¿Somos buenas o malas personas por naturaleza?

16 Abril, 2008, por Arantza Echaniz Barrondo
http://www.ilegorri.com/category/vitoria-gasteiz/page/2/

Las personas somos ¿héroes o villanos? o somos ¿buenas o malas por naturaleza? Estas son preguntas que acompañan a la humanidad desde sus inicios.Hace unos días vi un capítulo de C.S.I Las Vegas cuya trama consistía en que un grupo de jóvenes se dedicaba a agredir mortalmente a aquellas personas con las que se encontraban accidentalmente después de haber quedado vía sms con tal objetivo. Al final resulta que estos jóvenes, algunos de ellos menores de edad y de familias "normales", lo hacían por aburrimiento y como forma de diversión. Casos similares los vivimos también en nuestro entorno: palizas a inmigrantes, a compañeros o compañeras de clase; personas "sin techo" quemadas mientras duermen; palizas grabadas con el móvil y colgadas en internet, etc. ¿Cómo es posible? ¿Qué está pasando para que "chicos buenos" (y chicas también) se comporten así?

Después leí un artículo con el inquietante título de "EL EFECTO LUCIFER. Su vecino podría ser un torturador…".

El Efecto Lucifer es el título de un libro escrito por Philip Zimbardo, Profesor Emérito de la Universidad de Stanford. Es conocido su Experimento de la Prisión de Stanford. Reproduzco sus palabras sobre en qué consistió dicho experimento recogidas por Kindsein:

"Fue mi intento para determinar qué ocurre cuando pones a gente buena en un lugar malvado: ¿Triunfa la humanidad, o la fuerza de la situación puede acabar dominando hasta al más bueno de nosotros? Mis estudiantes de Stanford, Craig Haney y Curt Banks, y yo creamos un ambiente carcelario muy realista, una ‘mala cesta' en la que colocamos a 24 individuos voluntarios seleccionados entre estudiantes universitarios para un experimento de dos semanas. Les elegimos de entre 75 voluntarios que pasaron una batería de tests psicológicos. Tirando una moneda al aire, se decidía quién iba a hacer el papel de preso y quién el de guarda. Naturalmente, los prisioneros vivían allí día y noche, y los guardas hacían un turno de 8 horas. Al principio, no pasó nada, pero la segunda mañana los prisioneros se rebelaron, los guardas frenaron la rebelión y después crearon medidas contra los "prisioneros peligrosos". Desde ese momento, el abuso, la agresión, e incluso el placer sádico en humillar a los prisioneros se convirtió en una norma. A las 36 horas, un prisionero tuvo un colapso emocional y tuvo que ser liberado, y volvió a ocurrir a otros prisioneros en los siguientes cuatro días. Chicos buenos y normales se habían corrompido por el poder de su papel y por el soporte institucional para desempeñarlo que les diferenciaba de sus humildes prisioneros. Se probó que la "mala cesta" tenía un efecto tóxico en nuestras "manzanas sanas". Nuestro estudio de dos semanas tuvo que parar antes de tiempo después de sólo seis días porque cada vez estaba más fuera de control".

Resulta estremecedor pensar que cualquiera de nosotros podría actuar de manera similar con el soporte del entorno o del grupo ¿Qué se puede hacer para evitar este tipo de conductas? Zimbardo señala que, dado que "cada uno de nosotros tiene la triple posibilidad de: ser pasivo y no hacer nada, volverse malos, o llegar a ser héroes", la solución puede estar en inspirar la "imaginación heroica".

A mí me parece, además de compartir la propuesta de Zimbardo, que hay que trabajar desde todos los ámbitos en dos vías: 1) la capacidad de empatía y 2) la sensibilidad ética. Si perdemos o no tenemos suficientemente desarrollada la capacidad de empatía no podemos descubrir el rostro del otro, no vamos a ser capaces de ver en el otro una persona merecedora de respeto y acreedora de dignidad. Si yo descubro el rostro del otro difícilmente me voy a poder abstraer de su dolor y sufrimiento. Yo no puedo maltratar al otro si le veo como una persona que sufre y siente como yo. Y en cuanto a la sensibilidad ética, creo que es fundamental trabajar este aspecto para que a la hora de tomar decisiones y actuar nos preguntemos por la bondad o maldad de nuestras acciones, por cuál es la acción correcta. Muchas veces ni siquiera caemos en la cuenta de que algo está mal porque ni siquiera nos lo hemos planteado.

Para acabar una frase del mencionado capitulo de C.S.I. "Una brújula moral te señala el camino pero no te obliga a seguirlo" (Grissom, cabeza visible del equipo de investigación forense). Es fundamental tener bien asentados los principios pero incluso en ese caso no estamos exentos de optar por el mal.

¿Qué opinas? ¿Héroes o villanos? ¿Y tú en la empresa qué?

