Las finanzas conductuales o “Behavioral Finance”
12 Mayo, 2008, por Neida Albornoz Arias
En un artículo reciente: "Madrid: influencia del tiempo al invertir en Bolsa, 1994-2005", María Teresa Corzo y Schmitz Benedickt (madrid-influencia-del-tiempo.pdf), presentaron un estudio que relacionan directamente con la teoría de las finanzas conductuales que se conoce como Behavioral Finance.Los autores antes mencionados, plasman el análisis de la rentabilidad diaria del Índice General de la Bolsa de Madrid y su relación con las observaciones meteorológicas clasificadas en tres grupos: el primero corresponde a días con buen tiempo; el grupo dos a días con tiempo nuboso y cielo cubierto pero no completamente; y el grupo tres a días de mal tiempo en los que el cielo está casi o completamente cubierto. El objetivo del razonado era comprobar si existe diferente comportamiento en las rentabilidades dependiendo de la nubosidad o no que existiese.
Una vez que aplicaron los respectivos análisis obtuvieron indicadores estadísticamente relevantes del comportamiento no racional de los inversores o una influencia del tiempo en su estado de ánimo, porque cuanto más soleados han estado los días mejores han sido las rentabilidades. Por ejemplo en verano, los días intermedios han arrojado las peores rentabilidades. Igualmente observaron que en la estación primavera-otoño, donde el clima es suave y soleado, son los preferidos por los compradores ya que muestra las mejores rentabilidades.
Claramente vemos que esta conclusión es contraria a la teoría de la hipótesis de la eficiencia de los mercados, porque al existir esta relación entre el tiempo y las rentabilidades en ciertas épocas del año, esto podría ocasionar rarezas en el mercado, que podrían ser aprovechadas por cualquier inversor activo. Es decir, éste podría invertir en invierno comprando los títulos a un precio menor y luego vender en primavera a un precio mayor y así obtener una ganancia. Sin embargo, quedaría pendiente por analizar los costes de transacción que esto implica, y que éste inversor debe tomar en consideración a fin de determinar si la estrategia realmente es eficiente. Es decir, si la rentabilidad adicional que obtuvo compensa los referidos costes de transacción presentes en la negociación.
Personalmente, he calculado rentabilidades promedios mensuales del S&P500 que representa el mercado estadounidense, del índice general de la Bolsa de Madrid, del índice de precios y cotizaciones de la Bolsa Mexicana de Valores y del índice bursátil de la Bolsa de Caracas de Venezuela, durante el período 2001-2007. Sin realizar aún un análisis estadístico profundo, he observado que en los mercados: estadounidense, español y mexicano se presentan mayores rentabilidades durante los meses enero, mayo, agosto y octubre, lo cual podría concordar con los resultados de Corzo y Schmitz.
Sin embargo, para el caso del mercado venezolano el comportamiento de las rentabilidades es distinto, ya que las mejores rentabilidades se obtuvieron en febrero y diciembre. En este caso, debemos tomar en consideración que el mercado venezolano es emergente, es el más pequeño de los cuatro y el menos "internacionalizado". Además, es un país con clima tropical ubicado sobre el "Ecuador".
Si la hipótesis de la eficiencia de los mercados supone que la eficiencia y racionalidad de los movimientos en los precios de las acciones vienen determinados por noticias fundamentales referentes a la empresa, el clima local no debería afectar a la evolución de la bolsa. Aquí me surge la siguiente pregunta: ¿Realmente la teoría de las finanzas conductuales constituye una "anomalía" del mercado, que invalida la hipótesis de los mercados eficientes?
¿Cómo podría explicarse este "sesgo psicológico" en los mercados bursátiles donde únicamente existen dos estados del tiempo, uno de sequía y otro lluvioso, por ejemplo países con climas tropicales?



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