16 Abril, 2008, por Arantza Echaniz Barrondo
Las personas somos ¿héroes o villanos? o somos ¿buenas o malas por naturaleza? Estas son preguntas que acompañan a la humanidad desde sus inicios.Hace unos días vi un capítulo de C.S.I Las Vegas cuya trama consistía en que un grupo de jóvenes se dedicaba a agredir mortalmente a aquellas personas con las que se encontraban accidentalmente después de haber quedado vía sms con tal objetivo. Al final resulta que estos jóvenes, algunos de ellos menores de edad y de familias "normales", lo hacían por aburrimiento y como forma de diversión. Casos similares los vivimos también en nuestro entorno: palizas a inmigrantes, a compañeros o compañeras de clase; personas "sin techo" quemadas mientras duermen; palizas grabadas con el móvil y colgadas en internet, etc. ¿Cómo es posible? ¿Qué está pasando para que "chicos buenos" (y chicas también) se comporten así?
Después leí un artículo con el inquietante título de "EL EFECTO LUCIFER. Su vecino podría ser un torturador…".
El Efecto Lucifer es el título de un libro escrito por Philip Zimbardo, Profesor Emérito de la Universidad de Stanford. Es conocido su Experimento de la Prisión de Stanford. Reproduzco sus palabras sobre en qué consistió dicho experimento recogidas por Kindsein:
"Fue mi intento para determinar qué ocurre cuando pones a gente buena en un lugar malvado: ¿Triunfa la humanidad, o la fuerza de la situación puede acabar dominando hasta al más bueno de nosotros? Mis estudiantes de Stanford, Craig Haney y Curt Banks, y yo creamos un ambiente carcelario muy realista, una ‘mala cesta' en la que colocamos a 24 individuos voluntarios seleccionados entre estudiantes universitarios para un experimento de dos semanas. Les elegimos de entre 75 voluntarios que pasaron una batería de tests psicológicos. Tirando una moneda al aire, se decidía quién iba a hacer el papel de preso y quién el de guarda. Naturalmente, los prisioneros vivían allí día y noche, y los guardas hacían un turno de 8 horas. Al principio, no pasó nada, pero la segunda mañana los prisioneros se rebelaron, los guardas frenaron la rebelión y después crearon medidas contra los "prisioneros peligrosos". Desde ese momento, el abuso, la agresión, e incluso el placer sádico en humillar a los prisioneros se convirtió en una norma. A las 36 horas, un prisionero tuvo un colapso emocional y tuvo que ser liberado, y volvió a ocurrir a otros prisioneros en los siguientes cuatro días. Chicos buenos y normales se habían corrompido por el poder de su papel y por el soporte institucional para desempeñarlo que les diferenciaba de sus humildes prisioneros. Se probó que la "mala cesta" tenía un efecto tóxico en nuestras "manzanas sanas". Nuestro estudio de dos semanas tuvo que parar antes de tiempo después de sólo seis días porque cada vez estaba más fuera de control".
Resulta estremecedor pensar que cualquiera de nosotros podría actuar de manera similar con el soporte del entorno o del grupo ¿Qué se puede hacer para evitar este tipo de conductas? Zimbardo señala que, dado que "cada uno de nosotros tiene la triple posibilidad de: ser pasivo y no hacer nada, volverse malos, o llegar a ser héroes", la solución puede estar en inspirar la "imaginación heroica".
A mí me parece, además de compartir la propuesta de Zimbardo, que hay que trabajar desde todos los ámbitos en dos vías: 1) la capacidad de empatía y 2) la sensibilidad ética. Si perdemos o no tenemos suficientemente desarrollada la capacidad de empatía no podemos descubrir el rostro del otro, no vamos a ser capaces de ver en el otro una persona merecedora de respeto y acreedora de dignidad. Si yo descubro el rostro del otro difícilmente me voy a poder abstraer de su dolor y sufrimiento. Yo no puedo maltratar al otro si le veo como una persona que sufre y siente como yo. Y en cuanto a la sensibilidad ética, creo que es fundamental trabajar este aspecto para que a la hora de tomar decisiones y actuar nos preguntemos por la bondad o maldad de nuestras acciones, por cuál es la acción correcta. Muchas veces ni siquiera caemos en la cuenta de que algo está mal porque ni siquiera nos lo hemos planteado.
