de carretera (el último para conseguirlo); y en las tres ocasiones el profesor me ha otorgado la oportunidad de sobornar a los examinadores. Creo que no me están enseñando de la forma más adecuada, y el hecho de la insistencia me hace pensar que la propia persona que me lo propone saca algo de esto. Pero lo que más preocupación me produce es el hecho de que haya gente llevando a 55 personas o más en un vehículo y no sea una persona competente para ello. Por tanto, me gustaría hacer algo al respecto sin tener que entrar yo en un proceso judicial, ya que pienso que tengo un deber ciudadano. No sé si me podrás orientar en algo. Muchas gracias de antemano. Un saludo

El texto que reproduzco es el correo que me ha enviado una persona a quien le di clase el cuatrimestre pasado. He obviado el nombre para asegurar el anonimato. Soy profesora de la Universidad de Deusto y casi toda mi docencia es en el área de ética profesional. Es criterio de nuestra universidad que en todos nuestros estudios de grado se curse, al menos, una asignatura de ética ya que aspiramos a que nuestros egresados sean "buenos profesionales buenos"; es decir, que tomen decisiones buenas desde el punto de vista ético, no basta con dominar los conocimientos y las competencias técnicas.

Varias son las reacciones que me ha provocado el correo. En primer lugar me alegra de que esta persona sienta que tiene un deber ciudadano de denunciar de alguna manera la situación. Una reacción común y fácil en una situación como la mencionada es "pago y me dejo de líos, ¿para qué complicarme?". Muchas situaciones injustas se mantienen porque no las denunciamos, porque miramos para otro lado o por que sentimos que no van con nosotros, que no nos afectan. He de reconocer que por un momento yo también he tenido la tentación de decir… "mejor no me busco problemas", pero ¿y si todos hiciéramos lo mismo? Todos tenemos la obligación moral de contribuir a que nuestra sociedad y el mundo sean un lugar mejor y más justo.

En segundo lugar me produce indignación porque aparentemente es un caso de soborno (y digo aparentemente porque no lo puedo afirmar con rotundidad, ni lo puedo probar). Soborno es un pago realizado (en dinero, especies o favores) para conseguir algo que por derecho moral no nos corresponde. Es censurable tanto pagar como recibir sobornos. Es ilegal y, además, rompe las reglas del juego; hace que los logros se basen en criterios arbitrarios e injustos. Es curioso cómo solemos sentir indignación por las grandes corrupciones, por quienes salen impunes después de robar o estafar a miles de personas y, sin embargo, convivimos sin ningún problema con nuestras pequeñas corrupciones. Creo que esto en el fondo igual encierra cierta admiración y envidia hacia los primeros. Hay quienes dicen que todos tenemos un precio… yo no estoy de acuerdo en eso. Quiero creer que no todos ceden a sus principios por lucro personal, por muy alto que sea el precio.

En tercer lugar siento impotencia porque es muy difícil erradicar la corrupción, porque es casi imposible demostrar hechos de este tipo. Además muchas veces en los temas de soborno suele haber muchas personas implicadas lo que hace más complicado ‘desmontar el chiringuito'.

Para terminar quiero señalar que he sentido cierto orgullo de que esta persona me consultara, a la vez que una obligación de reaccionar y hacer algo, por coherencia, por predicar con el ejemplo. Y debo decir también que no creo que este tipo de hechos estén generalizados; de ser cierto, quiero creer que se reducirá a un pequeño grupo de personas que han encontrado una vía fácil para obtener un sobresueldo.

¿Qué haría usted en esta situación?

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Juana. Un ejemplo de valores y capacidades emocionales desde Pakistán

Saturday, March 27th, 2010, por Javier Riaño
http://cuidandomimundo.com/portal/wp-content/uploads/2009/01/inteligencia-emocional4.jpg

 Como todos los septiembres desde 2007, el pasado también estuvimos en las Nothern Areas de Pakistan cooperando como voluntarios con la Félix Baltistan Fundazioa. No es una colaboración puntual: desde que las trabajadoras y trabajadores de Fondo Formación Euskadi creamos EGUZKILORE, grupo de voluntariado corporativo, todos los años un equipo dedica parte de su tiempo a mejorar la calidad y equidad de la educación en el Valle de Hushé.

