Etica y responsabilidad ante la crisis

13 July, 2009, por Arantza Echaniz Barrondo

 

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En estas líneas voy a reflejar las ideas principales de la conferencia inaugural del XVII Congreso de Eben España, que tuvo lugar los días 25 y 26 de junio de 2009 en Granada, y que corrió a cargo Adela Cortina Orts, Catedrática de Ética de la Universidad de Valencia y Directora de la Fundación ÉTNOR para la Ética de los Negocios y las organizaciones (www.etnor.org).El público estaba compuesto, en su mayoría, por miembros de la asociación, académicos e investigadores relacionados con la ética y la responsabilidad social, provenientes de universidades de todo el estado.

Empezó recordando cuando la ética empresarial entró con fuerza en España, en los años 90 del siglo pasado, y se la veía como una forma prometedora de afrontar las situaciones de incertidumbre que acompañan a la economía. Se veía que la ética era importante para la empresa porque podía ahorrar costes de coordinación, reducir la complejidad, fomentar la innovación, dar moral al personal, etc. A su vez, también se veía importante para la sociedad porque que las empresas actúen éticamente podía contribuir al bien ser y bien vivir de ésta, más allá de la generación de riqueza material.

En ese contexto se entendía, y se puede seguir haciendo, que la ética empresarial debía cumplir con tres características:

  1. Ética no solo de las personas sino de las organizaciones. Si dejamos la ética a las personas éstas deben comportarse como héroes si su organización no lo es. El clima de la empresa debe ser ético para evitar y prevenir conductas inmorales; un clima que haga sentirse fuera de lugar a quien no actúe éticamente. Las regulaciones legales son necesarias pero no suficientes.
  2. Ética del interés universalizable. Es decir, una ética que no hace excepciones a favor del mejor situado. Las empresas no pueden actuar de forma desinteresada, pero el interés debe ser universalizable. Muchas empresas se han centrado únicamente en un grupo de interés, los accionistas.
  3. Ética no sólo de la convicción sino de la responsabilidad convencida. La ética de la convicción nos dice que hay que mantener actitudes sin tener en cuenta las consecuencias. La crisis tiene que ver con un fallo en la responsabilidad sobre las consecuencias por parte de todos los agentes (aunque algunos tienen más responsabilidad que otros). La ética de la responsabilidad corre el peligro de convertirse en puro pragmatismo, por eso el adjetivo convencida, porque debe medir por qué cree que la meta es importante.

Por la misma época surgió como un boom el tema de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) que se podría definir, de forma un poco libre, como toda aquella actuación voluntaria que la organización realiza para aumentar el valor para todos los grupos de interés (los famosos stakeholders). Lo realmente importante es que la RSC forme parte del núcleo duro de la empresa, es decir, del gobierno corporativo, de todas las áreas de gestión. Se decía que la RSC, reforzada en el Ethos de la empresa, en el carácter, se convertiría en una herramienta de gestión, una medida de la prudencia y un elemento de justicia. Se añadía que sería una tendencia de éxito por tres tipos de presiones:

  1. La sociedad civil, se creía en una ciudadanía madura que sería cada vez más exigente. Lo que es dudoso, vista nuestra actual sociedad de consumo.
  2. Los poderes públicos se comprometerían a respaldar a las empresas éticas (¿hasta qué punto se encarnan en la vida cotidiana?)
  3. Los mercados cada vez pedirían más empresas éticas, las empresas buenas sólo trabajarían con empresas éticas, las personas sólo invertirían en empresas buenas, los analistas financieros y los economistas apoyarían a estas empresas… ¿ha sido así?.

A continuación dio su visión de las causas de la actual crisis:

  1. Crisis generalizada de confianza, que es tanto causa como consecuencia. La crisis se desencadenó en julio de 2007 en el contexto de una innovación financiera sin control. Se aumentó el riesgo y se dispersó de forma opaca, no solo para los ciudadanos de a pié, sino también para los expertos. Siempre se delibera sobre lo que puede de ser de diferentes maneras, en eso consiste deliberar. Un gran problema es que no se ha deliberado suficientemente y eso suele conducir a la imprudencia. En situaciones de incertidumbre hay que deliberar y tomar decisiones prudentes, pero para ello es necesario tener formado el carácter (en el sentido aristotélico).
  2. Funcionamiento de los incentivos perversos. Hay incentivos espurios y perversos que alejan de la meta. Si funcionamos guiados por los incentivos podemos olvidar la actividad. Los buenos profesionales son aquellos que se interesan por la actividad en sí misma. Recordemos la distinción de McIntyre entre bienes internos (aquellos que son únicos y específicos de la profesión y que son los que la legitiman) y los bienes externos (fama, dinero, prestigio, poder, etc que se pueden obtener a través del ejercicio de cualquier profesión) y su visión de que una actividad se corrompe si se sustituyen los bienes internos por los externos.
  3. Todo descansa en modelos de vida que aconsejan decisiones imprudentes e irresponsables. Éstos no sólo se dan en los países desarrollados, sino que por el efecto emulación también se da en el resto. Las personas consumen lo que no pueden; las empresas toman riesgos innecesarios; las instituciones financieras financien lo que no debían; y los gobiernos obtienen votos fáciles prometiendo prosperidad para todos.
  4. Fallos en los mecanismos de regulación y control. Esto ha ocurrido más en la tradición angloamericana que en la europea. Hay que cambiar a modelos de regulación transparentes y controlados. No podemos fiarnos de la buena voluntad del regulador.
  5. En la empresa ha primado el cortoplacismo. La formación del Ethos, carácter, se da en el largo plazo. Y si eso ha ocurrido en la empresa qué decir de los gobiernos que duran cuatro años y buscan perpetuarse en el poder.
  6. Ha fallado el modelo de crecimiento y no es fácil buscar alternativa.

