¿Aprender del fracaso en vez del éxito?

18 Octubre, 2007, por José Luis González-Pernía
Aprender del fracaso para tener éxito

En la versión impresa de la Revista Emprendedores de este mes me encontré con un artículo titulado "¿Por qué fracasan los emprendedores?" (disponible también en la versión online). Se trata de un comentario que Fernando Trías de Bes hace a su reciente publicación "El libro negro del emprendedor", un ensayo en el que el autor recoge 14 "factores clave de fracaso". Este enfoque plantea algo muy distinto a lo que tradicionalmente presentan los textos comerciales escritos para emprendedores: factores cláve de éxito. Desde luego, el enfoque resulta interesante y, por ello, vale la pena reflexionar sobre él.

Analizar el éxito de otros emprendedores para aprender lo que debemos hacer con el fin de sobrevivir, puede llevarnos a copiar las mejores prácticas y a alcanzar una estandarización de nuestra actividad empresarial con respecto al sector o mercado donde competimos. En otras palabras, utilizar las mismas estrategias que otros han aplicado para alcanzar el éxito nos hace parecer al resto de emprendedores, sin que ello nos garantice la supervivencia. Seguir el éxito de los demás probablemente nos ayuda a ser eficientes, pero no nos permite ser innovadores, pues el camino que nos deja para recorrer está limitado a lo que conocemos como factores cláve de éxito.

Por el contrario, analizando el fracaso de los demás podemos aprender los errores que debemos evitar para tener éxito. Este aprendizaje es mucho más rico que el que podamos obtener conociendo lo que es exitoso, ya que mediante la identificación de las causas de fracaso podemos tomar medidas para reducir éstas y aumentar así las posibilidades de éxito. Además, en la práctica, bajo este pensamiento se da pie a que las cosas que el emprendedor deba hacer para sobrevivir no sólo se limiten a los factores cláve de éxito. Es decir, saber lo que NO debemos hacer nos invita a que podamos experimentar infinidad de cosas para alcanzar el éxito.

En su libro "La creación de empresas en Cataluña", David Urbano, miembro del Proyecto GEM, sostiene que más del 50% de las empresas nuevas en Cataluña cesan su actividad al quinto año de gestación. En el caso del País Vasco, también nos encontramos con que una de cada dos empresas nuevas muere después de cinco años de creada. Probablemente esta realidad se repite también a nivel de España, con lo cual el ratio de fracaso y el ratio de éxito a los cinco años son similares. Dicho de otra manera, tan importante como conocer los factores cláve de éxito, es saber cuáles son las causas de fracaso de los emprendedores.

Por lo tanto, si al tradicional enfoque basado en los factores cláve de éxito, añadimos el enfoque de las causas de fracaso, podremos tener una visión más amplia sobre el rendimiento de los emprendedores. Seguramente, con ello los emprendedores podrían avanzar en la mejora del rendimiento empresarial, ¿no creen?

Tags: , , , ,

Nos hace falta espíritu emprendedor

29 Junio, 2007, por José Luis González-Pernía
Espíritu emprendedor

Desde hace unas décadas, el número de jóvenes con acceso a la universidad en los países desarrollados ha ido en aumento, ocasionando que el mercado laboral se haya visto cada vez más desbordado por un gran número personas cualificadas que buscan trabajo. Asimismo, la incorporación de la mujer al mercado laboral ha supuesto también un aumento de la demanda de empleo, al igual que lo ha representado el fenómeno de la inmigración. Frente a este aumento de la fuerza laboral, la oferta de empleo no ha sido capaz de absorber la demanda existente y, en consecuencia, el fenómeno emprendedor ha cobrado gran importancia como una manera de enfrentar esta situación de desequilibrio, ya que la creación de empresas no sólo permite generar riqueza, sino también empleo.

