10 February, 2010, por Cristina Sarasua Garmendia
Innovación, del latín innovare, es un concepto de gran actualidad. Eslóganes publicitarios, discursos políticos, planes estratégicos, teorías empresariales, libros, revistas, conferencias y programas universitarios recurren al término "innovación". Es un concepto transversal que afecta a cualquier sector de ocupación; el sector turístico, el sanitario, el educativo, el de la construcción, el financiero, o el industrial entre otros. La búsqueda de la palabra "innovation" en el buscador Google a fecha de noviembre de 2009, ofrece como resultado 112.000.000 entradas, lo que significa que hay un total de 112.000.000 de documentos Web que mencionan dicho término en inglés. Parece que la innovación se está convirtiendo en el paradigma o modelo de referencia a seguir en este recién estrenado siglo XXI.
Ahora que vivimos un mal momento económico, una época de crisis, se afirma que la innovación es la salida, el motor económico que puede conseguir una recuperación económica y social. Pero, ¿qué significa innovar? ¿Quién puede innovar? ¿Cómo se puede innovar? ¿Dónde se puede innovar? ¿Para qué se puede innovar? ¿Es realmente necesario innovar? ¿Cómo afecta la innovación a los procesos existentes? ¿Es una decisión acertada apostar por la innovación? ¿Qué recursos son necesarios para innovar? ¿Quién o qué es un referente en innovación?
Si bien es cierto que en muchas ocasiones se utiliza el término "innovación"; como "buzzword" (del inglés, palabra de moda) o reclamo, este concepto tiene su razón de ser, está lleno de sustancia y se asocia a un complejo sistema que requiere ser analizado detenidamente. Novedad, imaginación, cambio, creatividad, ideas, rentabilidad, modelo de negocio, vigilancia, innovación abierta e innovación social en la sociedad del conocimiento. Muchos son los conceptos relacionados con innovación. Es tanto el valor que se le está dando a la innovación que existe un ministerio destinado a la ciencia y la innovación, Europa ha dedicado un año a la creatividad y la innovación (2009, año europeo de la creatividad y la innovación) y hace unos días en San Sebastián, la ciencia, la investigación y la innovación han quedado representadas en la Cumbre informal de Ministros de Competitividad de la UE.
Una de las cosas que caracteriza al siglo XXI es la inversión que se está realizando en tecnología. Tecnología energética, nanotecnología, biotecnología, y las denominadas Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC); son varias las revoluciones tecnológicas en las que las sociedades desarrolladas estamos inmersas. La tecnología comprende teorías y técnicas, instrumentos y procedimientos, resultantes del conocimiento científico, y aplicables a un sector determinado. Las TIC han tenido un gran impacto sobre el conjunto de la sociedad y hoy es el día en que se puede hablar de socialización de la informática y las telecomunicaciones. En la era de Internet y la Web, los dispositivos móviles y el mundo multimedia, las TIC hacen la comunicación entre personas más sencilla y el acceso a la información posible prácticamente desde cualquier sitio y en cualquier momento. Utilizadas tanto en entornos profesionales como en contextos de ocio, estas tecnologías almacenan, procesan, recuperan y presentan información, consiguiendo así, fomentar la compartición de información y contenidos, la colaboración entre personas y entidades, automatizar procesos y mejorar en definitiva la calidad de vida de los usuarios.
Es importante reflexionar sobre el concepto innovación, especialmente bajo el prisma de las TIC. Dar respuesta a las preguntas mencionadas anteriormente, analizar el contexto tecnológico y establecer un conjunto de pautas que en mayor o menor medida puedan ayudar a mejorar los procesos de innovación. Pero sobre todo, es necesario buscar la auténtica innovación. Porque aun queda mucho por hacer, aun queda mucho por innovar.
¿Usted qué opina al respecto?
