La “derivada” de una empresa emocionalmente inteligente

9 Mayo, 2008, por ROGELIO FERNÁNDEZ ORTEA
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En los últimos meses, he estado leyendo y trabajando un par de libros referidos al mundo emocional. El primero de ellos fue el libro de Seligman, "La auténtica felicidad", y el segundo "En busca de Spinoza" de Antonio Damasio, ambos, tengo que decir, imprescindibles para entendernos un poco más y de paso entender un poco mejor la Inteligencia Emocional (IE).

Los dos escritos, siendo de diferentes ramas de la ciencia como pueden ser la Psicología y la Neurobiología, acaban con una glosa a la parte espiritual de los seres humamos, espiritualidad que es lo que nos hace indiscutiblemente humanos. Uno de ellos, el libro de Seligman, lo hace desde el punto de vista filosófico, atendiendo a los postulados de Aristóteles sobre la buena vida y adentrándose incluso en el terreno de la Teología para presentar su punto de vista sobre la idea de Dios y cómo ésta se imbrica en la felicidad del ser humano.

Por su lado, Damasio hace lo mismo. En su libro aborda la explicación de las emociones y de los sentimientos humanos acompañándose en todo momento por uno de los principales filósofos de la historia: Spinoza. Este autor, que en otros libros ha buscado la "complicidad" de otros grandes pensadores, como en su trabajo más conocido El error de Descartes, también hace una acotación del pensamiento trascendente y espiritual al final su tratado de neurobiología.

A estos dos ejemplos, le quiero unir una frase que oí en las última semanas y que me dio que pensar. Esta frase, que tengo que confesar no me acuerdo ni dónde ni de quién la escuché, se refería a que en la actualidad, las consultas de los psicólogos están más llenas de personas que tienen problemas de "sentido" en la vida, que problemas que se consideren una patología, en otras palabras, que tienen problemas filosóficos en lugar de psicológicos.

Con todo esto, mi reflexión es que dentro del mundo de la empresa, que no deja de ser un ámbito humano, creado por y para las personas, debemos tener en cuenta aquellos parámetros que dan sentido a nuestras vidas para que, de esa forma, consigamos que los seres humanos que trabajan en ellas puedan encontrar el sentido en el trabajo que realizan. Un sentido que tendrá que estar orientado a ayudarle a entender cuál es su papel dentro de la organización, y dentro de la cadena de valor de dicha organización, pero también orientado a que las personas entiendan y den sentido al trabajo, o a dicho trabajo, en su ámbito vital… algo que parece muy sencillo pero que, como comentaban mis amigos, su ausencia llena las consultas de los especialistas en la psique humana, reduce la productividad de nuestras empresas y, en definitiva, contribuye la insatisfacción personal y social.

Sin embargo, me surgen algunas dudas… ¿Creen ustedes que la empresa es un ámbito social adecuado para desarrollar el sentido de la vida? y ¿Consideran que la Filosofía tiene cabida en las organizaciones empresariales?…

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Marketing, imagen y emociones…

28 Abril, 2008, por Ainara Atutxa Zalduegi
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 A tan solo dos meses de haber adoptado una decisión importante para mi en el ámbito profesional y empresarial, me encuentro en la sorpresa de un descubrimiento que he realizado recientemente.Tras 9 años dedicada por cuenta ajena a la consultoría de gestión de personas, hace tan solo unos meses decidí iniciar una nueva andadura, esta vez por cuenta propia y en un ámbito técnico diferente: el del marketing, la publicidad y la organización de eventos.

Como cualquier otra oveja que en un momento dado se haya separado de su rebaño me encontré también con preguntas como: "¿cómo así?", aseveraciones de personas que frente a su bola mágica afirman "te estás equivocando"… y hasta los que quizás pensándolo así o no me "espetaban" un "¡qué animada!" o "yo no me atrevería"…

La cuestión es que tratándose de una decisión personal, nadie mejor que uno sabe lo que ha de hacer, pero ciertamente he de reconocer que hasta yo misma y en lo que al ámbito técnico se refiere, me preguntaba en ocasiones cómo del mundo de los Recursos Humanos había ido a parar al del Marketing, la Publicidad y la Organización de eventos.

