29 Febrero, 2008, por Maialen Urkiola Ansa
En los últimos tiempos, no se oye otra cosa que no sea la RSC, pero ¿qué deberíamos entender por ella? Como dice la definición de la Unión Europea, la Responsabilidad Social Corporativa es "la integración voluntaria por parte de las empresas de las preocupaciones económicas, sociales, medioambientales en sus operaciones comerciales y en sus relaciones con sus interlocutores".Ante esto, yo me pregunto; ¿es esto la Responsabilidad Social Corporativa que entendemos nosotros y que debería ser llevada a la práctica? A grandes rasgos, comparto varias ideas de dicha definición, sin embargo, a mi parecer la definición otorgada por el libro verde no es suficiente.
Se habla de voluntariado, pero, ¿es esta la forma única, es decir, la voluntaria, de llevar a cabo la Responsabilidad Social Corporativa de una empresa? En mi opinión, la Responsabilidad Social de las empresas con su entorno económico, social y medioambiental debe estar directamente regulado por ley. No obstante, los objetivos principales por los que se lucha en este tipo de programas de RSC, es el buen funcionamiento, y el cuidado del entorno empresarial, por lo que creo conveniente y necesario que unos niveles básicos de Responsabilidad Social Corporativa sean establecidos y regulados por la ley. De esta manera, todas y cada una de las empresas que conforman el mercado, pueden contribuir al bienestar y a la cohesión de nuestro entorno sostenible.
Es cierto también que cada uno de los ciudadanos, en la medida de sus posibilidades, puede desarrollar actividades de RSC. Ya no estamos hablando de empresas, sino individuos que forman la empresa. Tenemos que subrayar que las empresas están formadas por personas por lo que de alguna manera la cultura individual conforma al mismo tiempo la cultura organizacional, permitiendo crear uno de los tantos caminos que trasladan a las organizaciones, las acciones individuales en cuanto a la RSC se refiere.
Debemos ser conscientes en todo momento de la situación en la que nos encontramos hoy día, debe orientarnos a contribuir de manera posible al bienestar general. Por lo que me parece que llevar a cabo las acciones de RSC de manera ciudadana, personal o individual, pueden ayudar a la mejora de nuestra sociedad.
Por último, me gustaría señalar, que las empresas tienen una razón de ser, y unos objetivos muy claros, entre los que se encuentra "el ganar dinero". Dicho esto me gustaría insistir, que en estos momentos existen empresas que incrementan su rentabilidad, gracias a programas para llevar a cabo la RSC. Este hecho, no deberíamos tomarlo aisladamente, ya que favorece a dos partes importante del entorno: Por un lado a la sociedad, creándole un compromiso de sostenibilidad , y por otro lado a la empresa mejorando sus beneficios tanto económicos como sociales.
Para concluir me gustaría añadir que: "invertir en Responsabilidad Social Corporativa no debe verse como el desgaste de la inversión, sino como un aliado para generar otro objetivo importante para la empresa como es el de bienestar social en diferentes marcos económico, social y medioambiental".
¿Usted qué opina?
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25 Enero, 2008, por Javier Cantero Suquia
Hoy me siento MOTIVADO.Maria, una compañera del curso que estamos compartiendo, hizo la propuesta de instaurar como práctica habitual de los trabajadores a la hora de entrar en la empresa, la costumbre de indicar cuál es la emoción que sienten al comienzo de la jornada. Y a lo largo del día, indicar las variaciones que uno va percibiendo. Una excelente idea para trabajar las emociones en el entorno laboral.
Es la primera vez que escribo en este blog y lo cierto es que he descubierto un horizonte en el valor de las emociones. Si, soy emocional, no tengo la menor duda, y de compañera de la emoción tengo a la razón. Con las dos, codo a codo, me manejo en la vida. La razón la he cultivado muchos años de un modo consciente, me encanta aprender. De lo que no me había dado cuenta, es de que también estaba trabajando las emociones ¿Os lo habéis planteado alguna vez? ¿Y… la posibilidad de conocer y utilizar las emociones desde la razón? Suena atractivo ¿verdad?