Para acabar una frase del mencionado capitulo de C.S.I. "Una brújula moral te señala el camino pero no te obliga a seguirlo" (Grissom, cabeza visible del equipo de investigación forense). Es fundamental tener bien asentados los principios pero incluso en ese caso no estamos exentos de optar por el mal.
¿Qué opinas? ¿Héroes o villanos? ¿Y tú en la empresa qué?
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14 Marzo, 2008, por Iosune Agirre Agirre
Está claro que la Responsabilidad Social Corporativa es una realidad del día a día de todas empresas. Se habla mucho del concepto y de las acciones que deben llevar a cabo las empresas. También se habla que las PYME deben ser consecuentes con lo que hacen y que deben respetar el entorno en el que actúan. Al parecer debemos integrar este concepto en nuestro día a día y que todas las empresas tanto las grandes como las PYME deberían tener siempre un verdadero comportamiento ético y responsable si quieren sobrevivir en un mundo cada vez más exigente y globalizado, con personas que, cada vez más, señalan y acusan a las organizaciones que actúan de manera irresponsable con un mundo sostenible.
Lo que no está tan claro, es si todos los seres humanos "consumidores", comprendemos lo mismo por este concepto. Estoy segura que a mucha gente lo primero que se le ocurre al oír Responsabilidad Social Corporativa (RSC), es exclusivamente el cuidado que debemos tener con el medio ambiente, pero no piensan en la RSC interna y externa de la empresa. Aunque no debemos ignorar la importancia de este aspecto, pues a lo largo del tiempo las empresas han hecho mucho daño al entorno natural medioambiental debemos tener una visión más amplia sobre el concepto de RSC.
Las PYME deben ser responsables externa e internamente; es decir, con los miembros de la misma y con los miembros de la sociedad. El concepto de empresa ha ido adaptándose a las realidades que vivimos a lo largo del tiempo, y nos encontramos ahora mismo discutiendo la importancia de las personas y de sus derechos… Es por esto que las organizaciones deben actuar con mucha precaución, con mucha ética, con valores sólidos y con muchos principios al referirse a la RSC.
Las empresas deben cuidar a los stakeholders, relacionarse con todos los grupos que formamos la sociedad de manera sincera y transparente, respetuosa y responsable. Deben adaptarse a la nueva economía y centrarse en el hoy, ya que el tradicionalismo ha dejado de existir, situación que hace unos años ni se planteaba en los planes del ámbito empresarial.
Las empresas han pasado décadas contaminando y destruyendo los entornos sin regular y normalizar su existencia en el tiempo, teniendo en cuenta simplemente sus intereses de crecimiento y desarrollo económico. Esto ha llevado a los ciudadanos que ahora mismo estamos inmersos en la sociedad de la información a estar más comunicados, más concienciados y ha reconocer los peligros de la contaminación y el problema del cambio climático, entre otros. Razones por lo que las empresas han tenido que empezar a generar políticas orientadas a cuidar prudentemente lo que hacen y lo que dicen
Por lo tanto, y a modo de conclusión, cabe decir que para desarrollar todo este concepto tan conocido por todos y tan poco comprendido por muchos, es necesario generar mecanismos de acción colectiva, incitando a actuar de forma solidaria y responsable, sobre todo, debemos empezar por comprender responsablemente nuestro compromiso con un mundo sostenible, solidario y complaciente para las actuales y futuras generaciones de seres humanos que deben ser por naturaleza socialmente responsables.
¿Usted qué opina?
