Sobornos, corrupción y manejo de fondos

26 Mayo, 2008, por Neida Albornoz Arias
http://blogs.nortecastilla.es/blogfiles/angelblanco/sobornos.jpg

La reconocida organización independiente Transparencia Internacional (TI), con sede en la ciudad de Berlin, Alemania tiene como objetivo hacer seguimiento de la corrupción en el mundo y facilitar asesoría para combatirla.

Esta organización realiza una encuesta anual que complementa el Índice de Percepciones de Corrupción de TI; mide la aparente disposición de las autoridades de un país para aceptar sobornos y se fundamenta en las respuestas de más de 11.000 empresarios en 125 países. TI clasifica a los países cuyas empresas están más dispuestas a cometer actos de corrupción y según los resultados obtenidos en el 2006, éstas pertenecen a los mayores países exportadores mundiales, los cuales se presentan a continuación:

elaboracion-propia-basado-en-ti.jpg
La razón por la cual India y China, están a la cabeza de los países dispuestos a pagar sobornos es debido a su alta industrialización y la presión por conseguir recursos, aunque esto no quiere decir que suceda únicamente en países subdesarrollados.

Al observar la lista de países dispuestos a pagar sobornos cotidianamente, éstos son países, donde la gente tiene que destinar el dinero difícilmente ganado a pagar servicios que deberían ser gratuitos. Por lo general, tanto el países pobres como desarrollados las familias de bajos recursos son las más perjudicadas por la corrupción. Podríamos pensar que un factor que fundamenta los sobornos o tráfico de influencias son los bajos sueldos de los funcionarios que procesan los trámites; mientras que si comparamos el sueldo de una persona que realiza un trámite en un país desarrollado, ésta no tiene necesidad de pedir un soborno porque gana lo suficiente. Sin embargo, no deja de presentarse el fenómeno en países desarrollados pero a nivel empresarial (sector privado) y a nivel de gobierno.

A continuación se muestran los países más afectados por el tráfico del sobornos según cifras oficiales de TI, al 6 de diciembre de 2007.

Fuente: Barómetro Global de la Corrupción 2007 de Transparency International

Igualmente, según el Barómetro Global de la Corrupción 2007 de TI, teniendo el cuenta el grado de sobornos declarados, los sobornos ocurren en los siguientes servicios:

  1. Policía
  2. Poder judicial
  3. Servicios de registros y permisos
  4. Sistema educativo
  5. Servicio de salud
  6. Proveedor de electricidad
  7. Sistema legal
  8. Administración tributaria
  9. Proveedor de agua
  10. Proveedor de gas
  11. Proveedor de teléfono

Según TI a pesar de que la policía y el poder judicial es la institución reportada como la que pide más sobornos, hay diferencias regionales. Por ejemplo en la Unión Europea y países de Europa Occidental, la fuente común de soborno son los servicios médicos. En América Latina, Asia Pacífico y América del Norte la corrupción es un problema judicial. En África y nuevos estados independientes: Rusia. Moldavia y Ucrania, el soborno prevalece en los sectores de la educación y salud (sectores importantes para el desarrollo humano).

Lo anteriormente referido resulta incongruente por ejemplo con la realidad de algunos países miembros de la Organización para el Desarrollo y la Cooperación Económica OECD, porque algunos de ellos pagan sobornos en el mundo; y los gobiernos hacen esfuerzos por crear leyes para frenar la corrupción, las cuales pareciera que no han comenzado a producir resultados.

Pienso que en todos los países del mundo las personas e instituciones están siendo castigados por los sobornos y la corrupción, por tanto es un compromiso no solo de los gobiernos sino de la sociedad civil y del sector privado.

¿Usted qué opina?

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

La Identidad: ¿Todos somos políticos?