Y qué se puede hacer para salir de la crisis:

  1. Reforzar la tendencia objetiva de apostar por la ética empresarial desde el núcleo duro de la empresa, las Administraciones Públicas y los ciudadanos. Se trata de "construir sobre roca".
  2. Que ciudadanos, sociedad civil, organizaciones, empresas y administraciones públicas reflexionen sobre los modos de vida que nos han llevado a esta situación. Se puede vivir de otra manera y seguir siendo felices, sin sustentarnos sobre la base del consumo y el crecimiento desmedido.
  3. Formación de profesionales (directivos, políticos, técnicos, analistas, etc.). Profesional es un técnico que utiliza la técnica en buenas metas/fines. Para eso hay que educar la voluntad y el juicio.
  4. Regulación y control. Tanto externo como interno a las organizaciones.
  5. Revisión del modelo de crecimiento. Potenciar la economía productiva frente a la financiera. Reforzar la identidad y el carácter. Reforzar el largo plazo.
  6. Tener claro que la clave de la vida social es el reconocimiento recíproco y no el individualismo. La economía se debe hacer desde ahí, pensando no sólo en mi grupo de interés y, por supuesto, teniendo en cuenta a los más desfavorecidos.

¿Y usted qué opina?

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El acceso a la información pública como medida de transparencia. El caso de Chile.

29 April, 2009, por Luis Martínez Cerna

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Recientemente en Chile se ha puesto en marcha la Ley 20.285 que permite el acceso a la información pública por parte de los ciudadanos. El acceso a la información respecto a sueldos, licitaciones, compras públicas, consultorías al aparato público, actos administrativos, entre otros, ha venido a transparentar los actos de gobierno y ha marcado un hito relevante en cuanto a la posibilidad de fiscalización de la ciudadanía respecto a su gobierno.El debut de esta Ley, el día lunes 20 de abril pasado, se concentró específicamente en los sueldos y honorarios recibidos por personas pertenecientes a la coalición de partidos de gobierno, la Concertación, que mediante investigaciones periodísticas dieron cuenta del interés por saber cuánto ganaban los políticos y asesores dentro del gobierno. Es un interés morboso para algunos y una medida de transparencia necesaria para otros.

Independiente de los motivos, lo cierto es que hoy los actos del gobierno son públicos y la información puede ser solicitada por cualquier ciudadano. Esto permitirá avanzar en el combate a la corrupción y en una mayor fiscalización por parte de todos, ya no sólo de los ciudadanos. Los medios de comunicación jugarán un rol clave en este sentido.

Sin embargo, el acceso a la información pública es un primer paso, necesario por cierto. Pero, ¿qué pasa con la información de las empresas? Hemos visto también recientemente como tres cadena farmacéuticas, que en conjunto concentran cerca del 90% del mercado, se han coludido para aumentar los precios de 222 medicamentos, mucho de ellos de necesidad vital en tratamientos médicos.

Las voces también han emergido para transparentar no sólo la información del aparato público, sino también de aquellos actos privados que afecten el bienestar público. Ha surgido en Chile una discusión respecto a la precariedad de la autorregulación en los mercados, ya que ante esta imposibilidad la alternativa es la regulación, tan resistida por la empresa privada.

Hoy, la discusión sigue abierta y tanto la Fiscalía Nacional Económica de Chile (FNE), como el Tribunal de Defensa de la Libre Competencia (TDLC), han puesto su empreño por esclarecer este hecho y sancionar efectivamente, con las limitaciones que se tienen en el derecho chileno.

Pero en fin, esto es sólo para señalar que el acceso a la información no sólo debe ser abordado por la administración pública, sino que los actos de los privados, cuando afecten el bienestar público, también debe ser materia de interés general, afectando por tanto la transparencia en los actos de las empresas.

¿Usted qué opina al respecto?

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Innovación, Competitividad, Inteligencia Emocional, Responsabilidad Social… y Clase Política.

3 April, 2009, por Iñaki Beti sáez

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Desde hace ya algunos años los discursos más o menos oficiales de la clase política están llenos de términos como "competitividad", "eficacia y eficiencia", "innovación", "gestión del conocimiento", "diversidad", "globalización", "responsabilidad social", "calidad", "inteligencia emocional"… No hay aparición pública de nuestros representantes en la que, de una u otra forma, se hable incluso de lo que se hable, no aparezcan hilvanados con mayor o menor acierto algunos de estos vocablos. Sin embargo, es curioso comprobar cómo -y creo que es una sensación bastante generalizada entre los contribuyentes- es precisamente en este mundo de la política y del pensamiento de nuestros gobernantes en el que menos cambios e innovación se perciben. La sensación que transmiten es de un anquilosamiento total.

