Competitividad
Wednesday, March 17th, 2010, por Rogelio Fernández Ortea
Me considero un vendedor, aunque en la actualidad, por razones de trabajo, actúo más de consumidor… y lo que percibo y siento cuando actúo como tal no me gusta.
Siento, cuando entro en un comercio, la desidia de los vendedores, su falta de simpatía, su falta de cordialidad. No prestan atención a las personas que entramos en sus establecimientos y, lejos de tener una sonrisa de bienvenida en el semblante, nos reciben muchas veces dando una vuelta al chicle que tienen en la boca, te retiran la mirada para volver a sus ocupaciones, que suele ser hablar por teléfono o con el compañero de trabajo.
Con este sentimiento desagradable de no ser reconocido no ya como cliente, sino tan siquiera como persona, es como continúa el proceso de compra, porque el de venta ¡claro! brilla por su ausencia. Después de buscar por la tienda lo que necesitamos, lo que nos gusta, puede venir el problema de tener que preguntar algo y, ¡claro!, como no se ha establecido una relación, da hasta miedo el acudir al vendedor para pedir una talla, otro color o tan siquiera otra posibilidad de compra, obteniendo normalmente como repuesta "todo lo que tenemos está ahí" o un escueto "no hay"… y vuelta a la conversación telefónica, a la botella de agua o al chicle…
Lo peor de todo es que esta situación, expuesta a modo de caricatura, la he encontrado en muchos sectores de actividad que implican atención directa al cliente, tanto en comercios cuyos artículos son considerados como de lujo como en los "económicos", en tiendas, en restaurantes, en aerolíneas, ¡en la administración!… y también en muchos países… ¿No creen que deberíamos hacer algo ahora que estamos en plena crisis?
Y esta pregunta la lanzo ya que este sector, el de servicios, es vital para la economía de los pueblos y territorios. Porque muchas veces vemos grandes gastos en publicidad intentando vender las excelencias de nuestros pueblos y países para que luego, cuando las personas acudimos a dichos territorios, nos encontremos en nuestras transacciones comerciales con este recibimiento anunciado lo que despierta una emocionalidad negativa que no creo que contribuya a la buena imagen de la ciudad, del país donde o diantre nos encontremos y, sobre todo, no creo que sea beneficioso ni para su economía ni para el bienestar de quienes prestan y reciben el servicio.
Puede que todo este problema esté causado por la devaluación de trabajo de atención al cliente o de venta, puede que las condiciones laborales y económicas en las que desempeñan su trabajo muchas de estas personas no sean las adecuadas, puede que las nueva tipología de venta, de horarios e incluso de clientes no sean las óptimas… pero algo debemos hacer para que mejoren, tanto esas condiciones como, lo que es más importante, la satisfacción del cliente.
Para lograr esto, creo que las administraciones públicas, las cámaras de comercio, las asociaciones de comerciantes, universidades, consultoras incluso los sindicatos y asociaciones de empresarios tienen que hacer algo, tienen que abordar este problema. La formación de los trabajadores, el reconocimiento de su trabajo, la perspectiva del cliente, de la empresa, en definitiva, el devolver el orgullo por ejercer el trabajo de vendedor es algo que se hace necesario tanto para el desarrollo económico territorial, como de la imagen de ese territorio y, sobre todo, para el bienestar emocional de las personas que en él viven y que lo visitan.
La idea de un territorio emocionalmente inteligente nunca estará completa sin la intervención, mediante la formación y desarrollo de competencias socio-emocionales, en el sector servicios. ¡Animo para aquellos que tiene esta posibilidad de mejora en sus manos!
No quiero terminar este post sin agradecer y reconocer a todos aquellos vendedores que tienen a orgullo su trabajo, que lo realizan con excelencia y disfrutando de ello y que, aunque este post no ha estado dedicado a ellos, sí que lo ha sido par "los otros". Decirles que es un auténtico placer ser su cliente y que le alegran a uno el día. ¡Gracias a todos y a todas!
¿Usted qué opina?
Comparte o imprime el artículo:Estos Áconos enlazan con webs de marcadores sociales que permiten a los lectores compartir y descubrir nuevas webs.
Editado en Transformación social, Competitividad, Inteligencia emocional | Sin comentarios »
Tags: administraciones, clientes, competencia, competencias, conocimiento, crisis, desarrollo, economía, empresa, empresarios, futuro, industria, inteligencia, persona, personas, publicidad, RS, satisfacción, Telefónica, territorio, trabajadores, Trabajo, universidades
Wednesday, March 10th, 2010, por Juan Mari Osteriz Erquicia
CEIG: Grupo de Innovadores en Gestión
La Innovación en la empresa es un medio para la aplicación de nuevas ideas, conceptos, productos, métodos, servicios, prácticas,….que nos lleven a una ventaja competitiva que sea útil en el incremento de la productividad, y que se pueda sostener en el tiempo.
Con algunas matizaciones pero en general todos estaremos de acuerdo con los fundamentos de la definición.
La innovación es un medio que nos lleva al cambio, y que antes de su aplicación al mundo empresarial, el ser humano lo utilizó en su desarrollo como hombre. Su aplicación ha sido gradual, pero el ritmo de aplicación ha ido aumentando considerablemente. Así el hombre tardo milenios en pasar de nómada, al asentamiento en un lugar concreto, de la caza al pastoreo y a trabajar la tierra; también miles de años de trabajar manualmente a utilizar utensilios, instrumentos, máquinas, …; menos de doscientos años desde la primera máquina a vapor, a viajar al espacio; de la energía del vapor a la energía nuclear, solar, eólica,… y hoy podemos hablar de la inmediatez, de lo instantáneo, como el acceso a la información, gracias a Internet,…
Las consecuencias de todas estas innovaciones son las revoluciones de la humanidad: agricultura, industrialización, y comunicación. Ya se habla en la sociedad de la cuarta revolución, pero ¿qué medio utilizaremos? ¿qué cambios se tendrán que producir?
