Cambios sociales empresariales: Generación “Why”

26 February, 2010, por Yovanni Castro Nieto
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 Nos estamos refriendo a la generación "Y", y se denomina así a todas aquellas personas nacidas entre los años 1980 y 1990, período de tiempo en el que especialmente la economía y la tecnología crecieron aceleradamente y generaron tendencias graduales de información de manera simultáneas.Es una generación que desde mi punto de vista se caracteriza por ser individualista y eficiente en el momento de proyectar su futuro. Es la generación que vio la Guerra fría, le toco vivir el auge del Internet, la era del Windows. Su forma de recrearse se produce a través de la Play Station, reproductores de CD, de MP3  de MP4, entre otros, o ve por televisión los "Reality Shows" por citar un ejemplo.

Ha sido la generación que ha tenido accesibilidad a los teléfonos móviles, SMS, ordenadores y/o entretenimiento portátil a una edad promedio de entre 15 y 20 años, de allí proviene la expresión que algunos autores han denominado "nativos digitales".

Cristina Vílchez define la generación "Y", como los "fanáticos" de la tecnología, defensores de su tiempo y seguros de sus decisiones. Son los jóvenes profesionales que hoy no superan los 35 años, y que están llegando a cambiar los entornos, con ideas frescas, revolucionarias y nuevas perspectivas, visionando una nueva forma de hacer empresa. Son aquellos que han presenciado a través de la preocupación de sus padres, el fin del empleo de por vida y del contrato social de lealtad hacia los jefes, si éstos no demuestran ser socialmente responsables.

La generación "why" (Generación Por Qué), está ajena a tanto escándalo con la "realidad virtual" pues para ellos es tan "real", que ya estaba cuando nacieron. Jóvenes que cuando escuchan algún conferencista ahora mismo de hablar de China, la India, el Internet, la globalización, el emprendizage y predicando que "la única constante importante de identificar el cambio  es  la innovación y la competitividad", disimuladamente cruzan miradas como diciendo: ¿Qué le pasa…? ¡Es obvio!

Si nos referimos a la llamada generación "X" (36-45 años) y a la generación "Baby Boomers" (46-60 años),  la perspectiva de la generación "Why" no es cínica, pero tampoco desborda optimismo. Sospechan que mantener viva la esperanza es importante, pero difícilmente se disfrazaran de predicadores.

Los menores de 35 años valoran el respeto a su estilo de vida y respetan los diferentes estilos de vida si demuestran ser socialmente responsables, no le temen a los retos con objetivos definidos, pero sí a las clásicas descripciones de puestos de trabajo. Aprecian las oportunidades para capacitarse y creen firmemente en los entornos meritocráticos. Para ellos el salario no es el principal elemento de motivación, pero les molesta que la empresa les ofrezca migajas. Cuando ésto pasa duran poco en los negocios y no se identifican con la organización que les contrata.

Reclaman un ambiente laboral más atractivo e informal, nuevas tecnologías, mayor flexibilidad horaria, retribuciones basadas en objetivos y no en horas trabajadas, rechazan la autoridad con jerarquías de capataz y no aceptan los modelos de gestión clásica.

El manejo de conocimientos tecnológicos y digitales de esta generación, les permite resolver más rápidamente cualquier demanda en relación a una determinada oferta de información, podríamos decir que es una verdadera ventaja competitiva en la gestión de información, porque con la habilidad que poseen para rastrear información a través del Internet y de comunicarla ágil y eficientemente por el mismo medio o a través de las redes sociales son las perspectivas que apuntan al capital humano necesario para un nuevo modelo de organización.

María Elizabeth Arteaga comenta que un empresario de la Generación "Why", puede llevar su oficina en el BlackBerry o Iphone, conectarse desde cualquier parte del mundo para hacer negocios y tener clientes de América, Europa o Asia sin ningún inconveniente.

