Organizaciones Emocionalmente Inteligentes
21 Marzo, 2007, por Iñaki Beti Sáez

La organización Internacional del Trabajo (OIT) ha presentado el dato de que el estrés llega a provocar una pérdida económica entre el 0,5 y el 3,5 del PIB de un país. Sabemos que el estrés causa dificultades para dirigir la atención, incapacidad para tomar decisiones, problemas de concentración, etc. En definitiva, toda una serie de consecuencias que merman la competitividad y la productividad de nuestras empresas. Según un estudio de AdvancePCS, los trabajadores de EEUU con trastornos depresivos resultan improductivos durante el 14% de una semana laboral normal. Cada vez son más los estudios que demuestran que el entramado emocional de los trabajadores afecta sobremanera al rendimiento laboral. El cómo nos sintamos anímicamente repercute, sin duda, en nuestras decisiones profesionales e interpersonales.
Pero la dimensión emocional del ser humano no hay que entenderla únicamente, a nivel empresarial, como uno de los soportes que sustenta nuestras distintas actividades, sino más bien como un recurso, un activo que hay que gestionar. Lo mismo que los trabajadores, las organizaciones como tales también presentan su tono vital o perfil sentimental específicos: las hay apáticas, miedosas, ansiosas, desorientadas, desesperanzadas…, o también alegres, ilusionadas, responsables o creativas.
Estudiar y analizar el perfil emocional de la organización proporcionaría una información muy valiosa sobre su capacidad de desarrollo y evolución. Ahora bien, el capital emocional con el cuenta una empresa no viene dado exclusivamente por la suma de emociones y/o sentimientos y pasiones prevalecientes en los trabajadores, sino por las relaciones dinámicas y siempre fluctuantes entre ellos y la totalidad de la organización.
Saber gestionar este potencial y saber generar escenarios de desarrollo emocional es una de las labores fundamentales del liderazgo actual y futuro, como señala Juan Carlos Cubeiro en una entrevista al mencionar que: “El liderazgo es inteligencia emocional en más del 90%”.

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