26 Octubre, 2007, por José Luis Orella Unzué
http://www.letraslibres.com/imagen.php?id=1093&dw=200

Hay en los ciudadanos una verdadera alergia tanto a definirse como a señalar su propia identidad. Cuando se habla con los de la cuadrilla pocos se atreven a decir abiertamente a qué partido político votan, si son miembros de una iglesia y aun si son socios de un equipo de fútbol. La gente dice pasar olímpicamente de todo, a no ser del cobro de la nómina mensual (sin decir nunca el monto de la misma) o de los proyectos de viajes, ya sean de verano o de los distintos puentes del año.

Por el contrario lo más común es afirmar que uno es apolítico, que pasa olímpicamente de las disputas entre partidos, que no le interesan los temas sindicales o sociales, que él no opina sobre el tema de emigración, de ética social o de corrupción política.Es decir, a los ciudadanos no les importa dejar en ridículo a los filósofos clásicos cuando decían que todos somos políticos. Y el caso es que nadie deja de ser político en el sentido sano y clásico de la palabra. E igualmente que cada uno de nosotros pertenece a una o varias identidades superpuestas. Y finalmente que nuestro nivel de xenofobia se hará visible en los impedimentos que ponemos a que los inmigrantes entren a formar parte de nuestras identidades.

Porque el tema de la Identidad no sólo interesa a los autóctonos, sino también a los inmigrantes recién llegados a una sociedad y considerados como miembros de ésta a raíz del mismo contrato de trabajo.

Se entiende por Identidad al conjunto de elementos, caracteres y circunstancias propias de un grupo de personas que lo constituyen y lo hacen distinto de los otros grupos. Es decir, es el conjunto de repertorios culturales compartidos por la comunidad, a partir de los cuales se define a sí misma, orienta sus acciones y otorga sentido a sus prácticas cotidianas. O en otras palabras es el conjunto de circunstancias que determinan el que una persona pertenezca a este grupo y que valore con detalle quién se adecua a las exigencias del mismo conjunto.

Cuando hablamos de grupo, el sentido es muy amplio y puede referirse tanto a un estado, una nación, una entidad bancaria, una cooperativa, una asociación de vecinos, un partido político, una institución deportiva o universitaria.

Para formar parte de una identidad no basta con ser un miembro contratado de esa empresa de trabajo o pagar la cuota establecida, sino que se trata de un proceso social de asimilación y de integración, por el que se conocen y se comparten los valores, la historia, las tradiciones, los símbolos, las aspiraciones, las prácticas cotidianas y los compromisos sociales de la misma empresa, sociedad, partido o grupo social.

Se trata de conocer y de reconocer, de asimilar y de colaborar en la conformación de aquello que les identifica y les distingue de los otros grupos o conjuntos. Por ejemplo la pertenencia a una nación, a una sociedad gastronómica o a un club.

Hay tres niveles de identidad:

  1. El simbólico, externo o folclórico: que lo forman aquellos símbolos institucionales heredados que se asumen como propios, ya sean edificios, himnos, escudos, lemas, monumentos y aun fechas notables de celebración de la vida del conjunto.
  2. El de conciencia o asunción voluntaria del significado de los símbolos, de los fines y de los compromisos sociales.
  3. El de la acogida social que los otros miembros del conjunto proporcionan a los nuevos miembros en un proceso de interacción.

Se trata de un proceso psíco-social bifronte por el que uno se vincula y asimila activamente en las características y especificidades propias del grupo y por otra parte por la recepción activa por la que el recién llegado se ve acogido en el mismo grupo. Durante este proceso se tiene plena conciencia de ser miembro integrante de esa comunidad porque se sienten, se participan y se está vinculado activamente a las acciones y valores comunes.

El fruto de estos tres niveles de identidad da como resultado la lealtad a los valores compartidos del grupo, el respeto, agradecimiento, orgullo y responsabilidad de su pertenencia. De estas premisas se deriva una contribución activa al crecimiento institucional del mismo grupo al que se siente uno mismo perteneciente. Y esta pertenencia conlleva el realizar acciones que promuevan los valores de la institución o grupo y el compromiso de cumplimiento de la ética institucional de esa agrupación.