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11 Marzo, 2008, por Alfonso Ernesto Benito Fraile

En el contexto económico y geopolítico actual podemos encontrar algunos países donde la oferta equilibra la demanda y funciona la economía de competencia perfecta, donde las condiciones no permiten desarrollar ventajas competitivas y, por ende, nadie es mejor que nadie, permitiendo que cualquiera que entre al mercado no tenga problemas para sobrevivir. En otros países -la gran mayoría actualmente-, funciona una economía de competencia imperfecta, cuyas características permiten que las empresas puedan diferenciarse. La situación es mucho más variable en países subdesarrollados, donde las PYME, sólo en Latinoamérica representan poco más del 98% y sufren los incrementos de precios permanentemente, basados en tres índices económicos como la inflación incontrolada, las devaluaciones de monedas débiles frente a monedas fuertes y un problema que es preocupación mundial: incremento del desempleo. Estas problemáticas que hoy preocupan a la mayoría de los administradores, representantes legales y directores del cualquier entorno convergen en una sola pregunta: ¿cómo salir de la crisis? Hay quienes niegan las posibilidades concretas del marketing estratégico a la dirección, donde aparece "lo ético" como base de prejuicios, críticas o lugares comunes como las siguientes:
- El marketing pretende demostrar las estrategias para que las bondades de un producto o un servicio, mostradas de forma engañosa, puedan obtener clientes.El marketing actúa como agente de competencia desleal e incentiva al consumismo porque la dirección estratégica de la empresa "obliga" a contrastar las fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas.
Las técnicas de marketing mucgas veses son usadas para "manipular" la opinión del consumidor final.
El marketing, frente a la ética y a la responsabilidad social de la dirección estratégica, es una herramienta de doble filo si el primero juega con las contradicciones o fragilidades de un discurso ético dúctil. Lamentablemente, el marketing ha sido, en ciertas ocasiones, utilizado para responder a intereses mezquinos y poco escrupulosos, que sólo han generado malestar y desilusión en el público consumidor que entiende, tal y como lo expone Adela Cortina, que "la esencia humana del nuevo milenio es consumir".
Este nuevo paradigma lleva especialmente a las PYME a una necesidad de actualizarse, de repensar la organización, de adaptarse… para sobrevivir y seguir compitiendo. El objetivo de toda empresa es la generación de riquezas mediante el intercambio de bienes y/o servicios. Ante esto se pueden plantear las siguientes preguntas:
¿Cuál es el mejor bien/servicio que genere más riqueza? O dicho de otro modo, ¿qué puede interesar a un cliente que le ofrezca y por lo que esté dispuesto a pagarme frente a otros competidores u otras alternativas?
¿Puedo y debo generar riqueza a cualquier coste (económico, legal, ético…)?
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26 Febrero, 2008, por Alfonso Ernesto Benito Fraile
Un reciente estudio de IBM afirma que el 54% de las empresas encuestadas por ellos consideran la RSC como una ventaja competitiva. Esta noticia, a priori, es una buena señal. Significa que las personas y organizaciones se empiezan a dar cuenta que no todo vale para poder seguir avanzando. Vivimos, por lo menos en los países desarrollados, en una sociedad de bienestar que poco a poco descubrimos que no nos hace más felices por el hecho de tener mayores avances.
Hace poco leía en un artículo que los sentimientos tienen un componente moral, sin embargo, también creo que ocurre a la inversa. Nuestra moral y comportamientos éticos, creo que impactan también en nuestras emociones, en nuestro equilibrio emocional. De tal manera que la integridad, la honestidad, el comportamiento moralmente correcto, la justicia… nos ayudan a avanzar en el camino de nuestra humanidad y a tener una mayor estabilidad emocional.
Hemos pasado una época en la que la ética y la responsabilidad, no significaban tanto para las organizaciones. Sobre el papel eran/son muy buenas ideas y principios, sin embargo, en la práctica se han utilizado como una parte más del atrezzo de la estructura organizativa.
Ese mismo estudio de IBM afirma que la RSC se está convirtiendo cada vez más en un exigencia de los distintos Stakeholders de la organización, lo cual es un punto positivo a favor de la extensión de la RSC en los procesos de toma de decisiones.
¿Ustedes qué opinan?
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19 Febrero, 2008, por Luis Martinez Cerna
Muy relacionado con la economía de la empresa, está el tema de la ética empresarial y parte de este debate es cómo las empresas deberían comportarse socialmente. Este debate nos muestra la amplia brecha que existe actualmente entre las empresas y los intereses morales y éticos.