Yo ya lo había pensado y cada vez tengo menos dudas de que tengo una ilusión: "¡Quiero ser emocionalmente inteligente!" Quizás, este sea un objetivo demasiado ambicioso, me conformo con que aprendiéndome y aprendiéndoos sea un poco más feliz.
Soy un principiante en el descubrimiento del constructo de la Inteligencia Emocional, pero desde que he estado leyendo las entradas de las diferentes temáticas publicadas en este blog, mi interés no ha dejado de crecer. Aunque confieso reconocer que he sentido briznas de miedo. Prestar atención a las emociones que uno siente ante diferentes estímulos, en ocasiones sorprende y se descubren carencias que estaban más o menos ocultas. Son los puntos de mejora. Las debilidades que se convierten en oportunidades. Esta es la archiconocida teoría del análisis DAFO.
Quiero compartir con vosotros una noticia que hoy me ha llamado la atención, por supuesto, tiene que ver con las emociones. Ha sido en una tertulia en la que se hablaba de las próximas elecciones generales españolas, las del 9 de marzo y de la importancia que tiene la gestión de la situación económica estatal en el resultado de las elecciones.
Uno de los contertulios decía que no le gustaba en absoluto utilizar el término "crisis" porque tenía una connotación muy negativa que influía en la conducta de los españoles. El uso de esta palabra indiscriminadamente creaba inquietud, desconfianza y desasosiego, emociones todas de percepción negativa y según él, con efecto negativo en la economía. El tertuliano hacía un símil muy característico. Decía que no hay duda cuando hablamos de nuestra salud del impacto que tienen las emociones positivas o negativas en ella. Si somos pesimistas, tendentes a la preocupación, si tendemos a ver el vaso medio vacío, nuestra salud se resiente, los niveles de estrés aumentan, y si esta situación es prolongada, los problemas de salud son evidentes: tendencia a desórdenes cardiovasculares, depresivos entre otros. Pero, si por el contrario, somos positivos y alegres, aún estando enfermos, las probabilidades de curación aumentan. Nadie duda cuando se dice que la actitud es muy importante en los procesos de sanación.
El contertuliano insistía que utilizar la palabra crisis gratuitamente perjudicaba seriamente a la salud de la economía estatal. Las familias tienden a retraerse económicamente, compran menos, invierten poco, el emprendedurismo disminuye… lo que supone que las empresas venden menos y no crecen igual, necesitan menos personal y el declive económico se agudiza.
Yo me pregunto: si ser positivo, además de ayudar a uno mismo por razones obvias, ayuda al entorno ¿se podría trabajar desde el autoconocimiento la potenciación de los aspectos positivos? Y, si me permitís, voy más allá… si uno de los puntos clave para generar riqueza es la creación de nuevas empresas competitivas e innovadoras, ¿se podría trabajar desde la Inteligencia Emocional en la detección y desarrollo de habilidades creativas para aprovechar el talento innato que uno puede tener y así crear o innovar en nuestras empresas para producir riqueza económica, bienestar social y progreso?
Con estas líneas y estas dos preguntas que quedan abiertas para que cualquier lector opine, me despido hasta una próxima ocasión.
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14 Agosto, 2007, por Luis Martinez Cerna
Mucho se ha hablado de competitividad, incluso en este blog. Sin embargo, este concepto sigue siendo un término bastante díscolo para el mundo empresarial y también para el académico. Digo díscolo, porque una definición única y comúnmente aceptada no es posible encontrar, a excepción de aquellas que "guían" la reflexión en algunas escuelas universitarias.Ahora, más importante que tener una única definición, es identificar cuáles son los principales factores que inciden e impactan sobre la competitividad, principalmente a nivel de empresas, es decir, a un nivel más micro. En esto, tampoco no hay consensos, porque las variables de análisis dependerán del sector que se esté analizando.
Ahora, una mirada al documento "Definición y Evaluación de la Competitividad: Consenso sobre su definición y Medición de Impacto" elaborado para el Banco Interamericano del Desarrollo (BID) nos da algunas pautas de cómo evoluciona este concepto… bastante díscolo.