La identidad una vez asumida por sus miembros puede ser desarrollada por medio del conocimiento de sus postulados, principios y creencias. Un medio de crecimiento es la promoción y rescate de los hechos históricos, las tradiciones y el anecdotario de la misma institución. Otro medio es la preservación, el rescate y la divulgación de los valores, la filosofía y los postulados que comportan la vida de esa entidad. En tercer lugar un medio de desarrollo del conjunto social es el estudio de la presencia de la Institución en el entorno social y político. Del mismo modo se desarrolla la identidad de la institución respetando los anteriores y aun generando nuevos símbolos del propio conjunto. También se desarrolla la Institución promoviendo el reencuentro de los actuales miembros con sus antiguos y de este modo insertando a dicha institución en el ámbito social y político del entorno. Por último también se desarrolla la institución dialogando con las entidades, instituciones y conjuntos afines, valorando y viendo la necesidad del respeto a cada uno de ellos, porque todos conforman la sociedad ciudadana.

Los valores de toda identidad que se precie son la ciencia o búsqueda de la verdad, el humanismo o el desarrollo integral del ser ciudadano de cada uno de sus miembros, la promoción preeminente de la cultura, de la igualdad, de la democracia y de la justicia y la inserción en un mundo mayor que la propia institución o identidad.

Como fundamento de todas estas acciones es valor primordial el ejercicio de la libertad individual y de la autonomía colectiva. Libertad y autonomía basadas en la calidad de vida, en la innovación y en la corresponsabilidad como juego equilibrado entre la competitividad y la colaboración y entre la apertura a otros valores y la integración de los mismos en la propia institución. En una palabra se trata de la promoción de la tolerancia, del respeto, de la pluralidad, de la traspariencia y de la honestidad, valores todos ellos que deben conformar la identidad de cada una de las Instituciones, Empresas, Partidos Políticos o Conjuntos sociales.

Ante la dinámica general de los políticos que buscan el borreguismo social, que niegan la existencia de identidades y que sólo nos quieren considerar como números que votamos en un período determinado de elecciones, la mayoría de edad cívica invita a que se asuman con naturalidad las identidades ciudadanas, folklóricas, religiosas y políticas desde las sociedades de barrio hasta las nacionalidades, sabiendo que es más maduro el ciudadano que sabe compaginar activamente el mayor número de participaciones en diferentes identidades.

¿Usted qué opina al respecto?

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Valores éticos, una necesidad en los directivos de las empresas

11 Septiembre, 2007, por Luis Martinez Cerna
http://www.iarse.org/newsletter/images/34_ed_04.jpg

El desempeño ético de directivos y empresas no se limita a la observancia de leyes o disposiciones gubernamentales, involucra, también el compromiso de conducirse solidaria, recta y humanamente. El directivo ético se compromete con su comunidad, evita engañar al consumidor con relación a la calidad o atributos de sus productos, respeta y valora a sus empleados, informa oportunamente a los accionistas, se vincula positivamente con su entorno natural, combina el beneficio de la empresa con el beneficio de los empleados y, en general, se comporta de manera humana, justa y responsable. Cuando es adecuadamente dimensionada, la ética llega a formar parte sustantiva del ser individual o grupal.En algunos contextos, la ética en los negocios es, con bastante seguridad, la principal asignatura pendiente. Los vicios del poder público en lo relativo a irregularidades, corrupción, autoritarismo, abuso de autoridad, nepotismo en algunos casos, ha contaminado, de alguna manera, a los negocios. Ante la ausencia de un liderazgo recto por parte de autoridades, el tejido social se puede descomponer auspiciando un comportamiento viciado por parte de individuos y organizaciones. Esto, es particularmente importante en algunos países con democracias o economías débiles. No es difícil encontrar organizaciones que dañan el ambiente en diversas modalidades, engañan al público, faltan al respeto a su personal, ocultan información a accionistas, ofrecen productos dañinos sin advertir al respecto e incumplen compromisos con su clientela.

