Misión y visión de la empresa vs. alma y espíritu

24 February, 2010, por Rogelio Fernández Ortea
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 Siempre que leo un libro intento buscar su relación con el mundo empresarial y con la Inteligencia Emocional (IE) ya que esos son los temas que me ocupan profesionalmente y también por vocación, aunque tengo que confesar que mi vocación realmente es  "la persona". También me interesa mucho ir vislumbrando cuál es la relación entre las organizaciones y los aspectos emocionales de personas y colectivos. En este caso, Un trabajo con alma, de Thomas Moore, me ha dado que pensar.Cuando a veces hablo de la Misión y Visión de la empresa, tanto como docente como consultor, siempre tengo la sensación de que, en la profundidad de las palabras con las que se intentan definir estas dos ideas, siempre se pasa por alto lo más importante, la parte emocional donde radica  realmente su fuerza y su valor. Lo que tienen que conseguir esas ideas o idearios es movilizar a las personas, crear una identificación con ellas que incremente la implicación de las personas que componen la organización, tanto interna como externamente. Ese es el motivo por el que se recomiende encarecidamente que en su formulación intervengan todos los grupos de interés y cuantas más personas de la organización mejor: no es para pulir la parte más intelectual de la formulación para lo que se les requiere, sino para conseguir la alineación con la Misión y Visión sintiéndolas propias… e insisto en lo de "sintiéndolas".

La Misión es la razón de ser de la empresa, su alma. Según Moore, el Alma es lo que te permite ser algo único, diferente, lo que te permite conectarte con el entorno, amar lo que eres, definir tu propio camino. El alma es pasado, es historia, es conocimiento, es autoconocimiento. El alma te permite conocerte y aceptarte. Pero también es creativa y vital y permite una "vida consciente, responsable y comprometida" (Moore, 2008: 145). Te permite tener los pies en el suelo ya que conoces el motivo de tu existencia, el sentido de tu vida, tu razón de ser.

El Espíritu es el futuro deseado.  Como dice Moore (2008: 62 y 63) "El espíritu pertenece a la parte superior de la existencia e incluye la visión que tienes del mundo, los valores éticos […].  Es crecimiento, aventura, experimentación, progreso y descubrimiento."  El espíritu tiene una parte de trascendencia de "querer ser" y también  de esperanza, de deseo y de ilusión por conseguirlo. Aunque puede estar fundamentado en lo intelectual es puramente emocional.  Tan emocionante como debería ser la Visión de la empresa como para que oriente el esfuerzo de toda la organización para conseguirla, para conseguir su futuro deseado.

Alma y Espíritu deben ir juntos, como juntos debe ir Misión y Visión y en cada caso ambos deben estar vivos ya que si no una parte sufriría las carencias de la otra. Una persona, una organización que no tenga bien asumido su papel en la vida, que no esté reconciliada con su pasado porque no haya aprendido de él, que no se identifique como única, es muy difícil que se oriente bien al futuro ya que sin saber quién eres difícilmente sabrás quien quieres ser. Por otro lado, si tiene un autoconocimiento muy desarrollado y no tiene espíritu, visión de futuro, no tendrá la fuerza suficiente como para seguir aprendiendo mediante la acción: es como si tuvieses un buen barco a vela pero no hubiese viento.

Misión y Visión en las organizaciones y Alma y Espíritu en las personas¿no serán lo mismo? ¿No podemos hablar de una organización con alma y con espíritu? Yo creo que sí y sobre todo si estas palabras ponen de manifiesto la necesidad de dotar a la Misión y Visión de empresa toda la fuerza emocional que necesitan. Emocionalidad que va a dar sentido no solo a la organización sino al trabajo de las personas que trabajan en ella. Una emocionalidad que va a permitir el reconocimiento del pasado, la vivencia activa del presente y el impulso necesario para conseguir el futuro que se desea.

La Inteligencia Emocional no solo es percibir y regular emociones sino que debemos contemplar todas las implicaciones que las emociones y los sentimientos tienen para la vida, en este caso para la vida de las organizaciones. "La sensación de pertenecer a una empresa, de estar conectado con ella, de reconocer su historia y participar en su proyecto que la anima […] son esenciales para realizar una buena y gratificante labor" Eso es lo que dice Thomas Moore (2008: 69)… pero ¿están de acuerdo ustedes?

¿Creen que una empresa puede tener alma y espíritu?

  • Bibliografía: MOORE, Thomas  (2008). Un trabajo con alma. Barcelona: Urano.