"La capacidad de un país de alcanzar en forma sostenida altos índices de crecimiento de su PIB per cápita".
- Fuente: Foro Económico Mundial, Informe de Competitividad Mundial, 1996, pág. 19
"La competitividad de las naciones es un campo del conocimiento económico que analiza los hechos y políticas que determinan la capacidad de una nación para crear y mantener un entorno que sustente la generación de mayor valor para sus empresas y más prosperidad para su pueblo".
"La competitividad de las naciones se relaciona con la forma en que ellas crean y mantienen un entorno que sustente la competitividad de sus empresas."
- Fuente: Anuario de Competitividad Mundial, IMD 2003.
"La productividad nacional es el único concepto válido de competitividad a nivel nacional".
- Fuente: Michael Porter, The Competitiveness Advantage of Nations, Capítulo 1, Free Press, junio de 1998.
"La competitividad implica elementos de productividad, eficiencia y rentabilidad, pero no constituye un fin ni un objetivo en sí misma. Es un medio poderoso para alcanzar mejores niveles de vida y un mayor bienestar social -una herramienta para el logro de objetivos. Al aumentar la productividad y la eficiencia en el contexto de la especialización internacional, la competitividad brinda a nivel mundial la base para incrementar los ingresos de las personas sin generar inflación. Debe considerarse la competitividad como un medio básico de mejorar el nivel de vida, crear empleos para los desempleados y erradicar la pobreza".
- Grupo Consultivo sobre la Competitividad (grupo Ciampi), "La mejora de la competitividad europea", Primer informe al Presidente de la Comisión Europea, los Primeros Ministros y los Jefes de Estado, junio de 1995.
Una empresa es competitiva cuando puede producir productos y servicios de calidad superior y a costos inferiores que sus competidores nacionales e internacionales. La competitividad es sinónimo del desempeño de rentabilidad de una empresa en el largo plazo y de su capacidad para remunerar a sus empleados y generar un mayor rendimiento para sus propietarios.
- Informe de la Comisión Especial de la Cámara de los Lores sobre Comercio Internacional, 1985
La capacidad de producir bienes y servicios que superen la prueba de los mercados internacionales mientras los ciudadanos gozan de un nivel de vida creciente y sostenible a largo plazo.
- Primer informe al Presidente y al Congreso, 1992. Consejo de Política de Competitividad de los Estados Unidos.
La competitividad refleja la medida en que una nación, en un sistema de libre comercio y condiciones equitativas de mercado, puede producir bienes y servicios que superen la prueba de los mercados internacionales, al tiempo que mantiene e incrementa el ingreso real de su pueblo a largo plazo.
- OCDE, 1996, "Benchmarking Business Environments in the Global Economy
¿Ustedes qué opinan?
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27 Julio, 2007, por José Luis González-Pernía

Casi siempre que hablamos de creación de empresas nos centramos exclusivamente en las personas como catalizadores de la actividad emprendedora. Sin embargo, más allá de las personas, no tenemos en cuenta que las empresas existentes también pueden crear otras empresas.
Hace un mes la empresa multinacional Unilever anunció la creación de una empresa con el fin de introducir al mercado brasileño un nuevo producto (ver noticia). No obstante, sin ir muy lejos, este tipo de actividad emprendedora, conocido como intrapreneurship y asociado a la palabra spin-off, comenzamos a verlo también en las nuevas (casi siempre pequeñas) empresas de nuestro entorno. Por citar algún ejemplo, en el País Vasco existe una PYME llamada Vicontech dedicada a la investigación aplicada en el área de gráficos por ordenador que, en los 5 años posteriores a su nacimiento, ha experimentado un crecimiento a través de la creación de otras dos empresas (eMedica y Vilau)
Como podemos ver, la actividad emprendedora dentro de las empresas no depende de la edad ni del tamaño, sino de la actitud más emprendedora de la propia empresa. Una estrategia que muchas empresas siguen para crear otras empresas es la creación de alianzas. El resultado de los acuerdos de colaboración entre dos empresas puede dar origen al nacimiento de una nueva tercera empresa (joint venture). De esta manera, además de reforzar las ventajas de la actividad emprendedora de empresas, las alianzas suponen una forma de compartir el riesgo; consecuentemente, constituyen una estrategia de la que se pueden aprovechar las empresas más jóvenes y pequeñas para compensar sus limitaciones.