Dentro del módulo de Innovación del primer curso de Postgrado CEIG, hemos hablado de: innovar (sus diferentes formulas, formas, técnicas,……); medir la innovación; controlarla; etc.
Pero en este Postgrado lo que más me ha sorprendido, y más innovador me parase es todo lo que estamos viendo-hablando-compartiendo, sobre los sentimientos, emociones, inteligencia emocional y todas sus implicaciones tanto a nivel personal, como a nivel de empresa. Y me hago las siguientes preguntas, además de todo lo que supone la innovación (que he comentado anteriormente sobre una parte mínima de ella):
- ¿no deberíamos incluir un desarrollo de este conocimiento personal de nosotros mismos, de los demás, de los sentimientos, de las emociones,……… como una parte más de la innovación?
- ¿no deberíamos profundizar en un mejor desarrollo personal, tanto a nivel individual como relacional, y obtener mejores resultados como una parte más de la innovación?
- ¿no deberíamos centrarnos algo más en las personas como una parte más de la innovación?
Como decía Charles Darwin: "no son las especies más fuertes las que sobreviven, tampoco las más inteligentes, son las que más se adaptan al cambio"; y si en el mundo de la empresa cambiamos innovando para perdurar, ¿por qué no innovamos en las personas?
Comparte o imprime el artículo:Estos Áconos enlazan con webs de marcadores sociales que permiten a los lectores compartir y descubrir nuevas webs.
Editado en Transformación social, Competitividad, Inteligencia emocional | 1 Comentario »
Tags: comunicación, conocimiento, cultura, desarrollo, emociones, empresa, energía, futuro, industria, información, Innovación, inteligencia, inteligencia emocional, Internet, Milenio, persona, personas, productividad, productos, sociedad
Tuesday, March 2nd, 2010, por Arantza Echaniz Barrondo
Hace algún tiempo asistí a una conferencia organizada por el Club Alumni ESTE e impartida por Eduardo Bueno Campos (Catedrático de Economía de la Empresa y Director de IADE, Universidad Autónoma de Madrid) que llevaba por título: "¿Qué aspectos definen la empresa inteligente?".
El centro de la exposición del profesor Bueno giró en torno a una reflexión sobre la necesidad de construir un paradigma que formalice un modelo de indicadores básicos para explicar el "comportamiento organizativo inteligente".
Su propuesta se basa en cuatro grandes dimensiones transdisciplinares, que se corresponden en su opinión con los elementos definidores de existencia de inteligencia, para las cuales hay que buscar indicadores:
- Capacidad de adaptación a situaciones nuevas a partir de la información captada sobre el entorno: modificación del comportamiento organizativo.
- Capacidad y facultad de conocer y comprender: creación y gobierno del conocimiento organizativo (capital intelectual).
- Capacidad de aprendizaje, de aprender y memorizar: aprendizaje organizativo
- Capacidad de manejar y relacionar conceptos y símbolos abstractos (lenguaje y comunicación): inteligencia artificial y sistemas expertos (vigilancia tecnológica).
He de reconocer, y así se lo hice saber al ponente en el turno de preguntas, que a mí ese esquema se me queda corto. Yo incluiría, al menos, dos aspectos determinantes que creo que marcan la diferencia entre una organización inteligente y otra que no lo es.
Por un lado no veo presentes dimensiones de la inteligencia que tienen que ver con las relaciones y las emociones. Parafraseando a José Antonio Marina (véase un post anterior: "Inteligencia Ética"), los fracasos de la inteligencia vienen por no ser capaces de resolver los problemas prácticos. De hecho, todos conocemos personas que dan resultados muy buenos en los test de inteligencia pero que no son capaces de desenvolverse con normalidad en su vida cotidiana o que tienen serias dificultades para relacionarse con los demás; y eso podría aplicarse a las organizaciones. Todos conocemos organizaciones que tienen buenos productos, buenos procesos pero que son tóxicas para las personas. ¿Son realmente inteligentes? Creo que una empresa inteligente se caracteriza también por crear espacios más humanos, donde las personas crecen y se desarrollan y por ser capaz de atraer y retener el talento.
Por otro lado, también echo de menos alguna referencia a la inteligencia ética, a los valores. La inteligencia ética, el ser buenos, el hacer un uso adecuado de nuestra inteligencia nos hace más felices. Unido a lo dicho en el párrafo anterior, la inteligencia nos debe ayudar a solucionar los problemas prácticos con los que nos encontramos y a hacerlo, además, no perdiendo de vista la dignidad, el valor intrínseco, de todo ser humano; y esto podríamos extenderlo a las organizaciones. ¿Sería inteligente una empresa que sólo mira en el corto plazo, que pone en peligro su supervivencia por errar medios o fines?
La respuesta del profesor Bueno fue que en versiones anteriores de su propuesta había considerado más dimensiones pero que las había simplificado y que lo que yo le comentaba estaría de forma transversal. De todas maneras, a veces, las ausencias son significativas. Me da la impresión que en el ámbito de la dirección de empresas se dan lo que podríamos decir dos grandes corrientes de pensamiento: una que sigue poniendo el acento en los aspectos racionales, cuantitativos, analíticos y numéricos; y otra que lo pone en los aspectos cualitativos, emocionales, de relación. En mi opinión la postura más adecuada sería la de integrar ambas: dirigir desde y para las personas, valiéndose de las herramientas cuantitativas.
¿Y usted qué opina?
Comparte o imprime el artículo:Estos Áconos enlazan con webs de marcadores sociales que permiten a los lectores compartir y descubrir nuevas webs.