Finalmente comentar, que los expertos enfatizan que las empresas que han sabido construir plataformas exitosas basadas en la gestión del conocimiento con la generación "Y", son los que aprovechan eficientemente las herramientas de comunicación y tecnología, agilizan el trabajo en grupo con mayor libertad creativa e innovadora teniendo en cuenta la flexibilidad de horarios de trabajo pero con un alto compromiso con los objetivos.

En este momento es preciso que las organizaciones generen estrategias orientadas a la gestión del conocimiento, con objetivos bien claro para desarrollar entornos socialmente responsables, sin olvidar que la generación "Z" (Menores de 20 años), ya están en la puerta de la empresa.

¿Usted qué opina al respecto?

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Transferencia y evaluación de conocimiento en la empresa

2 December, 2009, por César Carvajal Ibarbe
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 El ser humano aprende desde antes de nacer, y al nacer, comienza un proceso de interrelación e interacción. Primeramente, con sus padres, hermanos y abuelos, luego, con otros seres humanos cercanos a su entorno, siendo así, los primeros en influir sobre nuestra conducta y nuestra personalidad. 

De nuestros Padres heredamos un conjunto de hábitos, gustos y creencias, que según la ética Nicomaquea, el ser humano a partir de los cinco años convierte sus hábitos en principios, manifestando sus primeros indicios de individualidad. Somos el resultado de todo ello y se demuestra que la interrelación entre seres humanos es lo que genera el conocimiento.

Al igual que la existencia de los genes, existe una especie de código de transferencia  entre los seres humanos que ha permitido la evolución del conocimiento. La evolución en sí, de nuestra propia cultura, a través de la interacción entre los propios seres humanos, denominados Nemes, permitiendo la transferencia y evolución del conocimiento de generación en generación.

En la era de la globalización que actualmente vivimos, el individuo se enfrenta a indeterminados desafíos. Entre los más importantes podemos mencionar: "la perdida de identidad", por aceptar todo cuanto se le presenta, en tanto pueda tomarlo, construyéndose supuestamente, un ser humano "integrador", con competencias individuales y deseo de perfeccionar las iniciativas de crecimiento colectivo.

Si hablamos de la empresa, ésta requiere gerentes bien entrenados, con una visión de largo plazo, que prevea el FUTURO y que interaccione permanentemente con el medio ambiente.

El compromiso en sostenibilidad determina la interacción y fortalece la responsabilidad de generar valor en el tiempo. En definitiva, se apunta a transformar nuestro capital humano en seres pensantes y generadores continuos de valor en la empresa. Al referirme a valor, no sólo me refiero al valor económico, resultado de la mayor productividad en la empresa, sino al valor que el capital humano bien entrenado no sólo entrega a la organización, sino también  a la sociedad, en cuánto a la suma valórica, ética y de principios. Un mejor capital humano, en cuánto a las variables mencionadas, genera valor en la empresa y enorme impacto en la sociedad.

El desafío está en identificar el caudal de conocimiento en la organización y canalizarlo hacia una organización emocionalmente inteligente. Desde el punto de vista del equilibrio entre la razón y los sentimientos orientadas a una nueva cultura en la organización.

Generar conocimiento implica compromiso y el compromiso enaltece nuestra voluntad, así también la organizaciones en el futuro tendrán un comportamiento más humano, sin dejar de cumplir con su principal misión de ser rentable y sustentable, pero no por eso menos humana, ni menos comprometida con la sostenibilidad.

La Teoría de Recursos y Capacidades, se puede considerar como la precursora de la  Gestión del Conocimiento, desde su aparición, se centra en analizar los recursos y las capacidades de las organizaciones como base para la formulación de estrategia en el capital humano, situación que produce en la organización un giro desde afuera hacia dentro. Si partimos del aprendizaje individual y del proceso de captación, estructuración y transmisión de conocimiento corporativo, podemos llegar a hablar de aprendizaje organizativo.

