Empresas y ONGD-s
30 Noviembre, 2006, por Alfonso Ernesto Benito Fraile
En ocasiones se oye esgrimir, como argumento en contra de la RSC, que las empresas no son ONGD-s. Comentario que por un lado suena a desprecio hacia las ONGD-s y su labor, que por otro lado, aún siendo cierto, no creo que deba servir para justificar una ausencia de responsabilidad hacia la sociedad por parte de las empresas. Sin embargo, no estoy de acuerdo, con la afirmación de que las empresas no son ONGD-s y voy a intentar explicarme a lo largo de estas líneas.
En la sociedad actual estamos, en mi opinión, tendiendo a compartimentar todo. Vivimos en una sociedad sobreespecializada donde tenemos un especialista para cada actividad concreta. El problema, es que llevamos esa compartimentación a la persona, a un ser humano cuya fe es una fe casi espiritualista que tiene que ver como sus momentos de intimidad, si los hay, con aquel que llamo Dios, pero que no se le ve su influencia directa en la vida diaria; la educación de los hijos, más tradicional, de valores, de hábitos, de formar a la persona, la descargamos en los colegios y educadores; la gestión de nuestros barrios, comunidades… frente a la implicación de otras décadas a través del asociacionismo, lo hemos ido descargando en la Administración Pública.
Lo mismo ocurre con el altruismo, el hacer algo por los demás. Ante la aparición de ONGD-s, que en el fondo su objetivo debe ser el dejar de existir como signo de que aquello por lo que luchan ha sido asumido por la sociedad, las personas hemos descargado el interés por los demás, por las injusticias que nos rodean… en manos de ellas. Hoy en día damos por hecho casi, que el luchar por ciertas causas, no es asunto nuestro, sino que para eso existen las ONGD-s.
Lo mismo que las personas, creo podemos decirlo de las empresas. Al fin y al cabo las empresas son reflejo, pequeños fractales, de la sociedad en la que se inscriben. Las empresas asumen que su rol en la sociedad, es como dice Friedman, conseguir el máximo beneficio, y cumpliendo ese objetivo hacen su mayor contribución a la sociedad. Sin embargo, por un lado dejar claro que la acción social no es la única manera de RSC en las empresas. Creo que tiene que ser algo voluntario y no exigible, pero sí creo también que deberíamos premiar a aquellas que sí lo hacen.
Sin embargo, el premiar a esas empresas implica la responsabilidad de cada uno de nosotros como consumidores, el que a la hora de consumir valoremos no sólo la calidad del producto y su relación con el precio, sino también que empresa está por detrás y que contribución hace a la sociedad. Esto a su vez me provoca preguntas: ¿Debe una empresa hacer pública su acción social? ¿El dar publicidad a determinadas acciones altruistas de la empresa desvirtúa esas acciones? ¿Es importante la motivación a la hora de llevar a cabo las acciones? ¿Por qué empresas que se han visto implicadas en denuncias de algunas ONGD-s por mano de obra infantil, o por ‘engaño’ a consumidores del tercer mundo… al tiempo se les ve implicadas en acciones sociales? La Coordinadora de ONGD’s de Euskadi tiene un decálogo con criterios sobre la relación entre ONGD y empresas, ¿deberían elaborar las empresas su propio decálogo con criterios para la acción social o para la relación con las ONGD-s que evitara el pensar que todo la acción social de la empresa por definición es un lavado de cara? Hay empresas que en sus campañas promocionales no utilizan la acción social como un elemento de venta o de imagen de marca ¿Es conveniente publicitar la acción social de las empresas o si se hace por motivaciones éticas o altruísticas no necesita ser publicitada?

Sindicación