Editado en Transformación social, Competitividad, Inteligencia emocional | 1 Comentario »
Tags: Aprendizaje, ética, comunicación, conocimiento, economía, emociones, empresa, empresas, fracaso, futuro, Gobierno, IE, industria, información, inteligencia, management, organizaciones, persona, personas, productos, relaciones, RS, RSE, sistema, TIC, valores
Friday, February 26th, 2010, por Yovanni Castro Nieto
Nos estamos refriendo a la generación "Y", y se denomina así a todas aquellas personas nacidas entre los años 1980 y 1990, período de tiempo en el que especialmente la economía y la tecnología crecieron aceleradamente y generaron tendencias graduales de información de manera simultáneas.Es una generación que desde mi punto de vista se caracteriza por ser individualista y eficiente en el momento de proyectar su futuro. Es la generación que vio la Guerra fría, le toco vivir el auge del Internet, la era del Windows. Su forma de recrearse se produce a través de la Play Station, reproductores de CD, de MP3 de MP4, entre otros, o ve por televisión los "Reality Shows" por citar un ejemplo.
Ha sido la generación que ha tenido accesibilidad a los teléfonos móviles, SMS, ordenadores y/o entretenimiento portátil a una edad promedio de entre 15 y 20 años, de allí proviene la expresión que algunos autores han denominado "nativos digitales".
Cristina Vílchez define la generación "Y", como los "fanáticos" de la tecnología, defensores de su tiempo y seguros de sus decisiones. Son los jóvenes profesionales que hoy no superan los 35 años, y que están llegando a cambiar los entornos, con ideas frescas, revolucionarias y nuevas perspectivas, visionando una nueva forma de hacer empresa. Son aquellos que han presenciado a través de la preocupación de sus padres, el fin del empleo de por vida y del contrato social de lealtad hacia los jefes, si éstos no demuestran ser socialmente responsables.
La generación "why" (Generación Por Qué), está ajena a tanto escándalo con la "realidad virtual" pues para ellos es tan "real", que ya estaba cuando nacieron. Jóvenes que cuando escuchan algún conferencista ahora mismo de hablar de China, la India, el Internet, la globalización, el emprendizage y predicando que "la única constante importante de identificar el cambio es la innovación y la competitividad", disimuladamente cruzan miradas como diciendo: ¿Qué le pasa…? ¡Es obvio!
Si nos referimos a la llamada generación "X" (36-45 años) y a la generación "Baby Boomers" (46-60 años), la perspectiva de la generación "Why" no es cínica, pero tampoco desborda optimismo. Sospechan que mantener viva la esperanza es importante, pero difícilmente se disfrazaran de predicadores.
Los menores de 35 años valoran el respeto a su estilo de vida y respetan los diferentes estilos de vida si demuestran ser socialmente responsables, no le temen a los retos con objetivos definidos, pero sí a las clásicas descripciones de puestos de trabajo. Aprecian las oportunidades para capacitarse y creen firmemente en los entornos meritocráticos. Para ellos el salario no es el principal elemento de motivación, pero les molesta que la empresa les ofrezca migajas. Cuando ésto pasa duran poco en los negocios y no se identifican con la organización que les contrata.
Reclaman un ambiente laboral más atractivo e informal, nuevas tecnologías, mayor flexibilidad horaria, retribuciones basadas en objetivos y no en horas trabajadas, rechazan la autoridad con jerarquías de capataz y no aceptan los modelos de gestión clásica.
El manejo de conocimientos tecnológicos y digitales de esta generación, les permite resolver más rápidamente cualquier demanda en relación a una determinada oferta de información, podríamos decir que es una verdadera ventaja competitiva en la gestión de información, porque con la habilidad que poseen para rastrear información a través del Internet y de comunicarla ágil y eficientemente por el mismo medio o a través de las redes sociales son las perspectivas que apuntan al capital humano necesario para un nuevo modelo de organización.
María Elizabeth Arteaga comenta que un empresario de la Generación "Why", puede llevar su oficina en el BlackBerry o Iphone, conectarse desde cualquier parte del mundo para hacer negocios y tener clientes de América, Europa o Asia sin ningún inconveniente.
Finalmente comentar, que los expertos enfatizan que las empresas que han sabido construir plataformas exitosas basadas en la gestión del conocimiento con la generación "Y", son los que aprovechan eficientemente las herramientas de comunicación y tecnología, agilizan el trabajo en grupo con mayor libertad creativa e innovadora teniendo en cuenta la flexibilidad de horarios de trabajo pero con un alto compromiso con los objetivos.
En este momento es preciso que las organizaciones generen estrategias orientadas a la gestión del conocimiento, con objetivos bien claro para desarrollar entornos socialmente responsables, sin olvidar que la generación "Z" (Menores de 20 años), ya están en la puerta de la empresa.
¿Usted qué opina al respecto?
Comparte o imprime el artículo:Estos Áconos enlazan con webs de marcadores sociales que permiten a los lectores compartir y descubrir nuevas webs.
Editado en Gestión del conocimiento, Competitividad, Responsabilidad Social | 2 Comentarios »
Tags: América, Asia, capital humano, clientes, competitividad, comunicación, conocimiento, decisiones, economía, empresa, empresas, estrategia, Europa, futuro, gestión, Gestión del Conocimiento, global, información, Innovación, Internet, motivación, Objetivos, ordenador, organizaciones, persona, personas, profesionales, redes, redes sociales, RS, RSE, tecnología, tecnologías, TIC, Trabajo, virtual, visión
Monday, February 22nd, 2010, por Yoly Castro Rosales
Hace unos días leía dos interesantes post, publicados en este blog, que me inspiraron a escribir y profundizar un poco más sobre el tema en cuestión. Sin lugar a dudas la gestión de la innovación es la puerta a una nueva dimensión y es la puerta al cambio, es optimizar "el poder" de nuevas ideas que pasan de ser una imagen visual , un referente mental a una realidad tangible ha de crear valor tanto en la vida personal y a nivel global de las organizaciones.