El aprendizaje organizativo permite aumentar las capacidades de una organización, es decir, es un medio para que la empresa pueda resolver problemas cada vez más complejos. Cuando un grupo de personas comienzan a trabaja en equipo, al principio se suelen producir problemas de coordinación, cuando pasa un tiempo, se van afinando los procesos y cada vez se disciplina mejor la tarea. El aprendizaje organizativo es, aprender juntos a resolver problemas con una efectividad determinada en una organización inteligente.

De ésta manera podemos concluir diciendo que la Gestión del Conocimiento, es un conjunto de procesos y sistemas que permiten al Capital Intelectual de una organización aumentar de forma significativa sus capacidades, mediante la gestión y resolución de conflictos de forma eficiente, con el objetivo final de generar ventajas competitivas sostenibles en el tiempo y en el espacio, respetando las individualidades, fortaleciéndolas y creando un ser humano eficaz, eficiente y pensante.

Un cambio de paradigma en la concepción de incrementar las capacidades en el Capital Humano, genera el aprendizaje organizativo, basado en el fundamento estratégico de la empresa con una buena Gestión del Conocimiento y a su vez  para la generación de Capital Intelectual y capacidades organizativas.

Para finalizar puedo decir, que el futuro necesita emprender empresas con capital humano que desarrollen eficientemente una organización inteligente,  con una conciencia ilustrada por el conocimiento y el aprendizaje constante.

¿Usted qué opina?

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Personas y empresas emocionalmente inteligente

2 November, 2009, por Eduardo Jubete Díez
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CEIG: Grupo de Innovadores en Gestión 

El papel de la persona en el entramado organizacional ha evolucionado enormemente a lo largo de la historia.  No hace mucho tiempo, las personas eran consideradas como meros instrumentos productivos a los cuales se exprimía durante jornadas de trabajo maratonianas donde los trabajadores carecían, en la mayoría de los casos, de cualquier derecho que hoy en día sería considerado básico. 

Hemos tardado en darnos cuenta  que una organización donde no se gestionan adecuadamente las emociones es una organización enferma en la que tarde o temprano las personas que trabajen en la misma  acabarán tan  desmotivadas o  quemadas que estarán muy lejos de poder cumplir sus objetivos. 

¿Cuántas veces habremos oído la típica frase de "hay que dejar las emociones en casa para venir a trabajar"? Seguramente en más de una ocasión alguien se nos habrá acercado cuando teníamos que tomar una decisión importante y nos habrá dicho: "Piénsalo en  frío". 

Sin embargo, se ha demostrado que por mucho que lo intentemos, las decisiones que tomemos nunca podrán ser realizadas únicamente bajo una perspectiva racional, ya que aunque no seamos  conscientes de ello, las emociones intervienen activamente en todo proceso de toma de decisiones. Es precisamente ahora, gracias al avance de las neurociencias, que sabemos que  razón y  emoción  están totalmente interrelacionadas, al igual que sabemos la importancia que tiene el componente emocional que subyace en todos los procesos de innovación, empredizaje, liderazgo y cambio organizacional.

Brian P. Hall, en "El desarrollo de valores y las organizaciones que aprenden" afirmó  que debido a los numerosos cambios que tuvieron lugar en el siglo XX (avances tecnológicos y de gestión, la nueva perspectiva del enfoque sistémico, la creciente importancia del cliente,  la gestión del conocimiento, etc.) la persona logró alcanzar un lugar sin precedentes en la historia. Y lo cierto es que no se equivocaba.

La persona es el valor fundamental de toda organización, la piedra angular en la cual se sustentan todas y cada una de las organizaciones que conocemos, puesto que sin su contribución nada tendría sentido.

 Debemos "aprender a aprender" todo lo que concierne a la perspectiva emocional de las personas, aprender a percibir, usar , comprender y regular de una manera responsable y ética, tanto nuestras emociones como las de las personas que nos rodean, de forma que podamos disfrutar también en nuestra actividad laboral de todos los beneficios que engloba la meta-competencia de la Inteligencia Emocional.