A las empresas y organizaciones de todo tipo se les pide desde las distintas instancias públicas que innoven, que sean creativas, que generen productos y servicios de calidad. Nuestras industrias, nuestros comercios, nuestras escuelas, nuestras universidades, están inmersas en procesos de calidad. Y bien está. Pero, ¿por qué no se les pide, les pedimos, lo mismo a nuestros propios políticos que, al fin y al cabo, están viviendo de las aportaciones de los ciudadanos?

Cada vez hay más agencias para preservar la calidad. En el ámbito por ejemplo de la docencia universitaria tenemos la ANECA, UNIQUAL, etc. que están desplegando toda una serie de herramientas y procedimientos para medir, evaluar y calificar todo tipo de procesos. ¿Por qué no exigimos la aplicación de estos mismos principios y procedimientos en el ámbito político? ¡Siempre con la misma verborrea! Pero, ¿para qué sirven muchos de los sueldos que estamos pagando entre toda la ciudadanía? El absentismo de parlamentarios, la ineficacia que muestran muchos de nuestros representantes en su contribución a la resolución de problemas, su vagancia, su ineptitud (no la de todos, claro está), hacen absolutamente necesario poner en práctica, cosa que no sería nada difícil, es cuestión de voluntad, mecanismos a través de los cuales los ciudadanos podamos también medir y evaluar los comportamientos, avances y resultados de nuestros políticos concretos. Con votar cada cuatro años no se alimenta la democracia. Esto se ha quedado viejo.

¿Usted qué opina?

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Ágora

15 January, 2008, por Alfonso Ernesto Benito Fraile
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 Me gustaría utilizar estas líneas no tanto para presentar respuestas como para proponer preguntas. Me gustaría que quienes se acerquen a este blog no busquen tanto soluciones como compartir interrogantes, búsquedas, experiencias… generando entre todos nuevos conocimientos y aprendizajes vitales. Quizá de esta manera puedo sentirme justificado para escribir periódicamente aquí.

Antes de navidades discutía con un amigo acerca de qué significa hoy en día ser "experto en". Mi posición era la de afirmar que experto es aquel que conoce en profundidad todo lo dicho y hecho acerca de una materia o área de conocimiento concreta, aquel que tras muchas horas de biblioteca y lectura creo dominar un saber. Por su parte, mi amigo, si no le entendí mal, afirmaba que eso está bien, pero que queda antiguo, que actualmente un experto es aquel que es capaz de exponer un conocimiento propio acerca de un saber adquirido de la experiencia, de lecturas variadas, de la realidad que le rodea… y de su visión particular del mundo y del saber sobre el que quiera hablar.

El primer ⠬ܥxperto' lleva a afirmar con Sócrates "sólo sé que no sé nada", especialmente hoy en día donde lo que otra cosa no, pero la información a veces nos desborda.

El segundo ⠬ܥxperto' creo que se trataría de un filósofo. En muchos campos del pensamiento, todos esos grandes expertos en los que nos podemos basar, se han convertido en expertos por hacer una lectura personal de la realidad, del mundo, del ser humano, por reflexionar, en definitiva por ejercitar la materia gris, que diría el personaje de Agatha Christie. Eso supone dos cualidades fundamentales: capacidad de interrogarse y humildad.

La primera cualidad es imprescindible si no siento que hay una pregunta, nunca buscaré una respuesta. Humildad para reconocer que otros pueden tener también su respuesta y que la mía es imperfecta y que en la dialéctica con los demás, en el intercambio franco y honesto de opiniones, conocimientos, ideas… puedo ir avanzando en mejorar mi reflexión.Personalmente, no me siento identificado con el primer tipo de experto, me faltan muchas horas de despacho para poder hacerlo. En cuanto al segundo tipo de experto me parecería muy soberbio autocalifarme así, sin embargo si me gustaría que este espacio fuera una pequeña ágora filosófica donde poder compartir mis respuestas con las vuestras. Pero para ello necesitaría que entre todos planteásemos interrogantes acerca de los temas de este blog, responsabilidad social, ciudadanía corporativa, ética empresarial, valores, cultura empresarial, transformación social…

¿Alguien me ayuda?

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Articulación de redes de capital social

7 November, 2007, por Luis Martínez Cerna
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Hace unos días tuve la oportunidad de participar en un evento en Venezuela, presentando una conferencia sobre temas responsabilidad social corporativa en las PYME agrícolas.Al conversar luego con los participantes, me encontré con un sector empresarial que vive en un ambiente de mucha incertidumbre. Como sabemos, la incertidumbre no es buena acompañante en los negocios.

Ahora, para generar condiciones de mayor equidad para la población, es necesario hacer más eficiente el sistema productivo y de desarrollo; pero, para que esto sea posible deben necesariamente disminuirse los grados de incertidumbre para generar condiciones de desarrollo empresarial óptimos.