En un primer momento consideraba que si bien en lo técnico ambos mundos pudieran no asemejarse mucho, las labores de gestión que había venido desarrollando, si podían resultar aplicables a la experiencia a la que me encaminaba en esta nueva andadura.

No obstante… recientemente he encontrado más respuestas, que me llevan a hallar más semejanzas… incluso en el ámbito técnico de ambos mundos, en un principio diferenciados y es que… :

  • ¿cuál es el objetivo de una buena campaña de marketing? ¿qué se pretende mediante la publicidad? ¿qué pretende una empresa cuando celebra un evento de presentación de un producto, cuando inaugura algo,…?
  • Y me respondía a mí misma: IMPACTAR, ya sea en los clientes, en los potenciales, o en la sociedad… "vendiéndose" como portadora de unas características (en sus productos o en sus valores) que le hagan merecedora de las simpatías del público final.
  • Y ¿cómo puede una empresa impactar en aquel cuya simpatía pretende ganarse? ¿cómo nos impacta alguien, algo? ¿Qué es impactar sino emocionar?

En definitiva, una buena campaña de marketing, una buena publicidad (incluso en sus orígenes, cuando la publicidad únicamente se centraba en los beneficios del producto y más aún a día de hoy, centrada más en las sensaciones y los valores o la necesidad que el público busca cubrir en el producto o de la propia empresa) es aquella que logra un impacto emocional positivo en su público objetivo.

Ya sea este el cliente, la sociedad e incluso sus propios empleados, profesionales, accionistas… ya que también ante ellos la empresa se publicita y se forja una imagen determinada….

De la misma manera que cualquier política de RRHH no pretende otra cosa sino impactar emocionalmente en los profesionales de una empresa para que mediante ello, estos pongan en juego al máximo sus actitudes+aptitudes+habilidades; en beneficio de su cometido en la empresa.

Y en esas disquisiciones… llego a la conclusión…

… de que aquello que en su momento motivó mi preferencia por la consultoría de personas, fueron LAS PERSONAS

… de que en ese camino cada vez quise acercarme más a lo más innato de las personas: SUS EMOCIONES,

… y de que en esta nueva andadura… sigo en contacto muy estrechamente con las EMOCIONES

… desde el punto de vista en esta ocasión, no de cómo afectan estas a nuestro trabajo y de cómo gestionarlas desde un departamento de RRHH, sino desde el punto de vista de cómo afectan a los clientes, los usuarios, los profesionales y el público en general, para construirse una idea de la imagen de una empresa y tomar o no tomar en función de ello una decisión positiva hacia la empresa: ya sea una decisión de compra, una alianza, etc…

Las emociones… siempre conmigo… siempre con todos-as…

…Y usted, ¿qué opina al respecto?

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Apuntando a la mejora en la gestión de la empresa: Formación en inteligencia emocional

25 Abril, 2008, por José Antonio González Suárez
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 La Inteligencia Emocional es la nueva ciencia del comportamiento humano, la nueva forma de entender la Inteligencia en el siglo XXI. Está emergiendo con muchísima fuerza e igual que ha ocurrido siempre, hay profesionales que se han preparado y se están preparando de manera adecuada para transmitir sus conocimientos y ayudar a desarrollar en las personas sus habilidades emocionales. Pero siempre hay "oportunistas" sin escrúpulos que con muy poca formación y por el hecho de haber leído un libro y por estar de moda se dedican a dar formación y consiguen, en poco tiempo, desprestigiar toda una teoría que merece el respeto y la atención de la comunidad científica.Hace algunos meses la periodista Isabel Gemio realizó una entrevista al escritor y profesor universitario José Luís Sampedro. La periodista, entre otras cosas le preguntó haber si sabría decirle, después de tantos años de haber dejado de dar clases en la Universidad, cuales son las claves del éxito de un buen profesor. José Luís San Pedro como reflejo de una vida pletórica de sabiduría le contestó: "Lo tengo cada día más claro aunque ya no imparto clases, las claves son dos: la primera, amar a los alumnos, y la segunda, provocar a las alumnos".

