Este artículo se puede abordar en dos sentidos: los blogs y la empresa, por un lado, y la empresa y los blogs, por otro.
Por completitud, hablemos algo en ambos sentidos. La conclusión, al final.
Blogs y empresa
Los blogs se asocian instintivamente con opinión. Son los nuevos lugares donde la gente gusta de expresarse, con una libertad que en el más optimista de los casos sólo coartan los propios principios, miedos e intenciones comunicativas. La opinión es personal, pero aquí lo de “intransferible” ya no cuadra. Cuando escribes, sea con tu opinión sobre un tema, sea con el relato de lo que te sucede, estás dando algo de ti mismo, y lo estás dando desinteresadamente, pues no sabes (recordemos que hablo de los blogs) quién puede leerte. Quizás por eso, porque ninguno venderíamos una porción de nuestra alma, parece estar tan mal visto en la blogosfera que el autor de un blog se identifique con una empresa.
Si salta la noticia, automáticamente parecen saltar también las alarmas, y los blogs más y menos “puristas” parecen convertirse en celosas organizaciones no gubernamentales (donde la identificación con empresas está bastante peor vista incluso). La opinión no se vende, y si se vende, no es opinión genuina.
La opinión se viene vendiendo desde hace milenios. No otra cosa, opinar, es lo que hacen todo tipo de consejeros, pero también otro tipo de precursores de los blogs, los columnistas de prensa. Quizás la adscripción de sus columnas a los medios masivos tan estrechamente relacionados (parece) con los partidos políticos sea lo que temen emular los blogueros, pero más allá de preservar la libertad personal, escribir y hacer empresas son dos actividades humanas que no veo por qué han de ser incompatibles.
Empresa y blogs
Creo que está ya bastante trillado en este blog el tema de la difícil relación entre la empresa y el fenómeno blog, al menos en lo relacionado con el paradigma de lo “2.0″. Pareciera que las empresas mirasen sólo de reojo y casi con animadversión todo lo relacionado con esa “nueva” filosofía, aunque quizás habría que ir por sectores, y ver que, por ejemplo, los consultores parecen haber encontrado un nuevo filón de ideas en este ámbito. Pero cuando hablamos de empresas mayores, resulta cada vez más difícil encontrar cargos “de interés” (con perdón de los trabajadores de primera línea de batalla) que tengan una bitácora (pública). En el País Vasco contamos con algún ejemplo, pero existe la particularidad de que la empresa en cuestión está muy relacionada con la política (de vivienda) vasca. Otro ejemplo es el blog de José del Moral, aunque entonces cabría decir aquello de que si él no escribiese desde su empresa, “apaga y vámonos”.
Punto de encuentro, la red
Red, con mayúscula sólo por ser la primera letra de un párrafo, red como concepto. Malla. Conjunto de nudos y de hilos que unen esos nudos. Casi importa poco que esos nudos sean individuos o empresas. La Red (aquí, sí, la grande, la red de redes) es una realización más (quien sepa teoría de grupos, de ahí saco un poco el concepto, aunque no es esencial saberla) de lo que nos hace Humanidad. Somos individuos, pero la comunicación y las relaciones interpersonales son las que nos hacen Humanidad. Y a poco que nos fijemos, la Web 2.0 y prácticamente todo lo que la rodea no es más que una versión de nosotros mismos, que está buscando ser lo que muchos querríamos que fuese el mundo (real). Un mundo sin jerarquías, con igualdad ab initio, pero también en todos y cada uno de nuestros pasos como agentes (¿stakeholders?), y donde el compartir es la base de todo.
¿Una visión demasiado humana? En absoluto. Precisamente uno de los últimos artículos del creador de Alianzo ha inspirado buena parte de este artículo, que -lo prometo- va llegando a su fin (siento ser un fiel detractor de la teoría de la pirámide invertida). En dicho artículo, Del Moral sostiene que lo que va a haber cada vez más no será “empresas 2.0″, sino “redes de empresas 2.0″, algo que yo, muy libremente, reinterpreto de la siguiente forma: una empresa 2.0 tendrá que formar parte de una red (y además del modo que describe Del Moral), para ser 2.0. Algo similar a aquello de que el individuo se hace persona en sociedad (¿o era al revés?). Y la sociedad es la mayor de nuestras redes.
Los blogs y los wikis son las herramientas perfectas para hacer esa red, colaborando y trabajando en equipo incluso con los equipos que no son de tu empresa, de tu centro, de tu universidad; o incluso al usar tu blog, personal y totalmente libre, para proyectar la atención sobre una empresa en la que crees, estás creando también una nueva red, una nueva mini-sociedad que se traslapará e incrustará quizás en los “huecos” que los hilos y nudos del resto de la madeja que te ata y a la vez mueve, dejen libres. Porque por tener un blog, tú ya eres una “persona 2.0″, y porque si eres una empresa 2.0, el blog, de una forma u otra, formará parte de ti.