Una adecuada articulación de redes de capital social, propuesta a través de la responsabilidad social, hace necesaria la participación del sector empresarial, de la ciudadanía (consumidores) y del Gobierno. Esta trilogía y con las respectivas responsabilidades que les compete a cada uno, constituye la base para construir las condiciones mínimas para generar confianza y credibilidad.

Según Dabas (1998) "la noción de red social implica un proceso de construcción permanente, tanto individual como colectivo. Es un sistema abierto, multicéntrico, que a través de un intercambio dinámico entre los integrantes de un colectivo y con integrantes de otros colectivos, posibilita la potencialización de los recursos que poseen y la creación de alternativas novedosas para la resolución de problemas o la satisfacción de necesidades. Cada miembro del colectivo se enriquece a través de las múltiples relaciones que cada uno de los otros desarrolla, optimizando los aprendizajes al ser éstos socialmente compartidos".

Capital social, en un sentido amplio, es visto como un mecanismo básico de articulación de la sociedad. Desde esta perspectiva, se configura una estructura/sociedad cuyas funciones fundamentales son articular a la sociedad; convertirse en mecanismo de creación de identidad y de valores; ser mecanismo básico para la acción individual y la acción colectiva; y ser la vía fundamental de acceso diferencial a bienes y servicios.

Ahora, la articulación de redes sociales es un gran desafío, máxime si esta articulación configura ámbitos de responsabilidad compartidos. Por una parte, un gobierno con políticas públicas claras que apunten a un adecuado desarrollo empresarial, con seguridad jurídica y política y, por otra parte, una ciudadanía (consumidores) capaces de discriminar productos y/o servicios socialmente responsables. En la medida que existan esas condiciones mínimas, se habrá avanzado un paso hacia escenarios de certidumbre, ámbito propicio para los negocios.

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“II Congreso de Caudales Ecológicos”

24 October, 2007, por Felipe Rebollo Gómez
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Para intentar clarificar los conceptos referentes a los caudales ecológicos que han de permanecer en nuestros ríos para la preservación de la vida de la flora y fauna autóctona, una pequeña pero potente ONG, la Asociación Interdisciplinar de Profesionales del Medio Ambiente, APROMA organizó, en 1999 el I Congreso de Caudales Ecológicos en Terrassa, evento durante el cual, profesionales de disciplinas diversas aportaron en una mesa comuna su visión, exigencias y propuestas sobre este primordial parámetro medioambiental: el caudal ecológico o de mantenimiento en el río. Los diferentes usos de un bien limitado (el río y el agua que transporta) se contraponen: aprovisionamiento, regadío, producción energética, recogida de residuos, sustrato de un ecosistema, conformación de un paisaje, soporte de usos lúdicos y de actividad pesquera… El caudal de mantenimiento, o caudal ecológico, es aquel por debajo del cual no es posible conservar ambientalmente el entorno del río.Unos meses más tarde, se produjeron dos hechos definitivos, que demostraron la oportunidad de la celebración de ese congreso: La modificación de la Ley de Aguas, en diciembre de 1999, en la que queda claramente fijada que los caudales ecológicos no tendrán el carácter de uso, teniendo que ser considerada como una restricción que se impone con carácter general a los sistemas de explotación, con la excepción del aprovisionamiento a las personas y la publicación de la Directiva Marco del Agua, que está basada en la preservación de la vida en el entorno hídrico, que ha de tener y mantener un buen estado ecológico.

Ocho años más tarde, el II Congreso de Caudales Ecológicos a celebrar el próximo 7, 8 y 9 de noviembre en Barcelona, pretende contribuir al debate abierto a finales del siglo pasado, ahora enriquecido con actuaciones clave como el Plan Sectorial de Caudales Ecológicos de la Generalitat de Catalunya o los trabajos que se han realizado y se están realizando en otros organismos estatales y autonómicos, con una finalidad claramente definida y sujeta a un calendario estricto: la implementación para el año 2015 de los principios de la Directiva Marco y la previa publicación de los Planes de Gestión de los distritos fluviales correspondientes.

Con la celebración de este Congreso se pretende contribuir a la homogeneización de criterios y a la adopción de métodos técnicos, legales y sociales más adecuados para alcanzar una correcta gestión de las aguas, garantizando la disposición de la ciudadanía de un recurso con calidad y cantidad suficiente, con la preservación de los ecosistemas acuáticos.

Entendemos que es un una tema que os puede resultar de interés ahora que está en pleno debate "El futuro Oro negro, el agua, la RSE, entre otros…"

Si tienes algún interés en participar o quieres conocer alguna información más específica, puedes hacerlo a través de éste post, enviándome tu comentario.

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El coste de oportunidad para la empresa se llama: Inteligencia Emocional

15 October, 2007, por Rogelio Fernández Ortea
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La semana pasada, en una reunión de consultores acerca de la aplicación en la empresa de los postulados de la IE como herramienta de innovación en la gestión, un amigo, me comentaba siguiente.Para este consultor, la bondad del planteamiento emocional en las organizaciones pasaba por un estudio de los indicadores "duros" de la empresa. Entre ellos estaban el absentismo laboral, la productividad, el clima laboral, los costes empresariales, las competencias laborales, los cambios demográficos en las organizaciones, la retención del talento y el discurso institucional.