Teal (1996) habla de la necesaria humanidad en administración y señala que una de las características importantes de los grandes líderes es la integridad y que muchos administradores creen comportarse íntegramente pero en la práctica "… tienen problemas con el concepto…" El ser íntegro es, indiscutiblemente, un componente importante del actuar ético y, en este contexto, significa conducirse recta y justamente. El administrador no es íntegro cuando percibe salarios elevados y los empleados son remunerados a niveles miserables, cuando no corresponde al respeto que los demás le brindan, cuando se vale de su posición de poder para obtener beneficios personales en detrimento de la compañía.

Paradójicamente, la ética no se enseña formalmente y el individuo debe asumir en lo individual el compromiso de conducirse éticamente, sin importar que no forme parte de un programa académico específico o de un entrenamiento laboral. Sin embargo, existen muchas otras maneras de estimular el compromiso de la persona hacia los valores éticos, como por ejemplo a través del desarrollo de la sensibilidad humana, de la interacción con personas íntegras, del desarrollo personal, del medio laboral apropiado, de la conducta ética de superiores y de cualquier actividad que se encamine a despertar en el sujeto un respeto auténtico hacia sus semejantes y el medio que le rodea.

Con base en una revisión de los criterios seguidos en el premio Australiano de calidad, el premio nacional de calidad Malcolm Baldrige, el premio Europeo de calidad, el premio Deming de calidad de Japón y el premio de calidad de Nueva Zelanda, Edgeman y Dalghaard (1998) encontraron cuatro áreas básicas a partir de las cuales los líderes y la función de liderazgo son evaluados, siendo una de ellas un liderazgo responsable hacia la sociedad.

Esta responsabilidad con la sociedad atañe a diferentes comportamientos o aspectos; puede consistir en el cumplimiento oportuno de las obligaciones fiscales, la participación en actividades comunitarias, el respeto a los valores o cultura de la gente, el cuidado del medio ambiente, la promoción de actividades culturales y cualquiera medida orientada hacia el mejoramiento intelectual o material de una comunidad, cuestiones que se relacionan directa o indirectamente con el concepto de Responsabilidad Social Corporativa.

En resumen, el comportamiento ético en los negocios es de interés no sólo porque un comportamiento contrario perjudica al consumidor, al medio ambiente, al trabajador o a la comunidad; sino también porque en el largo plazo, el desempeño no ético compromete innecesariamente la existencia de las empresas.

¿Ustedes qué opinan?

Tags: , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

La “nacionalización” de empresas de servicios públicos en algunos países de América Latina: ¿Es válido alegar la RSE en la estatización?

