4 March, 2010, por Iñaki Beti sáez
Nacemos de la unión entre dos personas. Además, para que nuestras capacidades y procesos psicológicos superiores se desarrollen en todo su potencial necesitamos la presencia y el contacto constante con los demás. Somos, por lo tanto, estructuras biológicas radicalmente sociales. Como afirmaba H. Wallon, "en su esfuerzo por individualizarse el yo no puede menos que oponerse a la sociedad … pero el individuo, si se toma a sí mismo como tal, es esencialmente social. Lo es no a raíz de contingencias exteriores sino en virtud de una necesidad íntima. Lo es genéticamente".
El descubrimiento del yo, de nuestra propia conciencia individual, corre paralelo al descubrimiento de la "otroedad". Nos sería imposible reconocernos sin el referente del prójimo (del latín "proximus"), es decir, del más cercano. Es precisamente su mirada la que me infunde mi mismidad, la que me permite tomar contacto con aquello que pueda tener de individual y distinto. Sin embargo, como consecuencia de la hiper-mega-ultra cultura individualista en la que vivimos, hemos asimilado la idea de que primero es el individuo y después la sociedad, la idea de que ésta no es más que la reunión, la yuxtaposición o la conjunción de varios individuos. Pero no caigamos en esta falacia tan primitiva. No hay posibilidad de desarrollo individual sin desarrollo social, y viceversa. Si nos olvidamos de la vertiente o dimensión social y humanística que conlleva el concepto de Inteligencia Emocional (IE) y lo presentamos únicamente como posibilidad de desarrollo personal, probablemente nos estaremos equivocando de enfoque.
Solo será posible el desarrollo de la IE desde el paradigma relacional del nosotros, es decir, desde el convencimiento y desde la plena asunción de que para mi desarrollo necesito imperiosamente el desarrollo de los demás. Se dice que existen tres tipos de estilos o paradigmas relacionales:
- El paradigma del yo, claramente narcisista (de aquellos que están absolutamente orgullosos de haberse conocido), que parte de la idea de que mis pensamientos y emociones son más importantes que los de los demás.
- El paradigma del tú, que parte de una experiencia interna de minusvalía crónica y tiende a considerar que el otro, sus valores, sus emociones, etc. son más importantes que los propios.
- El paradigma del nosotros, que como acabo de mencionar, es aquel que asume la presencia del otro como parte constitutiva y generadora del propio self.
Esta última es la posición existencial más madura y la única que puede dar lugar a determinadas actitudes, como el respeto incondicional, la tolerancia, el total convencimiento de la igualdad radical entre todos los seres humanos, etc., desde las cuales asentar las bases de la educación y el desarrollo de las competencias y habilidades emocionales.
De lo contrario, lo único que obtendremos es más de lo mismo: auto-complacencia narcisista de aquellos que se pasan la vida "encontrándose a sí mismo" porque están perdidos y tal…y tal…, y para los que la IE termina por convertirse en una especie de consolador de carácter masturbatorio psicológico, o también, sobre todo en lo que se refiere a su dimensión más interpersonal, derivar todo esto de las emociones en una herramienta más de manipulación de las personas. Y digo esto último porque he conocido a algún "líder" muy instruido sobre el papel en IE que, oyendo hablar de él a sus trabajadores, más parecería que había asistido a cursos sobre perversión y aniquilamiento humanos.
¿Usted qué opina?
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16 February, 2010, por Arantza Echaniz Barrondo

"Un problema sin solución suele ser un problema mal formulado"
Gastón Bachelard
En un post anterior empecé a compartir las ideas que me llevé de la magnifica conferencia impartida por Rafael Echeverría titulada "La crisis del actual modelo de gestión y los factores que determinan el desempeño de los equipos", celebrada en Bilbao, en la sala Multibox de Eitb, el 2 de febrero de 2010 y patrocinada por BAI.
Acababa el post anterior apelando a la posibilidad de vivir distinto, de vivir mejor lo que supone un desafío en dos direcciones: 1) Aprender, transformándose uno mismo; 2) Emprender, que supone asumir el desafío de dejar obras, de cambiar el mundo. Rafael Echevarria y sus colaboradores se plantearon cuál era el principal motor de transformación histórica y eso les llevó a fijar sus dos opciones estratégicas principales: la empresa (por su poder y capacidad de acción), y la educación (porque supone la formación de las futuras generaciones). Centrémonos en la empresa.
Como ya señalara Peter Drucker el gran problema es que estamos cautivos de un modelo de gestión obsoleto que impide un nivel de desempeño mayor, y que estaba fundamentado en un trabajo manual preponderante. Este modelo tradicional es impositivo, coercitivo; se basa en el control y el mando; se sustenta en el poder formal; descansa en el miedo y, por lo tanto, es enemigo del desempeño. Y este modelo está en crisis porque en el contexto actual predomina el trabajador del conocimiento; que como promedio entrega el 20% del su potencial de rendimiento; que encuentra en su jefe el principal obstáculo del desempeño; y que suele saber más que su jefe en su campo de acción. La solución pasa por gestionar el conocimiento: hay que evolucionar del gerente/capataz al gerente/coach.