Todas aquellas empresas que fortalecieron su estrategia competitiva en el uso de la innovación, así como de la creatividad se adelantaron a la crisis, generaron cambios en su naturaleza, marcando la diferencia en sus productos y servicios frente a su competencia como frente a su entorno en general. Han demostrado que son doblemente más rentables.
Es necesario recordar que para innovar, debe haber confianza, motivación, constante aprendizaje, desarrollo personal y profesional, liderazgo transformador y sobretodo facultamiento con responsabilidad social. Su impacto se verá reflejado en lo económico, en lo social, en lo medioambiental, en lo estratégico y en lo personal.
Los procesos de innovación no son procesos dispersos, podríamos decir que excepcionalmente son como un momento de luz repentino, ellos obedecen a una disciplina, a una estructura, conocer el entorno y las necesidades que presentan, requieren trabajo en equipo. Son equipos disciplinados de trabajos que conforman toda un área de gestión de innovación que obedecen a pasos estructurados perfectamente organizados y delimitados.. Como lo señala la escuela de David Francis de la Universidad de Brighton: son cinco fases compuestas a su vez, cada una de estas en cuatro pasos. A continuación las refiero someramente:
-
Fase de Búsqueda, "representada por el teh seeker". "Es el solicitante de …".su perspectiva está orientada hacia: a. Delimitar la búsqueda (aéreas en que se deben enfocar las energías de innovación), b. Generar, facilitar la creatividad (como incentivar la búsqueda creativa), c. Definir e identificar oportunidades ( oportunidades que calzan en la estrategia que se requiere llevar a cabo, verificar competencias, necesidades de los clientes así como de los potenciales clientes, visualizar como lucirá el éxito) y d. Recolectar, buscar y recoger ideas.
-
Fase de Exploración, "representada por el alquimista". Quien tiene el poder de visualizar ¿qué podemos transformar?, su perspectiva es vital para orientarse al descubrimiento, escéptica y a la lógica. Se requiere de habilidades para: a. Investigar ideas (una lluvia de ideas, hasta las más locas son aceptadas), b. Debatir (confrontar con respeto y fluidez, determinar de manera justa con cuáles de las tantas ideas y oportunidades surgidas se pueden seguir, seleccionar ideas), c. Puesta de pruebas (probar que las ideas funcionan) y d. Validación (descubrir las ideas y oportunidades que los potenciales clientes consideran que son más validas), validar y corroborar que lo que estamos haciendo y creando e innovando se ajusta a las necesidades y satisfacción del cliente y de la sociedad.
-
Fase de Compromiso, "representada por el Juez". Su perspectiva está orientada hacia: la sabiduría, la prudencia, decisiones y audacia. Se requiere habilidades para: a. Proponer (resumir las conclusiones, especificar las dudas y compartir una visión de éxito realista …preparar un caso de negocio), b. Influir en los grupos de interés (obtener aportes y apoyo de aquellos que necesitan estar comprometidos), c. Decidir (toma de decisiones basada entre otras en el aporte de juicios bien fundados sobre qué hacer y no hacer) y d. Aprovisionar (destinación de recursos, identificar y adquirir recursos requeridos).
-
Fase de realización, "representada por el Director". Su perspectiva está orientada hacia: el trabajo en equipo y orientada en los resultados de excelencia, disciplina, ética, compromiso. Se requiere habilidades para: a. Integrar (sostener un equipo de alto desempeño, saber qué tipo de equipo es…, como conseguir un buen comienzo), b. Coordinar (manejar procesos), c. Proteger (saber manejar temas políticos, mantenerse enfocado y no distraerse con los obstáculos) y d. Entrega (Conducción de resultados, ajustarse al tiempo y presupuesto, aportar).
-
Fase de optimización, "representada por el Mago". Su perspectiva está orientada hacia, la optimización, creatividad, emprendimiento, generosidad y solidaridad. En esta fase se requiere: a. Evaluación (evaluación del valor creado y añadido), b. Amplificación y obtención de lo máximo de esa innovación, c. Aprendizaje (mejora de procesos obtenido y busca aquellas mejoras que se puede implementar) y d. Honra (celebración de logros, celebrar, agradecer, honrar y motivar a cada persona que contribuyo en el proceso).
Como verán amigos lectores y comentaristas, es todo un proceso y una estructura, que requiere de un equipo de alto rendimiento y de lideres flexibles que respeten la idea de cada uno de los miembros que forman los grupos. Que se motive, que se premie y que se valore, recordando siempre que la empresa está enfocada al servicio de calidad, al desarrollo social, al compromiso, a la confianza a sus miembros y a la confiabilidad de su entorno.
He hecho un pequeño resumen de las fases, pero es necesario dejar muy claro que, cada fase requiere de un estudio previo, una profundización en el desarrollo organizacional y desarrollar habilidades por quienes ejecuten el proceso.
¿Usted qué opina al respecto?
Comparte o imprime el artículo:Estos Áconos enlazan con webs de marcadores sociales que permiten a los lectores compartir y descubrir nuevas webs.
Editado en Transformación social, Competitividad, Responsabilidad Social | Sin comentarios »
Tags: ética, Calidad, clientes, competencia, competencias, confianza, creatividad, crisis, decisiones, desarrollo, empresa, empresas, energía, estrategia, estrategias, gestión, Innovación, liderazgo, motivación, organizaciones, persona, productos, Responsabilidad Social, RS, RSE, sociedad, TIC, toma de decisiones, Trabajo, trabajo en equipo
Tuesday, February 16th, 2010, por Arantza Echaniz Barrondo

"Un problema sin solución suele ser un problema mal formulado"
Gastón Bachelard
En un post anterior empecé a compartir las ideas que me llevé de la magnifica conferencia impartida por Rafael Echeverría titulada "La crisis del actual modelo de gestión y los factores que determinan el desempeño de los equipos", celebrada en Bilbao, en la sala Multibox de Eitb, el 2 de febrero de 2010 y patrocinada por BAI.
