Trece directrices empresariales: Interpretando a Ignacio de Loyola

30 Junio, 2008, por José Luis Orella Unzué
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 El 1 y 2 julio se va a celebrar en la Universidad de Deusto en San Sebastián un seminario de verano titulado: "Autogobierno personal y liderazgo social. Ejercicios del arte del gobernar, según Loyola".Se trata de un curso dirigido a empresarios y a dirigentes sociales que en parte está subvencionado por la Diputación de Gipuzkoa y que ha tenido una magnífica acogida, no sólo en el País Vasco, Cataluña y Andalucía; sino también asistirán participantes italianos, argentinos, chilenos y venezolanos.

Como introducción del curso expongamos algunas prácticas de comportamiento empresarial sacadas de la propia vida de Ignacio de Loyola:

  1. Entablar relaciones de paz entre facciones disidentes o enfrentadas. Así en 1521 fue enviado por el virrey de Navarra, Antonio Manrique de Lara a Guipúzcoa sumida en una guerra civil y estuvo en su tierra hasta que las facciones aceptaron el laudo arbitral. En 1542 fue intermediario en el desacuerdo existente entre el Papa Paulo III y el rey de Portugal Juan III. En 1548 viajó a Tívoli para arreglar las desaveniencias entre la ciudad y Castel Madama. En 1552 se trasladó a la provincia de Frosinone para restablecer la concordia entre Juana de Aragón y su marido Ascanio Colonna.
  2.  Obediencia formal a las decisiones asamblearias e independencia de criterio propio. Por ejemplo asistió a la entrevista de los castellanos con los jefes navarros que asediaban el castillo de Pamplona en mayo de 1519 y a pesar de ser la mayoría de los sitiados de opinión de rendirse, rechazó la capitulación ofrecida.
  3. Obediencia formal a los superiores e independencia de criterio propio. El vicario de Alcalá de Henares, Juan Rodríguez de Figueroa en 1526 le levantó un primer, un segundo y un tercer proceso y sentenció la causa en su contra, pero Ignacio de Loyola aunque cambió de vestido y se calzó zapatos, no cambió de postura ideológica ni interrumpió sus predicaciones emigrando de Alcalá. Igualmente en Salamanca tras hablar con los Dominicos de San Esteban y después de tres días de cárcel salió con la prohibición de enseñar materias religiosas antes de estudiar teología, pero Ignacio dejó Salamanca y se dirigió a París donde siguió dando sus ejercicios espirituales. Igualmente estando en París ante la acusación de herejía en 1535 por el inquisidor Valentín Lievin prefirió salir de París hacia Azpeitia.
  4. Liderazgo y deliberaciones comunitarias. Ignacio era el líder que moldeaba con ejercicios espirituales de un mes de duración las conciencias de Peralta, Castro y Amador en 1529, de Fabro, Lainez, Salmerón, Simâo Rodrigues, Bobadilla y Francés de Xabier en 1534, del doctor Ortiz en 1538, etc. Liderazgo de Ignacio que no es aún sacerdote sino un estudiante universitario que no ha adquirido los grados pero que tiene un gran conocimiento de la vida política y social. Este liderazgo le permitió instaurar el método social de las deliberaciones asamblearias de todos los compañeros fundadores en 1537 sobre los ministerios y nombre de la Compañía, en 1539 sobre la erección o no de una orden religiosa, en 1541 sobre el examen de las Constituciones que él casi exclusivamente ha redactado. Reuniones en las que todos dan su opinión pero que luego el líder canaliza aceptando su nombramiento como general de la Compañía de Jesús, destinando a sus compañeros en varias direcciones por ejemplo a Simón Rodriguez a Portugal, a Francés de Xabier para la India, a Claudio Jayo, a Alfonso Salmerón y a Pedro Canisio para Alemania.
  5. Pobreza absoluta de los miembros de la Compañía y compra de tierras e inmuebles para la institución. Así las angustias económicas de 1549 después de la muerte del procurador Codacio les obliga a 100 de los 150 jesuitas de Roma a mendigar una y otra vez. Pero la empresa debe progresar con la compra de nuevas casas y huertas que se añaden a la iglesia de San Andrés convertida en Casa central de los profesos, con la compra de una finca al pie del monte Aventino cerca de las termas de Caracalla para descanso de los estudiantes, con la fundación del Colegio Romano, con la edificación de una nueva iglesia para la Compañía, con la fundación del Colegio Germánico, del Colegio Húngaro y con el proyecto de crear colegios en Jerusalén, Constantinopla y Chipre, en Transilvania y Polonia.
  6. Conjugar la vida personal rica pero limitada por sus continuas enfermedades, sus visiones e ilustraciones místicas y su continuo don de lágrimas con una desbordada actividad organizativa, principalmente de las misiones en Indias y de los Colegios en Europa