A partir de aquí Rafael Echevarria y sus colaboradores se separan de Peter Drucker. Consideran que es necesario reconocer la tridimensionalidad del trabajo en el nuevo contexto: 1) Tarea individual, es importante que uno individualmente sea competente; 2) Actividades de coordinación, la unidad básica de trabajo son los equipos y los procesos; muchas veces en los equipos hay figuras que destacan pero funcionan mal como equipo; 3) Trabajo reflexivo de aprendizaje, o me hago obsoleto o me lo hacen otros. Preguntémonos qué hace cada uno y cómo lo hace. El trabajador del conocimiento lo hace conversando; sus resultados dependen no sólo de sus conocimiento sino también de sus competencias conversacionales (preguntar, exponer, consultar, pedir, etc.).
Por eso el gerente del futuro es un agente conversacional, es un gerente/coach. Se requiere una gestión que dé espacios de autonomía responsable, que es lo opuesto a Taylor y la Administración científica. Hay que relegitimar el error, aceptarlo en la medida en que conduce a resultados mejores; no se entra en nuevos dominios sin permitir el error. Es necesaria una gestión que disuelva el miedo hacia el jefe, ya que así se rinde más. El gerente debe ser un líder de líderes, el liderazgo no se mide por los seguidores que uno tiene, sino por la capacidad de destapar el potencial de otros. Gran parte de la iniciativa debe ser delegada; yo te muestro el problema y te indico unos mínimos… sorpréndeme haciendo cosas que tú sabes y yo no.
Es relativamente fácil ser un gerente/capataz, basta con dar autoridad formal y sus símbolos. El nuevo tipo de gerente/coach requiere competencias distintas: autoridad moral; capacidad de influencia; ascendencia, que tiene que ser ganada frente a quien no se tiene autoridad formal; escucha mutua, etc. Normalmente no tenemos estas competencias, no nos las han enseñado. Para adquirirlas es necesario un aprendizaje profundo; exige cambiar la forma de ser que tenemos.
Para terminar una anécdota que contó el profesor Echevarria y que tiene como protagonista a Dee Hock, quien fuera el fundador de Visa Internacional y que cuando se retiró escribió el libro El nacimiento de la era caórdica donde argumente que la vida surge en un punto donde se superponen el orden y el caos. En opinión de Hock un jefe debería dedicar el 50% de su tiempo a cambiarse a sí mismo (mirar hacia adentro); el 25% a gestionar a su jefe (mirar hacia arriba); el 20% a crear relaciones con el entorno, con aquellos sobre los que no tiene autoridad formal (mirar hacia los lados); y un 5% a sus subordinados (mirar hacia abajo). Y estos porcentajes son válidos para cualquiera, sea cual sea su nivel.
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"En los tiempos que corren, el error no consiste en no descubrir todo lo que podemos soñar; el error consiste en no soñar lo que podemos descubrir. Hay que intentarlo" Hock, Dee (2001): El nacimiento de la era caórdica. Barcelona: Granica, p. 16
¿A qué dedicas tu tiempo? ¿Eres un gerente/coach o un gerente/capataz?
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5 January, 2010, por Rogelio Fernández Ortea

Cuando hablamos de Inteligencia Emocional (IE), de su formación, pienso que generalmente no sabemos muy bien de lo que estamos hablando, o por lo menos es lo que me pasa a mí. Ese es el motivo de este post, presentar un desarrollo lógico de este constructo hipotético que todavía es la Inteligencia Emocional y que nos permita el perfeccionamiento de las competencias socio-emocionales.El primer paso para formar en competencias socio-emocionales deberá estar encaminado a conocer los mecanismos cerebrales que subyacen a las emociones y sentimientos y que provienen de nuestra filogénesis, de la evolución de nuestra especie. "La programación evolutiva es la que pone las emociones en marcha, pero después somos nosotros los que llevamos las riendas. […] Podemos empezar por explicarnos el primer eslabón de la cadena: el desencadenamiento de reacciones emocionales predeterminadas por acción de estímulos naturales o adquiridos. […] Precisamos ir más allá de la evolución para entender las emociones, pero deberíamos hacerlo entendiendo su participación, no pasándola por alto" (LeDoux, 1996: 198).
A continuación, tendremos que utilizar un método que nos permita identificar, usar, comprender y gestionar las emociones, o lo que es lo mismo, desarrollar lo que algunos autores definen como Inteligencia Emocional, para después iniciar el desarrollo de las competencias emocionales. Para ello, es conveniente plantearnos un sistema basado en las investigaciones de Mayer, Salovey y Caruso que entienden la inteligencia emocional como un modelo puro de desarrollo de una inteligencia, sin tener en cuenta el desarrollo de competencias emocionales asociadas a otros ámbitos de la vida. Esto nos dará un marco básico competencial ligado a la IE que generará unas competencias emocionales básicas o metacompetencias como son la conciencia de uno mismo, autorregulación, automotivación, empatía y las habilidades sociales propuestas por Goleman (2004) o la conciencia emocional, regulación emocional, autonomía emocional, habilidades sociales y habilidades de vida y bienestar de Bisquerra y Pérez (2007).
Finalmente, deberemos aplicar lo aprendido, la identificación, uso, comprensión y gestión emocional para generar el desarrollo de competencias socio-emocionales asociadas a este modelo puro de inteligencia, un ejemplo son las ya citadas conciencia de uno mismo, autorregulación, automotivación, empatía y las habilidades sociales, para posteriormente entrar en modelos mixtos competenciales que dependen o parten del incremento de la Inteligencia Emocional. Entre esos modelos de competencias destacar los referidos a la educación emocional de Rafael Bisquerra y Nuria Pérez (2007), los de competencias laborales de Daniel Goleman (2004), las competencias de liderazgo de Goleman, Boyatzis y McKee (2004), o los de rasgos de personalidad de Reuben Bar-On.