La periodista le insistió: "¿Es que un profesor se tiene que enamorar de sus alumnos?" y José Luís, desde la serenidad que da la experiencia bien integrada le contestó: "No, no necesita enamorarse, pero si quererlos, porque el profesor que ama a sus alumnos está dispuesto a darles lo mejor de sí mismos y eso se nota desde el primer día y además de aprender conocimientos, sienten la clase, la viven, la disfrutan, la saborean".

¿Y que tienen que hacer los profesores para provocar a los alumnos? José Luís con absoluta certeza dice: "Yo, cuando tenía poca experiencia, mi objetivo era exigir que mis alumnos supieran y aprendieran exclusivamente lo que yo les transmitía, y de acuerdo a estos criterios les juzgaba, les examinaba. Después aprendí que lo importante no era eso, que lo fundamental era provocarles, hacerles pensar, reflexionar, lograr que tuvieran criterios propios, que dieran lo mejor de sí mismos y que hasta cuestionaran los conocimientos que yo les transmitía. Todo esto tiene mucho que ver con la Formación en Inteligencia Emocional".
Estamos en un momento histórico donde la Inteligencia Emocional ya no es una mera teoría lejana que se limita a la lectura de un libro, sino que actualmente se conocen estrategias y herramientas útiles y prácticas de aplicación tanto a nivel personal como empresarial. Una organización puede sacar gran provecho de estas herramientas, pero para ello es importante que cuidemos el método y la forma de desarrollarla.

Por tanto es importante a la hora de impartir programas de Inteligencia Emocional tener en cuenta los siguientes criterios:

  • PRIMERO: No es suficiente que la persona que imparte esté bien formada, sino que a su vez debe se una persona emocionalmente inteligente, es decir, que transmita emociones, que provoque situaciones e invite a las personas a la acción, a la aplicación inmediata.
  • SEGUNDO: El aprendizaje tiene que ser multi-sensorial, activo, dinámico, comprometido, que desafíe a la rutina, generando vivencias y compromisos personales.
  • TERCERO: Su aplicación debe de ser inmediata, con resultados tangibles y que ello provoque un auténtico proceso de "automotivación". La Inteligencia Emocional tiene tal fuerza en las personas, que si somos capaces de manejarla produce el fenómeno del auto-desarrollo y/o la auto-transformación continua. Se produce un cambio irreversible e ilusionante en las personas y en su entorno.
  • CUARTO: La formación en Inteligencia Emocional, no puede ser intensiva sino intermitente, ya que trabajamos desarrollo de habilidades, aprendizaje de estrategias destinadas a que las personas las apliquen, las conviertan en resultados en una acción eficaz. Para ello hay que acompañar a los alumnos en su proceso de cambio y de transformación.

En este momento cabe preguntarnos lo que un experto en Inteligencia Emocional desea y se propone conseguir. En primer lugar, ayudar a las personas a producir en su interior cambios de actitudes, de paradigmas, de su forma de sentir y comportarse. En segundo lugar, se genera una nueva cultura, un nuevo lenguaje en la comunicación y las relaciones interpersonales. Se afrontan los conflictos de otras perspectivas.

Una organización Emocionalmente Inteligente, necesariamente es una organización responsable, próspera y con un futuro lleno de esperanza.

…Y a usted, ¿qué le parece?

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Inteligencia emocional para Organizaciones

10 Abril, 2008, por ROGELIO FERNÁNDEZ ORTEA
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 Hoy quiero comentar sobre una nueva web que ha puesto en marcha Consorcio de Inteligencia Emocional (CiE) a través del Clúster del Conocimiento / Innovasque.

La web, centrada en la Inteligencia Emocional en la organizaciones, está diseñada para permitir la interacción con los visitantes y tiene partes bien diferenciadas. En la parte central se destacan las principales asociaciones colaboradoras del Consorcio así como las organizaciones que pertenecen a él, compuestas principalmente por consultoras de la Comunidad Autónoma País Vasco, y que desarrollan la Inteligencia Emocional en las organizaciones. En esta misma parte central, destacan los apartados explicativos de lo que es el Consorcio, en los que se incluyen su misión, visión y valores y la forma de adhesión al organismo y a sus plataformas de colaboración; los participantes del Consorcio; las diferentes líneas de trabajo que realiza, como pueden ser la sensibilización, la internacionalización, la transferencia e intercambio de conocimiento y la metodología y herramientas de medición, y, por último, la parte dedicada a los proyectos que se están realizando.