Pero también debemos "aprender a desaprender", es decir, aprender a dejar de lado todos aquellos prejuicios que nos  impiden avanzar hacia la consecución de  las metas que nos habíamos fijado.

Nos queda mucho por hacer, de eso no cabe la menor duda, pero ¿qué mejor momento que el actual para redefinir nuestras organizaciones desde una perspectiva más humana? Es el momento de cuestionarnos  nuestras organizaciones y  todo aquello que puede y debe ser mejorado.  Nuestro potencial de mejora es inimaginable.

¡Fijemos hoy los cimientos de las organizaciones del mañana!

Usted qué opina al respecto.

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El conocimiento, la tecnología y la toma de decisiones en la empresa

4 August, 2009, por Yovanni Castro Nieto
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 Una de las condiciones para que la empresa sea competitiva, consiste en poseer  programas de gestión que integren los sistemas de información gerencial, a los procesos de producción de bienes y servicios.

Jordi Aymerich, considera que "hay varios retos que responden a la necesidad de organizar la información no tan sólo para que tenga sentido (mediante el Business Inteligence) y sea conocimiento, sino que además el sistema facilite la comunicación y la ejecución de las decisiones que derivan de este conocimiento".

Los Enterprise Resource Planning (ERP),  son una forma integral de los datos y procesamiento de información en una empresa que funciona como un  único sistema. El término ERP originalmente se refiere a cómo una empresa utiliza los recursos de manera horizontal en la organización. En el pasado, los sistemas ERP se han utilizado en empresas más industriales o más grandes. Sin embargo, hoy en día el uso de ERP  ha cambiado y es muy amplio, el término se puede referir a cualquier tipo de empresa, sea grande o pequeña.

Por lo general, en los sistemas ERP  se han incluido muchos componentes de hardware y software, con el fin de lograr la integración de información, ya que la mayoría de estos sistemas utilizan una base de datos unificada para almacenar diversas funciones en toda la organización con una misma aplicación tecnológica, lo que se convierte en un gran apoyo para la gestión de la empresa, haciendo que funcione de manera coordinada, equilibrada y simplificada la toma de decisiones.

De esta manera, la tecnología de la información permite mantener fluida la comunicación en la empresa tanto internamente como con sus proveedores y clientes, lo que garantiza optimizar los procesos de toma de decisiones a partir de la gestión del conocimiento, convirtiéndose en un "cerebro extra" que ninguna organización, por pequeña que sea, debería menospreciar, debido a que los ERP son considerados soluciones de gestión pensadas para garantizar el uso y un buen control de la información en todo momento.

¿Tiene usted experiencia aplicada en la utilización de ERP. Nos gustaría conocer su opinión al respecto?

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Innovar en la gestión con las personas: Esperanza y crisis

5 June, 2009, por Juan Carlos Lopez Ubis

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Estoy impartiendo un curso de desarrollo de competencias emocionales a un grupo de directivos y mandos intermedios de una empresa industrial. La acción formativa se enmarca en un proyecto de innovación organizacional, que pretende generar nuevos modelos organizativos, o al menos cambios notables, que incidan en un aumento o mejora de los resultados empresariales a todos los niveles.

Estamos hablando de innovar en la gestión con las personas, para aprovechar mejor las capacidades creativas, facilitar la adaptación a nuevas situaciones, ayudar a establecer estructuras más participativas y abiertas, y apoyar la gestión del conocimiento entre otros aspectos. Pero además, nos referimos también a la innovación personal, entendida como un deseo y una necesidad de cambio individual. Si yo cambio, si todos en nuestra organización cambiamos (porque vemos la necesidad y sabemos hacia dónde orientar ese cambio), nuestra organización cambiará. O visto desde el otro sentido, de nada servirá que mi organización pretenda cambiar si ese proceso no se desarrolla en cada persona. Este proceso debe estar bien definido y orientado, contar con la participación de las personas y ser bien comunicado.