Estos modelos tienen objetivos distintos pero todos parten de la misma idea: el desarrollo de la inteligencia emocional, o percepción, uso, comprensión y gestión de las emociones, como elemento principal para conseguir el desarrollo de las competencias emocionales propuestas por cada autor. Por lo tanto, en un primer estadio deberemos desarrollar la IE, para luego generar la metacompetencia emocional (conjunto de competencias que nos permitirán desarrollar mejor otras competencias) formada por conciencia emocional, regulación emocional, autonomía emocional, habilidades sociales y habilidades de vida y bienestar de Bisquerra y Pérez (2007) u otros como los de Goleman, ya citado, o los de Boyatzis y MaKee (2006). Posteriormente deberemos utilizar esa metacompetencia para adentrarnos en el avance de los modelos de competencias socioemoconales adecuados a cada entorno y objetivos, tanto los educativos como los familiares, laborales, sociales e incluso deportivos.
Con todo esto, quiero terminar exponiendo la idea ya presentada por otros autores que indica que el desarrollo de la IE debería ser transversal a todo el proceso ya que, como toda inteligencia, tiene un componente evolutivo y se va dando en diferentes pasos sucesivos como ocurre con la inteligencia lógico-matemática o la lingüística. Los planes de formación para este tipo de competencias emocionales considero que deberían seguir este marco de desarrollo, empezando siempre por el componente neurofisiológico de las emociones: conocer para entender.
Y con esta reflexión les dejo, no sin antes agradecerles su atención y pedirles, cómo no, que comenten qué es lo que les parece este escrito y contesten, si lo consideran oportuno, la siguiente pregunta.
¿Cómo desarrollarían ustedes las competencias emocionales?
Bibliografía:
- BISQUERRA, Rafael, PÉREZ, Nuria (2007). Las competencias emocionales. Educación XXI, 10, 61-82.
- BOYATZIS Richard y MCKEE Aniee (2006): Liderazgo Emocional. Barcelona: Ediciones Deusto
- CARUSO, David y SALOVEY, Peter (2005). El directivo emocionalmente inteligente. Madrid: Algaba.
- GOLEMAN, Daniel (2004): La práctica de la inteligencia emocional. Decimoséptima edición (primera edición1999). Barcelona: Kairós.
- GOLEMAN, Daniel; BOYATZIS, Richard y McKEE, Annie (2004): El líder resonante crea más. El poder de la inteligencia emocional. Barcelona: Plaza & Janés.
- LEDOUX, Joseph (1999). El cerebro emocional. Barcelona: Ariel/Planeta
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7 October, 2009, por Arantza Echaniz Barrondo

"A pesar de la incorporación de las mujeres a la profesión periodística, la ampliación de la mirada informativa hacia temáticas sociales y los mecanismos de control que se han desarrollado a fin de propagar imágenes equitativas de hombres y mujeres, el discurso transmitido por la prensa permanece inalterable sustrayéndose de las funciones formativas e informativas que posee como referente indiscutido en la conformación de la opinión pública". Vera Balanza, M.T. y Ballesteros García, R.M (2004, p.16): "Introducción: un siglo de discontinuidades" en Vera Balanza, M.T. y Ballesteros García, R.M (Coords.): Mujeres y medios de comunicación: Imágenes, mensajes y discursos. Málaga: Universidad de Málaga.
Hoy quiero escribir estas líneas porque me he "encendido" un poco al leer el ADN (me refiero al ejemplar del diario gratuito de fecha 23 de septiembre, edición Bilbao). Voy a comentar tres artículos de portada que vierten una imagen que no sé si ayuda a fomentar la igualdad de oportunidades y la valoración social de la mujer.
El primero de ellos, sobre la cabecera del periódico, señala "La formación de los padres determina los estudios que tendrán los hijos. p.13". Este titular es muy sugerente e invita a adentrarse en la noticia. Cuando uno llega a la página 13, en una sección titulada "Educación Informe", el titular cambia sustancialmente: "La formación paterna determina la del hijo" y el subtítulo reza "Más fracaso escolar si la madre sólo hizo primaria". Una vez más parecería que las mujeres tenemos mayor responsabilidad en un gran problema social como es el fracaso escolar. Me gustaría saber quién se implica más en la educación de los hijos e hijas… En el resto del texto presenta otras variables e indicadores pero no se sabe si se refieren a hombres o mujeres… curioso!
El segundo artículo, bajo la cabecera del periódico en un recuadro de fondo marrón y letras blancas, anuncia: "CINE EN FEMENINO. Cultura primará en la concesión de ayudas las producciones dirigidas por mujeres. Página 16". Al llegar a la p.16, por cierto sección Cultura y Ocio -Novedad Normativa-, el titular con la letra más grande de todo el periódico indica: "Una ley femenina", subtítulo: "DISCRIMINACIÓN POSITIVA EN EL CINE", destacado: "Las películas en que una mujer sea la responsable o directora recibirán más dinero". No sabría decir si es un titular positivo o negativo. Creo que caben muchas interpretaciones sobre el mismo y que probablemente no lo leeremos igual hombres y mujeres. Son muchas las facetas de la vida en las que hay discriminación positiva y, en mi opinión, debe haberla mientras no exista igualdad de oportunidades reales (que supone, en muchos casos, superar posiciones de partida muy desequilibradas).