En la parte derecha de la página nos encontramos con un apartado orientado a la transferencia de conocimiento, en el que podemos encontrar diferentes opiniones y reflexiones; un apartado destinado a documentos y presentaciones en el que podemos encontrar PowerPoint de Abel Cortese, de David Caruso y Annie Mckee entre otros muchos autores importantes autores; otro apartado destinado a lecturas compartidas; estudios e investigaciones, y publicaciones del Consorcio así como el acceso al bolg de inteligencia emocional.

El lado derecho de la web se destina a la Inteligencia Emocional en las organizaciones. En él quiero destacar el apartado orientado a informar sobre la oferta formativa que realiza el CiE; la oferta de las diferentes consultoras miembros el Consorcio; las diferentes herramientas y metodologías con las que cuenta, y dos apartado muy interesantes: uno de ellos destinado a la posibilidad de realizar consultas en red y el otro dedicado a la posibilidad de solicitar una demanda de servicio a los miembros del CiE.

En la parte inferior, podemos obtener diferentes definiciones del constructo Inteligencia Emocional, bibliografía, links de interés y un apartado destinado a expertos en materia emocional.

Para ir concluyendo esta presentación, quiero destacar la posibilidad de poder tener acceso a un newsletter que edita el CiE y que aporta las novedades que se van produciendo en el entorno de la Inteligencia Emocional en las organizaciones.

Como ven, una web muy interesante e innovadora ya que se orienta a la empresa centrándose en algo muy humano: las emociones. Pero para poner punto y final a este post me gustaría realizar dos consideraciones. Una de ellas es hablar del esfuerzo que está realizando el CiE y el Clúster del Conocimiento para poner en la red una herramienta de estas características pionera en el territorio. La otra consideración se refiere a usted…

¿Cuál es su opinión sobre esta página web?

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El cambio emocionalmente inteligente en la empresa

12 Marzo, 2008, por ROGELIO FERNÁNDEZ ORTEA
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Muchas veces nos preguntamos que tienen que ver las emociones en la empresa, o qué fundamento tiene la Inteligencia Emocional (IE) dentro de la gestión de las organizaciones. En mi opinión, tienen mucho que ver ya que las personas se configuran como pieza fundamental de la competitividad en nuestra sociedad, y las emociones constituyen a la persona tanto como su parte racional, y ambas son necesarias en una persona bien integrada.Sin embargo, este razonamiento puede parecer demasiado general, poco concreto, y para dar otro ejemplo de la importancia de la IE en la empresa quiero hacer referencia a uno de los procesos que más incidencia tienen en el futuro de nuestra organizaciones y en nuestras vidas: el Cambio.

Mucho se ha escrito sobre este asunto y mucho más se ha invertido en él, tanto de las instituciones públicas como desde el ámbito privado, para que las personas sean capaces de abrazar el cambio en sus organizaciones. Cambio que por otro lado se hace indispensable en entornos caóticos y poco estables como los que vivimos en el que la flexibilidad se hace indispensable no sólo para los trabajadores sino también para la propias organizaciones. Pero hay algo detrás de este proceso que es capaz de impedir sus desarrollo, una emoción: el miedo.

El miedo a lo desconocido; el miedo a la pérdida de un estatus laboral conseguido durando mucho tiempo; el miedo a perder lo poco que se tiene; miedo a perder la comodidad; miedo a perder el poder; miedo al fracaso; miedo al ridículo; miedo a tomar la iniciativa; miedo a no encontrar el camino; miedo a perdernos en él; miedo a no poder volver… Miedos todos estos que paralizan el proceso, que paralizan el cambio, que nos paralizan como personas y que hace que sigamos haciendo lo mismo, incluso sabiendo que si seguimos haciéndolo tendremos más de lo mismo… la inmovilidad y con ella el fracaso, la no mejora, la extinción de la empresa.

