Perfeccionamiento de las competencias socio-emocionales

5 January, 2010, por Rogelio Fernández Ortea
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 Cuando hablamos de Inteligencia Emocional (IE), de su formación, pienso que generalmente no sabemos muy bien de lo que estamos hablando, o por lo menos es lo que me pasa a mí. Ese es el motivo de este post, presentar un desarrollo lógico de este constructo hipotético que todavía es la Inteligencia Emocional y que nos permita el perfeccionamiento de las competencias socio-emocionales.El primer paso para formar en competencias socio-emocionales deberá estar encaminado a conocer los mecanismos cerebrales que subyacen a las emociones y sentimientos y que provienen de nuestra filogénesis, de la evolución de nuestra especie. "La programación evolutiva es la que pone las emociones en marcha, pero después somos nosotros los que llevamos las riendas. […] Podemos empezar por explicarnos el primer eslabón de la cadena: el desencadenamiento de reacciones emocionales predeterminadas por acción de estímulos naturales o adquiridos. […] Precisamos ir más allá de la evolución para entender las emociones, pero deberíamos hacerlo entendiendo su participación, no pasándola por alto" (LeDoux, 1996: 198).

A continuación, tendremos que utilizar un método que nos permita identificar, usar, comprender y gestionar las emociones, o lo que es lo mismo, desarrollar lo que algunos autores definen como Inteligencia Emocional, para después iniciar el desarrollo de las competencias emocionales. Para ello, es conveniente plantearnos un sistema basado en las investigaciones de Mayer, Salovey y Caruso  que entienden la inteligencia emocional como un modelo puro de desarrollo de una inteligencia, sin tener en cuenta el desarrollo de competencias emocionales asociadas a otros ámbitos de la vida. Esto nos dará un marco básico competencial ligado a la IE que generará unas competencias emocionales básicas o metacompetencias como son  la conciencia de uno mismo, autorregulación,  automotivación, empatía y las habilidades sociales propuestas por Goleman (2004) o la conciencia emocional, regulación emocional, autonomía emocional, habilidades sociales y habilidades de vida y bienestar de Bisquerra y Pérez (2007).

Finalmente, deberemos aplicar lo aprendido, la identificación, uso, comprensión y gestión emocional para generar el desarrollo de competencias socio-emocionales asociadas a este modelo puro de inteligencia, un ejemplo son las ya citadas conciencia de uno mismo, autorregulación,  automotivación, empatía y las habilidades sociales, para posteriormente entrar en modelos mixtos competenciales que dependen o parten del incremento de la Inteligencia Emocional. Entre esos modelos de competencias destacar los referidos a la educación emocional de Rafael Bisquerra y Nuria Pérez (2007),  los de competencias laborales de Daniel Goleman (2004), las competencias de liderazgo de Goleman, Boyatzis y McKee (2004), o los de rasgos de personalidad de Reuben Bar-On.

Estos modelos tienen objetivos distintos pero todos parten de la misma idea: el desarrollo de la inteligencia emocional, o percepción, uso, comprensión y gestión de las emociones, como elemento principal para conseguir el desarrollo de las competencias emocionales propuestas por cada autor. Por lo tanto, en un primer estadio deberemos desarrollar la IE, para luego generar la metacompetencia emocional (conjunto de competencias que nos permitirán desarrollar mejor otras competencias) formada por conciencia emocional, regulación emocional, autonomía emocional, habilidades sociales y habilidades de vida y bienestar de Bisquerra y Pérez (2007) u otros como los de Goleman, ya citado, o los de Boyatzis  y MaKee (2006). Posteriormente deberemos utilizar esa metacompetencia para adentrarnos en el avance de los modelos de competencias socioemoconales adecuados a cada  entorno y objetivos, tanto los  educativos como los  familiares, laborales, sociales e incluso deportivos.