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28 September, 2009, por Alfonso Ernesto Benito Fraile
Nos hayamos inmersos en la llamada Sociedad del Conocimiento. Los cambios sociales, económicos, técnicos…, están poniendo sobre la mesa la necesidad de un nuevo paradigma organizacional centrado en la responsabilidad, en la ética empresarial, en otra manera de ser y hacer empresa…El paradigma tradicional de gestión y organización de empresas se está viendo ante graves dificultades para sobrevivir en estos tiempos de cambios constantes y de crisis económica derivada por un paradigma inmoral de hacer negocios y por una falta de responsabilidad.
La Responsabilidad Social de la Empresa (RSE) es un concepto que se puede enmarcar dentro de un nuevo paradigma no sólo de hacer negocios, sino de ser empresa. La Responsabilidad Social incide en el papel y en la importancia de las organizaciones para la construcción de la sociedad y para el desarrollo de las personas.
En 2001 la Unión Europea publicó un documentó, popularmente llamado Libro Verde de la Responsabilidad Social, y que lleva por título "Fomentar un marco europeo para la responsabilidad social de las empresas". En ese texto se entiende la RSE "como la integración voluntaria, por parte de las empresas, de las preocupaciones sociales y medioambientales en sus operaciones comerciales y sus relaciones con sus interlocutores." (Unión Europea, 2001, p. 7)
Es deseable el compromiso de las empresas en la comunidad, por la influencia que tienen, y así como no deben ser penalizadas aquellas que no se comprometan, si que deben ser premiadas aquellas que lo hagan. Con el tiempo, cada vez más, la Responsabilidad Social Empresarial va a ser una fuente de ventaja competitiva.
Lo dicho hasta ahora, habla de Responsabilidad Social, como una aspecto más de la gerencia, tratándola como un recurso, convirtiéndolo en un objeto. Sin embargo, cuando aquí se habla de empresas socialmente responsables, queremos hablar de la RSE como un valor, como algo que defina a la organización y se integre en sus procesos de decisión, en su estrategia, en su cultura empresarial… reflejando así una manera de ser empresa y no simplemente de hacer negocio.
¿Usted qué opina al respecto?
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14 September, 2009, por Yovanni Castro Nieto
Las tecnologías de la información y comunicación (TIC) son la base fundamental de una empresa en la actualidad, convirtiéndose en una herramienta necesaria para que la organización pueda sobrevivir en tanta turbulencia financiera y económica, debido a la transformación sufrida gracias a la influencia que están produciendo redes de tecnología en esta era de la información.
Por otro lado, la tecnología en la gestión gerencial de una empresa es fundamental para la comunicación de la información dentro de la sociedad del conocimiento, produciendo una acción globalizada en los procesos de toma de decisiones que afectan los intercambios financieros y económicos en el entorno, por la comodidad y efectividad existente hoy día al acceso de información.
Con todo esto, queda demostrado que la información toma la forma que el hombre le quiere dar para fomentar su conocimiento y es indiscutible el impacto que la tecnología ha tenido en el ser humano. Sin embargo, hay investigaciones que afirman que los datos como tal, no afectan la sensibilidad del comportamiento humano.
Pero si utilizamos las TIC como una fuerza que fundamente la reorganización de la empresa, podemos promover la ventaja competitiva de nuestro entorno empresarial. En cualquier organización, un aprovechamiento de las TIC en momentos de crisis puede fomentar la innovación y lograr la reconversión de decisiones en entornos vulnerables a la economía y a las finanzas, siendo la calidad el factor clave para mantener la competitividad.
En este sentido, mi amiga Carlota Pérez afirma que la naturaleza de las TIC es el secreto para poder aprovechar plenamente la revolución tecnológica sobre los bienes, los servicios, los procesos y la creación de nueva empresas y que las TIC son una de las herramienta en conjunto capaces de modernizar y rejuvenecer todo el aparato productivo organizacional, brindando los medios para dar un "salto quántico" en el proceso productivo en tiempos de crisis.