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El espíritu de un emprendedor

1 Noviembre, 2007, por José Luis González-Pernía

Probablemente muchos hayan visto ya el discurso que Steve Jobs, CEO de Apple y Pixar Animation , ofreció en el acto de graduación de la Universidad de Stanford en junio del 2005. Sin embargo, hoy he querido usarlo como ejemplo, pues en su discurso cuenta tres historias de su vida que sirven de aprendizaje para muchos, y que destacan algunos de los elementos cláve que forman parte del espíritu de un emprendedor.

La primera historia consiste en "unir los puntos" (Connecting the dots). Steve Jobs no se caracterizó por ser un estudiante brillante; de hecho, nunca se graduó en la Universidad. Sin embargo, todo lo que ha aprendido en algún momento de su vida le ha servido más adelante para tener éxito. Con el paso del tiempo Steve ha sabido unir los puntos de lo que ha aprendido y lo que ha hecho o decidido. Con ello, ha encontrado el valor y la utilidad de los conocimientos que ha adquirido por interés propio en el pasado (ej. a mediados de los 70s entró voluntariamente a clases en un curso de caligrafía, que 10 años más tarde le sirvió para incluir múltiples fuentes tipográficas en el primera Macintosh)

La habilidad de "unir los puntos" es resultado del nivel de complejidad cognitiva que tenemos las personas. Con la capacidad cognitiva me refiero a la cantidad de conocimientos que manejamos, y cómo esos conocimientos nos permiten adquirir aún más conocimientos. En otras palabras, cuanto más conocimientos adquirimos, mayor será nuestra capacidad de entendimiento y más amplia y adaptable será nuestra visión de las cosas.

Teniendo un mayor nivel de complejidad cognitiva, los emprendedores pueden desarrollar la habilidad necesaria para innovar y generar nuevas ideas con los conocimientos que han adquirido durante su vida. Consecuentemente, el conocimiento y la experiencia para aprovecharlo son algunos de los elementos cláve del espíritu emprendedor. Así pues, debemos confiar en que en el futuro, podremos entender la utilidad y el valor de cada cosa que aprendemos y hacemos hoy.

La segunda historia es sobre "el amor y la pérdida" (Love and loss). Tras haber alcanzado el éxito a mediados de los 80s, Steve Jobs fue despedido de Apple, la empresa que él mismo había creado. No obstante, amaba lo que hacía y ese amor lo llevó a volver a emprender, esta vez con dos nuevas empresas totalmente innovadoras. Fue gracias a una de esas empresas, NeXT, que volvió a Apple.

La oportunidad de hacer las cosas que amamos nos llevan a actuar con motivación y, consecuentemente, nos ayudan a tener éxito. Cuando fracasamos o perdemos, el amor por lo que hacemos también nos ayuda a tener la capacidad de levantarnos y seguir adelante.

Muchas veces, antes de tener éxito con una empresa, el emprendedor puede llegar experimentar varios fracasos. La posibilidad de que alcance el éxito alguna vez, dependerá en gran parte de cuánto ama lo que hace. En otras palabras, saber qué es lo que más deseamos hacer, alimenta el espíritu emprendedor, al mismo tiempo que nos da fuerzas para no huir ante los obstáculos y las situaciones difíciles.

La tercera historia es sobre "la muerte" (Death). Siendo muy jóven, Steve Jobs quedó marcado por una frase que decía: "si vives cada día como si fuera el último, algún día seguramente tendrás razón". Lo cierto es que hace un par de años, Steve pensó que había llegado ese día tras haberle sido diagnosticado un cancer de pancreas que afortuadamente resultó ser benigno.

Aunque ahora se encuentra bien, recordar que morirá pronto ha sido la mejor herramienta que Steve Jobs encontró para tomar decisiones importantes en su vida, pues frente a la muerte todo desaparece, y lo único que queda es aquello que es realmente importante.

Vivir cada día como si fuera el último significa no tener nada que perder, sino, por el contrario, mucho que ganar con cada día que pasa. De ahí que bajo este pensamiento sea menos difícil arriesgar y, por tanto, más fácil emprender. Y es que el riesgo es uno de los elementos más destacables del espíritu emprendedor.

Además de estas tres historias, al final del video hay una frase con la cual Steve Jobs se siente furtemente identificado: "Sigue habriento. Sigue alocado" (Stay Hungry. Stay Foolish). Con estas palabras como consejo, el espíritu emprendedor está presente sobretodo en las personas inquietas, es decir, aquellas que son inconformes y tienen una gran ambición, aquellas que son creativas e innovadoras.

En resumen, el conocimiento y la experiencia, el amor por lo que se hace, la asunción del riesgo y la ambición forman parte del espíritu de Steve Jobs y el de muchos emprendedores. ¿Qué otros aspectos se relacionan con el espíritu del emprendedor?. Si se animan a contestar, les dejo la versión del discurso con sub-titulos en castellano. Espero que la disfruten.

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