Salario ético y RSE

6 Septiembre, 2007, por Emilio Urbina Mendoza
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Hace algunos días, por los diferentes medios de comunicación, se mostraron las imágenes de las protestas sindicales en Chile. Las gráficas dieron la vuelta al mundo, no tanto por lo característico de esos desordenes que forman parte de ese cuadro convulso que representó el siglo XX para occidente, sino, por el planteamiento formulado: la exigencia por el "salario ético" como parte de la Responsabilidad Social del Empresario. También en este blog hace algunos días nuestro amigo Luis Martínez ya hizo referencia al tema. Un vocablo que introduce en el mundo de los negocios y del Derecho, nuevas perspectivas para la empresa y el tradicional esquema de relaciones laborales. Un concepto que requerirá de mejores precisiones así como el debate de sus posibles relaciones con la RSE y viceversa, pues, nos preocupa que sea asumido como parte de la RSE cuando todas las pruebas apuntan hacia otra dirección.

Lo primero que asoma de este salario ético, pareciera vincularlo con el concepto de "lo justo", es decir, una contraprestación dada al trabajador por sus servicios ofertados. Así, el salario ético pareciera ser más un producto de amplios debates morales que de otras discusiones donde necesariamente deberá ser conflictuado, tales como la economía empresarial, entre otras. Eso es lo que a primera vista sugiere un análisis semántico al concepto. Sin embargo, estamos conscientes que la terminología laboral durante el siglo XX sufrió transformaciones y direccionamientos que sobrepasaron el "sentido común". Por ejemplo, durante la vigencia de aquello que el sociólogo Jean Fourastié denominó "los treinta gloriosos o la revolución invisible de 1946 a 1975", el salario ético pudo perfectamente calzar con el concepto de "salario prestacional total", es decir, que la contraprestación dineraria percibida por el trabajador debía ser lo suficientemente completa para cubrir no sólo lo esencial de su procura existencial, sino, la de todo el núcleo familiar. Durante estos treinta años de agresivos Welfare Status, lo ético del salario se traducía en protección, nominalidad salarial y complementos dinerarios.

Si por el contrario, en vez de percibirse desde la perspectiva de los estados de bienestar europeos, se hubiese enfocado en las enseñanzas de la doctrina social de la Iglesia, el salario ético estaría vinculado con precisiones morales que evocan a las líneas maestras de la Rerum Novarum ó la Laborem Excersen. Indudablemente un punto de vista importante por su comprobado sedimento ético, pero, incompleto, porque no vislumbró los cambios radicales que experimenta hasta el mismísimo concepto de relación laboral en los inicios del siglo XXI.

Ahora bien, más allá del debate necesario, este salario ético ha sido vinculado de manera impropia a la RSE. Nos preocupa que en el futuro la jerga terminológica asocie a ambos conceptos de una forma inarmónica y hasta artificial. La RSE tiene sus amplios ámbitos de acción, y para nada, se les asocia con problemas salariales en forma directa. La RSE es producto del quiebre de la clásica relación entre los actores que conforman la actividad empresarial: el Estado, los Accionistas, los Directivos y los Trabajadores. En la RSE se debaten aspectos relacionales de esos actores clásicos con otros nuevos, antes, impensables, tales como la comunidad donde se desarrolla la empresa, las otras empresas y los organismos multinacionales.

¿Ustedes qué opina al respecto?

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“Salario mínimo ético” y equidad social en Chile

3 Septiembre, 2007, por Luis Martinez Cerna
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 Gran discusión y polémica ha generado la iniciativa presentada por el Obispo Alejandro Goic, presidente de la Conferencia Episcopal de Chile, en torno a una propuesta de un "salario mínimo ético", advirtiendo sobre las "escandalosas diferencias económicas" como forma de dar un "primer paso" y terminar con las desigualdades en Chile.Políticos, empresarios, trabajadores y el gobierno, han comenzado a discutir y a debatir en torno a la conveniencia de establecer un salario ético, mayor al actual salario mínimo acordado (U$276 aprox.) para ayudar a las familias de escasos recursos.

Más allá de la conveniencia económica en términos estructurales y de productividad empresarial, lo importante es que la propuesta del Obispo Goic ha puesto en el centro de la discusión la "desigualdad en Chile", tal como lo hemos planteado en un post anterior, Chile presenta una escandalosa desigualdad en términos de ingreso, lo que dificulta un crecimiento equitativo, cuestión que se percibe en las últimas movilizaciones de trabajadores, la última este miércoles 29 de agosto.

Sin embargo, el gobierno ha escuchado y ha convocado a 48 personalidades chilenas de distintos ámbitos, para dar cuerpo a un Comité Asesor para la Equidad Social y Laboral. Este comité asesor tiene como objetivo central formular propuestas sobre empleo y equidad social y tiene facultades amplias para estudios en este ámbito.

Ahora, lo importante es que esta importante iniciativa no sea sólo una más de las que se han quedado en el camino y no han conducido a nada. Una sociedad como la chilena, con un crecimiento económico importante en los últimos 20 años, con una estabilidad política y social no puede farrearse la oportunidad de generar cambios sustanciales para mejorar las condiciones de vida de muchos chilenos que aún no ven el crecimiento en "vivo y en directo", esperamos que este desafío se haga realidad y enfrentemos los próximos años con mayor equidad social.

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