Es un trabajo enriquecedor. Sobre todo, porque la conversación con Akhon, Shanshair, Big Rustan, Rustan Ali, Basharat, Fátima, Rabia, Moladad y tantos otros está cambiando nuestra forma de percibir el mundo. En términos de R. Echeverría, un aprendizaje que está cambiando el tipo de observadores que somos.

Efectivamente. De las conversaciones significativas sales cambiado. Y, entre éstas, hay una que se repite en nuestro itinerario pakistaní: nuestros diálogos con la monja Juana.

Juana, para nosotras y nosotros, ejemplifica el poema de Bertolt Brecht "Hay personas que luchan un día y son buenas, Hay quienes luchan un año y son mejores, Hay quienes luchan muchos años y son muy buenas Pero hay quienes luchan toda la vida, esas son las imprescindibles" Ella es ejemplo de esto último: ilusión, pasión por ayudar, solidaridad, generosidad, entrega, … demasiados valores para un simple post.

Engaña su cuerpo diminuto que esconde un descomunal corazón; engaña esa aparente fragilidad de quien ha dedicado 70 de sus más de 90 años a luchar por las personas más desfavorecidas, sin otra barricada que su fé, sin otro arma que la esperanza, sin más munición que la caridad. Más de 70 años luchando por las personas excluidas sin caer en el cansancio, sin caer en la frustración, aprendiendo. Los últimos 50 en lo más pobre del pobre Rawalpindi, en la tristemente empobrecida Pakistán. Desde la humildad, desde el cariño. Con un axioma que guía su conducta: hacer el bien.

Cada vez que estamos con Juana nos da una lección de ternura, de sentimiento, de ser capaz de ponerse en el punto de vista del otro. No le ha resultado fácil, ha supuesto un tremendo esfuerzo. "Es lo más difícil -suele decir-.Tienes que dejar de ser un poco tú misma y ponerte en la piel de las otras personas para entenderlas. Y muchas veces cometes errores. Pero así vamos aprendiendo".

Desde la atalaya de la neurociencia hablaremos de empatía, desde la arrogancia intelectual nos referiremos a las neuronas espejo, seguro que buscamos explicaciones desde distintos paradigmas. Mientras tanto, Juana, Sor Juana, nos mirará con ternura, nos preguntará por su Pueblo vasco, por el Zarautz que dejó para trabajar en la India cuya liberación y separación de Pakistán vivió en primera persona.

Sonreirá. Nos dirá que a veces no nos entiende porque se está haciendo mayor, porque ya no puede utilizar como antes el castellano y el euskera, porque hoy su idioma es el urdú. Nos engañará, porque su agilidad le delata. Sonreirá por no hacer un desplante a sus invitados vascos. Porque sabe que confundimos mapa y territorio, realidad y discurso. Porque su humildad le impide decirnos que, si queremos cambiar las cosas, tenemos que "ponernos en la piel del otro" tenemos que "vivir las personas, lo que sienten" porque sabe que, sin alma, sin sentimiento, sin emoción, nada vale la pena. 

¿Usted qué opina al respecto?

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Breve elogio de la vergüenza

Wednesday, March 24th, 2010, por Iñaki Beti sáez
http://3.bp.blogspot.com/_4lDPZXfafzE/SYJAKAVaxGI/AAAAAAAAAHk/AeCkPOI9dmY/s320/verg%C3%BCenza.jpg

Toda emoción es funcional y tiene por tanto un propósito que le confiere utilidad,  razón y sentido para ser experimentada. Incluso las emociones que en principio son percibidas como más intrínsecamente desagradables, como por ejemplo el asco,  el dolor o la tristeza, presentan funciones adaptativas que nos permiten ir reajustando el comportamiento a las distintas situaciones estimulares a las que nos vemos sometidos en nuestra vida cotidiana. Así  lo han visto expertos en psicología emocional como  Izard, Ekmann, Tomkins o Plutchik, entre otros.

