¿Empresas sobre redes sociales?

4 Octubre, 2007, por José Gregorio del Sol Cobos

O bien, ¿la empresa como red social?

Con el término de "red social" me refiero al nuevo fenómeno de la "Web 2.0", que permite una mayor interrelación entre las personas, mediante nuevas formas de compartir información, gustos e intereses comunes, ampliando y / o fortaleciendo las relaciones de una persona, un nodo de la red, con su entorno, no necesariamente inmediato.

Dejando eso claro, ¿qué queremos decir con el término "empresa"?

Está claro que, tal y como están las cosas hoy día, el principal interés que mantiene a una empresa es el económico, el vil metal, vamos. Por dinero trabajamos en una empresa, la creamos, la hacemos crecer… o incluso la abandonamos, o nos hacen abandonarla. Lógico, ¿no? Si me dan más dinero en otro sitio, o si no rindo como la empresa quiere, mi destino está fuera de la misma. Incluso aunque haya otras motivaciones, al final lo que prima es algún tipo de interés, más o menos crematístico.

Pero una empresa también es un grupo (dinámico, como hemos visto) de personas, y allá donde haya dos o más personas hay una red, con sus nodos, sus hilos, sus grafos y todas esas cosas que dicen los expertos que tiene una red, social en este caso. No hay nada nuevo, al fin y al cabo nuestros "contactos" a todo lo largo y ancho de nuestro ámbito de vida son nuestra red.

¿Pero qué ocurre si a todo esto le sumamos el "efecto internet"? Lo primero que nuestro "ámbito de vida" se extiende indefectible y casi indefinidamente mientras participemos de internet. Y la red es el ágora, el mercado donde nuevos comerciantes de nuevos y ricos alimentos (para el alma cultural, en este caso), tienen sus puestos. Es decir: cultivar la propia red en internet y "enredarla" aún más con otras redes se ha mostrado como una actividad bastante lucrativa, al menos para los que han tenido éxito.

Yendo más a lo concreto, aquí en España conozco dos redes sociales, o mejor dicho, utilizo dos redes sociales, al menos de lo que últimamente se conoce con tal nombre, pues el correo electrónico, la mensajería instantánea, o más recientemente los sitios de fotografías y vídeos en la red, también contaban con alguos de los ingredientes esenciales de lo "social" (contactos, formas y contenidos para compartir, etc.). Dichas redes son Facebook y Ning . Por supuesto, para participar y aprovecharlas, has de tener contactos en ellas, si no, estás fuera del juego, aunque en cierto modo eso no deja de ser un reflejo de la propia vida real. Me gustaría decir cómo funcionan ambas redes y después preguntar.

Facebook es una red con un gran éxito en la blogosfera española. Famosos blogueros por todos conocidos pululan por allí y escriben al respecto. Nada más entrar y rellenar con la información que deseas tu perfil, lo primero es encontrar a alguien más, y así sucesivamente. Lo más lógico es que de ese modo reconstruyas las redes o parte de las redes que sin saberlo ni proponértelo se habían ido configurando en torno a ti, por tu propia actividad en la red de redes. Porque si algo es cierto en las redes sociales es que tú eres el centro del Universo conocido, tu propia red sin ir más lejos.

La interacción en Facebook viene facilitada por una pléyade de aplicaciones, de Facebook y de terceros, que te permiten conectar con otros, conocerse todos mejor, y compartir gustos o enlaces, todo en la medida en que cada par de contactos acepte a la vez cada interacción. Si hay una red previa muy identificada, puede sumarse en bloque a Facebook y después formar un grupo dentro de dicho sitio. El usuario tiene control en todo momento de a quién acepta como amigo, es decir, de quién deja entrar en su red. A cambio, Facebook es una red social cerrada, y no sólo por sus draconianas cláusulas respecto a la propiedad y disfrute de los contenidos que se suben, sino también porque para aprovechar cualquiera de sus características has de estar dentro de Facebook. Incluso para ver el perfil de una persona. Facebook es un inmenso y rápidamente creciente universo paralelo, una internet paralela si se quiere, además opaca a los buscadores (con el gran potencial económico que eso supone de cara a una posible compra por todos sabemos ya quiénes).