El mensaje que intento transmitir es que no sólo emprenden las personas; las empresas también lo hacen y, además, cuentan cuentan con más medios para ello. Tanto las nuevas empresas creadas, como sus socios (empresas) fundadores, tienen ciertas ventajas (ej. redes de clientes y proveedores, entrada a mercados ya consolidados, recursos financieros y tangibles, aprovechamiento de cadenas de valor, etc.) que no tienen los proyectos empresariales generados por personas. Por tanto, podemos suponer que sus posibilidades de supervivencia y, consecuentemente, su impacto económico son mayores.
A pesar de ello, parece que aún falta desarrollar ese espíritu emprendedor dentro de las empresas establecidas, ya que muchos de los casos conocidos de spin-offs o nuevas empresas creadas en el seno de otras, nacen en las universidades y centros de investigación. Algunos ejemplos de este hecho los podemos encontrar en la siguiente página.
Sería deseable que el entramado empresarial se volcara más a la creación de nuevos proyectos emprendedores, y que adopten este comportamiento como una estrategia de crecimiento cuyo impacto no sólo beneficia a la empresa económicamente, sino que también favorece a la construcción de una Sociedad Creativa mediante la repercusión en aquellos elementos relacionados con la actividad emprendedora (ej. innovación, cultura, empleo, bienestar social, etc.). En este sentido, convendría preguntarnos ¿de qué manera podríamos contribuir a que las empresas se involucren más en la creación de otras empresas?
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15 Junio, 2007, por José Luis González-Pernía
Cuando la palabra innovación parece estar ya bastante quemada por el uso que ha recibido en la actual Sociedad basada en el conocimiento y las tecnologías, surgen nuevos planteamientos de la misma que intentan reincorporar antiguos elementos que fueron reemplazados hace siglos por la economía. Me refiero a la cultura y el arte.
Hace poco escuché a un amigo mío muy inquieto (por no llamarle innovador) hablar sobre el concepto de capital creativo, cuya idea toma en consideración los elementos de cultura y arte. Concretamente, el capital creativo constituye un triángulo de unión entre el mundo tecnológico, empresarial y cultural/artístico como medio para generar riqueza. La idea básica es que, mediante la activación de estas líneas de actuación, las personas, las empresas y la Sociedad en general puedan desplegar todo su potencial creativo básicamente en dos direcciones. Por un lado, hacia la generación de un desarrollo interno para mantener los niveles de calidad de vida y mejorar el bienestar social; y por otro lado, hacia la generación de un desarrollo externo, mediante la creación de redes de colaboración a nivel internacional para el intercambio de talento y el fomento de la competitividad.

Curiosamente, hasta hace unas décadas la creatividad era vista como una actividad vinculada a los menos ocupados o, mejor dicho, los más ociosos (ej. hippies, artistas, desempleados, etc.). Sin embargo, hoy en día las economías avanzadas necesitan de la innovación y la creatividad para mantener sus niveles de bienestar y su competitividad. En este sentido, la cultura y el arte constituyen el motor de creatividad más antiguo que existe. Un ejemplo palpable de ello fue Florencia, que, gracias a los artistas que atraía, llegó a ser la ciudad más rica de Europa occidental durante el renacimiento.
Desde mi punto de vista, el capital creativo viene a representar una evolución en el entendimiento del valor añadido de las personas, las empresas y las instituciones dentro de la Sociedad hoy en día. Si desarrollamos la creatividad dentro de la Sociedad será más fácil atraer nuevos talentos que contribuyan también a ese fin. De ahí, que la atracción de talento sea una virtud del capital creativo.
Para desarrollar la creatividad debe haber alguien dispuesto a hacerlo. Es aquí donde entra a participar el emprendedor con su papel de innovador y creador. En otras palabras, la creatividad es una de las características que define al emprendedor y, consecuentemente, el capital creativo debe ser considerado un aspecto fundamental para el fomento y desarrollo de una sociedad emprendedora, donde las personas, los proyectos y las ideas clave puedan ser activados y capitalizados naturalmente.