¿Pero es siempre esta emoción una cortapisa para el cambio? No lo creo. Existe un miedo movilizador, no paralizante, que es la emoción que nos puede impulsar a los procesos de cambio organizativo. Un temor que nos prevee de lo que nos puede ocurrir de no cambiar; temor a perder nuestra posición competitiva y que hace que iniciemos el proceso de cambio. Un miedo adaptativo y que ha valido a la especie para poder sobrevivir a lo largo de toda la historia de la humanidad y que la empresa tiene que saber gestionar para aprovecharlo para su propia supervivencia, para su crecimiento y competitividad…. La diferencia entre ambos… la gestión de las emociones: la Inteligencia Emocional.
A mi entender, el saber percibir y comprender y gestionar nuestra emociones, bien sean personales como organizativas, puede ser la diferencia entre la supervivencia y la extinción, entre el cambio y el inmovilismo, entre la permanencia y la innovación. Debemos saber gestionar inteligentemente las emociones para que su fuerza sea capaz de movilizarnos y, con rostros, a la organización hacia nuevos espacios de competitividad organizacional y de mayor felicidad personal. Espacios, en definitiva, para el cambio.

Para concluir esta reflexión sobre las emociones y el cambio en la empresa, me gustaría plantearles dos preguntas…

¿Qué harían si no tuvieran miedo? y ¿Qué cambiarían en sus vidas y en su trabajo?

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Cómo se dicen las cosas y cómo se transmiten las emociones: Entornos laborales y empresariales

7 Marzo, 2008, por Francisco Javier Bárez Cambronero
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 Las personas como seres sociales, y ¿sociables? que somos, constituimos en nuestras interacciones y relaciones sociales un continuo e indisoluble entramado de flujos de conocimiento, habilidades y ……emociones. Todo ésto lo hacemos a través de la comunicación (verbal y no verbal). Es importante resaltar que las dimensiones del ser humano son: Lingüístico, Emocional, Corporal y Trascendental; y siendo seres lingüísticos y sociales, el lenguaje se convierte en un fenómeno social. Es la forma más evidente de relacionarnos entre personas.

Las relaciones interpersonales se desarrollan mediante la conversación, y el tipo de conversación que se establece entre dos o más personas nos permite conocer qué tipo de relación mantienen esas personas.

Por tanto, si colocamos esta conversación en un contexto laboral, podemos saber si la relación es de compañeros, de jefe a subordinados y del tipo de liderazgo existe. Cobrando una especial y fundamental importancia de "cómo se dicen las cosas", cómo se expresan y transmiten las emociones. Sabemos que las emociones se contagian, por lo que según qué actitud adoptemos a la hora de comunicarnos podremos crear un buen o mal ambiente de trabajo. Por ejemplo: Si adoptamos una comunicación ecológica (Adolfo Blanco) y el estímulo emocional es positivo crearemos un entorno agradable y de cooperación. Si por el contrario es una comunicación tóxica habremos contaminado el ambiente con un estímulo emocional negativo que se dirigirá hacia…la frustración, ira, resentimiento, resignación, insatisfacción, ineficacia que se verá reflejada en el cumplimento de los objetivos de las organizaciones.

Hago esta reflexión desde el convencimiento de que "cuidar las formas es importante", y también de que las emociones juegan un papel fundamental como "facilitadoras" de nuestras vidas, y por tanto, identificarlas, regularlas y expresarlas de forma Emocionalmente Inteligente dejando fluir una buena comunicación evita situaciones estresantes que nos alejen de la felicidad y la cordialidad de un ambiente laboran (Trabajo disciplinado en equipo).

Las personas muchas veces reaccionamos de forma diferente a la esperada, frases equivocadas, originan emociones y respuestas negativas inesperadas que no hacen otra cosa que elevar el grado de agresividad y conflicto. Además de generar tristeza y miedo. La mezcla de emociones muchas veces tiñe de negro el presente y de tinieblas el futuro. Entonces: ¿Porqué fluyen las emociones?, ¿Porqué el ser humano le cuesta fluir emocionalmente en momentos de alto estrés para escuchar y comprender a sus semejantes?.

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