La otra red que uso es Ning. Allí intento crear mi propia red de lectores de mis blogs, y además participo en otra centrada en los mundos ya no tan paralelos de los blogs y los libros. También es necesario hacerse miembro de Ning, pero cada red que se forma allí es autónoma y totalmente configurable (uno de los fallos aparentes de Facebook es su uniformidad y rigidez). Si hubiera que hacer una comparación, una red personal en Ning sería como un grupo de Facebook pero con todas las características que en Facebook sólo disfrutan los usuarios individuales. Aparte de eso, lo que se puede hacer es básicamente compartir, dialogar y compartir aún más, exactamente como en Facebook, aunque ésta tiene una importantísima comunidad de desarrolladores detrás que hacen que crezca muy rápidamente.

Bueno, pues mi duda existencial, la pregunta que quiero que penseis y si es posible respondais, viene a ser si sería posible pensar en una estructura empresarial, o interempresarial, basada en esto de las redes sociales. Supongo que si hubiera o llegase a haber algo así, tendría que ser una empresa mucho menos rígida que la actual, más formada por "autónomos" que por empleados y jefes (¿podría no haber jefes en un Universo como el real, donde cada nodo es su centro?). Si así fuese, ¿la empresa sería una empresa-Facebook o una empresa-Ning? ¿Podría la empresa forjarse como una red social de puertas para adentro y como una actual de puertas para afuera? ¿Cómo conecta todo esto con el Open Business? ¿Lo que escribo es ciencia-ficción o ya hay ejemplos de empresas que trabajen así?

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Open Business

2 Enero, 2007, por Julen Iturbe-Ormaetxe Zamarripa

Cada cierto tiempo conviene pararse y tomar conciencia de los paradigmas con los que gestionamos nuestras empresas. Hace un par de semanas escuchaba a una empresa, Metalurgia Askada, hablar de su innovación reconociendo la importancia de cuestionar paradigmas. Citaban el caso de reconceptualizar un vehículo si consideras que en vez de un humano al volante va un ordenador. Entonces la concepción del vehículo cambia radicalmente.

Comento este ejemplo porque para explicar Open Business es bastante probable que tengamos que cuestionar ciertos paradigmas imperantes en nuestras empresas:

  • Lo que sé me lo guardo y lo protejo para que ningún competidor pueda acceder o para que cuando lo haga tenga que pagarme por ello.
  • Los productos o servicios entran en el juego de una transacción comercial donde el dinero es el que condiciona y hace posible el intercambio.
  • La cuenta de resultados condiciona toda la actividad y el éxito o fracaso viene dado por lo que diga su última línea: números rojos son fracaso.
  • La responsabilidad social corporativa llega a la empresa como un requerimiento de la sociedad que la rodea más que como un elemento generado desde su interior.
  • La participación la concentro de puertas hacia adentro: deben participar de forma prioritaria mis trabajadores. Bastante tengo con conseguir esto como para abrir a otros agentes de la cadena de valor.

No obstante, antes de desarrollar la forma en que Open Business aborda estas cuestiones, sí debo decir que el modelo está en construcción (beta permanente que diríamos en la web 2.0). El sitio de referencia donde estamos aportando experiencias y debatiendo es www.openbusiness.cc. También tenemos una comunidad de personas preocupadas por el asunto, con un wiki que iremos desarrollando poco a poco: http://openbusiness-ib.wikispaces.com. En su momento también escribió sobre este modelo Juan Varela.

La idea Open Business tiene impulsores ilustres. Entre otros Lawrence Lessig, John Perry Barlow, Joi Ito, Rishab Aiyer Gosh o Cory Doctorow. La relación de personas involucradas, no obstante, es más amplia. Detrás están algunas de las ideas y de las personas que dieron lugar a Creative Commons.

Bien, expliquemos Open Business tratando de cuestionar esos cinco paradigmas actuales de la gestión empresarial.