La creatividad puede ser desarrollada por cualquier persona; de hecho, debería estar presente en la vida de todas las personas. Sin embargo, uno de las requisitos que exige la creatividad es el cambio. Se supone que para ser innovadores debemos cambiar constantemente, redefiniendo nuestros objetivos y planteamientos. Dado que por naturaleza los seres humanos ponemos resistencia al cambio, ¿hasta qué punto llegaremos a frenar nosotros mismos el capital creativo? La respuesta dependerá del papel de los líderes, pues fomentar la creatividad es una de sus principales tareas tanto en el ámbito empresarial, como en el institucional.
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18 Mayo, 2007, por Mabel Segú Odriozola

Según el análisis sobre los nuevos retos de los servicios sociales, realizado en el territorio histórico de Guipúzcoa, la integración de las personas inmigrantes, no se logra únicamente asegurando una serie de servicios o recursos mínimos que cubran las necesidades que estas personas presentan en un primer momento, sino que se podrá conseguir a través del reconocimiento de sus derechos, de la asunción de sus deberes y de la inclusión de estas personas en la comunidad receptora en todo su proceso de asentamiento. Pero mientras esto se consigue, los servicios sociales públicos acompañarán a la persona inmigrante en su proceso de integración en la sociedad de acogida, realizando funciones de información, asesoramiento y orientación y será, como hemos visto, a partir del empadronamiento en el municipio cuando tendrán acceso al sistema de protección social y poder obtener entre otras, la cartilla sanitaria así como a las prestaciones sociales las que tiene derecho. Pero en este camino de acompañamiento, los profesionales de la acción social se están encontrando con una serie de trabas:
- Dificultades jurídicas: Existe un hecho relevante a tener en cuenta y que a pesar de que en la actualidad no se está practicando, la ley lo recoge. Con la modificación de las leyes de extranjería y del Régimen Local a finales del 2003, la policía y del Ministerio del Interior puede tener acceso los datos personales de las personas inmigradas registradas al padrón municipal, realizándose este acceso por vía telemática, sin el conocimiento previo del interesado y sin orden judicial alguna. Este acceso a datos confidenciales representa por una parte una violación al artículo 18 de la Constitución, a la Ley de Protección de Datos y a la Autonomía Municipal y aunque no se está llevando a la práctica por el momento, tendría consecuencias muy negativas sobre los derechos fundamentales de las personas y en la labor profesional de los técnicos en inmigración y trabajadores sociales que desempeñando sus funciones en los servicios sociales se encuentran en una contradicción paradójica. Esta situación provoca que muchas personas inmigradas sin papeles tengan miedo a empadronarse y en consecuencia pierdan el derecho a la sanidad, a la educación y a los recursos de los servicios sociales de la administración pública.
- Dificultades burocráticas:Por otra parte los profesionales han de motivar a las personas inmigrantes a que se empadronen para poder acceder a todas las ayudas y servicios que a partir del empadronamiento pueden acceder no sin avisar de la posibilidad de que esos datos puedan ser recogidos por la policía con las consecuencias que podrían derivar de ello. De esta manera, son los propios municipios los que tendrán que soportar esta situación, teniendo personas no censadas y en consecuencia con dificultades de acceso a estos derechos básicos como puede ser la de la obtención de una prestación económica como la Renta Básica, muchas veces necesaria hasta que las personas inmigrantes accedan al mercado laboral de manera regular, pero que para su solicitud se deberá figurar en el Padrón de cualquier municipio al menos con un año de antelación a la fecha de presentación de la solicitud. En el caso de las ayudas de emergencia social el empadronamiento debe ser superior a los seis meses.