Compartimos lo dicho por Carlota Pérez ampliamente y la reflexión que se quiere plantear es sobre el enfoque gerencial que se debe tener en estos tiempos de crisis, ya que, la utilización de herramientas que permitan maximizar los beneficios (en todos los sentidos), permitiendo la expansión y reproducción de información necesaria es muy importante, a la hora de tomar decisiones estratégicas acertadas para la evolución y compensación de los entornos socioeconómicos.
¿Usted que opina?
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3 July, 2009, por Rogelio Fernández Ortea
Cada día tengo más claro en mi cabeza qué es lo que la Inteligencia Emocional puede aportar a las organizaciones y esto ha sido resultado fundamentalmente del Curso de Especialización para Innovadores en Gestión (CEIG) que se está dictando en la Universidad de Deusto y que está auspiciado, subvencionado, por el Departamento de Innovación y Sociedad del Conocimiento de la Diputación Foral de Gipuzkoa.La inteligencia emocional puede ayudar a transformar a las organizaciones actuales mediante la profundización en la parte más importante del nuevo paradigma empresarial: la persona, y de esa forma ir generando una nueva cultura, una nueva idea de responsabilidad social corporativa interna que ahonde en el derecho a las persona a estar bien dirigidos. Cultura y Ética que junto con las nuevas orientaciones en la gestión organizacional que ven a los trabajadores como personas y no como medios de producción permitirá, como decía antes, la transformación de la empresa, su cambio.
Y hablo de transformación empresarial a través de la transformación personal que consigue el desarrollo de las competencias emocionales para que esa transformación consiga ir calando en la cultura organizacional y se incorpore en todos los procesos empresariales en los que se debe fundamentar la transformación, como pueden el Liderazgo, la Innovación, el Emprendizaje y el Cambio Organizativo.
En el CEIG, la transformación ya se está produciendo y eso es visible en todas las personas que estamos en el curso, pero especialmente en sus participantes. Sé que no les gusta de hable de ellos pero es el principal activo del curso, su alma, ya que lo son todo… alumnos, profesores, dinamizadores… y sobre todo un grupo de profesionales de empresa que están decididos a plantear la transformación organizacional y qué mejor forma de hacerlo que cambiando primero uno mismo.
Se trata de un grupo curioso ya que es que son más hombres que mujeres, la formación que predomina es la de ingenieros y la edad media se encuentra en los 40 años, todos son personas relacionadas con la empresa… nada parecido a lo que estoy habituado cuando doy cursos de Inteligencia Emocional. Digo esto porque cuando vimos las características demográficas del grupo nos dio la sensación que el reto iba a ser mayor que el que nos planteamos en un principio, pero ha sido todo lo contrario. Estas personas han demostrado a los docentes y a los responsables del Curso que todo el mundo se puede acercar al universo de las competencias emocionales, incluso los hombres de empresa ingenieros de mediana edad (y digo esto con todo mi reconocimiento a este colectivo que tanto peso tiene en nuestras organizaciones, al que tanto debemos y en el que tengo grandes amigos… ¡que quede claro!).
Pero lo que yo les pueda comentar es algo que ya a muchos de ustedes les tiene que sonar. Por ese motivo, me da un gran placer el comunicarles que a partir de esta misma semana ustedes podrán leer las opiniones que los alumnos del CEIG, personas que no son estudiosos de la Inteligencia Emocional sino auténticos practicantes de la misma, tienen sobre cinco temas empresariales: Personas, organizaciones e Inteligencia Emocional; Liderazgo emocional; Innovación, Emprendizaje y Cambio organizativo. Un grupo excelente de personas con una gran dedicación a sus organizaciones y que tienen mucho que decir y cuya transformación ya ha comenzado…
¿Tienen ganas de leer sus reflexiones? ¿Cuál es su opinión sobre lo que pude hacer la inteligencia emocional en nuestras organizaciones?