Pues bien, una de las emociones que en nuestra actual cultura está siendo más estigmatizada y considerada como sobrante, perniciosa y dañina es precisamente la vergüenza.  Da la sensación de que se tratara de una emoción estéril que nos impidiera la "autorrealización" y la obtención de nuestros deseos u objetivos, constituyéndose en una verdadera rémora para nuestro desarrollo personal.  Vivimos, en fin, - esta es al menos mi impresión - en una sociedad que está perdiendo la vergüenza, que se está "desvergonzando" a pasos agigantados.  Y sin bien es cierto que un exceso de vergüenza (de vergüenza global o generalizada, conocida también como "vergüenza internalizada") puede resultar muy dañino desde un punto de vista psicológico en cuanto que revela problemas de baja autoestima, inferioridad, inadecuación, etc., problemas que hacen sufrir con demasiada e incontrolada intensidad a las personas, no es menos cierto que una ausencia de esta emoción, una incapacidad para experimentarla, podría acarrear también serios desequilibrios tanto individuales como sociales. No olvidemos, por ejemplo, que en uno de los colectivos en los que más se ha detectado la falta de vergüenza es precisamente en el de los psicópatas.

Desde esta brevísimo apunte quiero reivindicar la necesidad de la vergüenza, la necesidad de mantenerla y preservarla porque, además de tener un rendimiento estético incuestionable que correlaciona con el pudor, la elegancia y la belleza, es provocadora de otras emociones, actitudes y sentimientos como los de moralidad, responsabilidad, culpabilidad real, humildad, integridad, etc., que considero imprescindibles para una sana regulación de las relaciones interpersonales y para la configuración de una sociedad más humana.

No cabe duda de que la vergüenza nos acerca a reflexionar sobre las consecuencias de nuestras conductas y su alcance. Sin vergüenza, nuestros comportamientos y palabra muchas veces devienen en procaces, irrespetuosos, soberbios, mentirosos y engañosos.

Es, por ejemplo, imposible asistir en estos últimas días al debate en el parlamento sobre qué medidas adoptar para salir de la crisis económica sin sentir vergüenza, vergüenza ajena por falta de ética, de responsabilidad ante los ciudadanos y, como no, incluso hasta de sentido  estético.

¿Usted que opina al respecto?

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¿Qué puede aprender un empresario PYME en una escuela de negocios?

Monday, March 22nd, 2010, por Juan Carlos Valda
http://definanzas.com/wp-content/uploads/negocios_varios-300x290.jpg

El pequeño empresario tiene un avión biplano. Sin embargo, las escuelas de negocios le enseñan a pilotear un Boeing 777. ¿Qué puede aprender realmente?

Imaginemos que siempre quisimos volar y que poco a poco, con tremendo sacrificio y esfuerzo, pudimos comprar un biplano y deseamos aprender a pilotearlo. Así, vamos a una escuela de aviación. Pero allí, nos instruyen para pilotear un Boeing 777.

Si bien ambos son aviones, las características, equipamiento y capacidades que cada uno requiere no son trasladables al otro. Algunas habilidades cruciales para conducir un 777 son innecesarias para nuestro pequeño biplano.

Al mismo tiempo necesitaremos adquirir otras habilidades que, para el piloto de un Boeing, no tendrían ninguna relevancia ya que estarían automatizadas.

Esta situación es análoga a la que suele enfrentar un empresario PYME en una escuela de negocios. Lo que allí le enseñan no es incorrecto. Pero tampoco es verdaderamente útil.

Una pequeña empresa no es una gran compañía en miniatura. Su modelo organizacional exhibe características específicas que no están presentes en una corporación. La informalidad característica de los procesos de las PYME hace que su gestión sea esencialmente diferente.

Así, los graduados de escuelas de negocios normalmente tienen muy en claro el "qué"deberían hacer pero, en general, no tienen tanta lucidez cuando llega el momento del "cómo" hacerlo dentro de ese tipo de organizaciones.