El tercer artículo aparece en la portada con el titular destacado "Economía. Las mujeres ganan un 25% menos de media. Página 8". En el interior el titular es similar "Las mujeres ganan menos", subtítulo: "El sueldo es un 25,6% más bajo y el Gobierno anuncia inspecciones". En la foto aparecen los ministros de Igualdad y Trabajo, Bibiana Aído y Celestino Corbacho. Esta noticia es la más positiva. Evidencia un hecho y señala que se va a perseguir desde el Gobierno. Además, se presenta en la sección de Economía.
En el resto del periódico la mujer únicamente aparece en los titulares de dos breves. El de la p. 6 lleva por título "Una mujer podría dirigir la UNESCO"… ¿Y? ¿Es motivo de sorpresa? ¿Acaso dudan de su competencia para el cargo? Sería muy diferente un titular como: "Por primera vez una mujer es candidata a dirigir la UNESCO". En la p.13 otro breve, que podría parecer un caso de violencia de género, titula: "La cooperante Vicki Sherpa, apalizada" en referencia a la póliza policial recibida.
Está claro que los estereotipos de género también se construyen y transmiten, y de forma muy sutil, a través de las noticias, artículos y entrevistas (por no mencionar la publicidad).
¿Usted qué opina?
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NOTA: Para quien quiera leer un artículo especializado accesible e interesante: Márquez Guerrero, María y Jáuregui Lobera, Ignacio (2006): "La imagen de la mujer en los medios de comunicación: textos periodísticos y publicitarios", Especulo. Revista de estudios literarios
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4 September, 2009, por Francisco Javier Bárez Cambronero

Una de mis pasiones deportivas desde muy joven es ir al monte, subir montañas. Actividad que hace algún tiempo tenía parada, y que afortunadamente he vuelto a retomar, gracias a mi hijo Iñaki (18) al que le encanta la escalada y que me ha pedido salir juntos al monte. Algo que me ha alegrado enormemente, poder compartir esos momentos con él, poder enseñarle rutas, caminos, vías de ascenso, bonitos parajes,…algo tremendamente emocionante para un padre.
Y en esto estábamos hace algunos días, un bonito y soleado domingo de Septiembre, subiendo a un monte cercano. En el camino dimos alcance a un numeroso grupo de personas, mayores, bastante mayores, a simple vista diría que todas ellas pasaban de los 65. Algunas mostraban dificultades para andar, ayudándose con bastones e incluso muletas, pero todas y todos (mujeres y hombres) iban en animada charla, mostrando alegría, entusiasmo. Juntos, nadie se adelantaba ni se retrasaba, mostrando cohesión, unión, todas y todos con su camiseta azul.
Nos saludamos con gran cordialidad, y cuando ya les rebasábamos, dos personas jóvenes nos adelantaron a todos, corriendo, ¡y a qué ritmo!.
Algunas personas del grupo de mayores comenzó a animarles: ¡aúpa campeones!,¡ánimo!.
A mi me dio por pensar que, sin embargo, los verdaderos campeones eran todas estas personas mayores que a pesar de las dificultades, de la edad y del esfuerzo, que en el monte es mucho, tenían la ilusión, entusiasmo y resolución suficiente para disfrutar de la montaña, un ámbito donde se comparten muchas emociones. Estaban intentando alcanzar la cima, alcanzar "el sueño del día". (Estas reflexiones no se las comenté a mi hijo, pensé que no me entendería, creo que fue un error…)
Unas personas, con muchas experiencias a sus espaldas, que pertenecen a una generación caracterizada por la dureza de las condiciones sociales y laborales, por la dureza del trabajo. Un tiempo en el que esto de la Inteligencia Emocional habría sonado a "revolución" para sus jefes empresarios. Un entorno en el que el lunes por la mañana era difícil compartir las emociones positivas vividas el domingo en el monte junto a los amigos, familiares o compañeros. No se permitía mucha charla, mucho relajo, había que trabajar, producir.
Hoy día, gracias al desarrollo de la Inteligencia Emocional, sabemos y así le damos importancia y reconocemos la bondad de estos momentos, ¡intensos!, de compartir las experiencias y aficiones vividas con pasión. Momentos que producen atracción, admiración, estrechan relaciones, y ,…..relajan.
Y creyendo que aquellos eran otros tiempos, me encuentro con una triste noticia en el periódico: "Despiden a una trabajadora hospitalizada y EN COMA después de sufrir un grave accidente por "faltas de asistencia y puntualidad repetidas e injustificadas".
¡ Hoy, en la era de la innovación, de la preocupación por el desarrollo y bienestar de las personas como modelo de gestión empresarial !.Aún quedan empresas "analfabetas emocionales", que menosprecian y desprecian a las personas y sus derechos. Esto recuerda a un estilo de liderazgo que no genera respeto y confianza.
Como dice R.Merton en "Ambivalencia Sociológica": No pertenece a un estilo de dirigente efectivo que "escucha y está cercano a lo que está pasando en su empresa a nivel humano". En esta empresa no existe la noblesse oblige, obligación de comportarse generosamente quienes ocupan los mejores puestos y tienen poder.
Pienso en lo fácil que habría sido hacer un buen ejercicio de Inteligencia Emocional, de mostrar unas buenas competencias sociales y emocionales, y sobre todo una buena educación y reflexión ética.