En cuanto al absentismo, mi amigo comentaba que en Euskadi (Comunidad Autónoma País Vasco), el absentismo ha pasado del 4% al 7% en los diez últimos años, siendo el estrés (ansiedad, estados depresivos...) la razón que explica este fenómeno en un 30%. Además, la Agencia Europea de Seguridad y Salud en el trabajo apunta a que este desorden piscosocial origina unos costes de unos 20.000 millones de euros anuales en la UE en concepto de absentismo laboral.

Por otro lado, un estudio sobre calidad laboral y productividad reflejaba que la calidad laboral en el trabajo explicaba el 12% de las diferencias en cuanto a la productividad en España, estando muchos de los conceptos incluidos en la variable calidad conectados con la salud emocional de los trabajadores.

Relacionado con esto, mi amigo decía que los empleados incentivados generan un 60% más de rendimiento que los que carecen de un aliciente en su puesto de trabajo, lo que aumenta la rotación de los trabajadores con el consabido coste para la empresa con lo que, además, se pierde una importante fuente de ventaja competitiva que es la retención del talento dentro de las organizaciones.

Asimismo, el acoso psicológico laboral (moobing) es uno de los factores de riesgo psicosocial con el consabido incremento en los costes por baja laboral que han ascendido a valores que van de 240 a 770 millones de euros, siendo el consumo en fármacos por estas personas y las que sufren depresión en Euskadi de entre 2,8 y 9 millones de euros.

Para terminar su argumentación, este conocido consultor, y buen amigo (Javier Riaño, del Fondo Formación Euskadi), se refirió a lo que él denominaba "discurso oficial", que no es otro que la opinión del Parlamento Europeo y del Consejo. Para estos organismos, las competencias clave para la ciudadanía activa, la empleabilidad y la adaptabilidad son: la comunicación el lengua materna; la comunicación en lenguas extrajeras; la competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología, la competencia digital; aprender a aprender; competencias interpersonales, interculturales y sociales, y competencia cívica; espíritu de empresa y expresión cultural lo que significa que las competencias intrapersonales e interpersonales de la inteligencia emocional tienen mucho que aportar en este sentido

Con toda esta información, mi conclusión, a la espera de un futuro artículo de Javier Riaño desarrollando estas realidades, es la siguiente: Con este argumentario, que además seguro que aumenta en el devenir de la Economía…

¿Pueden nuestras organizaciones, y nuestra sociedad en general, permitirse el coste de no incluir la Inteligencia Emocional como uno de sus procesos organizativos y aplicarla en todas sus rutinas?

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Responsabilidad Social Corporativa: evolución de la definición de un constructo

31 August, 2007, por Alfonso Ernesto Benito Fraile
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 El prof. Carroll, A. B. en un artículo titulado "Corporate Social Responsability: evolution of a definitional construct.", expone la evolución del concepto y la investigación acerca de la RSE. El periodo que abarca en su revisión es la segunda mitad del siglo XX, desde la década de los 50, como inicio del uso del concepto de RSE, hasta los 90. Esta delimitación en el tiempo no quiere decir que las preocupaciones sociales dentro del mundo empresarial hayan surgido en este siglo. Lo que si parece cierto es que la aplicación del término RSE aplicada a esas preocupaciones sociales, así como el posterior desarrollo de que es lo que implica y su debate se inician en la década de los 50.

La primera definición que recoge Carroll en su artículo es la de Bowen, el cual afirma que la RSE "se refiere a la obligación del gestor para proponer esas políticas, realizar esas acciones o seguir esas líneas de acción que son deseables en términos de objetivos y valores de nuestra sociedad" (Carroll, 1999, pág. 270) . A juicio de Carroll ésta es la primera definición y la 'fundante' del concepto de RSE. De esta definición son destacables tres aspectos:

1) La obligatoriedad. No se refiere a una obligación legal, sino más bien a una obligación asociada a la función de gestión. Es importante observar que no es una opción más del gestor, y también que en cuanto obligación puede ser exigida.

2) El Gestor. En esta definición la responsabilidad y la obligación no recaen sobre la organización como tal. Esto no es algo sin importancia, ya que el reconocimiento o no de la 'personalidad' moral de las organizaciones, supone para algunos, la justificación o no de que podamos hablar tanto de una ética empresarial como de una RSE.

3) Los objetivos y valores de nuestra sociedad. La RSE no es un simple altruismo que se olvida de la necesidad de toda empresa de alcanzar unos objetivos. Lo que intenta y propone es unir los objetivos empresariales con los valores de su sociedad. El uso que se hace en la definición del posesivo 'nuestra' indica que el gestor es también miembro de esa sociedad, no es algo ajeno a él.

En los 60 el debate se generalizó y se da un número mayor de propuestas acerca de que es la RSE. Aunque siguen hablando de la responsabilidad del gestor, empiezan también algunos a usar a la organización como sujeto de la RSE. En general todas inciden en el binomio organización-sociedad y en la superación de las obligaciones legales y económicas.