El próximo paso, habitualmente, es la auto justificación: "estas cosas no son para las PYME" Sin embargo, lo que en realidad ha fallado es su comprensión de la realidad integral de estas organizaciones.

¿Usted qué opina al respecto?

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Atención emocionalmente inteligente a un cliente

Wednesday, March 17th, 2010, por Rogelio Fernández Ortea
http://farm1.static.flickr.com/100/252528070_5be58bbc39.jpg

 Me considero un vendedor, aunque en la actualidad, por razones de trabajo, actúo más de consumidor… y lo que percibo y siento cuando actúo como tal no me gusta.

Siento, cuando entro en un comercio, la desidia de los vendedores, su falta de simpatía, su falta de cordialidad. No prestan atención a las personas que entramos en sus establecimientos y, lejos de tener una sonrisa de bienvenida en el semblante, nos reciben muchas veces dando una vuelta al chicle que tienen en la boca, te retiran la mirada para volver a sus ocupaciones, que suele ser hablar por teléfono o con el compañero de trabajo.

Con este sentimiento desagradable de no ser reconocido no ya como cliente, sino tan siquiera como persona, es como continúa el proceso de compra, porque el de venta ¡claro! brilla por su ausencia. Después de buscar por la tienda lo que necesitamos, lo que nos gusta, puede venir el problema de tener que preguntar algo y, ¡claro!, como no se ha establecido una relación, da hasta miedo el acudir al vendedor para pedir una talla, otro color o tan siquiera otra posibilidad de compra, obteniendo normalmente como repuesta "todo lo que tenemos está ahí" o un escueto "no hay"… y vuelta a la conversación telefónica, a la botella de agua o al chicle…

Lo peor de todo es que esta situación, expuesta a modo de caricatura, la he encontrado en muchos sectores de actividad que implican atención directa al cliente, tanto en comercios cuyos artículos son considerados como de lujo como en los "económicos", en tiendas, en restaurantes, en aerolíneas, ¡en la administración!… y también en muchos países… ¿No creen que deberíamos hacer algo ahora que estamos en plena crisis?

Y esta pregunta la lanzo ya que este sector, el de servicios, es vital para la economía de los pueblos y territorios. Porque muchas veces vemos grandes gastos en publicidad intentando vender las excelencias de nuestros pueblos y países para que luego, cuando las personas acudimos a dichos territorios, nos encontremos en nuestras transacciones comerciales con este recibimiento anunciado lo que despierta una emocionalidad negativa que no creo que contribuya a la buena imagen de la ciudad, del país donde o diantre nos encontremos y, sobre todo, no creo que sea beneficioso ni para su economía ni para el bienestar de quienes prestan y reciben el servicio.

Puede que todo este problema esté causado por la devaluación de trabajo de atención al cliente o de venta, puede que las condiciones laborales y económicas en las que desempeñan su trabajo muchas de estas personas no sean las adecuadas, puede que las nueva tipología de venta, de horarios e incluso de clientes no sean las óptimas… pero algo debemos hacer para que mejoren, tanto esas condiciones como, lo que es más importante, la satisfacción del cliente.

Para lograr esto, creo que las administraciones públicas, las cámaras de comercio, las asociaciones de comerciantes, universidades, consultoras incluso los sindicatos y asociaciones de empresarios tienen que hacer algo, tienen que abordar este problema. La formación de los trabajadores, el reconocimiento de su trabajo, la perspectiva del cliente, de la empresa, en definitiva, el devolver el orgullo por ejercer el trabajo de vendedor es algo que se hace necesario tanto para el desarrollo económico territorial, como de la imagen de ese territorio y, sobre todo, para el bienestar emocional de las personas que en él viven y que lo visitan.

La idea de un territorio emocionalmente inteligente nunca estará completa sin la intervención, mediante la formación y desarrollo de competencias socio-emocionales, en el sector servicios. ¡Animo para aquellos que tiene esta posibilidad de mejora en sus manos!

No quiero terminar este post sin agradecer y reconocer a todos aquellos vendedores que tienen a orgullo su trabajo, que lo realizan con excelencia y disfrutando de ello y que, aunque este post no ha estado dedicado a ellos, sí que lo ha sido par "los otros". Decirles que es un auténtico placer ser su cliente y que le alegran a uno el día. ¡Gracias a todos y a todas!