Pues bien, al poco tiempo de comenzar la formación la empresa en cuestión se vio obligada a implantar un "expediente de regulación de empleo". El gerente me convocó a una reunión para ponerme al corriente y transmitirme sus impresiones. Por un lado consideraba que la reducción de la jornada semanal, debida al drástico descenso de pedidos, y dedicar parte de esa misma jornada a la formación tenía difícil acomodo y que así mismo, los participantes podrían sentirse desmotivados. Por otro lado pensaba en que, precisamente, el contenido de la formación que estábamos impartiendo podría ser una buena herramienta para ayudar a gestionar el estado de ansiedad del momento, a afrontar la incertidumbre ante el futuro inmediato, a prepararse para situaciones venideras y, muy importante, a vivir el presente: seguir mejorando la gestión de la organización, dar más protagonismo a las personas y orientarse al logro de objetivos. Decididamente se inclinó por continuar.

He adaptado el discurso a las exigencias de la situación, con el fin de alumbrar aquellas cuestiones más relacionadas con las necesidades reales. En un reciente artículo de una publicación económico-empresarial he leído que según una encuesta, el 60% de los trabajadores españoles (de diversos niveles) confían en que sus empresas saldrán de la crisis y que ellos conservarán sus empleos. A lo largo de este tiempo mi empeño ha sido colaborar para que la formación pudiera aportar algo más a un equipo humano lleno de ilusión y esperanza.

El objeto de éste post es precisamente relatar cómo un equipo de personas que están viviendo unos momentos muy complicados están, cada uno en su parcela, centrados en los objetivos, dando ejemplo, desplegando talento de liderazgo positivo y, algo esencial, gestionando la esperanza. Esperanza entendida no como un deseo ilusorio, sino como la energía motivadora que desplegamos para conseguir nuestros objetivos y los pasos que damos en la dirección de estos.

Hace unos días esa esperanza ha dado sus frutos, y esta empresa ha conseguido un nuevo e importante cliente que aumentará su carga de trabajo en una gran medida. Enhorabuena.

¿Qué papel le adjudicamos a la esperanza en nuestras vidas? ¿Es la esperanza una herramienta válida para la gestión empresarial? ¿Es la esperanza un antídoto para la crisis?

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Innovación, Competitividad, Inteligencia Emocional, Responsabilidad Social… y Clase Política.

3 April, 2009, por Iñaki Beti sáez

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Desde hace ya algunos años los discursos más o menos oficiales de la clase política están llenos de términos como "competitividad", "eficacia y eficiencia", "innovación", "gestión del conocimiento", "diversidad", "globalización", "responsabilidad social", "calidad", "inteligencia emocional"… No hay aparición pública de nuestros representantes en la que, de una u otra forma, se hable incluso de lo que se hable, no aparezcan hilvanados con mayor o menor acierto algunos de estos vocablos. Sin embargo, es curioso comprobar cómo -y creo que es una sensación bastante generalizada entre los contribuyentes- es precisamente en este mundo de la política y del pensamiento de nuestros gobernantes en el que menos cambios e innovación se perciben. La sensación que transmiten es de un anquilosamiento total.

A las empresas y organizaciones de todo tipo se les pide desde las distintas instancias públicas que innoven, que sean creativas, que generen productos y servicios de calidad. Nuestras industrias, nuestros comercios, nuestras escuelas, nuestras universidades, están inmersas en procesos de calidad. Y bien está. Pero, ¿por qué no se les pide, les pedimos, lo mismo a nuestros propios políticos que, al fin y al cabo, están viviendo de las aportaciones de los ciudadanos?