7 Mayo, 2007, por Emilio Urbina Mendoza

http://estaticos.elmundo.es/suplementos/imagenes/2004/02/20/1077289960_p.jpg 

Podría resultar increíble, que a finales de la primera década del siglo XXI, se explane en un blog europeo, como temática de primer orden, las "nacionalizaciones" de empresas de servicios. Si bien es cierto que a raíz de los cambios vivenciados en los años 80 del siglo pasado, donde el paradigma económico liberal introdujo un fuerte proceso de privatizaciones del pool empresarial público latinoamericano, las nacionalizaciones han pasado de bajo perfil hasta la irrupción de nuevas corrientes que en países del tercer mundo, como ejemplos: Compañía de Teléfonos de Venezuela (CANTV) y Electricidad de Caracas (EDECA) en Venezuela, se retoman como tesis aceptable para corregir problemas sociales. Ciertamente el anuncio de nacionalización, llamó poderosamente la atención en los foros económicos globales, pues la estrategia podría considerarse desfasada como solución al mejoramiento de servicios públicos. Además, introduce para la región, un nuevo debate sobre el papel y dimensión del Estado justo al revisarse los magros resultados de las reformas económicas de la década de los 90 pasado. En fin, el panorama nos vislumbra que el dilema "empresa privada eficiente" Vs. "burocracia estatal ineficiente" es mucho más compleja de lo que parece y va más allá de los esquemas económicos de la derecha o la izquierda política. Y la complejidad se potencializa cuando se obliga también a incluir la llamada Responsabilidad Social de la Empresa (RSE) en dicho debate.Sin embargo, los fastos que pueda las nacionalizaciones, capaces de alegrar a los defensores de una vuelta nostálgica hacia los años del "imperio empresarial público"; se disuelven ante los conceptos contemporáneos de empresa. Si durante la época del estatismo latinoamericano (el Estado era el único empresario en servicios públicos) ya existían problemas por la falta de claridad en los modelos gerenciales de dichas empresas (Sindicalismo extremo, politización de los cuadros gerenciales, clientelismo partidista), nuestro nuevo siglo plantea otros tópicos que no son nada fácil de gestionar, menos, cuando el dogmatismo estatal está por medio. Dichos problemas, como ejercicio preliminar, podemos agruparlos en cuatro categorías: políticos, clientelares, valóricos y técnicos. En referencia a la categoría política, la nacionalización de las empresas se enfrenta al peligro de la subordinación ideológica y el cumplimiento de pautas estancas de gobiernos sui generis. Por ejemplo, si el modelo político del Estado que nacionaliza responde hacia la satisfacción de la producción nacional o el abaratamiento de las facturas que deban pagar los usuarios, entonces, la empresa estatizada tendrá que enfrentarse a dilemas que van más allá de incrementar costes o reducir los gastos. La economía globalizada ha cerrado cada vez el cerco de aquellas naciones que se niegan a navegar en sus aguas, haciendo de estas metas políticas una utopía por muy poderoso que sea el Estado protector. Clientelares, como derivación del primero, existe una tentación entre los gobiernos que adquieren empresas de ir colocando a sus adeptos en la nómina para "pagar favores", como se esgrime coloquialmente, trae un bloqueo en los procesos de selección y alistamiento del personal que requiera la empresa, pues, las necesidades empresariales por un perfil de trabajador no lo impone jamás la pauta política ni siquiera la de pura honestidad del candidato, sino, la sencilla regla de la oferta y la demanda. Valóricos, porque los nuevos procesos nacionalizadores ya no responden sencillamente a los mecanismos del ayer, donde el gobierno, tomaba a la empresa y luego de una evaluación (generalmente de tipo política y nada técnica), indemnizaba a los antiguos dueños. Ahora, el Estado, como se hizo se en Venezuela, puja y compra acciones en la bolsa de valores donde se cotizan las empresas, adquiriendo en oferta pública accionaria el paquete mayoritario, es decir, se nacionaliza como si fuera un agente económico del común denominador. Estas negociaciones, al estar fuera de los ámbitos tradicionales de control estatal por el Derecho Público, son fuentes inimaginables de coimas y demás pagos por comisiones que a la larga terminan por gestar un entramado de corrupción con dineros provenientes de las arcas públicas nunca visto. Y las posibles pérdidas que se generan en estos interminables negociados, serán reflejados en los balances contables de las empresas nacionalizadas, creándose déficit donde no los había o agravando los existentes. En cuanto a los problemas técnicos, que vienen asociados a la incapacidad de los cuadros gerenciales para afrontar los problemas que como toda empresa, sólo requieren de soluciones técnicas. A este punto también se le suma la adecuación de los planes de modernización de equipos y sistemas que dichas empresas públicas tengan.