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17 June, 2009, por José María Guibert Ucín
Este libro ha sido una tarea interdisciplinar en la que han participado 17 profesores de la Universidad de Deusto pertenecientes a las facultades de empresariales, humanidades, filosofía e ingeniería. Se trata de cinco equipos de investigación en el área de marketing, contabilidad, inteligencia emocional, empresa familiar y ética que llevan realizando investigaciones conjuntas desde el año 2005.Se trata de un libro pionero pues es la primera vez que se realizan casos de buenas prácticas en pymes en el área de la Responsabilidad Social Corporativa o Empresarial en Gipuzkoa. Para ello se han utilizado datos reales de varias pymes de distintos sectores (servicios, manufactura, etc.). La información obtenida en cada caso ha sido contrastada con estándares internacionales existentes en RSC (la guía G3 publicada por Global Reporting Initiative).
Además del estudio particular de cada caso, el análisis realizado ha permitido realizar a una reflexión global sobre el estado de la cuestión de la RSC en las pymes. Algunas de estas conclusiones a las que se han llegado son las que siguen:
- Poner nombre a lo que ya existe
Se detecta que hay empresas que actúan de acuerdo con parámetros de responsabilidad social pero que no los identifican como tales. Muchas pymes realizan actividades de RSE sin denominarlo así. Por eso mismo, no se transmiten al exterior.
Quizá los términos responsabilidad social empresarial o corporativa sean términos ajenos a la vida diaria de las pymes. Existe una cierta barrera de entrada o de asunción del concepto. Lo que no se comunica no existe. Pensando en la relación empresa-sociedad, valoramos que las empresas, estas pymes, por ejemplo, deberían dar a conocer lo que están haciendo en el área de responsabilidad social.
- Empresa es más que ganar dinero
Siendo verdad que parte de la misión de la empresa es algo explícitamente económico, la generación de riqueza y empleo, es también verdad que esa misión supone algo más. En estas pymes ocurre que sus líderes han descubierto que una empresa, además de ser un instrumento de creación de riqueza es un medio para satisfacer necesidades humanas más allá de las puramente dinerarias o crematísticas.
La dimensión de la voluntariedad aparece asociada a las características de la RSE en los distintos marcos reguladores. Se va más allá de lo que el derecho reglamenta ("do ut des": te doy para que me des). Nos hemos encontrado con empresas que claramente han vivido esta característica, voluntariedad, en las acciones que han realizado. Hemos calificado estas acciones como de responsabilidad social.
- Graduación en las medidas
El término RSC tiende a ser un término que abarca en su conjunto a toda la empresa y todas sus dimensiones. Ahora bien, esto no ha de asustar a las empresas, en especial a las Pymes. No se trata de "todo o nada", "blanco o negro". Como en todo, ha de haber una graduación. Si se hace un planteamiento gradual, la pyme puede concentrarse en áreas y acciones puntuales de responsabilidad social que conoce bien y le resultan más relevantes para, posteriormente, plantearse otras áreas y actuaciones.
- Estrategia de negocio y responsabilidad
Uno de los retos de los planteamientos actuales de la responsabilidad social empresarial es asociarla a la estrategia de negocio. Sin embargo, la experiencia da que lo que corresponde a las actividades sociales externas de las pymes no está, en general, alineado con la estrategia propia del negocio. Así pues, sería necesario que las acciones sociales se integraran como un elemento natural en la estrategia de negocio
- Responsabilidad social para pequeñas empresas
Hay una creencia de que la RSE está reservada a las grandes empresas. Esta creencia es falsa y con los casos estudiados y aquí presentados queda rebatida. Por eso, dar a conocer ejemplos de buenas prácticas y fomentar el intercambio de experiencias es positivo para el conjunto de la difusión de la RSE.