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Crisis y catarsis

11 January, 2010, por Arantza Echaniz Barrondo

 http://www.hombre.centrodeayudaespiritual.com.ve/?p=38

A ti, Crisis, Por todo lo que das. Por todo lo que eres. Por la Transformación que brindas: Una Revolución y una Evolución,  En el Amor y en la Consciencia. Por la Oportunidad que siempre ofreces. Por la Belleza y la Vida que nacen de ti. Por todo, Gracias. A todo, Sí. Rovira, Alex (2009): La Buena Crisis. Reinventarse uno mismo: la revolución de la conciencia. Madrid: Aguilar, p.7

Acabo de leer el libro de Alex Rovira, La Buena Crisis cuya tesis fundamental "es que cualquier golpe de la existencia, cuando quedamos atravesados por el dolor, por el duelo, cuando digerimos la pérdida, aceptamos la dualidad de la vida desde la raíz y asumimos que el sufrimiento es inherente a la transformación, todo dibuja una dimensión distinta, todo cobra un sentido. Toda situación crítica te abre las puertas de la transformación a través de la fragilidad, la humildad, el sentido común, el cuestionamiento, la rebeldía necesaria y, por supuesto, la empatía. Porque al tiempo que cambiamos surge el sentido que da un nuevo giro al cambio" (p.56).

La crisis sirve de catarsis (purificación, liberación o transformación interior suscitados por una experiencia vital profunda, 3ª acepción, RAE), sirve para deshacernos del lastre que no nos permite avanzar, nos ayuda a desaprender aquello que ya no nos resulta útil.

Voy a hacer una lectura muy personal de Las diez claves de la "r-evolución" con las que Alex Rovira resume y termina su libro (pp. 191-193):

  1. Crisis es vida. La muerte es inherente a la vida. Son las dos caras de una misma moneda. En la vida hay que reír y llorar, caerse y levantarse, avanzar y retroceder… En cada crisis morimos en parte para nacer o renacer (véase la metamorfosis que sufre la mariposa). Sin crisis no hay vida. Prefiero una vida con altibajos, con dolor y alegrías, con crisis y catarsis que una existencia tranquila pero sin intensidad.
  2. Relativiza. Cuando estamos en pleno duelo no siempre vemos la luz al final de túnel. Hay pérdidas de las que creemos que no vamos a ser capaces de recuperarnos. A veces el dolor es tan intenso que nos paraliza y nos obceca. Pero no hay que perder ni la esperanza ni la ilusión, lo que hoy nos parece terrible igual mañana lo vemos como una gran oportunidad que nos dio la vida para crecer y aprender.
  3. Entrégate al cambio y transfórmate. "El cambio viene de fuera hacia dentro, la transformación de dentro hacia fuera" (p.192). "Tampoco habrá verdadera transformación  si no existe la voluntad de sobreponernos a éste, de darle un sentido, de elaborarlo para crecer espiritualmente. Por eso cambio y transformación difieren en significado: no es suficiente que cambiemos si no nos dirigimos hacia otro estadio" (p.56). El cambio es inevitable, hay que aprovecharlo para crecer, y no permitir que te deje anclado a lo que fue y ya no será. Pero hay que tener presente que el proceso no será necesariamente fácil ni placentero. Una actitud clave es la responsabilidad que te obliga a abandonar los papeles de espectador o víctima y asumir el de actor principal.
  4. Progresa con la crisis: cuestiona y cuestiónate por el bien común. Hay que superar el miedo y la resignación y desarrollar un espíritu crítico que ayude a transitar del yo al nosotros. Debemos trabajar las actitudes de gratitud y humildad para así crecer en consciencia personal y global. Dar y luego recibir.
  5. Crea y piensa de manera diferente. Un golpe, un contratiempo, un episodio doloroso pueden ser una fuente para desplegar la creatividad que todos tenemos y que a menudo está dormida o acomodada.
  6. Si quieres superar la crisis, supérate a ti mismo en cada instante. El esfuerzo es un valor fundamental para superarnos y crecer en todos los aspectos de nuestra vida. Y el esfuerzo debemos aislarlo del mal humor que nos hace malgastar mucha energía y nos llena de negatividad.
  7. Cultiva el optimismo y la confianza basada en la realidad. El realismo no está reñido con el optimismo y la confianza. Y son éstos últimos los que nos dan la fuerza para avanzar. Hay un lema que me encanta y me motiva: "Possunt quia posse videntur" (Virgilio, "Pueden porque creen que pueden").
  8. Coopera y sé íntegro. La integridad es la coherencia entre lo que se piensa, se dice y se hace. Las crisis deben hacernos mirar hacia dentro y ponernos en contacto con nuestra propia esencia.
  9. Encuentra un sentido a tu dolor. Cada uno debe encontrar el sentido que le ayude a salir reforzado de la crisis; nadie puede encontrar dicho sentido por nosotros. Es un camino que debemos transitar por nosotros mismos, aunque tengamos cerca de personas que nos acompañen. "La transformación viene de una voluntad y de una convicción, de buscar y encontrar un sentido, un porqué" (p.76).
  10. Ama y haz. "El amor es la medicina, es la clave del sentido que hacer emerger la crisis, es la piedra filosofal de la alquimia interior, la que transforma nuestros miedos-plomo en nuestra realización-oro. Gracias al amor la transformación es completa" (p.58). Y el amor nos debe mover a la acción, a la autotransformación y la transformación de lo que nos rodea.