Acababa el post anterior apelando a la posibilidad de vivir distinto, de vivir mejor lo que supone un desafío en dos direcciones: 1) Aprender, transformándose uno mismo; 2) Emprender, que supone asumir el desafío de dejar obras, de cambiar el mundo. Rafael Echevarria y sus colaboradores se plantearon cuál era el principal motor de transformación histórica y eso les llevó a fijar sus dos opciones estratégicas principales: la empresa (por su poder y capacidad de acción), y la educación (porque supone la formación de las futuras generaciones). Centrémonos en la empresa.
Como ya señalara Peter Drucker el gran problema es que estamos cautivos de un modelo de gestión obsoleto que impide un nivel de desempeño mayor, y que estaba fundamentado en un trabajo manual preponderante. Este modelo tradicional es impositivo, coercitivo; se basa en el control y el mando; se sustenta en el poder formal; descansa en el miedo y, por lo tanto, es enemigo del desempeño. Y este modelo está en crisis porque en el contexto actual predomina el trabajador del conocimiento; que como promedio entrega el 20% del su potencial de rendimiento; que encuentra en su jefe el principal obstáculo del desempeño; y que suele saber más que su jefe en su campo de acción. La solución pasa por gestionar el conocimiento: hay que evolucionar del gerente/capataz al gerente/coach.
A partir de aquí Rafael Echevarria y sus colaboradores se separan de Peter Drucker. Consideran que es necesario reconocer la tridimensionalidad del trabajo en el nuevo contexto: 1) Tarea individual, es importante que uno individualmente sea competente; 2) Actividades de coordinación, la unidad básica de trabajo son los equipos y los procesos; muchas veces en los equipos hay figuras que destacan pero funcionan mal como equipo; 3) Trabajo reflexivo de aprendizaje, o me hago obsoleto o me lo hacen otros. Preguntémonos qué hace cada uno y cómo lo hace. El trabajador del conocimiento lo hace conversando; sus resultados dependen no sólo de sus conocimiento sino también de sus competencias conversacionales (preguntar, exponer, consultar, pedir, etc.).
Por eso el gerente del futuro es un agente conversacional, es un gerente/coach. Se requiere una gestión que dé espacios de autonomía responsable, que es lo opuesto a Taylor y la Administración científica. Hay que relegitimar el error, aceptarlo en la medida en que conduce a resultados mejores; no se entra en nuevos dominios sin permitir el error. Es necesaria una gestión que disuelva el miedo hacia el jefe, ya que así se rinde más. El gerente debe ser un líder de líderes, el liderazgo no se mide por los seguidores que uno tiene, sino por la capacidad de destapar el potencial de otros. Gran parte de la iniciativa debe ser delegada; yo te muestro el problema y te indico unos mínimos… sorpréndeme haciendo cosas que tú sabes y yo no.
Es relativamente fácil ser un gerente/capataz, basta con dar autoridad formal y sus símbolos. El nuevo tipo de gerente/coach requiere competencias distintas: autoridad moral; capacidad de influencia; ascendencia, que tiene que ser ganada frente a quien no se tiene autoridad formal; escucha mutua, etc. Normalmente no tenemos estas competencias, no nos las han enseñado. Para adquirirlas es necesario un aprendizaje profundo; exige cambiar la forma de ser que tenemos.
Para terminar una anécdota que contó el profesor Echevarria y que tiene como protagonista a Dee Hock, quien fuera el fundador de Visa Internacional y que cuando se retiró escribió el libro El nacimiento de la era caórdica donde argumente que la vida surge en un punto donde se superponen el orden y el caos. En opinión de Hock un jefe debería dedicar el 50% de su tiempo a cambiarse a sí mismo (mirar hacia adentro); el 25% a gestionar a su jefe (mirar hacia arriba); el 20% a crear relaciones con el entorno, con aquellos sobre los que no tiene autoridad formal (mirar hacia los lados); y un 5% a sus subordinados (mirar hacia abajo). Y estos porcentajes son válidos para cualquiera, sea cual sea su nivel.
-
"En los tiempos que corren, el error no consiste en no descubrir todo lo que podemos soñar; el error consiste en no soñar lo que podemos descubrir. Hay que intentarlo" Hock, Dee (2001): El nacimiento de la era caórdica. Barcelona: Granica, p. 16
¿A qué dedicas tu tiempo? ¿Eres un gerente/coach o un gerente/capataz?
Comparte o imprime el artículo:Estos Áconos enlazan con webs de marcadores sociales que permiten a los lectores compartir y descubrir nuevas webs.
Editado en Transformación social, Gestión del conocimiento, Competitividad | Sin comentarios »
Tags: Aprendizaje, caos, competencia, competencias, conocimiento, crisis, educación, empresa, futuro, gestión, IE, industria, liderazgo, moral, relaciones, RS, RSE, símbolos
Wednesday, February 10th, 2010, por Cristina Sarasua Garmendia
Innovación, del latín innovare, es un concepto de gran actualidad. Eslóganes publicitarios, discursos políticos, planes estratégicos, teorías empresariales, libros, revistas, conferencias y programas universitarios recurren al término "innovación". Es un concepto transversal que afecta a cualquier sector de ocupación; el sector turístico, el sanitario, el educativo, el de la construcción, el financiero, o el industrial entre otros. La búsqueda de la palabra "innovation" en el buscador Google a fecha de noviembre de 2009, ofrece como resultado 112.000.000 entradas, lo que significa que hay un total de 112.000.000 de documentos Web que mencionan dicho término en inglés. Parece que la innovación se está convirtiendo en el paradigma o modelo de referencia a seguir en este recién estrenado siglo XXI.