  7. Aunar en su modo de gestión la tolerancia ante las personas y la intolerancia ante los principios. Tolerancia en la aceptación de los niños huérfanos, de los judíos convertidos, de los catecúmenos convertidos del judaísmo, de las mujeres de dudosa vida o de las mujeres arrepentidas, de las jóvenes en peligro. Pero a la vez un ejercicio de dura intolerancia para con los herejes y cismáticos contra los que manda a Canisio actúe con rigor judicial, inhabilitación de cargos y aun sentencias de muerte.
  8. Instauración de un nuevo método de marketing y propaganda de su proyecto por medio de la escritura exhaustiva de cartas personales (250 en el año 1542, unas 5000 en su vida), de copia y difusión de cartas significativas de los primeros fundadores de la Compañía como las que escribía Francés de Xabier desde la India, o del contrato de los arquitectos y pintores más significativos del momento para que reflejaran en sus obras la vida de la institución.
  9. La Compañía de Jesús será empresa de género de sólo hombres. Ignacio estuvo abierto en su trato personal y epistolar con mujeres pero, a la vez, rechazó tajantemente la inclusión de mujeres en su organización. Así por ejemplo renunció a tener bajo su obediencia a la primera bienhechora suya, Isabel Roser y, al año siguiente 1547, obtuvo del Papa Paulo III que ninguna mujer pudiera vivir en comunidad bajo la obediencia de la Compañía. Sin embargo, en 1554 admitió en la Compañía de modo excepcional y con obligación de guardar rigurosísimo secreto a doña Juana de Austria hija de Carlos V.
  10. Exquisito trato con los reyes y poderosos como posibles benefactores de su proyecto. En este sentido están las cartas a los Papas, al emperador, a los reyes, virreyes, duques y duquesas y a los príncipes, a los cardenales y a los obispos, ofreciéndose y también a todos los miembros de su Compañía para acciones concretas. Ignacio en concreto dio ejemplo bautizando de forma privada a Alejandro Farnese, futuro duque de Parma, o, estando enfermo en la cama, se levantó para visitar a los cardenales Álvarez de Toledo y Mendoza de Bobadilla.
  11. Para la resolución y toma de postura ante los graves problemas aceptaba un método personal y social de deliberaciones por razones y sentimientos. En efecto, según Loyola en caso de desolación, duda o cierre de perspectivas no se debe hacer mudanza ni cambio. Pero ante la disyuntiva a tomar en graves problemas, se deben valorar, poniendo por escrito, las razones y los sentimientos que afloran en una profunda reflexión personal y social y que nos inclinan a favor o en contra de tomar un camino u otro. Y al final debemos inclinarnos por las mejores razones y los más profundos sentimientos.
  12. La "empresa" de Loyola es un servicio a los demás desde la autoafirmación propia. Así concibió una Compañía de Jesús, centrada en Roma y en el Sumo Pontífice, pero rehusó que la curia romana le arrebatara sus mejores miembros promoviéndolos al obispado o al cardenalato por ejemplo a Claudio Jayo como obispo en 1546, o a Francisco de Borja como cardenal en 1552. Igualmente vio a su obra incrustada en la sociedad eclesiástica y civil, pero con privilegios propios y excluyentes como el de no estar sujeta a la jurisdicción episcopal o el disponer de la facultad de dar grados académicos equiparables a los de cualquier universidad.
  13. La consigna de Loyola personalmente y de sus empresas fue siempre el "magis". Magis quiere decir más, lo mayor, lo mejor, pero respecto al servicio que ya se hace. Hay que comprender, con todo, que el Magis es comparativo y no superlativo. Es decir, que partiendo de un nivel en que se está de crecimiento personal y de servicio a los demás, se puede experimentar un avance. Esto supone, por tanto, una dinámica interna pujante. El mismo Ignacio de Loyola escribía: "Desearía, si Dios fuese servido, poder más de lo que puedo" (Carta del 11 agosto 1548).La vida entera de Ignacio fue la búsqueda del "Magis", la siempre mayor gloria de Dios, el siempre más cabal servicio de nuestro prójimo, el bien siempre más universal, los medios apostólicos siempre más efectivos. Por esto, para Loyola las fronteras y los límites no son obstáculos, sino nuevos desafíos que encarar y nuevas oportunidades por las que alegrarse.Podríamos confundir este "Magis" con lo que en nuestra cultura económica actual se programa como la mayor eficacia, como el "producto de calidad", como la "calidad total", etc. Todos esos "slogans" pueden responder a metas loables. Los empresarios modernos gastan considerables cantidades de dinero en capacitar a su gente en esta "calidad total". Pero, eso no es el "magis" ignaciano. Aunque en los propios términos pudiera haber una coincidencia (lo mejor), la motivación de fondo es otra.