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RSC: ¿ Obligación o voluntariedad?

Monday, March 15th, 2010, por Amaiur Sistiaga
http://www.imanempresas.com/esp/wp-content/uploads/2008/03/16.jpg

 Hace años que se empezó a investigar la responsabilidad social como parte de la organización, con lo que existen diversas definiciones. A pesar de coincidir, en su gran mayoría, de que se ocupa del impacto que tienen las organizaciones en el ámbito social y medioambiental, no se ha llegado a concluir si forma parte de las obligaciones o si es una acción voluntaria.

Las organizaciones actuales diría que todavía son demasiado egoísta para plantearse la responsabilidad social como algo esencial para el desarrollo de sus objetivos, ya que conlleva a demostrar confianza y defensa de valores que pueden económicamente hablado ser muy costosos, ha sabiendas que el principal objetivo de la empresa es ganar dinero. Sin embargo, está claro que en estos momentos las organizaciones sí quieren hacer frente a la crisis, deben aportar responsablemente al desarrollo de la sociedad, de no hacerlo la pregunta sería: ¿quién lo hará?

Aunque pareciera difícil de creer, hoy en día todavía existen empresarios que desconocen o no quieren entender que la responsabilidad social corporativa (RSC), puede llevar a reducir los costes operativos, además de reforzar la competitividad, la imagen y reputación de la empresa, también puede fortalecer los valores éticos y la lealtad de sus trabajadores. Por lo tanto, además de favorecer sus propios intereses como organización, ayuda notoriamente a que la sociedad progrese y mejore, fomentando la creación de nuevos servicios y en consecuencia, a la creación de nuevos puestos de trabajo y mayor actividad empresarial. Podríamos decir que siempre tendrán que ir la sociedad y la organización de la mano.

Cabe subrayar que cada vez son más las organizaciones que optan por acciones socialmente responsables, sin embargo, debemos de tener muy presente que la RSC no sólo se basa en realizar campañas carísimas y subvencionar acciones multimillonarias que sólo puedan permitirse las grandes multinacionales, sino que es una tarea del y para el desarrollo e mejoramiento de nuestros entornos sociales.

Tener a los trabajadores contentos, cuidar de los proveedores, de los clientes o incluso de la competencia empresarial pareciera que son la base de la RSC, acciones que conlleven a mejorar la convivencia en los entornos.

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La innovación en la empresa

Wednesday, March 10th, 2010, por Juan Mari Osteriz Erquicia

http://www.dinero.com/photos/334%5CImgArticulo_T1_24881_2009918_112111.jpg

CEIG: Grupo de Innovadores en Gestión 

La Innovación en la empresa es un medio para la aplicación de nuevas ideas, conceptos, productos, métodos, servicios, prácticas,….que nos lleven a una ventaja competitiva que sea útil en el incremento de la productividad, y que se pueda sostener en el tiempo.

Con algunas matizaciones pero en general todos estaremos de acuerdo con los fundamentos de la definición.

La innovación es un medio que nos lleva al cambio, y que antes de su aplicación al mundo empresarial,  el ser humano lo utilizó en su desarrollo como hombre. Su aplicación ha sido gradual, pero el ritmo de aplicación ha ido aumentando considerablemente. Así el hombre tardo milenios en pasar de nómada, al asentamiento en un lugar concreto, de la caza al pastoreo y a trabajar la tierra; también miles de años de trabajar manualmente a utilizar utensilios, instrumentos, máquinas, …; menos de doscientos años desde la primera máquina a vapor, a viajar al espacio; de la energía del vapor a la energía nuclear, solar, eólica,… y hoy podemos hablar de la inmediatez, de lo instantáneo, como el acceso a la información, gracias a Internet,…

Las consecuencias de todas estas innovaciones son las revoluciones de la humanidad: agricultura, industrialización, y comunicación.  Ya se habla en la sociedad de la cuarta revolución, pero ¿qué medio utilizaremos? ¿qué cambios se tendrán que producir?