Ahora que vivimos un mal momento económico, una época de crisis, se afirma que la innovación es la salida, el motor económico que puede conseguir una recuperación económica y social. Pero, ¿qué significa innovar? ¿Quién puede innovar? ¿Cómo se puede innovar? ¿Dónde se puede innovar? ¿Para qué se puede innovar? ¿Es realmente necesario innovar? ¿Cómo afecta la innovación a los procesos existentes? ¿Es una decisión acertada apostar por la innovación? ¿Qué recursos son necesarios para innovar? ¿Quién o qué es un referente en innovación?
Si bien es cierto que en muchas ocasiones se utiliza el término "innovación"; como "buzzword" (del inglés, palabra de moda) o reclamo, este concepto tiene su razón de ser, está lleno de sustancia y se asocia a un complejo sistema que requiere ser analizado detenidamente. Novedad, imaginación, cambio, creatividad, ideas, rentabilidad, modelo de negocio, vigilancia, innovación abierta e innovación social en la sociedad del conocimiento. Muchos son los conceptos relacionados con innovación. Es tanto el valor que se le está dando a la innovación que existe un ministerio destinado a la ciencia y la innovación, Europa ha dedicado un año a la creatividad y la innovación (2009, año europeo de la creatividad y la innovación) y hace unos días en San Sebastián, la ciencia, la investigación y la innovación han quedado representadas en la Cumbre informal de Ministros de Competitividad de la UE.
Una de las cosas que caracteriza al siglo XXI es la inversión que se está realizando en tecnología. Tecnología energética, nanotecnología, biotecnología, y las denominadas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC); son varias las revoluciones tecnológicas en las que las sociedades desarrolladas estamos inmersas. La tecnología comprende teorías y técnicas, instrumentos y procedimientos, resultantes del conocimiento científico, y aplicables a un sector determinado. Las TIC han tenido un gran impacto sobre el conjunto de la sociedad y hoy es el día en que se puede hablar de socialización de la informática y las telecomunicaciones. En la era de Internet y la Web, los dispositivos móviles y el mundo multimedia, las TIC hacen la comunicación entre personas más sencilla y el acceso a la información posible prácticamente desde cualquier sitio y en cualquier momento. Utilizadas tanto en entornos profesionales como en contextos de ocio, estas tecnologías almacenan, procesan, recuperan y presentan información, consiguiendo así, fomentar la compartición de información y contenidos, la colaboración entre personas y entidades, automatizar procesos y mejorar en definitiva la calidad de vida de los usuarios.
Es importante reflexionar sobre el concepto innovación, especialmente bajo el prisma de las TIC. Dar respuesta a las preguntas mencionadas anteriormente, analizar el contexto tecnológico y establecer un conjunto de pautas que en mayor o menor medida puedan ayudar a mejorar los procesos de innovación. Pero sobre todo, es necesario buscar la auténtica innovación. Porque aun queda mucho por hacer, aun queda mucho por innovar.
¿Usted qué opina al respecto?
Comparte o imprime el artículo:Estos Áconos enlazan con webs de marcadores sociales que permiten a los lectores compartir y descubrir nuevas webs.
Editado en Transformación social, Gestión del conocimiento, Competitividad | 3 Comentarios »
Tags: ética, Calidad, colaboración, competitividad, comunicación, conocimiento, creatividad, crisis, empresa, futuro, industria, información, Innovación, Innovación Social, Internet, persona, personas, profesionales, razón, sistema, sociedad, Sociedad del conocimiento, tecnología, tecnologías, TIC
Monday, February 8th, 2010, por Luz María Velázquez
Se necesita solidaridad para que se dé el desarrollo, los más pobres no tienen poder de negociación ni tienen capacidad requerida para desarrollarse por sí solos. El mercado en el capitalismo ha hecho creer que cada quien tiene la responsabilidad de su propio bienestar, sin embargo no es así, se precisa solidaridad.
El valor del mercado no consiste en contribuir al crecimiento económico, como se dice muchas veces, ya que éste es un valor instrumental y el valor más profundo del mercado consiste en servir de vehículo y mediación de la libertad. Y la libertad para intercambiar no necesita una justificación basada en sus efectos, sino que tiene un valor de por sí (Conill, 2004: pp 222).
¿Cómo se presenta la injusticia en el mercado de bienes y servicios? ¿En el mercado de trabajo se puede percibir más? Las negociaciones se dan buscando un beneficio para ambas partes, sin embargo, cuando se negocian temas que tienen que ver con las ganancias, productividad, costos, jornadas laborales y salarios entre otros, los trabajadores y trabajadoras generalmente no tienen poder de negociación para actuar con libertad y proveerse de bienestar y justicia social.
El empleo se ha convertido en un elemento discriminador, perdiendo en muchas ocasiones su función social y solidaria, dado que el trabajo se concibe dentro del contexto de mercantilización de la economía global en el mismo sentido los trabajos que están relacionados con sectores de alta productividad y con tecnología de punta son considerados como aquellos que son más seguros y estables, y con mayor futuro.
¿Usted qué opina al respecto?
Comparte o imprime el artículo:Estos Áconos enlazan con webs de marcadores sociales que permiten a los lectores compartir y descubrir nuevas webs.
Editado en Transformación social, Competitividad, Responsabilidad Social | 1 Comentario »
Tags: capitalismo, desarrollo, economía, futuro, global, industria, Justicia, negociación, productividad, RSE, tecnología, trabajadoras, trabajadores, Trabajo
Wednesday, February 3rd, 2010, por Arantza Echaniz Barrondo
En estas líneas voy a compartir las ideas que me llevé de la magnifica conferencia impartida por Rafael Echeverría titulada "La crisis del actual modelo de gestión y los factores que determinan el desempeño de los equipos", celebrada en Bilbao, en la sala Multibox de Eitb, el 2 de febrero de 2010 y patrocinada por BAI. Me centraré en la primera parte de la conferencia y lo desarrollaré en dos posts diferentes.
Rafael Echeverría es fundador de la consultora americana Newfield Consulting, que está especializada en la construcción de equipos y organizaciones de alto desempeño. Es también uno de los creadores del concepto "Ontología del Lenguaje", que da paso al coaching ontológico.