Con hacer una "aproximación emocional" a la familia, a sabiendas de su estado y situación emocional, mostrando un poco de empatía, interesándose por el estado de su hija, hermana, etc, de su trabajadora, mostrar cercanía y preocupación; habrían demostrado algo muy diferente.
Esto ya les pasó a nuestros mayores, probablemente a todas las personas del grupo del monte, ¡estas actitudes son de otro tiempo!, de las que afortunadamente ya están liberados.
Tenemos mucho trabajo si aún quedan personas y empresas de este tipo.
¿Cómo podrán reaccionar el resto de trabajadores/as de esta empresa?, ¿Qué pueden esperar de su empresa?, ¿Cómo se implicaran y esforzarán por hacer grande a una empresa de este tipo? y ¿Tendrán confianza y respeto hacia sus jefes?
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20 August, 2009, por Arantza Echaniz Barrondo
En estas líneas voy a plasmar las principales ideas extraídas de la conferencia pronunciada el 10 de junio por el filósofo y escritor José Antonio Marina, dentro del ciclo "Vivir, ¿para qué?" del Forum Deusto, y cuyo título era "El valor de educar".En esta conferencia planteó ideas que se encuentran recogidas en sus múltiples libros y que han dado pie a un interesantísimo proyecto, que surge de la revisión de la literatura seria sobre psicología evolutiva y psicología de la educación de los últimos 15 años, que es la Universidad de Padres y que tiene un bonito lema, "Para educar a un niño, hace falta la tribu entera".
Voy a empezar por el final, por la respuesta que dio a una de las preguntas planteadas: "¿Quién es más culpable de que la educación funcione mal?". Su respuesta me encantó y la suscribo completamente. Los problemas sociales son multicausales. El problema es que hemos entrado en un círculo de excusas. Los padres echan la culpa a la escuela, los docentes a la familia y a los dirigentes educativos, los medios de comunicación… Hay que partir de una premisa básica: educar es influir en los comportamientos, pensamientos, etc de las personas. Y visto así: TODOS EDUCAMOS. Y se puede educar bien o mal. Cada uno tendrá que ver qué parcela le toca, cuál es su campo de actuación. El profesor Marina señalaba que habría que establecer una Carta de los Deberes Educativos de la Sociedad y a cada uno medirle en función de su actuación. ¡Interesante!
Uno de los rasgos fundamentales de los educadores debe ser el optimismo, que en el caso de padres y madres y docentes es imprescindible. Se debe creer firmemente que es posible mejorar las cosas. En educación ha proliferado mucho el discurso del déficit y del fracaso, lo cual es peligroso porque podemos encontrarnos ante una profecía que se autocumple.
El modelo educativo que defiende el profesor Marina, y que inspira la Universidad de Padres, se basa en una premisa básica: "La educación tiene dos componentes principales: INSTRUCCIÓN y FORMACIÓN DEL CARÁCTER. Por instrucción entendemos el conjunto de conocimientos que los niños y jóvenes deben adquirir -lingüísticos, matemáticos, científicos, culturales, históricos, etc.-. formación de carácter es el conjunto de RECURSOS personales que deben desarrollar nuestros niños y jóvenes para ser capaces de elegir bien su proyecto personal, tomar decisiones, enfrentarse con los problemas, establecer vínculos afectivos valiosos, disfrutar de las cosas buenas, en una palabra, dirigir bien la propia vida. Esos recursos son HÁBITOS intelectuales, afectivos y morales que se van adquiriendo -o no- durante la etapa educativa".
Para el profesor Marina existen tres niveles de la personalidad:
- Recibida, que determina tres aspectos fundamentales: a) el hecho de ser hombre o mujer; b) el tipo de inteligencia; y c) el temperamento o pauta estable de respuesta a los estímulos. Es la herencia biológica que cada uno llevamos.
- Aprendida, conjunto firme de hábitos (cuesta tanto adquirirlos como cambiarlos) que marcan nuestro modo de interpretar y reaccionar. Aquí los centros educativos juegan un papel importante, al igual que la familia y el entorno.
- Elegida, que tiene que ver con nuestra jerarquía de valores y nuestro proyecto personal de vida. Es el terreno de la libertad. Es muy importante estar en contacto con buenos valores para que luego los podamos elegir.
En palabras del profesor Marina el lema de que "Todos los seres humanos nacemos libres" es una ficción que lo único que nos dice es que no nos pueden esclavizar. La libertad se aprende obedeciendo, primero a otros y luego a uno mismo. Un valor que se debe recuperar en la educación es la construcción de la voluntad, que incluye cuatro destrezas, que necesariamente hay que adquirirlas en edades tempranas:
- Inhibir el impulso. Hay que aprender a no responder inmediatamente al impulso para poder discernir si éste es bueno o no.
- Deliberar. Hay que aprender a discernir los impulsos y a buscar alternativas a aquellos que se nos presentan de forma inmediata.
- Decidir. Hay muchas personas incapaces de decidir, y esto es algo que se aprende en la práctica, sorbreponiéndose a un gran limitador que es el miedo.
- Poner en práctica. Soportar el esfuerzo supone también un aprendizaje. Las generaciones más jóvenes están intoxicadas de comodidad. Tenemos que educar en la resilencia, que supone aguantar un choque y recuperarse con facilidad.