Dentro del módulo de Innovación del primer curso de Postgrado CEIG,  hemos hablado de: innovar (sus diferentes formulas, formas, técnicas,……); medir la innovación; controlarla; etc.

Pero en este Postgrado lo que más me ha sorprendido, y más innovador me parase es todo lo que estamos viendo-hablando-compartiendo, sobre los sentimientos, emociones, inteligencia emocional y todas sus implicaciones tanto a nivel personal,  como a nivel de empresa. Y me hago las siguientes preguntas, además de todo lo que supone la innovación (que he comentado anteriormente sobre una parte mínima de ella):

  • ¿no deberíamos incluir un desarrollo de este conocimiento personal de nosotros mismos, de los demás, de los sentimientos, de las emociones,……… como una parte más de la innovación?
  • ¿no deberíamos profundizar en un mejor desarrollo personal, tanto a nivel individual como relacional, y obtener mejores resultados como una parte más de la innovación?
  • ¿no deberíamos centrarnos algo más en las personas como una parte más de la innovación?

Como decía  Charles Darwin: "no son las especies más fuertes las que sobreviven, tampoco las más inteligentes, son las que más se adaptan al cambio"; y si en el mundo de la empresa cambiamos innovando para perdurar, ¿por qué no innovamos en las personas?

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Muchas horas y poco tiempo

Monday, March 8th, 2010, por Arantza Echaniz Barrondo

http://www.emakunde.euskadi.net/u72-20010/es/contenidos/informacion/c08_10_campana/es_emakunde/campana_10_es.html  

El lema de la campaña de Emakunde para el Día Internacional de las mujeres de 2010 reza: "Muchas horas y poco tiempo". Pero el cartel va más allá: Muchas horas para el trabajo, las tareas domésticas y de cuidado… y poco tiempo para actividades sociales, cultura, ocio. Da qué pensar…

Como señala Emakunde la campaña parte de estas realidades:

  • Existe un desequilibrio entre los usos del tiempo personal, social, familiar y laboral de las personas.
  • Existe un uso diferenciado del tiempo por parte de las mujeres y los hombres en el ámbito privado y público.
  • La falta de redistribución del tiempo de trabajo doméstico y de cuidados entre mujeres y hombres genera un uso diferencial del tiempo en el ámbito público por parte de mujeres y hombres.
  • La falta de redistribución del tiempo de trabajo en el ámbito privado genera consecuencias negativas en la posición, autonomía económica, condiciones de vida y salud de las mujeres
  • El uso diferencial del tiempo de mujeres y hombres constituye un importante freno para el avance en el objetivo de la igualdad. Este último punto me parece el más significativo y, en cierta medida, engloba a los demás. Mientras no exista un uso equitativo del tiempo no podrá haber igualdad real de oportunidades. Y no es sólo un problema de las mujeres…

Igualmente, Emakunde indica que "según los últimos datos de la Encuesta de presupuestos del tiempo (2008) de EUSTAT, las mujeres emplean en las labores domésticas 3 horas y 33 minutos  al día, 2 horas y 4 minutos más que los hombres. (…) En cuanto al cuidado de las personas del hogar, ya sean menores o personas mayores, a las mujeres esta actividad les ocupa 2 horas y 18 minutos, mientras que a los hombres 1 hora y 41 minutos". Si multiplicamos esto por 7 días a la semana… da mucha diferencia en dedicación, y en tiempo de uso personal.

En nuestra sociedad actual, tal y como nos hemos organizado la vida, una de las quejas más habituales es la de la falta de tiempo. Si a eso le añadimos el hecho de ser mujer trabajadora y con personas dependientes a su cargo el panorama se complica. Y lo hace aún más si esta mujer no tiene pareja o está separada o divorciada.