El compromiso personal de los líderes marca el estilo, en general, en todas las organizaciones. En las pymes esto es cierto de manera especial. En estas empresas el peso de los valores de los propietarios, cuando se trata de una empresa familiar, muchas veces se plasman y dan color particular a las actividades del día a día. La responsabilidad social puede ser así vivida en el día a día de la empresa.
El trabajo recibió para su realización financiación del Departamento de Innovación y Sociedad del Conocimiento de la Diputación Foral de Gipuzkoa.
Dejamos a disposición de nuestros lectores la información de donde pueden encontrar el libro: "Responsabilidad social empresarial. Competitividad y casos de buenas prácticas en pymes"
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13 May, 2009, por Rogelio Fernández Ortea
Hoy quiero escribir en éste post, acerca el Conocimiento sobre todo de un gran "bluf" que es la llamada Sociedad del Conocimiento.
Digo esto por dos motivos: el conocimiento no se paga y el conocimiento no se reconoce. Cada vez está aumentando más el número de personas más que suficientemente preparadas a las que las empresas están explotando con contratos basura, con contratos de becarios y que forman este colectivo llamado "mileuristas". Además, no solo están generando conocimiento nuevo sino que están manteniendo a bajo coste la especulación que muchas empresas están creando con sus horas de trabajo. Creo que este colectivo, o gran parte de él, están generando parte del beneficio que se está creando en nuestras organizaciones. Y hablo de organizaciones de todo tipo.
Por otro lado, el conocimiento no se reconoce. Existe un gran número de personas, de docentes, catedráticos, titulares, doctores e investigadores que llevan toda su vida dedicada a generar nuevo conocimiento y a trasmitirlo a otras personas, que han perdido por completo su estatus social. Ya no es socialmente relevante ser un sabio… solo es socialmente relevante tener dinero. El tener el título de doctor, el pertenecer a la Academia ha perdido, en cierta manera, el respeto social. Como también lo ha perdido el conocimiento generado por la experiencia y que atesoran gran número de las personas que trabajan en nuestras industrias y a los que se considera fácilmente reemplazable en aras de una jubilación anticipada. Las relaciones maestro - aprendiz o la de maestro - alumno han perdido su valor por la obcecación de un utilitarismo desmedido.
Sé que estas palabras que estoy escribiendo tienen un buen contenido populista. Y más cuando las he leído después de que la ira inicial hubiera desaparecido debido al lapsus de tiempo que ha habido entre el comienzo del post y el momento de programarlo y publicarlo . Sin embargo, he decidido continuar y dejar claro lo que mis sentimientos me decían en aquellos momentos. Cuando hablamos de inteligencia emocional, en concreto a la regulación, podría parecer que siempre debemos apaciguarlas, "reprimirlas", y lo que yo creo es que se trata de poder utilizarlas correctamente. La fuerza que me dio una ira no muy intensa para decidirme tratar el asunto de la Sociedad del Conocimiento. Me gusta que quede reflejada en este escrito y que sea esta la que genere el debate.
No obstante, tengo que decir que creo firmemente en los significados que actualmente subyacen al concepto de Sociedad del Conocimiento sólo podrá desarrollarse cuando el valor persona prevalezca en el mismo. Creo que este concepto debe centrarse en el avance de la sociedad y no solo en el avance de la economía. Eso es lo que intuyo y también que algunos de los caminos que se están siguiendo para conseguirlo no son los más adecuados…
Como ven todo lo escrito es un cúmulo de cosas, a veces inconexas, de pensamientos y emociones que ha pretendido fundamentalmente dos cosas. La primera ha sido expresar simplemente mis pensamientos en un momento dado y sobre un asunto determinado, sin un análisis profundo, pero con un fuerte sentimiento de urgencia por decirlo. En segundo lugar, ha sido el llamar la atención sobre un tema acerca del cual me gustaría saber su opinión.
¿Puede existir una gestión emocional y éticamente inteligente para la Sociedad del Conocimiento?