En la década de los 70 se pretende explicitar y precisar más la definición de RSE. Poco a poco se empieza a mostrar la complejidad de la RSE. Comienzan a distinguirse distintos tipos de responsabilidades, y distintos tipos de interlocutores (empleados, proveedores, accionistas, comunidades locales...) En esta década, es especialmente significativa la declaración del 'Comité para el Desarrollo Económico' (CED), de los Estados Unidos. Este comité hace un reconocimiento público de la petición que hace la sociedad a las organizaciones para que asuman una mayor responsabilidad en relación al desarrollo social a todos los niveles, más allá de los meramente económicos.

Para terminar nos centraremos en la definición de Carroll: "La RSE abarca las expectativas económica, legal, ética y discrecional, que la sociedad tiene de las organizaciones en un momento dado" (pág. 283). Posteriormente, en los 90, Carroll sustituye el término discrecional por altruista o filantrópica. Así mismo, el término RSE vendría a ser sustituido por el de Ciudadanía Corporativa. Pero eso considero que es una discusión abierta, en la que de momento no creo oportuno meterme.

En cuanto a las décadas de los 80 y 90 la mayoría de trabajos, según Carroll en su artículo, se centran más en el cómo aplicar la RSE, en cuanto a indicadores, buenas prácticas… y se tratan más bien de investigaciones empíricas. Por otra parte, en los 90 también surgen temas relacionados con la RSE, como la teoría de los stakeholders, el concepto de ciudadanía corporativa, marketing con causa… En un artículo anterior, de 1991, 'The pyramid of Corporate Social Reponsability: Toward the moral management of oraganizational stakeholders', Carroll presenta su propuesta de Responsabilidad Social Empresarial, y define cada una de las responsabilidades en ella incluidas.

A. Responsabilidad económica: una empresa no puede exisitir sin más, es necesaria la generación de beneficios económicos que hagan viable un negocio. Por tanto, una de las responsabilidades de las empresas es generar los beneficios suficientes para poder subsistir y seguir ofreciendo sus bienes y servicios. Esta responsabilidad es no sólo exigible, sobretodo por los accionistas, si no necesaria, no es algo opcional.

B. Responsabilidad legal: si la responsabilidad económica es esencial para que la empresa exista, la responsabilidad legar nos recuerda que no una empresa no puede existir de cualquier modo. Debe cumplir unos mínimos legales, que son lo que la sociedad considera que es mínimamente exigible y a lo que se le puede obligar a toda empresa. Son las primeras reglas de juego de una empresa.

C. Responsabilidad ética: sin embargo, muchas veces sabemos que no todo lo que es legal tiene porque ser ético; o que lo que aquí es ilegal, en otros países puede ser legal. Por tanto, la ética es la búsqueda por parte de las empresas de lo que es correcto, justo… y aquello que da legitimidad a la empresa de cara a la sociedad. Evidentemente, no siempre hay una ley que obligue a cumplir con aquello que humanamente podemos considerar éticamente correcto, pero por ello, no creo que tenga que ser menos exigible que lo que es legalmente obligatorio.

D. Altruismo-Filantropía: igual que las personas, las organizaciones puede quedarse satisfechas, con cumplir con sus obligaciones, incluyendo las éticas o morales.

Sin embargo, también pueden dar un paso más de compromiso con la sociedad en la que viven. Apostar por la transformación y mejora de esa sociedad que también es la suya. Sin embargo, así como las anteriores responsabilidades las entiendo como exigibles, está es deseable, pero no exigible. Lo mismo que no podemos pedir a todo el mundo que se comprometa con sus asociaciones de vecinos, o que practique el voluntariado… y eso queda en el plano personal del compromiso de cada uno, en este caso, creo que pasa lo mismo. Es deseable el compromiso de las empresas en la comunidad, por la influencia que tienen, y creo que así como no deben ser penalizadas aquellas que no se comprometan, si que deben ser premiadas aquellas que lo hagan. 

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Las consecuencias sobre la identidad europea dentro de la globalización

17 July, 2007, por José Luis Orella Unzué
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En el anterior post publicado hace algunos días, dejé unos ejemplos de identidades y dentro de la globalización se presenta como una alternativa que les obligará a optar en un corto espacio de tiempo. Y la alternativa es clara o dejarse arrastrar a un cosmopolitismo pluricultural alineante o por el contrario dentro de una mundualización de los factores económicos (mercancías, moneda, bolsas, etc.) fortalecer las señas centrípetas de la propia identidad. Muchas identidades y miles de lenguas y culturas desaparecen diariamente ante la globalización. Pero por el contrario otras identidades están dispuestas a no desaparecer y pretenden utilizar las fuerzas de la globalización para reinventarse como identidad.

Ante esta alternativa traumática nos encontramos con la emergente y aun no consolidada identidad de Europa. Europa no es una nación, pero sí que debe ser una identidad, una referencia, un lugar mental que tenga fronteras geográficas pero sobre todo valores precisos. Europa será una identidad no al uso de las identidades acostumbradas hasta el momento que basaban su centripetismo en una lengua, una cultura o una religión.

Europa como identidad estará abierta a estructuras comunes de soberanía entre Estados, a la confluencia de proyectos identitarios de los pueblos que la conforman, a la polarización de valores que la señalan como heredera de un empaste de civilizaciones entre las que sobresalen la grecolatina, la semítica, la cristiana, la germánica y la eslava.