Además, pareciera que las mujeres vivimos arañando el tiempo para poder darnos algún ‘lujo' (véase comer con una amiga, ir a un spa o al cine); y al hacerlo puede que sintamos que ese tiempo se lo estamos robando a nuestra familia o nos lo ‘regala' nuestra pareja. En cierta medida nos sentimos culpables por dedicarnos un tiempo a nosotras; por cuidarnos. Esto se debe, en parte, a un mal entendido concepto de las responsabilidades familiares; que no son sólo cosa nuestra pero, muchas veces, así lo vivimos.

Como punto final suscribo lo que dice el cartel: Hagamos un reparto más racional e igualitario del tiempo personal, social, familiar y laboral. Es una cuestión de justicia y la clave para el avance social hacia la igualdad. Animo a quien se sienta interpelado por lo aquí expuesto a participar en alguna de las actividades de El Foro para la igualdad de mujeres 2010, cuyo eje central será "Nuevos tiempos para una organización corresponsable", y que se celebrará del día 10 al 30 de mayo.

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La sociabilidad: base del desarrollo de la inteligencia emocional

Thursday, March 4th, 2010, por Iñaki Beti sáez
http://www.ponteapunto.net/wp-content/uploads/tolerance.jpg

Nacemos de la unión entre dos personas. Además, para que nuestras capacidades y procesos psicológicos superiores se desarrollen en todo su potencial necesitamos la presencia y el contacto constante con los demás. Somos, por lo tanto, estructuras biológicas radicalmente sociales. Como afirmaba H. Wallon, "en su esfuerzo por individualizarse el yo no puede menos que oponerse a la sociedad … pero el individuo, si se toma a sí mismo como tal, es esencialmente social. Lo es no a raíz de contingencias exteriores sino en virtud de una necesidad íntima. Lo es genéticamente".

El descubrimiento del yo, de nuestra propia conciencia individual, corre paralelo al descubrimiento de la "otroedad". Nos sería imposible reconocernos sin el referente del prójimo (del latín "proximus"), es decir, del más cercano. Es precisamente su mirada la que me infunde mi mismidad, la que me permite tomar contacto con aquello que pueda tener de individual y distinto. Sin embargo, como consecuencia de la hiper-mega-ultra cultura individualista en la que vivimos, hemos asimilado la idea de que primero es el individuo y después la sociedad, la idea de que ésta no es más que la reunión, la yuxtaposición o la conjunción de varios individuos. Pero no caigamos en esta falacia tan primitiva. No hay posibilidad de desarrollo individual sin desarrollo social, y viceversa. Si nos olvidamos de la vertiente o dimensión social y humanística que conlleva el concepto de Inteligencia Emocional (IE) y lo presentamos únicamente como posibilidad de desarrollo personal, probablemente nos estaremos equivocando de enfoque.

Solo será posible el desarrollo de la IE desde el paradigma relacional del nosotros, es decir, desde el convencimiento y desde la plena asunción de que para mi desarrollo necesito imperiosamente el desarrollo de los demás. Se dice que existen tres tipos de estilos o paradigmas relacionales:

  • El paradigma del yo, claramente narcisista (de aquellos que están absolutamente orgullosos de haberse conocido), que parte de la idea de que mis pensamientos y emociones son más importantes que los de los demás.
  • El paradigma del tú, que parte de una experiencia interna de minusvalía crónica y tiende a considerar que el otro, sus valores, sus emociones, etc. son más importantes que los propios.
  • El paradigma del nosotros, que como acabo de mencionar, es aquel que asume la presencia del otro como parte constitutiva y generadora del propio self.

Esta última es la posición existencial más madura y la única que puede dar lugar a determinadas actitudes, como el respeto incondicional, la tolerancia, el total convencimiento de la igualdad radical entre todos los seres humanos, etc., desde las cuales asentar las bases de la educación y el desarrollo de las competencias y habilidades emocionales.

De lo contrario, lo único que obtendremos es más de lo mismo: auto-complacencia  narcisista de aquellos que se pasan la vida "encontrándose a sí mismo" porque están perdidos y tal…y tal…,  y para los que la IE termina por convertirse en una especie de consolador de carácter masturbatorio psicológico, o también, sobre todo en lo que se refiere a su dimensión más interpersonal, derivar todo esto de las emociones en una herramienta más de manipulación de las personas. Y digo esto último porque he conocido a algún "líder" muy instruido sobre el papel en IE que, oyendo hablar de él a sus trabajadores, más parecería que había asistido a cursos sobre perversión y aniquilamiento humanos.