Cada vez hay más agencias para preservar la calidad. En el ámbito por ejemplo de la docencia universitaria tenemos la ANECA, UNIQUAL, etc. que están desplegando toda una serie de herramientas y procedimientos para medir, evaluar y calificar todo tipo de procesos. ¿Por qué no exigimos la aplicación de estos mismos principios y procedimientos en el ámbito político? ¡Siempre con la misma verborrea! Pero, ¿para qué sirven muchos de los sueldos que estamos pagando entre toda la ciudadanía? El absentismo de parlamentarios, la ineficacia que muestran muchos de nuestros representantes en su contribución a la resolución de problemas, su vagancia, su ineptitud (no la de todos, claro está), hacen absolutamente necesario poner en práctica, cosa que no sería nada difícil, es cuestión de voluntad, mecanismos a través de los cuales los ciudadanos podamos también medir y evaluar los comportamientos, avances y resultados de nuestros políticos concretos. Con votar cada cuatro años no se alimenta la democracia. Esto se ha quedado viejo.

¿Usted qué opina?

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La empresa sensible: Una argumentación positiva…

21 February, 2008, por Rogelio Fernández Ortea
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Hace tiempo que me llamó la atención la argumentación que encerraba el nombre de una carrera universitaria que se oferta en nuestro entorno, en Euskadi. Esta licenciatura se está impartiendo en una de nuestras universidades y ya un amigo me hizo esta misma observación cuando conoció su existencia; "¿No es una paradoja unir las humanidades y la empresa?"… Pues no señores y señoras… no creo que sea una paradoja.En el entorno empresarial, organizativo, se hace cada vez más necesario, mejor dicho, lleva tiempo siendo necesario, que los profesionales que se dedican a la planificación, organización, dirección y control en una organización tengan una formación que les oriente al entendimiento de las personas, de los grupos, sociedades e instituciones que éstas han ido conformando.

Las personas, la tan manida "principal fuente competitiva" de nuestras organizaciones, se convierten por fin en el principal foco de atención de una carrera orientada a los negocios con énfasis en el desarrollo personal. Su Historia, su Literatura, su Geografía, su Arte y también su Sociología, Antropología, Psicología… pasan a ser parte de los estudios de los futuros directivos.

No obstante, no debemos olvidar que el estudio de la persona se realiza dentro de un ámbito puramente humano: las organizaciones. Por ello, se estudia Dirección y Organización de Empresas, Estrategia, Economía, Marketing, Contabilidad, Liderazgo… y también Gestión del Conocimiento, Cambio Organizativo, Cultura Empresarial y otras tantas disciplinas orientadas a una gestión actual de nuestras organizaciones.

Finalmente, tratan de articular estos conocimientos con unas materias destinadas a la habilidad profesional, entre las que se encuentran la Dirección de Equipos, Negociación Habilidades directivas y Habilidades Interpersonales ente otras. Y entre esas otras se encuentran las Habilidades Interpersonales en la que destaca la importancia que se le da a la Inteligencia Emocional.

Arte y oficio, personas y organizaciones, Humanidades y Empresa… una tríada de binomios que siempre han estado muy cerca y que hace tiempo que personalidades como catedráticos, políticos, presidentes de instituciones, hombres de negocios y muchos trabajadores como yo venimos echando en falta en los puestos de gestión de las empresas.

No les voy a negar que tengo la impresión que estos profesionales sean grandes especialistas en ámbitos concretos de las "lides" de la organización de empresas; ni que menosprecie las prestigiosas carreras que se dedican a la empresa desde una orientación clásica tan necesaria en nuestros tiempos, pero se trata de otro perfil.

Lo que digo es que nuestras organizaciones necesitan como el comer a profesionales de la empresa que lleven como sello de distinción el tener integrado como sello de distinción en su formación empresarial la importancia de las personas y su gestión para el crecimiento, competitividad, para la innovación, para conseguir organizaciones que aprenden y, por qué no decirlo, para constituir organizaciones más sanas, más saludables que configuren una sociedad más próspera y feliz. Personas con una formación mas generalista, capaces y flexibles y con capacidad para el aprendizaje permanente que ayuden a conformar los equipos de trabajo que nuestras empresas necesitan.