El primero de los paradigmas es quizá el que mejor define la filosofía Open Business. Aunque esta filosofía de hacer negocios está en sus primeros pasos, encaja bien con la cultura del software libre. Abramos los contenidos y ya generaremos después ciertas transacciones económicas. El contenido es el valor que le aporto a la sociedad. Si una empresa abre sus contenidos -determinados contenidos- puede adquirir notoriedad (visión marketing), pero también puede conseguir actitudes robustas de compartir conocimiento tanto en el interior de su organización como con su comunidad de referencia.

La apertura de contenidos pasa en gran parte por la utilización eficiente de las tecnologías de información y comunicación. Pudiéramos hablar de una “wikificación” de la empresa. Pasa de trabajar hacia dentro y mostrar sólo unos pocos contenidos a la sociedad, a una construcción en vivo y en directo de su conocimiento.

Citábamos también que las transacciones comerciales constituyen la base de la generación de riqueza en la empresa actual. Además, es evidente la percepción de valor proporcional al coste del producto o servicio. Tanto cuesta, tanto vale. Supongamos que entregamos a la comunidad (una palabra más adecuada que mercado para el Open Business) servicios o productos a cambio de nada. ¿Por qué? Porque generamos espacios alternativos de transacción comercial.

¿Cómo sería una empresa que reconsiderara su cadena de valor para buscar dentro de ésta algún lugar donde la entrega de productos o servicios sea gratuita? Es difícil imaginarla, pero ya hay realidades de las que hablar. ¿Cómo es posible que el Massachussetts Institute of Technology entregue gratis tantas y tantas documentaciones en su Open Course Ware? Es evidente que supone una revolución, un cambio de paradigma muy relacionado con el punto anterior de apertura de contenidos. El mismo Tom Peters, por ejemplo, también tiene accesibles gran cantidad de materiales (RSS disponible) de sus presentaciones en su web.

Las empresas tienen que ganar dinero. Están para eso. Nada que discutir. Pero sí podemos discutir si en el momento actual otros objetivos cobran tanta o más relevancia como el que acabamos de citar. Los tiempos cambian y surgen nuevas organizaciones que compiten con la empresa. Una ONG parece que no compite con una empresa… que coloca como bandera el ánimo de lucro. Pero las personas pueden decidir, en un momento dado, que les recompensa más y mejor dedicar su tiempo y sus ganas a una ONG. Están dispuestas a hacerlo por menos dinero porque la vivencia personal que consiguen les compensa con creces. Son competidoras de las empresas porque atraen mejor a las personas.

Luego está el asunto de la forma en que Open Business plantea su relación con la comunidad. Detrás, en cierta forma, está el concepto “the commons” de los anglosajones. El bien público, la contribución que la empresa hace a su comunidad de referencia, plantea un nuevo escenario para la empresa. No se trata ya de que la sociedad le haga requerimientos para que se comprometa con ella en su sostenibilidad, sino de que la empresa introduzca en su código genético ese compromiso con el bien público.

Por último comentábamos el paradigma de la participación. Si tienes que requerir contribuciones para el desarrollo de un producto, lógicamente las buscas entre tu personal. Pero Open Business abre la participación a colectivos más amplios. En cierta línea con ideas cercanas al crowdsourcing, se trata de imbricar en el proyecto a clientes, proveedores o usuarios finales. Todas aquellas personas que pueden tener que ver con el proyecto. No sólo dentro de unos límites imaginados dentro de la empresa, sino en comunidades más amplias. Este nuevo enfoque de la participación es otras de las piedras angulares de los proyectos Open Business.

Espero seguir escribiendo sobre Open Business en la medida que el modelo está conceptualizándose y que necesita tanto de mayor desarrollo teórico como de implantaciones reales que hablen por los hechos. A día de hoy muchas de las iniciativas Open Business tienen que ver con negocios muy cercanos al mundo digital y también cultural. Negocios con un manejo muy intensivo de información y conocimiento. Permanezcan atent@s a las pantallas.

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