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La empresa inteligente

Tuesday, March 2nd, 2010, por Arantza Echaniz Barrondo
http://www.fortuna.uol.com.ar/edicion_0138/management/nota_01.htm

Hace algún tiempo asistí a una conferencia organizada por el Club Alumni ESTE e impartida por Eduardo Bueno Campos (Catedrático de Economía de la Empresa y Director de IADE, Universidad Autónoma de Madrid) que llevaba por título: "¿Qué aspectos definen la empresa inteligente?".

El centro de la exposición del profesor Bueno giró en torno a una reflexión sobre la necesidad de construir un paradigma que formalice un modelo de indicadores básicos para explicar el "comportamiento organizativo inteligente".

Su propuesta se basa en cuatro grandes dimensiones transdisciplinares, que se corresponden en su opinión con los elementos definidores de existencia de inteligencia, para las cuales hay que buscar indicadores:

  1. Capacidad de adaptación a situaciones nuevas a partir de la información captada sobre el entorno: modificación del comportamiento organizativo.
  2. Capacidad y facultad de conocer y comprender: creación y gobierno del conocimiento organizativo (capital intelectual).
  3. Capacidad de aprendizaje, de aprender y memorizar: aprendizaje organizativo
  4. Capacidad de manejar y relacionar conceptos y símbolos abstractos (lenguaje y comunicación): inteligencia artificial y sistemas expertos (vigilancia tecnológica).

He de reconocer, y así se lo hice saber al ponente en el turno de preguntas, que a mí ese esquema se me queda corto. Yo incluiría, al menos, dos aspectos determinantes que creo que marcan la diferencia entre una organización inteligente y otra que no lo es.

Por un lado no veo presentes dimensiones de la inteligencia que tienen que ver con las relaciones y las emociones. Parafraseando a José Antonio Marina (véase un post anterior: "Inteligencia Ética"), los fracasos de la inteligencia vienen por no ser capaces de resolver los problemas prácticos. De hecho, todos conocemos personas que dan resultados muy buenos en los test de inteligencia pero que no son capaces de desenvolverse con normalidad en su vida cotidiana o que tienen serias dificultades para relacionarse con los demás; y eso podría aplicarse a las organizaciones. Todos conocemos organizaciones que tienen buenos productos, buenos procesos pero que son tóxicas para las personas. ¿Son realmente inteligentes? Creo que una empresa inteligente se caracteriza también por crear espacios más humanos, donde las personas crecen y se desarrollan y por ser capaz de atraer y retener el talento.

Por otro lado, también echo de menos alguna referencia a la inteligencia ética, a los valores. La inteligencia ética, el ser buenos, el hacer un uso adecuado de nuestra inteligencia nos hace más felices. Unido a lo dicho en el párrafo anterior, la inteligencia nos debe ayudar a solucionar los problemas prácticos con los que nos encontramos y a hacerlo, además, no perdiendo de vista la dignidad, el valor intrínseco, de todo ser humano; y esto podríamos extenderlo a las organizaciones. ¿Sería inteligente una empresa que sólo mira en el corto plazo, que pone en peligro su supervivencia por errar medios o fines?

La respuesta del profesor Bueno fue que en versiones anteriores de su propuesta había considerado más dimensiones pero que las había simplificado y que lo que yo le comentaba estaría de forma transversal. De todas maneras, a veces, las ausencias son significativas. Me da la impresión que en el ámbito de la dirección de empresas se dan lo que podríamos decir dos grandes corrientes de pensamiento: una que sigue poniendo el acento en los aspectos racionales, cuantitativos, analíticos y numéricos; y otra que lo pone en los aspectos cualitativos, emocionales, de relación. En mi opinión la postura más adecuada sería la de integrar ambas: dirigir desde y para las personas, valiéndose de las herramientas cuantitativas.

¿Y usted qué opina?

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