Muchas veces se ha visto en la práctica, que la ética empresarial está separada de la ética personal. Esta situación puede tensionar la relación produciendo un estrés psicológico innecesario en los empleados de las empresas. Hay autores que plantean que no es posible disociar la ética empresarial con la personal, que deben estar necesariamente alineadas; sin embargo, esto no siempre es así. Armonizar los valores personales y los de la empresa es fundamental para superar este conflicto.
Los códigos de conductas son un intento por armonizar los intereses organizaciones y constituyen un importante esfuerzo e iniciativa por avanzar en temas de responsabilidad social; sin embargo, este esfuerzo no puede sustituir la esencia de la ética de las personas a través de una normativa. Es la esencia ética de las personas las que debe mantenerse por sobretodo.
A mi parecer, un código de conducta es necesario, pero no es suficiente por sí sólo, sino que debe ser un complemento importante para la autorregulación organizacional y personal, avanzando, de esta forma en la alineación de la ética empresarial y personal.
¿Usted qué opina?
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4 Febrero, 2008, por Carmen Cecilia Ochoa Arellano
El Foro Económico Mundial (FEM) fue creado en el año 1971 por el profesor suizo Klaus Schwab para "contribuir con los problemas de nuestra época" en los aspectos económicos y sociales de todo el mundo.
En el año 1971, se invitó a reunirse en Davos a los principales ejecutivos europeos a un encuentro que tenía la finalidad de discutir sobre la estrategia comercial. Desde este año, estos encuentros se han realizado anualmente.
Este Foro no ha escapado de ser blanco de grupos antiglobalizadores, pero a pesar de las críticas, cuenta con muchos participantes emblemáticos, que unen sus esfuerzos en un objetivo "mejorar el estado del mundo".
Por primera vez, entre los días 5 y 6 de abril del año 2006, se celebró el Foro Mundial de Latinoamérica en la ciudad de Sao Paulo, Brasil. En esta edición del Foro se concluyó que la educación es la inversión más importante que se pueda hacer en la región para el año 2007.
En este Foro del año 2006, se habló de China como un reto y a su vez como una oportunidad para América Latina. El acelerado crecimiento de China, la convierte en una potencia tanto de fabricación como de comercio y a la vez, convierte su mercado en un mercado cada vez más abierto. Por estas razones, China necesita los abundantes recursos naturales latinoamericanos; lo que trae el desafío para Latinoamérica de reestructurar su base industrial e invertir en la tecnología necesaria para lograr un valor añadido en bienes y servicios que sea competitivo.
También se trató en este Foro el tema de los altos aranceles agrícolas y las barreras no arancelarias como el freno para que la región alcance mayor cuota de mercado.
En una segunda ocasión, el Foro Mundial para Latinoamérica se celebró durante los días 25 y 26 de abril del 2007 en Santiago de Chile, Chile. En esta ocasión se trataron aspectos como la comprensión de los cambios de poder en la región, la identificación de nuevas oportunidades de negocio y la elaboración de políticas económicas para el desarrollo regional.
En un consenso entre 400 empresas, los gobernantes y dirigentes de la sociedad civil de 28 países participantes en esta segunda edición del Foro, se concluyó que existen cinco áreas prioritarias: un programa de acción para lograr y mantener un mayor crecimiento y productividad (obtener un crecimiento económico estable y combinar el crecimiento y la inversión para reducir la pobreza; reformar los sectores financieros para profundizar sus mercados de capital y mejorar el acceso al crédito), la educación (mejorar el acceso y calidad de la educación para disponer del recurso humano adecuado para la competencia internacional), el medio ambiente (si las empresas latinoamericanas están en capacidad de crear formas rentables de ayudar al mundo a disminuir sus emisiones de carbono, etc.), la inversión en I + D, los impuestos y una infraestructura eficiente.
La tercera edición del Foro Económico Mundial para Latinoamérica se celebrará entre los días 15 y 16 de abril de 2008, en Cancún, México. Esta edición se presenta en un momento muy positivo en la región latinoamericana, en el cual por primera vez en 30 años, la región presenta un crecimiento sostenido de más de 5%.
Esta reunión llevará el nombre de "Cómo posicionar a América Latina en un entorno global" y que se centrará en identificar y poner en relieve las oportunidades de negocio resultantes de la del éxito en la ejecución de un programa de reformas prioritarias. El objetivo se centra en garantizarle a América Latina un lugar en el cambiante panorama global, tomando en referencia los siguientes pilares básicos:
- Tendencias globales y cambio económico. Se esclarecerán los retos y oportunidades que existen en este momento.