Como ven, esta vez no les he hablado de Inteligencia Emocional, pero si les he hablado de empresas emocionalmente inteligentes, o una vía para conseguirlas, ya que considero que estos licenciados serán personas que contribuirán y que están ya contribuyendo al su desarrollo sostenible de nuestras organizaciones.

¿Usted qué piensan?

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Creación, formación y gestión del conocimiento en la empresa

14 December, 2007, por Yovanni Castro Nieto
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 Crear, formar y difundir el conocimiento en la empresa, actualmente es considerado como un factor decisivo en la competitividad de las organizaciones porque puede ser un bien (Propiedad intelectual), un servicio ( Valor agregado - tecnología-) o una mercancía (Comerciable e intercambiable - Movilidad -).La habilidad de gestionar el conocimiento es cada día más crítico, porque el ser humano en la medida que pierde competencias, trata de demostrar que sabe delegar sus propios problemas para que otros los resuelvan. Pero esto no funciona, porque el ciclo de conocimiento informativo depende de sistemas inteligentes como por ejemplo: Centros de I+D+i y de las Universidades, que generan y cultivan el conocimiento dependiendo también de la capacidad de digitalizar la información.

Toda empresa de alguna forma crea y gestiona el conocimiento, porque toda empresa debe tener ventajas estratégicas y competitivas las cuales dependen de la habilidad de identificar, generar, adquirir, difundir y recuperar los beneficios que concede el conocimiento. Razón que nos lleva a confirmar que el valor intangible del conocimiento en la empresa excede seguramente del valor tangible de los bienes.

Los aspectos generales de la creación y gestión del conocimiento no dependen solamente de la administración del conocimiento, existen otros elementos importantes que es necesario conocer y analizar para hacer del conocimiento un gestión optima. Nos referimos a la economía, el valor, el capital intelectual, los mercados, las redes y los sistemas de innovación.

Debemos de tener claro que la sistematización de procesos esenciales de toda empresa deben de estar incorporados a creación, uso y capitalización del conocimiento. Esto generará nuevos procesos como por ejemplo el Total Quality Management y Business Process Reengineering. También genera valor agregado, evita perdidas y errores de coste, fomenta el trabajo disciplinado en equipo, fomenta la innovación y por supuesto la capitalización de los activos intangibles.

Asegura Angela McFarlane, que la formación del conocimiento ya no funciona como hace 100 años, "una persona con una buena educación estaba familiarizada con las ideas más sobresalientes de todas las áreas del conocimiento". Esto muestra la efectividad de la gestión de conocimiento existente en la empresa. Continua McFarlane diciendo que "Ahora es prácticamente imposible, incluso para un experto en un área muy pequeña, mantenerse al día. Y éste es el mundo para el que tenemos que preparar a nuestros jóvenes"

La clave para mejorar la creación y la gestión del conocimiento debe pasar por un nuevo modelo de formación a todos los niveles, orientado a la universalización del uso de la información para el cambio del enfoque del resultado individual, pasando al de trabajo disciplinado en grupo.

¿Y usted qué opina?

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El desarrollo de la Inteligencia Emocional en la empresa

9 October, 2007, por Rogelio Fernández Ortea

 

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Llevamos mucho tiempo intentando dar razones para intentar exponer cuáles son los beneficios de la Inteligencia Emocional aplicada a las organizaciones. Entre ellas, hemos citado la mejora del clima laboral, la reducción del absentismo, el favorecer la permanencia del talento en la organización, el incremento de la eficacia en las reuniones de trabajo… También hemos hecho hincapié en la mejora de los procesos empresariales como pueden ser la toma de decisiones, la gestión del conocimiento, la innovación, el liderazgo, el emprendedurismo, la responsabilidad social corporativa… Incluso hemos señalado hasta la saciedad la doble ventaja que tiene la IE en la organización: su aplicación por parte de los trabajadores tanto en su vida laboral como personal mejorando, de esta forma, su bienestar y aumentando su desarrollo personal, familiar y social.Sin embargo, creo que hay otra forma de abordar este tema.