Por último voy a señalar los hábitos intelectuales, afectivos y morales fundamentales para el profesor Marina:
- Tener una buena representación de la realidad. Hay que evitar las creencias que distorsionan la realidad. Por ejemplo, no se enfrenta igual a la educación quien cree que la inteligencia es innata que quien cree que ésta es permeable.
- Tono vital y estilo afectivo animoso, activo. Uno de los grandes derechos del niño y la niña es la experiencia de haber triunfado en algo, ya que es el mayor acicate para volver a intentarlo y es la base para una sana autoestima. Debemos organizar las metas de los niños y niñas para que sientan "yo he sido capaz".
- Habilidades cognoscitivas. Desde pequeños nos gusta reflexionar sobre cómo pensamos y cómo construimos nuestro conocimiento.
- Binomio libertad-responsabilidad. Este aprendizaje debe ser creciente y adaptado al momento vital.
- Dignidad. La libertad que interesa es la que nos permite pasar de ser "animales listos" a ser "personas dignas". Debemos educar en valores y en la Justicia.
- Hacer proyectos y resolverlos. Debemos educar para ser capaces de anticipar y poner en práctica, para desarrollar la tenacidad, para no claudicar antes de tiempo, para ser críticos a la vez que creativos.
Y si somos capaces de todo esto contribuiremos a la felicidad de nuestras generaciones futuras que no es otra cosa que la satisfacción de tres grandes necesidades que todo ser humano tiene y que cada una por sí sola no basta:
- Pasarlo bien, disfrutar. Actualmente estamos intoxicando de comodidad a nuestros hijos e hijas.
- Vinculaciones afectivas, sociales, amorosas y de amistad. Necesitamos que estas vinculaciones sean buenas y que nos ayuden a crecer.
- Hacer algo que valga la pena, crear algo. Hacer algo valioso que no existía y que existe por mí (un hijo o hija, una obra, una relación, etc).
¿Estás dispuesto a educar en los parámetros que aquí hemos señalado?
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13 August, 2009, por Neida Albonoz Arias
El concepto de pobreza resulta ser subjetivo, relativo o cambiante. Puede ser definido de manera distinta en un país desarrollado que en un país subdesarrollado. No obstante, se ha definido tradicionalmente como carencia material, medida mediante el ingreso o consumo del individuo o familia. Nos damos cuenta que este concepto tiene un fundamento económico, sin embargo, la pobreza también tiene consecuencias psicosociales en la población.
Según las estimaciones del Banco Mundial, actualmente 1400 millones de personas en el mundo, viven en pobreza y subsisten por debajo de 1,25 dólares por día. Esta cifra ha aumentado en un 43,13% desde el 2004, ya que la estimación a esa fecha fue de 985 millones de personas.
Existen muchas diferencias regionales: por ejemplo, África, ha sido la región que ha tenido menos éxito el combate de la pobreza, además es la región que al 2006, posee el mayor rango de población sufriendo de hambre o dicho de otra forma, más del 35% de la población está desnutrida; los pobres viven en pobreza extrema y subsisten con 0,70 dólares por día en promedio, y la tasa de pobreza se ha mantenido constante en el 50%, desde 1980. Desde este punto de vista, estos países que viven en estado de precariedad absoluta y marginalidad, están siendo denominados, países del cuarto mundo: Zambia, Costa de Marfil, Haití, Guinea, Sudán, Etiopía. Por otra parte, China es el país que ha logrado reducir la pobreza de 835 millones de personas en 1981, a 207 millones en 2005, donde porcentualmente la pobreza cayó de 85% a 15,9%, gracias a su estrategia de inversión occidental y crecimiento económico. Mientras que América Latina, es una zona potencialmente rica en recursos naturales, pero con mayores desigualdades en: ingresos, educación, salud. Según Bernardo Kliksberg, economista y sociólogo argentino: "La distancia entre el 10% más rico y el 10% más pobre es de 50 veces. En España es 10 veces y en Noruega es 6, para tener una idea comparativa". Según Kliksberg a esta desigualdad se le puede buscar solución en la educación de los ciudadanos y con el granito de arena que pueda aportar el sector privado a través de programas de Responsabilidad Social Empresarial (RSE), que junto con el Estado brinden distintas oportunidades a los más necesitados, comenzando por la educación.
Al respecto, dentro de las metas del Banco Mundial, están la reducción de la pobreza a la mitad al 2025. Sin embargo, Oxfam y la ONU señalan que actualmente, la cifra de personas en pobreza podría aumentar debido al incremento de los precios de los alimentos y del petróleo, lo cual podría interferir en la batalla en contra de la pobreza de los últimos años y del futuro. Aunado a ello, el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo PNUD, señalan que unas 26 millones de personas vivirán con menos de 1 dólar al día en Latinoamérica en el 2015, si los gobiernos no ejecutan proyectos y medidas concretas para luchar contra la pobreza. A continuación, podemos observar en la gráfica el porcentaje de hogares pobres en América Latina, al año 1997.

Considero que el tema de la pobreza en el mundo, se puede abordar y analizar de distintos puntos de vista, es un problema complejo, pero se deben unir esfuerzos de: el Estado, sector privado nacional - internacional y organismos internacionales, en pro de la generación, mantenimiento y profundización de las diversas manifestaciones de la pobreza, así como los instrumentos y políticas capaces de reducirlas en cada uno de los países.