- Asia y América Latina. Presentación de dos estudios de suma importancia, el primero sobre la competitividad de México y América Latina. El segundo sobre la competencia comercial de México y China, presentado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo económico.
- La fusión entre negocios y medio ambiente. Tratando la problemática energética, punto que será abordado por los presidentes y altos ejecutivos de las petroleras más grandes de la región, Petróleos Mexicanos, Petrobrás y Pdvsa.
- El crecimiento a través de inversiones críticas. Que constituye el objetivo principal del Foro, una agenda de cómo penetrar la tasa de crecimiento reconciliando con una mayor distribución del ingreso.
- El fomento de la innovación en la empresa y asuntos sociales. Es decir, la inversión en innovación tecnológica y sobre la innovación social con programas de desarrollo. Cómo utilizar la inversión para promover el desarrollo y el empleo.
Participarán en esta tercera reunión alrededor de 500 políticos, empresarios y economistas de América y Asia principalmente. Además, han sido invitados personas de todos los sectores, intelectuales y ONG.
Cómo se vislumbra desde la primera edición de este Foro para Latinoamérica, se debe estudiar cómo se puede aprovechar la oportunidad que nos brinda China como mercado potencial. Sólo nos queda esperar los resultados del Foro…
¿Creen ustedes que China represente un reto o una oportunidad para Latinoamérica?
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29 Enero, 2008, por Alfonso Ernesto Benito Fraile
El otro día, viajaba en un autobús de línea donde hay unos asientos rojos reservados para personas mayores, embarazadas… y otros asientos verdes para el resto de pasajeros. Junto a mí viaja una pajera de mediana edad sentados en sus asientos verdes y un hijo adolescente de pie. En un momento del viaje subieron varias personas mayores. El marido le dije a la mujer, sentados en sus asientos: "Tendrían que poner más asientos rojos"; a lo que la mujer le contesta: "si porque además nadie se levanta, de hecho una mujer el otro día le hizo levantarse a un chico para que le dejara el asiento".
Al principio este comentario y esta escena, provoco una primera aceptación de lo dicho por el señor. Sin embargo, después de unos segundos me di cuenta de otros matices:
- Está muy bien que eduquen a su hijo para que él fuera de pie y les cediera el asiento a uno de sus padres. Sin embargo, todo y todos educamos y por si acaso, ninguno de ellos se levanto o hizo ademán de ceder su asiento a alguna de esas señoras mayores que se habían subido más tarde. El ejemplo también educa, y como opina José Antonio Marina, la educación es responsabilidad de toda la sociedad. Pensemos en que sociedad queremos y por tanto actuemos de aquella forma que nos ayude a construir esa sociedad.
- Mientras ellos iban en sus asientos verdes quejándose de las personas que hacen mal uso de los asientos reservados, hace que afirme: "que mal vamos si para ceder el asiento a otra persona, necesitamos que nos lo diga una norma o el color de un asiento". Es decir, estamos perdiendo la capacidad de empatía, de pertenencia a una comunidad en la que unos cuidamos de otros… Y estamos dejando que la norma, la ley, el derecho… se convierta en fuente de ética y moral. Si para comportamos éticamente necesitamos siempre de la ley, de la norma… es indicador de que algo nos falta como personas, indicador de que técnica, económica y tecnológicamente estamos avanzando, pero que en lo más intangible aunque humanamente más necesario estamos fallando.
- Lo mismo ocurre con la RSC, si las empresas necesitan de las leyes para saber ser responsables, es que todo eso no está interiozado en el tejido empresarial y sus culturas. Y lo peor, las empresas, no son otra cosa que reflejo de cómo somos las personas y como nos queremos organizar.
¿Vosotros qué opináis al respecto?
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15 Enero, 2008, por Alfonso Ernesto Benito Fraile
Me gustaría utilizar estas líneas no tanto para presentar respuestas como para proponer preguntas. Me gustaría que quienes se acerquen a este blog no busquen tanto soluciones como compartir interrogantes, búsquedas, experiencias… generando entre todos nuevos conocimientos y aprendizajes vitales. Quizá de esta manera puedo sentirme justificado para escribir periódicamente aquí.