- Dificultades a la hora de detectar nuevas necesidades: Analizando las posibles dificultades con las que el colectivo de inmigrantes se puede encontrar al instalarse en un nuevo país, y observando las respuestas que desde el sistema de servicios sociales se está dando, es lícito cuestionarse la idoneidad de los mismos para cubrir, en un primer momento, las posibles necesidades sociales específicas que éstas personas pueden presentar. Estos cambios demográficos y sociales que hoy por hoy son un hecho, en buena medida debido a estos flujos migratorios, contribuyen a que las necesidades sociales sentidas y expresadas por la población sufran cambios. Esto, a su vez provoca modificaciones en los tipos de demandas que la población expresa a los centros de servicios sociales puesto que muchas veces se "pide lo que se conoce". Por lo tanto convendría cuestionarse si el tipo de respuestas o de recursos que se están dando desde las Administraciones públicas son válidas para la realidad demográfica actual.
- Dificultades para abordar nuevas responsabilidades: A partir de la Ley de extranjería a los profesiones de la acción social se les suma en sus tareas ordinarias un nuevo colectivo al que dar respuesta, que además en la mayoría de los casos se encuentra en una situación de irregularidad. Así, irán asumiendo nuevas responsabilidades e irán aprendiendo a desarrollar una serie de tareas nuevas en su ejercicio profesional, como la elaboración de informes de viviendas para la agrupación familiar, informes sobre arraigo social, etc. las cuales requieren necesariamente de una formación específica y especializada sobre materia de inmigración y pautas culturales, para que se puedan idear y generar los recursos más propicios para hacer frente a esta nueva realidad.
A la vista queda las complejidades teóricas y prácticas con la que los servicios sociales se encuentran y que deben tener presentes a la hora de articular estrategias y propuestas para desarrollar y mejorar esta política de integración que partiendo de un enfoque no reduccionista, pudiera permitir el abordaje integral de las necesidades sociales específicas de cada persona inmigrante. Detectando estas necesidades se podrían debilitar los factores de vulnerabilidad social asociados a la condición de la inmigración y favorecería el desarrollo normalizado de la persona en la sociedad de acogida, potenciando las capacidades de cada individuo y utilizando los recursos sociales como instrumentos de ayuda en la consecución de su bienestar y no como un fin en sí mismos.
El concepto de "necesidad social" en su doble dimensión, en cuanto sujetos o individuos particulares, y por tanto, en su especificidad, no "idénticos" a cualquier otro y por otra parte las necesidades en cuanto adscritos a determinado grupo o segmento social con características diferenciales que operan como una "marca" o "distinción" social (1), será un elemento esencial en la estructuración y legitimación de la acción institucional, dirigida a la provisión de servicios y prestaciones de bienestar social.
Todas estas circunstancias seguramente pueden estar ocurriendo en cualquier parte del mundo donde se producen los fenómenos migratorios de un país a otro, situación que cada día no solo lo podemos observar en los países europeos, sino que también lo vemos en otros países de cualquier otro continente. Es posible que algunas Administraciones Publicas no estén preparadas para generar respuestas a este tipo de situación social.
El análisis presentado nos lleva a pensar que, aunque existan sistema de protección social bien consolidados, no son suficientemente necesarios para dar respuestas adecuadas desde la Administración Pública, creo que será completamente necesario formar a los profesionales de la acción social en materia de inmigración y mediación cultural pues ellos puede ser el elemento clave para generar una estrategia socialmente responsable en el proceso de igualdad de las personas inmigrantes. Y ¿Tu que opinas?
(1)LAGUNA ÁLVAREZ, J (2004)" La intervención Social y nuevas necesidades " Ed. Comunidad de Madrid. Madrid
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26 Abril, 2007, por Andreé Marcel Henríquez Aravena

Es de sumo identificable para cualquier profesional que esté ligado a la gestión de organizaciones la frase "las personas son un activo estratégico", pero ¿qué significa esta afirmación? En un ya conocido libro llamado: "El cuadro de mando del RRHH" (1), Becker, Huselid y Ulrich nos aproximan a la respuesta afirmando que son el conjunto de recursos y capacidades que son difíciles de comprar e imitar, escasas y especializadas, que otorgan a la organización un ventaja competitiva sostenible en el tiempo.Este "conjunto de recursos y capacidades" serían factores claves de éxito en entornos cada vez más complejos, con velocidades de transformación más aceleradas y con estrategias más agresivas por parte de las organizaciones que participan en cada industria (2). Pero, claramente nos damos cuenta, y así lo afirman expertos como T. Davenport, D. Norton, R. Kaplan y J. Pfeffer que esta aparente importancia del Capital Humano está distante de la realidad con la cual se gestionan las instituciones en la actualidad; en este sentido, el discurso esta vació de contenido y de acciones.Mi colega y amigo Luis Martínez Cerna, columnista de esta plataforma, insiste con fuerza en la relación entre la RSE y la competitividad de las organizaciones. Para él "… la responsabilidad social es una visión integradora que constituye en sí una ventaja sostenible y que genera mayor competitividad para las empresas". Y, avanza en su argumentación, diciendo que "la competitividad no es sólo la búsqueda de mayor productividad y/o de mayores niveles de rentabilidad, sino que es necesario que vayan acompañadas también de mayor bienestar social tanto para los trabajadores como para la comunidad."