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27 July, 2009, por Xurdana Imatz Larrocea
Hace unos días hablaba con una amiga, y me decía que no se sentía estimulada en su trabajo. Me sorprendió, porque realmente, lo que hace es lo que siempre quiso hacer, o por lo menos encaja con su visión. Estudió psicología y psicopedagogía, porque quería intervenir en los centros educativos, cambiar la visión de la educación tradicional, ver a los alumnos como persona en proceso de desarrollo,… Y tras mucho esfuerzo logró su puesto deseado. Seguimos hablando sobre ello, y finalmente concluyó que más que su trabajo, lo que no le estimulaba era el ambiente de su trabajo. En su día a día con los chavales estaba feliz, pero no así con sus compañeros. No todo con el que trabaja entiende la tarea de la misma manera, ni las relaciones de la misma manera, ni se compromete de la misma manera, … y según ella eso le resulta frustrante. El equipo de trabajo no consta solo del equipo de educadores, sino todo agente implicado en el centro.
A raíz de esa conversación me puse a reflexionar y entiendo que en el trabajo no tenemos porqué ser amigos pero si es verdad que es importante sentir que tienes algo en común con la gente que te rodea (no solo en la manera de ver el tema en cuestión, sino como personas), que todo el mundo sabe su papel o tarea en el proyecto común que se lleva (en este caso, el objetivo último es el alumnado) y que cada tarea individual es igual de importante. Siempre encuentras a alguien con quien te llevas mejor, con el que compartes más cosas, ¿pero que pasa cuando no es así, cuándo te sientes fuera de lugar?
Cuanto más reducido es el grupo de trabajo, aumenta la probabilidad de que esto pase, ¿Qué hacer si esto pasa? Centrarnos en lo que hacemos, en la tarea, ya que realmente tal vez es lo que realmente más merezca la pena. Si disfrutamos en esa pequeña parcela ya buscaremos maneras de sentirnos más realizados en las relaciones personales. Creo que el ejemplo de uno puede convertirse en ejemplo para otros. Y la verdad es que es esa la única responsabilidad que podemos asumir. No podemos comprometernos o pretender cambiar a las personas, porque tal vez esas personas no sientan que tienen que cambiar.
Podemos pensar que la persona adulta plena es la que sabe hablar de cualquier cosa (o por lo menos no se opone a ello), que siente curiosidad por las cosas, que se adapta a las personas diferentes a ella, que quiere crecer,… Pero no todo el mundo piensa así, ni la motivación de cada uno es igual.
Debería de haber un mínimo de entendiendo de que por las horas que metemos en el trabajo, la relación con los compañeros es una mini convivencia, y como tal algo deberemos hacer para llevarnos bien.
¿Qué es lo que es estimula en el trabajo?¿Qué es lo que no os haría sentiros estimulados en el trabajo?
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15 July, 2009, por Juan A. Calvo Goldaracena

"De las cavernas a la guerra de las galaxias con el mismo dilema"
CEIG: Grupo de Innovadores en Gestión
¡Qué de cosas estamos aprendiendo en este curso!. O quizás debería decir cuántas "realidades dormidas" empezamos a percibir, tomamos conciencia, clasificamos y nos replanteamos su gestión.
Autoconocimiento, automotivación, empatía, inteligencia emocional, asertividad, rejilla emocional, cuadrantes de la competencia emocional (vaya descubrimiento!). Se nos abre la mente, nos hace pensar y cuestionarnos los porqués de nuestras decisiones, a la vez que se nos ofrecen nuevas herramientas para mejorar nuestra propia gestión y la de las personas y relaciones en nuestras organizaciones.
Vamos demasiado deprisa en el día a día como para darnos cuenta de nuestra ignorancia, o al menos falta de práctica, a la hora de gestionar relaciones y conflictos. Es necesaria una mayor reflexión, concienciación y formación generalizada para poder dar una mejor respuesta a nuestras limitaciones inter e intra-personales.
Estamos condenados a relacionarnos y por ello a entendernos. Nos necesitamos y nos reconocemos en nosotros mismos, como lo decía Iñaki Beti: "gracias a los demás y a nuestro entorno". En la empresa, en la familia, en el patio del cole, en la sociedad gastronómica o en la reunión de vecinos. Es igual el tipo de organización, tamaño, tiempo o lugar. En este caso que nos ocupa y motivo principal del curso, en la empresa.
En mi caso, en la empresa industrial vasca que es de lejos donde más tiempo dedico al día en mi vida pero que me sigue "poniendo" y donde siempre me he sentido automotivado, a pesar de unas cuantas frustraciones…
No creo que importe tanto en qué hemisferio estén y como queramos etiquetar las 5, 7 ó 70 ¡inteligencias pero ya podemos ponernos las pilas como empresas, familias, colegios y sociedad/es varia/s en general y empezar por sensibilizar, formar y practicar, también!, en la inteligencia emocional.
Las organizaciones y las personas supuestamente más "maduras", y sin que sirva de excusa, lo tenemos más crudo en las empresas de siempre, por toda la carga emocional que hay en muchas y largas historias de nuestras organizaciones, las afrentas varias, las expectativas no cumplidas, las frustraciones no compartidas a tiempo, el ego de todos y sobre todo de los que no quieren tomar conciencia.