Antes de navidades discutía con un amigo acerca de qué significa hoy en día ser "experto en". Mi posición era la de afirmar que experto es aquel que conoce en profundidad todo lo dicho y hecho acerca de una materia o área de conocimiento concreta, aquel que tras muchas horas de biblioteca y lectura creo dominar un saber. Por su parte, mi amigo, si no le entendí mal, afirmaba que eso está bien, pero que queda antiguo, que actualmente un experto es aquel que es capaz de exponer un conocimiento propio acerca de un saber adquirido de la experiencia, de lecturas variadas, de la realidad que le rodea… y de su visión particular del mundo y del saber sobre el que quiera hablar.
El primer ‘experto' lleva a afirmar con Sócrates "sólo sé que no sé nada", especialmente hoy en día donde lo que otra cosa no, pero la información a veces nos desborda.
El segundo ‘experto' creo que se trataría de un filósofo. En muchos campos del pensamiento, todos esos grandes expertos en los que nos podemos basar, se han convertido en expertos por hacer una lectura personal de la realidad, del mundo, del ser humano, por reflexionar, en definitiva por ejercitar la materia gris, que diría el personaje de Agatha Christie. Eso supone dos cualidades fundamentales: capacidad de interrogarse y humildad.
La primera cualidad es imprescindible si no siento que hay una pregunta, nunca buscaré una respuesta. Humildad para reconocer que otros pueden tener también su respuesta y que la mía es imperfecta y que en la dialéctica con los demás, en el intercambio franco y honesto de opiniones, conocimientos, ideas… puedo ir avanzando en mejorar mi reflexión.Personalmente, no me siento identificado con el primer tipo de experto, me faltan muchas horas de despacho para poder hacerlo. En cuanto al segundo tipo de experto me parecería muy soberbio autocalifarme así, sin embargo si me gustaría que este espacio fuera una pequeña ágora filosófica donde poder compartir mis respuestas con las vuestras. Pero para ello necesitaría que entre todos planteásemos interrogantes acerca de los temas de este blog, responsabilidad social, ciudadanía corporativa, ética empresarial, valores, cultura empresarial, transformación social…
¿Alguien me ayuda?
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8 Enero, 2008, por Yovanni Castro Nieto
Al recoger la información necesaria para fortalecer la toma de decisiones en una PYME global, debemos tener en cuenta que la balanza se va a inclinar hacia la perspectiva del contexto medio ambiental y económico. Un análisis exhaustivo de la información reunida permite respaldar las decisiones y posibilitan el control económico de la empresa.Los proyectos de desarrollo de productos en empresas globales abarcan muchos aspectos y el seguir un proceso estructurado internacionalmente, innovador y creativo dará confianza en las decisiones y estrategias escogidas.
De esta manera, ayudar a definir estas decisiones es un tanto difícil al momento de gestionar los procesos productivos. En otras palabras, el desarrollo sostenible se transforma en el complemento esencial del desarrollo de un producto competitivo. En este proceso se debe asignar al medio ambiente la misma importancia que le asignamos a los valores industriales y comerciales más tradicionales: ganancias, funcionalidad, estética, ergonomía, imagen y, sobre todo, calidad. Podemos observar como la empresa cada día acepta de manera más estructurada y racional que los aspectos medioambientales pasan a ser la esencia de los valores tradicionales del mercado.
Así, el medio ambiente se considera el fundamento esencial del ecodiseño en productos que deben definir una estrategia competitiva de ciclo de vida de desarrollo y crecimiento, considerada uno de los objetivos esenciales de una empresa global.
Por otra parte, la estrategia competitiva de una PYME global también depende en gran medida de la suma de talentos. Y a esos talentos no se le deben limitar las competencias emocionales que les impida asociar la ejecución de proyectos con la creatividad, porque las ideas surgen esencialmente cuando los empleados liberan sus emociones, escalan problemas familiares, personales, laborales entre otros y también al equilibrarse emocionalmente en ambientes de empresas socialmente responsables.