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30 March, 2009, por Rogelio Fernández Ortea
¿Cómo se puede innovar en gestión?
Ésta es una pregunta que se hacen muchos profesionales del managemet y quizás la respuesta, o una de las respuestas posibles, puede estar en el ámbito de la Inteligencia Emocional (IE). La Inteligencia Emocional, el paradigma que propugna y que fue popularizado por Daniel Goleman, propone la necesaria unión de razón y emoción para que los procesos del ser humano, como la toma de decisiones, se produzcan con mayor acierto. Entonces… ¿por qué no aplicarlos a la dirección de empresas?
Estamos cansados de oír que las personas son lo más importante de nuestras organizaciones; que son la principal fuente de ventaja competitiva con la que cuentan las mismas; que son la fuente de la innovación; que en la sociedad del conocimiento en la que estamos inmersos son el nicho más importante para extraer, generar y socializar el nuevo conocimiento que nutra a nuestras empresas, pero… ¿comprendemos, tratamos a las personas como lo que somos, esa maravillosa mezcla de razón y emoción?
Muchos de los procesos que más valor generan hoy en día en las organizaciones modernas tienen su sustrato en las emociones. La ilusión, la esperanza y la frustración son elementos consustanciales al emprendizaje, bien sea externo o interno. El miedo subyace a los procesos de cambio con su contrapunto en el anhelo y en la confianza de llevarlo a buen puerto entre todos. La innovación en producto, servicio, marketing u organizativa es imposible si sólo se nutre de la razón para su desarrollo: necesita alimentarse de emociones positivas como la alegría para iniciar el proceso creativo que da lugar al pensamiento expansivo, así como de un adecuado control emocional posterior que acompañe al pensamiento analítico necesario para tamizar las ideas y apostar por un itinerario de innovación que augure resultados empresariales con un nivel de riesgo medido. El liderazgo, es una de las cualidades y situaciones más buscadas por las empresas y que, precisamente por su constante relación con las personas, descansa en la inteligencia emocional y en la generación de emociones positivas en los seguidores, que no son quiénes harán cosas… sino quiénes querrán hacerlas con confianza, con ánimo, con creatividad, con sentido y ,por qué no decirlo, con alegría también. Entonces… ¿ por qué no unir las dos cosas?… ¿Por qué no unir razón y emoción en el management? ¿Por qué no innovar en la manera en la que concebimos la gestión de nuestras empresas sean micro empresas, pequeñas, medianas o grandes?… ¿sean del sector que sean?
Eso es precisamente lo que lo que va a apoyar el Departamento de Innovación y Sociedad el Conocimiento de la Diputación Foral de Gipuzkoa. Y este apoyo lo va a realizar con un curso de especialización para Innovadores en Gestión que va a poner en marcha la Universidad de Deusto en su campus de San Sebastián. Se trata de un curso orientado a licenciados y diplomados que estén trabajando en empresas de nuestro territorio y que desee aplicar los principios de la Inteligencia Emocional a los procesos empresariales como el Emprendizaje, la Innovación, el Cambio Organizativo y el Liderazgo. El programa se construye con la combinación de razón y emoción, formando en ambas dimensiones a los participantes para llevar a cabo plenamente esos procesos sobre los que pivota la competitividad actual y futura de nuestras empresas y organizaciones. Estos participantes serán capaces de equilibrar la puesta en marcha de procesos de cambio, emprendizaje, innovación y liderazgo desde la técnica, desde la sistemática de la Dirección de Empresas, pero conociendo y dominando el sustrato emocional que tienen que ser capaces de gestionar. Y nada mejor para ello que situarse en esa nueva plataforma que aflora con el desarrollo de las competencias emocionales en las personas que van a llevar a cabo dichos procesos.
Se trata de un curso innovador, que aspira a mejorar algunos de los principales procesos empresariales mediante el desarrollo de esa meta- competencia que es la Inteligencia Emocional; y decimos meta-competencia porque consigue potenciar un despliegue más positivo y orientado del resto de competencias que tenemos, o que podemos adquirir.