El punto de partida de su planteamiento es que la humanidad se enfrenta a una profunda crisis sobre el sentido de la vida y crisis en las relaciones (de pareja, en las comunidades, las organizaciones, etc…). A veces ni siquiera somos conscientes de que es posible una vida mejor, una vida distinta. Y ante esto cabe hacerse una pregunta: ¿es la vida la que no tiene sentido o somos nosotros los que hemos perdido la capacidad de atribuírselo? Ante esta pregunta hay dos posibles respuestas: 1) No tiene sentido, y entonces no se hace nada, se da paso a la resignación; 2) Sí lo tiene, y entonces tenemos que enfrentar el desafío de dónde buscarlo. Nos remitiremos a uno de los grandes filósofos de los que somos herederos, Sócrates. Cuando trató de dar respuesta a dicho desafío vio que había dos caminos. Uno que ya había sido insinuado por Parménides, y muy criticado por sus sucesores, al hablar de un ser fijo inmutable, eterno y único, lo que implica que el cambio es una ilusión. El segundo camino, que será el que él siga, era el planteado por Heráclito al señalar que todo es transformación, todo sigue un proceso de constante devenir, el ser no es sino una ilusión, y donde adquiere gran importancia el logos, la palabra, el lenguaje.
Para salir de la crisis de sentido tenemos que recorrer de nuevo el camino y revisar nuestras respuestas. Nuestro sentido común es profundamente metafísico ya que en los momentos de crisis apela a ese ser fijo e inmutable que propuso Parménides. Si la transformación es tan importante debemos reconocer que el elemento clave que está detrás es la acción. La acción es la clave diferente de la metafísica de la que somos esclavos.
En la segunda mitad del siglo XX emerge en las universidades de Cambridge y Oxford la Filosofía del Lenguaje que empieza a ganar terreno a la epistemología. Esta nueva Filosofía surge del reconocimiento de que teníamos concepciones restrictivas del lenguaje, que lo limitaban a medio o instrumento para expresar lo que se pensaba, percibía o sentía. Esta es concepción ‘contable' (de contar) del lenguaje. La Filosofía del Lenguaje dice que lo más importante que hace el lenguaje no es lo que acabamos de mencionar sino que es una actividad transformadora. Cuando digo algo hago que ciertas cosas cambien, transformo la realidad. El lenguaje genera nuevas realidades, construye identidades, relaciones, compromisos, empresas, emprendimientos, promesas mutuas, etc. Nietzsche decía que a la hora de pensar en el matrimonio la pregunta a hacerse es… cómo vamos a conversar cuando seamos viejitos… El lenguaje genera nuestro futuro. Las conversaciones de hoy determinan el mañana. Nuestro mundo es un mundo impregnado por el poder transformador de la palabra. Si queremos entender cómo somos debemos entender cómo conversamos. Martin Buber distingue tres ejes conversacionales: 1) con los demás; 2) con uno mismo; 3) con el misterio de la vida, al que algunos llaman Dios.
A partir de todo lo anterior Rafael Echevarria desarrolla su modelo O.S.A.R. (observador, sistema, acción, resultados), que se puede visualizar en la imagen del comienzo, y que quiere reforzar la idea de que hay que vivir con osadía. Este modelo se nutre del pragmatismo filosófico, está apegado a la práctica.
El punto de partida son los resultados, hay que evaluar en función de los resultados. Las preguntas clave son ¿qué aporta? ¿de qué sirve? Que sean tus obras las que hablen… ¿Y qué produce los resultados? La acción ¿Cuáles son los condicionantes de la acción? ¿Por qué actúo como actúo? Existen unos condicionantes de reconocimiento inmediato: 1) ciertas predisposiciones biológicas; 2) la capacidad de adquirir competencias; 3) la tecnología, las herramientas que utilizo; 4) la motivación, los factores emocionales que acompañan; y 5) la forma particular que cada uno tenemos de hacer las mismas cosas… o como nos recuerda la canción de Sinatra "…I did it my way". Sin embargo, existe un punto en el que queremos hacer o conseguir ciertas cosas y no podemos ¿Qué nos decimos entonces? Invocamos a la metafísica, llamamos a ese ser fijo e inmutable. "Yo soy así". Pero esa voz no es nuestra, es el eco de Parménides y lo que hace es negar la capacidad de transformación. Y ese es el objetivo del modelo O.S.A.R., disolver el núcleo metafísico que tanto mal nos hace ¿Cómo hacerlo? Tomando conciencia de que existen además dos condicionantes ocultos, de reconocimiento no inmediato: 1) El observador, tomamos las decisiones en función de cómo interpretamos y formulamos los problemas lo que supone abrir unas puertas y cerrar otras. Mientras los resultados nos gusten y estén dentro de un marco ético aceptable no supone ningún problema, pero ¿y si los resultados no nos gustan? Caben tres opciones: a) "soy así", resignación; b) preguntarse por qué obtengo esos resultados los que lleva al umbral de la reflexión, pero que se puede quedar en mera explicación que me tranquiliza y me lleva al mismo lugar, la resignación; 3) veo el resultado que no me gusta y digo "lo voy a cambiar", lo que abre la puerta del aprendizaje. Los aprendizajes pueden ser de primer orden (qué debo hacer o dejar de hacer) o de segundo orden (cambiar el observador que soy antes de cambiar la acción; y esto se puede hacer con distintos niveles de profundidad) 2) El segundo condicionante oculto sería el sistema. Recordemos O.S.A.R. (observador, sistema, acción, resultados).
Es posible vivir distinto, vivir mejor y eso supone un desafío en dos direcciones: 1) Aprender, transformándose uno mismo, asumiendo que dejar de aprender es estancar nuestra vida; 2) Emprender, que supone asumir el desafío de dejar obras, de cambiar el mundo, de comprometerse con él. Y aquí se nos abre la vía para hablar de empresas y gestión que seguiremos en otro post.