Ya que estamos haciendo tanto cambio en todo el mundo (incluido el climático), y en nuestras organizaciones, a ver si nos paramos a pensar en la necesidad de reflexionar, sensibilizar y formar en competencia emocional como asignatura pendiente en el proceso de cambio y mejora continua en las empresas y equipos que lideramos. De esa reflexión, del mini "brain storming" que ya se hace de forma más o menos generalizada y formal en la planificación del negocio, en marketing o en los planes departamentales, seguro que saldrán objetivos, tareas concretas, fechas y responsables, como en cualquier proyecto, pero también la necesidad de apoyo, con tiempo y recursos concretos.
Ojalá que en paralelo se vaya extendiendo esta formación en los colegios, como ya han comenzado algunos pioneros, nuestro joven profesor en emociones Jon Berastegi por ejemplo, y que continúen en la formación superior y en las Universidades, como Rogelio Fernández, que está liderando este primer e innovador Curso de "Especialización en Gestión de la Innovación" de la Universidad de Deusto.
Creencias religiosas aparte, y sin importar el tipo de centro educativo pero sin pretender adoctrinar a nadie (qué difícil mantener la objetividad y el equilibrio) se debe enseñar a los locos bajitos en estas otras competencias y habilidades. No sólo en matemáticas y el lenguaje o en música y gimnasia.
Además de profesionales eficaces e innovadores necesitamos urgentemente que se formen personas competentes socialmente en todos los niveles y profesiones, no sólo cuando hablamos de líderes de equipos y empresas. Necesitamos formación, tiempo y recursos para gestionar mejor nuestras emociones. Seremos así cada vez un poco más sabios, más capaces de controlar la agresividad y la violencia que llevamos dentro desde las cavernas, que no fueron otra cosa que nuestras primeras organizaciones en la necesidad de relación humana.
Creo que hay una aceptación generalizada de la necesidad urgente de una educación en "valores" y más en esta sociedad cada vez más compleja, globalizada e hiperconectada, tecnologizada e hipercambiante. Este mundo que conocemos que no es más que otra gran organización (¿?), bien desorganizada!, que pide a gritos no sólo de un cierto control internacional en lo económico-financiero -tan de moda en estos momentos de recesión con debate sobre modelo económico y el intervencionismo-, sino también de unas normas básicas en las relaciones o en la justicia internacional.
Nos hemos globalizado pero no hemos puesto ni los medios ni unas mínimas reglas de juego. Existen vacíos legales y unas mínimas reglas socio-laborales (por no mencionar la palabra moral que puede chocar con lo cultural), que van contra el sentido común. No es por echar balones fuera, pero hablamos de Responsabilidad Empresarial y Código Ético en las empresas y en la mayor organización que nos hemos inventado por no haber no hay ni árbitros, no digamos jueces.
Hasta que no nos desarrollemos plenamente en las habilidades más personales y relacionales no seremos verdaderos "sapiens sapiens", por mucha innovación tecnológica, web 2.0, bio y nanotecnología, y por mucho viaje a las estrellas que hagamos en transbordador espacial. Es igual, habrá guerra de las galaxias y la violencia y el "Lado Oscuro" nos invadirá.
Vaya, ¿a ver si lo que G. Lucas llamaba "La Fuerza" resulta que es la Inteligencia Emocional?.
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24 June, 2009, por Arantza Echaniz Barrondo
"¿Qué fue lo que hizo más para la liberación de la mujer occidental en el siglo XX?", pregunta el artículo, escrito por una mujer. Algunos dicen que la píldora, algunos que el derecho al aborto y algunos que el derecho a trabajar fuera de casa. Otros, sin embargo, osan ir más allá: la lavadora", responde y pasa a narrar la historia de este invento.
Mi primera reacción ante la noticia, aunque he de reconocer que no he visto el artículo original, fue la incredulidad. Además, me resulta muy curioso que un artículo así esté firmado por una mujer. Que aparezca en un medio vinculado con el Vaticano me produce cierta rabia y sonrojo. Yo soy católica y noticias como esta, al igual que ciertos posicionamientos de la jerarquía de la Iglesia, me crispan los nervios. Son ‘carnaza' para los medios de comunicación y dan una imagen de la Iglesia que no representa a todos los que la componemos, y que hace separarse de lo nuclear de la misma.
Superada esta primera reacción el siguiente paso fue reflexionar sobre la pregunta que planteaba el artículo. En mi opinión, lo que más ha hecho por la liberación de la mujer, y podría decir que por la de todo ser humano en todo lugar y momento, es el acceso a la información, al conocimiento, a la educación, a la cultura. Aumentar nuestro conocimiento nos hace alcanzar nuevas cotas de conciencia. Nos permite ser más libres porque nos ayuda a elegir desde el conocimiento de la acción y sus consecuencias, porque nos dota de mayor autonomía (capacidad para tomar decisiones por uno mismo). Nos dota de argumentos para reclamar nuestros legítimos derechos. Nos abre puertas para nuevos conocimientos y descubrimientos.
Naciones Unidas en Objetivos de desarrollo del Milenio. Informe 2008 (p. 5) señala: "El relativo abandono de los derechos de las mujeres y niñas, y el sesgo que de hecho existe, siguen siendo la realidad en todos los países. Como punto de partida indispensable para mejorar la vida de las mujeres en el futuro, los países que no lograron la paridad de género en la enseñanza primaria y secundaria para el año 2005 deberían renovar los esfuerzos para lograrlo cuanto antes". Sin educación no hay desarrollo ni entendimiento entre las personas y pueblos.
"Artículo 26 2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz." Declaración Universal de los Derechos humanos.
¿Y usted qué opina?
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