Hablando el otro día con una ejecutiva, me expresaba que dedicada en cuerpo y alma a la difusión de este concepto como una de las mejores formas de innovación en la gestión y desarrollo de la cultura innovadora en las organizaciones vascas, me hizo esta reflexión: Creo que, para entrar en materia, en vez de explicar primero los beneficios, yo empezaría mostrando o haciendo ver a los directivos el coste de oportunidad de no poner remedio a situaciones emocionalmente negativas en todos los niveles, tanto en la dirección como en los equipos directivos, mandos intermedios y plantilla en general, mostrando ejemplos de situaciones concretas de pérdida de competitividad como pueden ser las reuniones infructuosas, conocimientos no compartidos, ideas perdidas, incremento del individualismo, "ira", absentismos… Solo piensa cuánto puede costar una reunión de directivos de una empresa, de tres horas, y que no se consigan acuerdos por una mala gestión emocional…

¿No deberían toma medidas para que esa situación no se volviera a producir?

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La medición del conocimiento y su impacto en la gestión de la empresa

17 September, 2007, por Carmen Cecilia Ochoa Arellano
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El tema de la medición de los activos intangibles en las empresas ha propiciado investigaciones generando algunos modelos de aplicación. Los investigadores han tratado que estos modelos formulados, logren cuantificar de la mejor manera algo tan intangible como lo es el conocimiento. Sin embargo, estos modelos han tratado de cuantificar el conocimiento de la manera más fácil y exacta posible. Actualmente, se sigue estudiando de manera activa una mejor forma de realizar la medición del conocimiento y su impacto en la gestión de empresa.

La creación del conocimiento en una empresa, aunque no se cuantifique se puede percibir muy fácilmente por los resultados obtenidos, ya sea en mejora de procesos, de productos, en innovación y desarrollo, entre otros. En general, se visualiza en la mejora del rendimiento de la empresa.

Pensando en la gestión del conocimiento en la empresa y su medición, me ha surgido una duda: ¿Cómo podría hacerse para medir efectivamente la gestión de conocimiento en una institución educativa y/o de investigación que impacte en la gestión de la empresa?

Desde un primer punto de vista, el  alumno o nuevo profesional se pueden plantear interrogantes como ¿Son las calificaciones obtenidas, una cuantificación representativa del conocimiento obtenido o generado después de un proceso de formación? ¿Son en realidad las mejores calificaciones obtenidas, las que demuestra el mejor desempeño en el mundo laboral? ¿Cómo podríamos realizar una evaluación adecuada?

Es verdad que podemos saber que la calidad del profesional, ex-alumno de un centro educativo, es buena por su alta demanda en el mercado y por la imagen que esa organización educativa ha cultivado a lo largo del tiempo convirtiéndolo en prestigio reflejado en el mercado laboral. Pero lo que realmente interesa, es definir el porcentaje que ha mejorado o en el que se ha incrementado el conocimiento de estudiante producto de su formación.

El segundo punto de vista, es el del profesor. Hoy en día con la utilización de las TIC, el profesor se ha convertido en un "facilitador del conocimiento", poniendo en práctica métodos que lleven al alumno a realizar sus propias preguntas y a generar respuestas en las investigaciones.

La diversidad de las capacidades y percepciones (tipos de inteligencia emocional) de los alumnos, es un elemento que está influyendo en los entornos de formación y de investigación y se ve reflejado en llos resultados positivos  que un alumno alcanza aplicando un determinado método aprendizaje.

Particularmente pienso, que la medición del conocimiento y su gestión en áreas como la educación, la formación y la investigación es un nuevo reto que nos debemos plantear y que ahora está siendo tema de discusión ante el tradicionalismo que hemos venido utilizado en la formación. Aunque hay muchas preguntas por responder y otras tantas por plantear, no es fácil abordar el tema, más aún si lo lleváramos concretamente a la formación e investigación en la gestión de empresa… ¿Qué piensan ustedes al respecto?

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