Pero el problema de la globalización y la supervivencia de las identidades, también afecta a Europa. La identidad de la Europa pluricultural, plurilingüística y multireligiosa, la Europa de los estados y de los pueblos que la conforman tiene una guerra latente que soportar ante la mundualización. Y la primera afirmación que hay que poner por delante es la de que los europeos quieren salvaguardar su identidad ante la globalización porque creen que la identidad y la globalización no son dos vectores encontrados ni dos valores excluyentes.

Y esto porque Europa no ha nacido como proyecto en el siglo XX, sino que se ha ido gestando en una historia multisecular, ya que capitaliza unos mitos clásicos, convive con la pluralidad de lenguas y de culturas, se acrece dinámicamente con los distintos intentos de configuración unitaria que ha vivido a lo largo del tiempo desde Carlomagno a los Otones, desde Carlos V de la dinastía de los Habsburgo hasta Bismarck, pasando por todos los filósofos e ideólogos que la han imaginado hasta llegar al convenio de Roma de hace medio siglo.

La identidad europea debe convertirse en motor de creación y coordinación de los valores y bienes mundiales que puedan servir de acicate y desarrollo de todas las identidades sin exclusiones. Y estos valores y derechos comúnmente ofrecidos y que serán aprovechados por todos los pueblos son entre otros el respeto a la persona humana y a los derechos del hombre, la democracia, la libertad, el pluralismo, la justicia, la igualdad y la solidaridad, la libertad de los mares, la posibilidad del intercambio de mercancías en un comercio internacional consolidado, la instalación, como valor opcionable, de una libertad de movimiento de mercancías, de capitales y de personas ya sea por razones laborales, de ocio o de asentamiento permanente, la adopción de un sistema monetario internacional estable, la adopción de medios de gestión común para afrontar el cambio climático, para promover fuentes energéticas no contaminantes o para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero.

Del mismo modo son valores de una globalización compartida por la identidad europea, la ayuda a los países en vías de desarrollo, el alivio de la pobreza mundial o la promoción y ayuda para que cada uno de los pueblos y comunidades llegue a consolidar su propia identidad. No en último lugar son objetivos de la identidad europea dentro de la globalización la prevención, la gestión y la resolución dialogada de los conflictos, la participación activa en la actuación de las Organizaciones no gubernamentales o en las misiones de paz promovidas por la ONU.

Sin embargo la tardía consolidación de la identidad europea es la clave de la escasa participación en la globalización. En otras palabras, la indefinición que Europa tiene de sus propios valores fundacionales, le ha restado protagonismo en la globalización.

El "minitratado" o tratado básico que han acordado en la última reunión de jefes de estado y de gobierno en Bruselas bajo la dirección de Ángela Merkel tiene (al igual que el anterior proyecto de Constitución europea) el pecado original de contar única y exclusivamente con el voto y el parecer de los estados nacionales. En el tratado simplificado ahora y en vías de aprobación, se ha dejado aparcada la Unión política ni la participación democrática.

Ni se ha contado ni se va a contar con los pueblos de Europa como se intentó en la anterior Constitución. Esto significa que se ha evitado, no incidentalmente sino por resolución expresa, el contar con las fuerzas ciudadanas europeas. Ha quedado claro que Europa no es un proyecto político, sino un acuerdo económico entre los Estados, en el que ni los ciudadanos ni los pueblos europeos tienen nada que decir. Por esto queda fuera la carta de Derechos fundamentales de la Unión. Igualmente se suprime el título de ministro de Asuntos exteriores, de modo que el representante de la Unión para Asuntos exteriores y política de seguridad, será el representante en política exterior, fiscal, social y de recursos financieros. Igualmente se ha huido de la palabra constitución y se han burlado los símbolos de la Unión tales como la bandera o el himno que colocarían a Europa en una fórmula jurídica de Estado.

Los actuales dirigentes estatales europeos se han encerrado en la superestructura burocrática de las elites gobernantes que ellos han creado y que controlan, por lo que han secuestrado la posibilidad de que se manifiesten las tendencias que constituyen el parecer democrático de los europeos.

Y el parecer de los europeos en un momento tan espectacular de desarrollo de sociedad del conocimiento y de las nuevas tecnologías era muy fácil de reclamar y de valorar. Ya sea en la consulta directa por referendum informatizado, ya sea utilizando los instrumentos democráticos que toda sociedad tiene para detectar las opiniones de las instancias naturales que conforman la sociedad como son la familia, los pueblos, las identidades y las sociedades que toda comunidad articulada organiza.

Se ha pretendido nuevamente evitar la consulta ciudadana, es decir, se ha buscado ladinamente retirar la palabra a las instancias naturales que constituyen el entramado social, laboral y democrático de los ciudadanos que constituyen Europa.

Pero los algunos economistas, historiadores, filósofos e ideólogos de Europa saben que la fuerza y el patrimonio de la misma idea de Europa es la razón crítica, por lo que negar la palabra a la ciudadanía es negar la misma idiosincrasia europea.