Con todo esto, quiero  terminar exponiendo la idea ya presentada por otros autores que indica que el desarrollo de la IE debería ser transversal a todo el proceso ya que, como toda inteligencia, tiene un componente evolutivo y se va dando en diferentes pasos sucesivos como ocurre con la inteligencia lógico-matemática o la lingüística. Los planes de formación para este tipo de competencias emocionales considero que deberían seguir este marco de desarrollo, empezando siempre por el componente neurofisiológico de las emociones: conocer para entender.

Y con esta reflexión les dejo, no sin antes agradecerles su atención y pedirles, cómo no,  que comenten qué es lo que les parece este escrito y contesten, si lo consideran oportuno, la siguiente pregunta.

¿Cómo desarrollarían ustedes las competencias emocionales?

Bibliografía:

  • BISQUERRA, Rafael, PÉREZ, Nuria (2007). Las competencias emocionales. Educación XXI, 10, 61-82.
  • BOYATZIS Richard y MCKEE Aniee (2006): Liderazgo Emocional. Barcelona: Ediciones Deusto
  • CARUSO, David y SALOVEY, Peter (2005). El directivo emocionalmente inteligente. Madrid: Algaba.
  • GOLEMAN, Daniel (2004): La práctica de la inteligencia emocional. Decimoséptima edición (primera edición1999). Barcelona: Kairós.
  • GOLEMAN, Daniel;  BOYATZIS, Richard y McKEE, Annie (2004): El líder resonante crea más. El poder de la inteligencia emocional. Barcelona: Plaza & Janés.
  • LEDOUX, Joseph (1999). El cerebro emocional. Barcelona: Ariel/Planeta

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“La crisis no es sólo una cuestión económica, sino de estado de ánimo”

27 April, 2009, por Francisco Javier Bárez Cambronero

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"Observamos la realidad según la persona que somos y nuestra manera de ser depende de cómo observamos el mundo" Carmen Duhne.

Hace ya algunas semanas y en el transcurso de un programa de televisión, alguien decía: "la crisis no es sólo una cuestión económica, sino de estado de ánimo".

Interpretar

¿Cómo podemos interpretar estas palabras?, ¿Qué mensaje encierran?, ¿Qué estados de ánimo está provocando esta crisis?, ¿Con qué estados de ánimo hay que afrontarla?, ¿Cómo podemos hacerlo desde el ámbito de la Inteligencia Emocional?

La propuesta más bien parece una declaración filosófica, un "guiño" a la visión positiva de la vida: si afrontamos esta crisis con optimismo quizás hagamos que no exista

Para afrontar cualquier problema o situación negativa, las personas necesitamos saber cómo son las cosas, cuál es la verdad de la situación.

Aún así cada persona interpretamos la realidad (nuestra realidad) de forma diferente dependiendo de nuestros propios valores, distinciones, relaciones mentales, emociones y estados de ánimo….

Ante esta situación de crisis en la que, según cuentan, la economía ha entrado en recesión y, lo que es peor, se mantendrá así durante varios años y en el transcurso de los cuales empeorarán sus efectos sobre el empleo (más desempleo) como estamos viendo en lo que va de año 2009. En este contexto socioeconómico de gran incertidumbre en el que durante el último trimestre del año 2008 el País Vasco sumó 235 personas paradas más al día, acabando el año con un índice de desempleo del 8,32 % , aumentando el número de familias desprotegidas y en situación de alta vulnerabilidad social, ¿qué estados de ánimo experimentarán estas personas?, ¿será para ellas la economía un estado de ánimo?.

Cada persona vivimos experiencias diferentes y respondemos a ellas de forma diferente y particular, por tanto, también vivimos en estados de ánimo muy diversos.

Rafael Bisquerra define los estados de ánimo como "estados emocionales de mayor duración y menor intensidad que las emociones agudas", y dependen de las valoraciones sobre el mundo que nos rodea. Siendo así, cabe pensar que un alto porcentaje de las personas afectadas severamente por la crisis, estarían viviendo en estados de ánimo de gran pesimismo, de resignación y de resentimiento.