 Ignacio de Loyola quiere motivar a sus colaboradores en el magis, para que éste sea el motor personal de su satisfacción y rebosando del interior de cada una de sus acciones.

Se trata del "más", "lo mejor" y lo "mayor"; y Loyola seleccionó la palabra "magis" desechando la palabra "plus" que superficialmente podría decir lo mismo. "Plus" es algo "añadido", es todo lo que está encima de lo que podríamos llegar a ser. El "plus" se mueve en la dialéctica del "tener". El magis en cambio, se mueve en la dialéctica integradora del "ser" y del "hacer".. Cuando actúo por el magis, el hacer me convierte en alguien más auténtico a nivel humano, puesto que lo mejor mío está en juego.

Buscar el "magis" supone el dinamismo del "tanto cuanto" del Principio y Fundamento de los Ejercicios. El sentido del "magis" no está en procurar mayor cantidad o calidad de cosas que sería el "plus", sino en encontrar el "para qué" de esa búsqueda y el modo de llevarla a término: "El cómo".

¿Usted qué opina?

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Loyola y el liderazgo emocional en las cúspides de las empresas: El qué

19 Junio, 2008, por ROGELIO FERNÁNDEZ ORTEA

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"El conocimiento de sí mismo, el primero de los cuatro pilares del liderazgo jesuita, es el fundamento de loso otros tres. El ingenio, innovación confiada y optimista, gira alrededor de la indiferencia, o sea la libertad para interpretar y responder a un mundo cambiante. El amor, que consiste en tratar al prójimo con una actitud positiva y alentadora, proviene de la visión global establecida en la contemplación para alcanzar el amor. Y el heroísmo nace del espíritu de magis, respuesta reflexiva que lo mantienen a uno motivado por metas personales ambiciosas" (1).

Los próximos 1 y 2 de julio de 2008 se va a dictar en la Universidad de Deusto, en su campus de San Sebastián, un seminario con el título: Autogobierno personal y liderazgo social: Ejercicios para el desarrollo del arte de gobernar, según Loyola.

Parece extraño relacionarlo con la Inteligencia Emocional, pero resulta que los principios de este tipo de inteligencia y los principios ignacianos para el desarrollo de liderazgo de los miembros de la Compañía son muy parejos.

Los jesuitas no sólo acertaron en el qué, definición de los principios emocionales del liderazgo y que coinciden sobre manera con los de Goleman sino que definieron el cómo. Y ese cómo no sólo quedó reservado para los dirigentes de la compañía sino que realizaron un programa para generar la IE en todos los novicios quedando, de esta manera, extendido su concepto de liderazgo a toda la organización y multiplicando su potencial de acción.

Esta metodología se fundamenta en cuatro pilares básicos:

  • Conocimiento de uno mismo: Autoconocimiento: Es una actividad que dura toda la vida, nunca se termina. El liderazgo comienza por saber liderarse a uno mismo. Es la base del resto de principios, la base del liderazgo y la base de la IE. La persona entiende lo que valora y lo que quiere, se basa en determinados principios y afronta el mundo con una visión coherente. Es el camino de la automotivación (IE). También hace que nuestras creencias básicas no sean negociables. El liderazgo más inspirado y motivado tiene que ser autoiniciado y automotivado .
  • Ingenio: Entendido como indiferencia (desapego), optimismo, de esa forma poder ser adaptables, creativos, "audaces", entre otras cosas, para ponerse a las ordenes del proyecto, para poder liderar con optimismo y para abrazar el cambio. Una forma de aceptar nuevas formas y la excelencia.
  • Amor: Estar comprometido con el potencial humano, querer que lo desarrollen en toda su potencialidad. Crea lazos entre los miembros del equipo, mantiene la unión del equipo y la orientación a las metas. Facilita la comprensión entre los colegas. Es una forma de ver el mundo (teorías X e Y de McGregor). Comienza con la visión del mundo y pasa luego a la acción. Amor expresado en hechos y no en palabras.
  • Heroísmo: Automotivación + magis. Bajo el magis, que transforma las metas de la compañía en metas personales. Magis como forma de pensar en grande y ponerse metas muy retantes, de automotivarse. El magis crea un liderazgo de abajo a arriba, lo que no significa que sea un liderazgo democrático, sino un liderazgo automotivado. Hace abrazar el riesgo con optimismo, siendo el conservadurismo malo para el líder.

Formaron a todos como líderes que:

Entendían sus fortalezas, debilidades, sus valores y tenían una visión amorosa del mundo. Innovaban confiadamente y se adaptaban a un mundo cambiante. Trataban al prójimo con amor y una actitud positiva. Se fortalecían a sí mismos y a los demás con aspiraciones heroicas. Todo esto significa actuar de una forma emocionalmente inteligente a nivel intrapersonal e interpersonal, lo que implica que formaron a todo sus miembros bajo principios que hoy se engloban bajo el constructo Inteligencia Emocional.

El conocimiento de uno mismo, el autoconocimiento (metas, valores, fortalezas debilidades), es la piedra angular de este sistema y en el que se fundamentan el resto de principios. El desarrollo de este conocimiento se apoya fundamentalmente en los Ejercicios Espirituales por eso es parte del cómo hacerlo y esa forma de realizarlo será el tema del próximo post.

No quiero llegar el final de esta reflexión sin señalar un libro donde, además del citado seminario, van a poder profundizar sobre estos temas y donde yo mismo me he basado para escribir estas conclusiones. Este libro es El liderazgo al estilo de los jesuitas: las mejores prácticas de una compañía de 450 años que cambio el mundo, escrito por Chris Lowney.

Y como siempre, el final de este post es también el comienzo del suyo…

¿Qué opinión le merece esta relación entre el liderazgo al estilo de los jesuitas y la Inteligencia emocional?

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Ejercicios empresariales. Liderazgo en las cúspides de las empresas

4 Junio, 2008, por Yovanni Castro Nieto
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 Los días 01 y 02 de julio de 2008, en el Campus de San Sebastián de la Universidad de Deusto, se va a desarrollar el primer Seminario de AUTOGOBIERNO PERSONAL Y EL LIDERAZGO SOCIAL. EJERCICIOS DEL ARTE DE GOBERNAR, SEGÚN LOYOLA.

El objetivo es ofrece la introducción a un método para desarrollar y asegurar en primer lugar el autogobierno que empodera al centrar la actuación en los propios valores y proporcionar la flexibilidad ante los cambios a partir de una indiferencia ante las posiciones conquistadas. En segundo lugar el liderazgo que viene generado por la práctica de unos modos de decidir y actuar ("nuestro modo de proceder") que ejercitan el empoderamiento de los demás miembros de la organización, aumentando el valor de la misma y su capacidad competitiva a través de creación e innovación.

En el seminario se prestará especial atención a cuestiones críticas en el ciclo de vida de las empresas, como la sucesión del fundador, el paso de la empresa personal a la empresa colectiva, la diferenciación y coordinación entre el gobierno de la empresa (consejo de administración) y su dirección operativa (gerencia). Y será objeto de tratamiento específico el desarrollo del liderazgo de los Presidentes de los Consejos, que pueden encontrar un apoyo importante para su papel en la creación y práctica de los ejercicios de su empresa.

El método al que se invita no es una colección de técnicas, sino una propuesta de vivir una experiencia personal para luego practicarla en la propia organización. Esta experiencia es una mezcla de las sesiones de "coaching", estudio personal para la elaboración de la "teoría de la empresa" y trabajo de grupo sobre las experiencias personales de los asistentes.

Si es de tu interés participar: Adjunto el contenido, accesible también en la Web de Instituto Ignacio de Loyola, donde encontrarás una amplia información sobre las bases de este seminario.

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