Los resultados del curso serán evaluados desde la propia Universidad de Deusto, tratando de medir la mejora en las habilidades socioemocionales de los participantes y en su capacidad de acción e influencia en las organizaciones a través de un proyecto específico. Ojalá, más adelante, se pueda comprobar su efecto en la mejora de los resultados de las organizaciones donde trabajen los innovadores en gestión.
A mí me parece una idea estupenda que hace de nuestro territorio un espacio innovador incluso en los aspectos de la gestión de empresas y, ojalá también, en un territorio más emocionalmente inteligente…. Yo me apunto a esta iniciativa… y ustedes….
¿Qué opinan usted? ¿Qué les parece esta iniciativa? ¿Consideran que la IE es una herramienta para la innovación en la gestión?
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20 May, 2008, por Alfonso Ernesto Benito Fraile

¿Es lo mismo hablar de sociedad de la información que de sociedad del conocimiento? En 1973, Daniel Bell, sociólogo norteamericano, publicó la obra "El advenimiento de la sociedad post-industrial" donde acuñó la expresión "Sociedad de la información". Esta denominación pone el acento, excesivo para algunos, en el papel de las tecnologías en el desarrollo social y económico, donde pasaría de ser una simple herramienta a ser la clave y causante del desarrollo económico. Por tanto, el aumento o disminución de la "brecha digital" , según este paradigma, es la clave para interpretar el nivel de desarrollo de las distintas regiones.La otra posible denominación es la de "Sociedad del conocimiento". Este término, adoptado por la UNESCO, pretende poner el acento en la capacidad del ser humano en la generación de conocimiento, y donde las tecnologías pasan a un plano secundario como meras herramientas para su gestión. El subdirector de la UNESCO para la Comunicación y la Información, Abdul Waheed Khan, distinguió así entre estos dos términos: "Information society is the building block for knowledge societies. Whereareas I see the concept of 'information society' as linked to the idea of 'technological innovation', the concept of 'knowledge societies' includes a dimension of social, cultural, economical, political and institutional transformation, and a more pluralistic and developmental perspective. In my view, the concept of 'knowledge societies' is preferable to that of the 'information society' because it better captures the complexity and dynamism of the changes taking places. […] the knowledge in question is important not only for economic growth but also for empowering and developing all sectors of society." (UNESCO, 2003) .
Desde este punto de vista, la clave fundamental para el desarrollo son las personas y las comunidades, dejando en un segundo plano la información o la tecnología. En este contexto, por tanto, las reglas de juego con las que tienen que moverse las empresas para contribuir a lograr ese desarrollo son los Derechos Humanos y la Justicia Social.
¿Usted qué opina?
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13 December, 2007, por Rogelio Fernández Ortea
Inteligencia emocional: Capacidad de percibir y expresar emociones, de asimilar las emociones en el pensamiento, de comprender y razonar con las emociones y de regular las emociones en uno mismo y en los demás (Mayer, Salovey y Caruso, 2000: 396)¿Cómo puede engarzar esta definición con las políticas públicas? Para mí, y después de leer una entrevista realizada a D. José Ramón Guridi, la respuesta es sencilla: en su puesta en práctica, en su difusión y en su formación. Éste es el caso de la Diputación de Guipúzcoa, donde han engarzado estos dos conceptos: la Inteligencia Emocional y las políticas públicas.
En la entrevista que les comento, José Ramón Guridi explicaba las cuatro líneas o ejes fundamentales sobre los que se van a articular las políticas públicas de su departamento, tan cercano a la empresa debido a su propia denominación: Innovación y Sociedad del Conocimiento. Estos ejes maestros son el Aprendizaje Emocional y Social; Emprendizaje; Apoyo a la Ciencia, Tecnología e Innovación, y Sociedad de la Información y la Comunicación. Una apuesta fuerte e innovadora sobre todo la orientada al aprendizaje emocional y social.