¿Cómo son tus conversaciones?¿Qué te dices a ti mismo ante unos resultados que no te agradan?
Comparte o imprime el artículo:Estos Áconos enlazan con webs de marcadores sociales que permiten a los lectores compartir y descubrir nuevas webs.
Editado en Transformación social, Gestión del conocimiento, Competitividad | 3 Comentarios »
Tags: Aprendizaje, coaching, competencia, competencias, comunidad, conocimiento, crisis, decisiones, empresa, empresas, filosofía, futuro, gestión, ID, identidad, IE, motivación, organizaciones, relaciones, RS, RSE, sistema, tecnología, universidades
Monday, February 1st, 2010, por Gonzalo Vicario Sobremonte
Frutas Dioni S.L. es una PYME que se dedica a la venta y especialmente a la distribución de fruta. Su éxito reside en la imagen de innovación, la eficacia y la calidad obtenida en los servicios que realizan además de la personalidad de su dueño y gerente Dionisio Hornillo. Desde que empezó trabajando en el sector de la fruta se ha caracterizado por ser una persona ambiciosa y emprendedora.
El dueño y gerente de la empresa ha sabido implantar y transmitir a todo su personal, comunicación constante entre todos los miembros de la empresa (participando en toma de decisiones), intento por satisfacer las expectativas laborales del personal para lograr un buen clima laboral y compartir valores y objetivos laborales desde la confianza y la sinceridad en las relaciones personales.
Podemos observar que la personalidad de Dionisio Hornillo ha sido clave en el desarrollo de la responsabilidad social en la empresa, está muy presente en todos los ámbitos y se llevan a cabo muchas actividades.
En el caso de las actividades de tipo externo siendo los destinatarios de ellas personas o colectivos ajenos a la empresa, se realizan por razones éticas que el propietario ha contagiado a los demás, obteniendo muy buena imagen por estas acciones. Estas acciones se han convertido en habituales como el apoyo a actividades deportivas, culturales, ligadas a la salud y al bienestar, educativas o formativas (como las visitas de colegios que son muy conocidas gracias al autobús "Naranjito"), apoyo a grupos desfavorecidos o marginados, participación en actividades públicas y asesoramiento a otras empresas del sector.
Dentro del concepto que tiene en propietarios de empresa, es fundamental resaltar el empeño personal que pone en hacer felices a sus empleados para que trabajen mejor. Para ello lleva a cabo una serie de numerosas acciones para mejorar la calidad laboral siendo coaching la más reseñable y así mejorar los resultados económicos:
- Salud y bienestar del personal. Se hace un completo seguimiento del estado de salud del personal además de actividades formativas para la prevención de riesgos.
- Formación del personal. Hay varios cursos formativos de tipo obligatorio y voluntario de atención al cliente, conocimiento sobre el producto, mejorar la imagen, cestas, cartelería manual, etc, con una buena flexibilidad de horarios. También subvenciona cursos externos y cuenta con un Plan de Formación por escrito de la plantilla.
- Participación del personal. La empresa proporciona información y facilita la comunicación con el personal a través de foros de comunicación, dosieres mensuales, respetando los convenios colectivos a pesar de no contar con representación sindical y realiza encuestas de satisfacción personal.
- Conciliación vida personal, profesional y familiar/ igualdad de oportunidades/ colectivos desfavorecidos. Facilita la elección de los horarios, incorpora mujeres casadas y con hijos, favorece la integración de personas discapacitadas e incorpora prioritariamente a personas de la empresa a puestos superiores.
- Otras prácticas de buen gobierno corporativo. Cuenta con un sistema independiente de auditoría de sus cuentas. Fomenta la actuación responsable de sus proveedores y clientes e incorpora un sistema de calidad interno.
Este tipo de actividades socialmente responsables interno son parte de la estrategia de la empresa y por ello habituales en la vida cotidiana de la organización.
El área menos desarrollada y por ello asignatura pendiente para la empresa es el área medioambiental. Se tiene muy en cuenta el reciclaje y por ello hacen una exhaustiva separación de todos los materiales desechados en el proceso de producción.
El empresario que está al frente de esta PYME es un claro ejemplo de persona ambiciosa en innovadora que disfruta trabajando, siendo éticas sus principales motivaciones para realizar estas actividades, con el convencimiento de que la satisfacción personal llega también a través del trabajo "bien hecho" ya que considera que "es fuente de satisfacción y desarrollo personal".
Gracias a este tipo de acciones responsables ha recibido muchos premios por la gestión al frente de su empresa ya que es una persona inquieta y comprometida con su entorno y la realidad, transportándolo a una transformación personal que le ha llevado a querer "algo más" a pesar de tener el negocio consolidado. Además de querer contagiar a todas sus trabajadores para concienciarlos de que así es mejor hacer las cosas. Fundamentado en la satisfacción personal que conlleva realizarlas, basándose en el principio de no querer cambiar el mundo sino tú mismo y los que están a tu alrededor.
¿Usted qué opina de este ejemplo de buena practica de empresa socialmente responsable?
Comparte o imprime el artículo:Estos Áconos enlazan con webs de marcadores sociales que permiten a los lectores compartir y descubrir nuevas webs.
Editado en Transformación social, Competitividad, Responsabilidad Social | 1 Comentario »
Tags: ética, Calidad, clientes, coaching, comunicación, confianza, conocimiento, cultura, decisiones, desarrollo, emprendedor, empresa, empresas, estrategia, familia, futuro, gestión, Gobierno, gobierno corporativo, IE, industria, información, Innovación, Objetivos, participación, persona, personas, proveedores, PYME, relaciones, Responsabilidad Social, RS, RSC, RSCI, satisfacción, sistema, TIC, toma de decisiones, Trabajo, valores
Sindicar Competitividad (RSS)