Siendo esta afirmación correcta, la ventaja sostenible en el tiempo que otorgarían las personas, y todos hemos estado de acuerdo en esto, se logra con la transformación del discurso en estrategias y acciones concretas que revalorizan, en último término, la importancia del trabajo en la organización; discusión interminable desde la visión maquinal del taylorismo y fayolismo de comienzos del siglo XX.
Por ello, es prudente detenerse en esta mirada en el cual se liga el logro de la competitividad organizacional con el capital humano y preguntarse: ¿cuál es el aporte real de la RSE para lograr un enfoque intra organizacional, para traducir el discurso en estrategia, la estrategia en acción y la acción en competitividad que se extrapole a un beneficio social?
(1) B. Becker, M. Huselid y D. Ulrich, "El Cuadro de Mando de RRHH", Ediciones Gestión 2000, Barcelona 2002
(2) Utilizo para este caso la conocida definición de Michael Porter del concepto de Industria.
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13 Abril, 2007, por Luis Martinez Cerna
Las empresas buscan el éxito, ser las mejores y mantenerse en el tiempo, ser eficientes en su operación y reducir (en algunos casos) agresivamente sus costes. Por otro lado, los consumidores están cada día más dispuestos a exigir y defender sus derechos, denunciar los abusos al medio ambiente y a ejercer como ciudadanos responsables.
Sin embargo, todo este discurso se queda sólo ahí si no comprendemos que la responsabilidad social no es una lucha entre empresas versus consumidores u otros grupos de interés. La responsabilidad social es una visión integradora que constituye en sí una ventaja sostenible y que genera mayor competitividad para las empresas.
De esta forma, podemos hablar de competitividad responsable; la competitividad no es sólo la búsqueda de mayor productividad y/o de mayores niveles de rentabilidad, sino que es necesario que vayan acompañadas también de mayor bienestar social, tanto para los trabajadores como para la comunidad.
Este concepto integrador es un desafío hoy día, ser competitivos pero responsables socialmente a la vez. Este desafío, para que sea alcanzable, requiere, por una parte, el compromiso y participación de los diferentes stakeholders (trabajadores, proveedores, consumidores, administración pública, etc.) y, por otra, la participación activa de la academia; es decir, una conjunción entre universidad y empresa además.
En este contexto, Manuel Barroso ha señalado que “las prácticas de responsabilidad social de la empresa pueden jugar un rol clave en la contribución al desarrollo sostenible, al tiempo que mejoran el potencial de innovación y la competitividad en Europa”.
De la misma forma, Simon Zadek, director de AccountAbility, señala que “La RSC puede ser una fuerza impulsora de la productividad laboral -por ejemplo, estableciendo relaciones dinámicas entre la aplicación de las tecnologías de la comunicación, el envejecimiento de la población de Europa y la productividad laboral”, continuando que esta relación no es automática, “…los negocios inteligentes (smart business) son un ingrediente esencial de la competitividad responsable, pero también se requieren unas políticas públicas inteligentes (smart public policy), y un compromiso mayor de la sociedad civil a través de iniciativas de colaboración que inclinen a los mercados a favor de los negocios responsables”.
Este es el desafío actual, la búsqueda de competitividad responsable.
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