Como se podrá observar, en medio de este nuevo contexto de anticuadas estrategias, la RSE puede correr el riesgo de quedar relegada por la identidad entre el titular de las acciones de la empresa y el actor que tiene bajo su responsabilidad el bienestar de todos los ciudadanos: El Estado. Una identidad que, a como consecuencia de las nacionalizaciones, puede resultar peligrosa en el momento en que se le exija responder socialmente. Un punto que queda abierto para el debate.

Tags: , , , , , , , , , , , , , , ,

Frente a la corrupción, responsabilidad social global

9 Enero, 2007, por José Gregorio del Sol Cobos

Yo sigo a lo mío, intentando venderos las bondades de este producto nuevo y reluciente a medio camino entre el activismo y la empresa, que bauticé como responsabilidad social global, por parte de las empresas, claro está.

En mi anterior artículo sobre este tema, Jaizki dijo en uno de los comentarios que dejó, la siguiente frase:

“Creo que a una empresa se le debe pedir exactamente lo mismo que a un particular, que cumpla la ley.”

Y no puedo estar más de acuerdo. Punto uno.

Punto dos: uno de los múltiples achaques del mundo empobrecido es la corrupción que sufren sus ciudadanos en su relación con autoridades de todo tipo y función. Todos hemos oído hablar de las coimas en las fronteras africanas, por ejemplo, o de los pagos a vigilantes de puertos africanos para que hagan la vista gorda a la partida de cayucos. Pues bien, no son sólo los individuos y estamentos africanos los que incurren en corrupción, y hasta yo diría que el montante total de esa corrupción podría ser insignificante frente a lo que consiguen las grandes empresas que comercian con esos países por hacerse con la mejor porción del “pastel”. Y esas empresas a menudo son de los países que más nos quejamos de esa corrupción imperante en el tercer mundo, y a menudo están subvencionadas con ayudas estatales a la exportación de más que dudosa moralidad.

Y es que “Las compañías que sobornan frustran decisivamente los mejores esfuerzos de los gobiernos de países en desarrollo por mejorar la gobernabilidad y, de ese modo, perpetúan el círculo vicioso de la pobreza”, según cuenta Huguette Labelle, presidenta de Transparencia Internacional, en un informe muy revelador. Resumiéndolo mucho, se hicieron preguntas a empresarios de 125 países, sobre su percepción de la corrupción en el suyo. En esa página aparecen las estadísticas para los treinta países más exportadores, y un índice más alto implica una menor corrupción. Obsérvese que nadie pasa del “notable”. Y es que el tercer mundo es rico, pero no les dejamos darse cuenta de ello ni mucho menos aprovechar esa riqueza en igualdad de condiciones. El “pastel” está demasiado rico como para compartirlo.

¿Cómo frenar esa invasión a base de sobornos y que los países empobrecidos puedan empezar a luchar efectivamente contra la corrupción?

Mi propuesta es que la responsabilidad social global tiene algo que decir al respecto.

Tengo la convicción de que parte de la situación de pobreza de muchos millones de personas está relacionada con el sistema económico global que “padecemos”, llamémosle como queramos. Y a escala global en ese sistema los individuos somos objetos pacientes de las acciones de los verdaderos sujetos agentes, las empresas. Son éstas las que deben cambiar si se quiere un sistema diferente. Y una forma muy sencilla de que lo hagan es que empiecen a respetar la legalidad y la moralidad en sus tratos con otras empresas, con los gobiernos y por supuesto con los individuos como trabajadores y clientes.

Por completar:

“Es una hipocresía que las empresas basadas en países miembros de la OCDE continúen dispensando sobornos por todo el mundo, mientras que sus gobiernos sólo aplican la ley mediante la retórica y no en los hechos. El Índice de Fuentes de Soborno de TI indica que esos países no hacen lo suficiente para desmantelar el soborno transnacional” .

“Los encuestados en países africanos de menor ingreso, por ejemplo, identificaron a las compañías francesas e italianas como algunos de los mayores infractores.”

Pero España es la número trece en esa clasificación. ¿Hacemos lo suficiente?

Tags: , , , , ,