Citando textualmente lo escrito en la entrevista, Guridi decía: "En este tema [aprendizaje emocional] lanzaremos una línea más potente de actuación. La experiencia de los tres últimos años actuando en el sistema educativo y en el entorno familiar nos demuestra que la necesidad latente se está convirtiendo ya en demanda. Asimismo, lo que hemos podido hacer hasta ahora en sensibilización en el mundo empresarial, de la mano del Cluster del Conocimiento, nos demuestra que hay necesidades y oportunidades para desarrollar liderazgos y conseguir la implicación de las personas en la gestión por medio del cultivo de las habilidades emocionales, que tienen que ver con la comunicación entre personas. Y sospechamos que hay un fondo importante para tener organizaciones innovadoras. Además, estamos realizando una experiencia piloto en dos empresas guipuzcoanas".
Con todo esto, considero que la labor de las administraciones públicas debe estar orientada a promover y facilitar los procesos de aplicación y desarrollo de las competencias emocionales tanto en la educación, tarea prioritaria, como en las organizaciones empresariales y en la sociedad en general, como forma de procurar el bienestar subjetivo de sus gentes y de mejorar la competitividad de sus organizaciones.
¿Qué opinión tienen ustedes?
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16 November, 2007, por Yovanni Castro Nieto
La sociedad de la inteligencia se convertirá en la esencia de la sociedad de la información, lo que Alejandro Llano ha llamado : "Un hábito cognoscitivo individual, que se adquiere mediante un aprendizaje continuo, que mejora y se consolida en el trato social, que antepone las personas a las cosas y que fomenta, finalmente, en las organizaciones los valores de la innovación y la solidaridad"
Cualquier término que usemos para definir la sociedad de la inteligencia en la era de la información y la sociedad del conocimiento, en el fondo, es un camino que nos permite hacer referencia a un fenómeno actual o futuro. El contenido surge del uso en un contexto social dado, que a su vez influyen en las percepciones y expectativas ya que cada término lleva consigo un pasado y un sentido, con su respectivo bagaje ideológico. Es de esperarse, entonces, que cualquier término que se quiera emplear para designar la sociedad en la que vivimos, o a la cual aspiramos, sea objeto de una disputa de sentidos, tras la que se enfrentan diferentes proyectos de la sociedad.
Al respecto, Abdul Waheed Khan, opina que: "La sociedad de la Información es la piedra angular de las sociedades del conocimiento". Creo que así, el concepto de sociedad de la información está relacionado con la idea de la "innovación tecnológica", mientras que el concepto de "sociedad del conocimiento" incluye una dimensión de transformación social, cultural, económica, política e institucional, así como una perspectiva más pluralista y desarrolladora. El conocimiento no sólo es importante para el crecimiento económico de la empresa, sino también para fortalecer y desarrollar todos los sectores de la sociedad.
La sociedad, la cultura y la inteligencia son tres importantes conceptos dentro de la empresa en los que se basan las implicaciones prácticas y los estudios teóricos que han abierto los recientes estudios empíricos sobre inteligencia emocional. R.E. Snow y E. Yalow analizan sistemáticamente las relaciones entre estos conceptos, tal como se han planteado históricamente y plantean que el nivel de inteligencia de los seres humanos es uno de los factores determinantes de su capacidad de aprendizaje.
En los últimos años ha evolucionado la sociedad de la información tanto que David Ciervo en el caso particular de España dice, que hemos dado el salto importante y se ha llegado realmente a "un momento de cambio". Se ha consolidado el concepto de Sociedad Conectada y ahora se está construyendo lo que se llama Internet 2.0 o la Sociedad en Red y se espera que para el 2010, se haya podido dar un paso más y se pueda estar inmerso totalmente en la "Sociedad de la Inteligencia y del Conocimiento"
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