La PYME global que tenga en cuenta el ecodiseño como propiedad de integrar las fuentes de talento al proceso productivo ideal, siempre va a requerir de una excelente capacidad de formar equipos que se relacionen con clientes en cualquier parte del mundo.
¿Usted qué opina?
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2 Enero, 2008, por Javier Riaño
Una anécdota ¿Realidad o ficción?
Acabo de finalizar un proyecto. Es algo importante para mí, le he dedicado muchas horas de investigación, ideas, desarrollos, prototipos y borradores, reuniones, lectura, alegrías y tristezas, momentos de euforia y desamparo, … Incluso he hipotecado parte de mi vida familiar en él. Me veo reflejado. A veces, más que un proyecto empresarial, veo en él los trazos de una autobiografía. Se lo entrego a mi responsable previa presentación "ppt." No ha quedado mal. He jugado bien con las transparencias. Han sido claras, sencillas, motivadoras… Ahora le toca a él. ¿Qué opina? ¿Le gusta? ¿Es viable? ¿Moverá ficha? Y de repente algo falla, se hace el vacío, el silencio ocupa el espacio, después de la presentación viene la nada… Mi autoestima se resiente. Me siento airado ¿Me habré dejado algo? ¿No le interesa? ¿Qué ocurre?
Vuelvo al despacho despechado, lamiéndome las heridas, a la espera de que llegue el motorista portador de malas noticias o -mejor aún- a desplegar mi pequeña venganza en forma de "apatía"
Una interpretación ¿Adecuada o inadecuada?
No creo que se trate de una generalización inadecuada como diría Beck del pensador depresivo, ni de una atribución de causalidad externa, global y estable, generadora de la melancolía de "Calimero", como diría Seligman. Tampoco es una evidencia (contra el pensamiento de Watzlavick) de la posibilidad de no comunicar. Más bien estoy convencido de que todas las personas que participamos en la vida de las organizaciones -respetando ciertas variaciones en cuanto a la intensidad del feed-back- nos hemos encontrado con situaciones como la que acabo de describir.
En mi opinión esta anécdota evidencia la relevancia del feed-back en las empresas, en las organizaciones, en nuestra vida diaria. Diría más: creo que dar y recibir feed-back son comportamientos cuya importancia es inversamente proporcional a la relevancia que nuestras organizaciones les otorgan, a los tiempos y esfuerzos que dedicamos a su cultivo. Más aún: es una habilidad clave, soportada en el constructo de Inteligencia Emocional, básica para la sociedad y economía del conocimiento.
Una definición
Pocos factores inciden tan decisivamente en el buen funcionamiento empresarial como el feed-back. Pero ¿Qué es el feed-back?
Si nos ponemos académicos tendremos que reconocer que se trata de un anglicismo, que el término que habitualmente empleamos en su traducción (retroalimentación) no existe según la Real Academia de la Lengua y que -por lo tanto- no empezamos bien. Salvando estas distancias podríamos tomar prestado de la cibernética su definición: es un proceso por el que una cierta proporción de la señal de salida de un sistema se redirige de nuevo a la entrada. Es un principio determinante y directivo, en la naturaleza o en las creaciones humanas. Nos trae la idea de circularidad, de interacción, de bidireccionalidad. El feed-back es pues un mecanismo que conduce a la regulación de un sistema.
En las organizaciones, la práctica de dar y recibir feed-back es clave para el desempeño individual y colectivo, para la emocionalidad del grupo, la calidad de la comunicación, el clima laboral, la confianza, … La propia capacidad de aprendizaje e innovación están condicionadas por la calidad del feed-back.
Podremos convenir -por tanto- que pocos factores inciden tan decisivamente en el buen funcionamiento empresarial como el feed-back. Porque hablamos de comunicación. Y comunicación recíproca, constante, continua, bidireccional,… es la esencia de ese sistema abierto que denominamos empresa.
Una estrategia para amargar la vida de los demás y hacerles más incompetentes.
Amargar la vida de los demás, alcanzar su nivel máximo de incompetencia requiere dedicación ya que la incompetencia -como proceso y resultado del aprendizaje- es una tarea a realizar a lo largo y ancho de la vida. No sólo deberemos dedicar toda nuestra vida a esta tarea; también deberemos dedicar a este propósito nuestras diferentes actividades diarias.