Retomando un artículo anterior, la actividad emprendedora en España se encuentra en un punto inflexión en el que parecen haber dos futuros distintos: (1) podemos continuar con los actuales niveles de creación de empresas; o por el contrario, (2) podemos aumentar la actividad emprendedora a medida que aumenta nuestro poder adquisitivo. Esta segunda vía sería la más deseable, sobretodo si tenemos en cuenta que la oferta de empleo no es capaz de satisfacer la demanda.

No obstante, la motivación para emprender en la población española no parece indicar que exista un crecimiento de la actividad emprendedora. De acuerdo a un estudio descriptivo realizado en 2006 por una miembro del proyecto GEM España, a pesar de que hay elementos favorables para la creación de empresas, éstos no se traducen en el desarrollo efectivo de la actividad emprendedora. Como resultado, desde hace más de 6 años la actividad emprendedora en España no supera el 7% de la población adulta, dejando una clara evidencia de la falta de espíritu emprendedor.

Un grave problema que surge tras esta falta de espíritu emprendedor es la infrautilización del capital humano. Según el Consejo Superior de Cámaras de Comercio españolas, la mayoría de jóvenes universitarios aceptan trabajos que están por debajo de su titulación. Lo cierto es que, a causa de una insuficiente vocación emprendedora, hoy en día los jóvenes en España prefieren un trabajo mediocre, pero estable, en vez de dedicarse a actividades que conlleven la asunción riesgos, como por ejemplo, la creación de empresas.

Además de ser generadora de riqueza y empleo, la creación de empresas es también fuente de innovación. El emprendedor, a través de su actividad, introduce en el mercado nuevas combinaciones de recursos para maximizar la productividad y la eficacia, desarrollando así un proceso de innovación. En otras palabras, como Drucker y Schumpeter llegaron a señalar, el emprendedor y la innovación son dos conceptos inseparables.

Dado que la vía recomendable para sostener los actuales niveles de bienestar de los países desarrollados es la innovación, parece necesario entonces recuperar el espíritu perdido con el fin de que cada vez más personas se dediquen a iniciar sus propios proyectos empresariales. En definitiva, si queremos vivir mejor, nos hace falta espíritu emprendedor.

Tags: , , , , ,

Actividad emprendedora y capacidad innovadora

12 Febrero, 2007, por José Luis González-Pernía

Hace un par de meses el INE dio a conocer los resultados de la última encuesta sobre innovación tecnológica en las empresas, destacando que más de una cuarta parte de las empresas españolas son innovadoras en producto o proceso. Ciertamente, este porcentaje varía de una región a otra, siendo Navarra, Cataluña, Madrid, País Vasco y la Comunidad Valenciana las regiones que mayor cantidad de empresas innovadoras presentan en comparación con la media española.

Al comparar estos resultados con el porcentaje de empresas consolidadas por regiones de acuerdo al último informe GEM España, encontramos que las comunidades autónomas con un porcentaje de empresas innovadoras por encima de la media, son también más exitosas que la media; mientras que algunas de las regiones menos innovadoras, tienen un porcentaje de empresas consolidadas por debajo de la media. Las únicas excepciones de esta relación son Canarias y Castilla y León, cuyas estructuras empresariales cuentan con una menor presencia de empresas innovadoras que el resto de España, a pesar de que sus porcentajes de empresas consolidadas son claramente superiores a la media.

Innovación vs consolidación

Desde que en 1911 Schumpeter aporta una visión del emprendedor como agente de innovación, muchos investigadores han estudiado esta relación tanto desde un punto de vista microeconómico como macroeconómico, llegando a concluir que la combinación de actividad emprendedora e innovación es generadora de una mayor competitividad y consolidación de las empresas y un mayor crecimiento económico en las regiones.

¿Pero qué tiene que ver el éxito de las empresas con la existencia de empresas innovadoras? ¿Acaso una región con mayor presencia de empresas consolidadas es sinónimo de región más innovadora o viceversa?

Tags: , , , , , ,