La dificultad objetiva que conlleva el parto de Europa no justifica el desasosiego que los gobernantes tienen a la ciudadanía europea. A la larga los propios ciudadanos serán los que marquen los horizontes de Europa tanto geográficos como ideológicos o culturales.

De lo que no cabe duda alguna es que la identidad de Europea no será al estilo de las identidades al uso de los estados nacionales o de los pueblos que viven en el espacio europeo. Los estados y los pueblos que integran Europa deben estar dispuestos a ceder poder y factores identitarios que hasta ahora se habían considerado como exclusivos. Europa debe ser una unidad de identidades marcadas por la pluralidad de historias, lenguas y culturas. La pluralidad humanística, cultural, lingüística o religiosa tendrá su clave de bóveda que cerrará el edificio, en la idiosincrasia de Europa.

¿….Ustedes qué opinan al respecto…?

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Desde la Globalización, a vueltas con la Identidad de Europa

11 July, 2007, por José Luis Orella Unzué
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En un mundo globalizado en el que nos encontramos el tema de la identidad sigue interesando en muy distintos niveles. Veamos un primer ejemplo desde un estado nacional como Francia, desde una nación sin estado como Navarra y desde una comunidad como Orania (Volkstaat) incrustada en un estado como Suráfrica. Luego personalmente sacaremos las consecuencias sobre la identidad europea dentro de la globalización.

Cuando el 18 de mayo del 2007 el Presidente de la República francesa Nicolás Sarkozy destiuía a ocho historiadores e investigadores miembros del comité directivo del Museo de la historia de la Inmigración calificándolos de "intelectuales de segunda" juzgando que su misión era incompatible con la voluntad de tener un "Ministerio de Inmigración, Integración, Identidad nacional y Codesarrollo" no sabía que a estos profesores dimitidos se les iban a sumar otros doscientos intelectuales franceses repartidos por centros universitarios de Harvard, Cambridge, Berlín, Sidney, Río de Janeiro, Nueva York, Tokio, Pekín o Toronto que se opusieron a que "la identidad nacional sea un problema causado por la inmigración" e igualmente negaron que "la identidad nacional sea una responsabilidad del Estado". La postura de Sarkozy según estos intelectuales franceses abre la puerta a "un nacionalismo de Estado y a una xenofobia de Gobierno". Para el nuevo gabinete francés "todos estos intelectuales deberían ayudar con su competencia a establecer una definición de la identidad nacional". Eso es precisamente lo que la mayoría de los intelectuales franceses le niegan a Sarkozy que "el estado pueda definir la identidad nacional que no puede tener una significación única y definitiva".

Un segundo ejemplo lo escribía Juan José Solozabal sobre la identidad de la Navarra constitucional. Volvía a incidir en el tema de la identidad navarra vinculada a consideraciones de carácter español, aludiendo al necesario respeto que esta provincia debe al marco constitucional que reconoció sus derechos históricos. Y afirmaba que esa identidad navarra y sus derechos históricos han orientado a Navarra hacia una autonomía a través del régimen foral. Con esta fórmula, seguía afirmando el profesor madrileño, la Constitución se hacía foral y los fueros constitucionales, es decir, se incorporaba una legitimidad histórica en un texto constitucional. Además, proseguía el mismo autor, en el texto constitucional se valora la identidad navarra con la compatibilidad de lealtades políticas que el régimen foral supone, al superponer el vínculo español, no sólo jurídico o de ciudadanía, sino espiritual y emotivo, a la idiosincrasia navarra concebida en su verdadera complejidad y a la que se le reconoce la facultad de una posible integración navarra en la Comunidad Autónoma País Vasco. Con esto marcaba el dicho autor como seña de identidad propia navarra su especial relación con la comunidad vasca, no en términos políticos sino culturales, espirituales o identitarios. Como vemos ésta es una forma "parcial", "histórica" y "imparcial" de presentar la identidad navarra.

El tercer ejemplo lo encontramos en Suráfrica donde un conjunto de familias se han constituido en comunidad, frente a una sociedad cosmopolita y multiracial y ha abogado por constituirse en identidad propia a la que han denominado Orania. La comunidad la constituyen los miembros que tienen como lazo de unidad la existencia de una lengua, una historia y una religión, lo mismo que una cultura, pero que a la vez rechazan que sean ingredientes de esa nueva identidad ni el color de la piel ni el ADN. Estos elementos de su identidad vienen específicamente pormenorizados. Así cuando la comunidad afirma la existencia de una religión no está señalando una confesión religiosa concreta, sino el sentirse más cercano a un católico que a un budista o por ejemplo más afín a un anglicano que a un hindú. Con estas precisiones la comunidad de Orania no pretende ser sino una identidad, pero no aspira a definirse precisamente como un estado. La comunidad de Orania quiere invertir todas sus energías en el crecimiento de la renta "per cápita" y en los gastos de defensa de las señas de su identidad.

Con estos ejemplos presentados se puede concluir que estas identidades al encontrarse con la globalización reaccionan, utilizándola y dominándola en su propio beneficio, de modo que no se vean ante los avatares y maremotos que la misma globalización genera como un barco a la deriva.

¿Vosotros que opináis al respecto?

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