Veamos algunos axiomas que pueden facilitarnos este camino hacia la amargura:
- Las personas son protagonistas de su trayectoria profesional, son responsables de sus acciones, son los motores de su historia. Incidir en la necesidad de "dar feed back" informativo, motivacional, reforzante supone promover una versión infantil, dependiente, escasamente autónoma de los trabajadores y trabajadoras. En definitiva, dar importancia a este fenómeno es apostar por la cultura del control, de la supervisión, … conceptos contrarios a la nueva cultura de las organizaciones. Dejemos que hagan lo que tienen que hacer, demos libertad y -en caso contrario- tomemos las decisiones que sea menester.
- Si no hemos atendido el primer axioma, podemos reconducir nuestro itinerario hacia la amargura y la incompetencia, dando la misma importancia, dando el mismo énfasis tanto a las afirmaciones que hacemos como a las interpretaciones que elaboramos. Cuando hablemos hagámoslo siempre y en todo lugar, de forma categórica, como demostración de nuestro conocimiento y valía. El pensamiento hipotético es de personas dubitativas, inseguras,… La duda como método está bien en el discurso de Descartes pero la empresa, ah… eso es otra cosa. Decisión, juicio categórico, estas son las máximas de una comunicación eficaz, clara y sincera. Y ante todo sinceridad. Siempre y en todo lugar. Hay que ir de cara, ser sincero, claro, directo, aunque duela.
- Lo que decimos nos retrata. Por lo tanto, nuestro grado de autoridad es directamente proporcional al grado de decisión, a lo categórico de nuestros juicios. Si dudamos, provocamos la duda; cuestionarán nuestra autoridad y nuestras instrucciones serán obviadas; si por el contrario nos mostramos taxativos, categóricos, subirá nuestra cotización en el ranking de seguridad. No lo olvides.
- ¿Es necesario argumentar nuestras interpretaciones, nuestras opiniones? ¿Tenemos que dar razón de ellos? En primer lugar, dar explicaciones, justificar nuestras interpretaciones, es un indicador, un síntoma de que tratamos a los demás como niños/as. ¡Como si no fueran personas adultas e inteligentes capaces de entender a la primera y correctamente las razones más profundas que avalan nuestras opiniones y asertos! Y, por otro lado: es que damos demasiadas explicaciones. Y cuando damos explicaciones es porque estamos inseguros o porque la culpabilidad ronda sobre nuestra cabeza. "Excusatio non petita acusatio manifiesta" decimos acertadamente. No hay que argumentar ¿Para qué? ¿Para dar balas al enemigo? ¿Para que la gente maneje información que no sabe procesar? ¿Para que se compliquen la vida sin poder entender que las verdaderas razones no están sobre la mesa?
- Por último ¿Y qué hacemos con la discrepancia? Dice T. Peters que la diversidad en los equipos produce riqueza y que -entre otras cosas- si las personas de un equipo refieren a un perfil similar estamos pagando demasiados sueldos para una sola competencia. ¡Por qué pagar varios sueldos para que repitan la misma idea! La verdad es que -como planteamiento teórico- está bien. Seguro que ha ganado más de 5 aplausos con propuestas como ésta. Pero la diversidad, la discrepancia, asesina la cohesión, rompe la armonía, deshace el equilibrio del sistema. Y cuando el equilibrio se rompe, como todos los organismos vivos, la búsqueda de la homeóstasis, es la tarea en la que empeñamos nuestros esfuerzos. En definitiva, despilfarro de capacidades que podrían estar remando hacia una mayor eficacia y eficiencia empresarial. El sentido de pertenencia, el sentido de comunidad, requiere de una cultura compartida, unas interpretaciones comunes. Busquemos la unidad, la uniformidad de criterio. Tendremos equipos más cohesionados.
Miremos hacia nuestras empresas, observemos nuestros equipos, evaluemos nuestros desempeños, y comprobaremos que estos axiomas -desgraciadamente- son aplicados a rajatabla, con inusitada frecuencia, en las organizaciones en las que participamos.
¿Vosotros qué opináis a respecto?
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