Entenderíamos que gran parte de estas personas sufrieran al cabo de un tiempo cierto "agotamiento emocional" pues podrían ser presas de miedo, incertidumbre, ira, frustración, baja autoestima, fracaso, vacío, nerviosismo, ¡DEPRESIÓN!,¡INFELICIDAD!, al ver que sus sueños de realización personal no se cumplen. Estados emocionales y físicos también relacionados con el "Síndrome Burnout".

Estados emocionales con efectos dañinos y "paralizantes" que impiden encontrar el sentido a la existencia misma, y sin embargo, también predisponen a comportamientos agresivos que pueden desembocar en situaciones de violencia ¿"doméstica"? y/o conductas adictivas.

Pero propongo retomar la senda del optimismo y plantearnos su importancia en el bienestar de las personas. Bien es cierto que el optimismo "per se" no llena los bolsillos, no existe la "moneda del optimismo" para pagar en las cajas de los supermercados, no existen cajeros para recargar la "tarjeta del optimismo", pero….AFORTUNADAMENTE siempre nos queda la INTELIGENCIA EMOCIONAL Y SOCIAL.

Desde una buena gestión emocional y de bienestar de vida se puede afrontar la situación de manera diferente.

Las emociones predisponen a la acción, están ligadas a la efectividad personal y profesional. Aceptar la situación tal cual es y pensar en que siempre se puede hacer algo para cambiarla, es un primer y gran paso en la búsqueda de soluciones, de alternativas de oportunidades que permitan afrontar la crisis con optimismo aplicado a la vida cotidiana en un ejercicio individual y social de creatividad.

Aceptando que en nuestras manos está el poder de hacer muchas cosas, en el momento en que abrimos la puerta a la ambición (bien entendida) generamos ENTUSIASMO, energía positiva: "Puedo cambiar". En ese momento estaremos generando "estados de animo positivos" . Estados de ánimo que permiten encontrar soluciones alternativas a los problemas económicos.

Por tanto, deberemos pensar que la tan manida crisis, es algo más que una cuestión económica, ¿Usted qué opina?

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¿Es posible un territorio emocionalmente inteligente?

25 January, 2007, por Rogelio Fernández Ortea

Ése es, por lo menos, el intento que se está realizando en Guipúzcoa. A través de la Diputación Foral de Guipúzcoa, y en concreto el departamento de Innovación y Sociedad del Conocimiento, parece que se está plasmando el esfuerzo de crear un territorio emocionalmente inteligente como forma de aumentar el bienestar de sus gentes, además de procurar crear una nueva ventaja competitiva para este territorio. La experiencia ya está en marcha y en ella se debe destacar el papel de José Antonio González. Hace ya unos meses se comenzó a instruir al profesorado interesado en los principios de IE, para poder formarles en las competencias emocionales, así como para poder preparar desarrollos curriculares en IE para sus alumnos. Por otro lado, hace algunas semanas se han comenzado a impartir cursos de formación en habilidades emocionales para padres, con gran éxito de asistencia y con muchas expectativas de continuidad. Por añadidura, y a través del Cluster del Conocimiento de Euskadi, se está preparando el desarrollo de las competencias emocionales en la empresa cuyo lanzamiento tendrá lugar en unas jornadas internacionales sobre IE y empresa. Finalmente, se está preparando el despliegue de los principios emocionales en el tejido social, tanto a nivel de desarrollo personal como para educadores sociales. Educación, familia, empresa, sociedad en general… son los ámbitos de desarrollo de la IE apuntados por Rafael Bisquerra y que pueden dotar a un territorio de una ventaja competitiva diferenciada y a sus habitantes de un mayor bienestar subjetivo…¿pero esto será posible?, ¿merece la pena intentarlo?… las utopías sirven para andar y eso es lo que está haciendo Guipúzcoa… andar. Mis mejores deseos para ese camino.

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