"Vivir las experiencias que nos ofrece la vida es obligatorio, sufrirlas o gozarlas es opcional" Matthieu Ricard, asesor del Dalai Lama, declarado el hombre más feliz del planeta.

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En cualquier latitud del planeta…Feliz Navidad…

24 December, 2009, por Emilio Urbina Mendoza
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Quedan pocos días para que expiré 2009 -por cuarta vez consecutiva- quien gobierna en las alturas nos ha permitido enviarles nuestro tradicional mensaje.  El año que poco a poco languidece, más allá de su falta de tacto en lo social, nos descubrió el rostro de la esperanza justo cuando la noche de los tiempos acicalaba las bases de la identidad natural.  Oculto tras una segunda cosecha de cansancio, entreguismos inaceptables, prudencias estériles que suicidan al espíritu, extremos verbales y atenuaciones trashumantes; la esperanza surgió en la imprevisión, curiosamente en los accidentes de la comunidad.  Por primera vez en una década, que ya termina con la llegada de 2010, el fantasma de la carencia aparece en los cuadros cotidianos de una sociedad anestesiada por el consumismo exacerbado.

Ya hizo velas para el océano del recuerdo nuestro 2009, dejando una poderosa estela indeleble de lecciones.  La navegación fue inclemente.  Las condiciones del viaje agotaron prematuramente las provisiones de valentía, justo cuando una marejada de primitivismo arreció su furia sobre el delicado casco de la urbe.  La navegación, plagada de monzones viciosos, obligó a guarecernos de las salpicaduras de las terribles aguas de la indolencia con aquellos que vieron esfumarse en un instante el trabajo de años, la envidia o la superficialidad.  Pero, a pesar del temple marchitante de una secta que no ha aprendido el buen arte del gobierno (fosilizada en la enmienda de 2009), a pesar de las sensaciones amargas y las desilusiones, logramos atracar en puertos más favorables con la experiencia invaluable y la interioridad; esta vez, no sólo uno, sino varios a lo largo de la geografía costera.

Prestos ahora para continuar el reto de navegar el 2010, a la voz de "tolle moras, semper nocuit diferre partáis", de pronóstico tedioso por muchos y sin la ingenuidad mórbida; es ahora más importante hacernos a la mar pues no es tiempo de quedarnos en tierra como marineros cansados.  Nadie de espíritu libre y trascendente, ambicioso de la excelencia, puede contentarse con los placeres temporales del puerto, su alacena exhuberante y la taberna.  Otros nortes conspiran para seguir adelante en ese infinito océano del corazón humano.  Hay que continuar luchando, amando y esperando.  Cada navidad y año nuevo que la humanidad celebra, es una oportunidad incalculable para dispersar la noche y los sueños de olvido. 

Para este próximo año 2010, campanada que inicia la segunda década del siglo XXI, elevamos nuestros mejores votos para que desde la Divina Providencia las bendiciones nos colmen a todos y reconforten el ánimo.  Que todos los proyectos -viejos y nacientes- logren superar la fase de embrionaria, las inclemencias de los contratiempos, las modas del momento y la siempre asechante fantasía de la improvisación o el <<mañana veremos>>.  Y desde lo alto, el Creador sabrá ayudarnos con los buenos alisios de la voluntad, un brillante sol de la fe y un horizonte de hermosísimos crepúsculos del porvenir.

Feliz Navidad y próspero año nuevo 2010.

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Cuánto puede llegar a costar tomar una decisión

14 December, 2009, por Xurdana Imatz Larrocea
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 A veces estamos metidos en el día a día, en el malestar cotidiano, en la crítica por crítica,… y no actuamos. Esa actuación conlleva irremediablemente  tomar una decisión, y esa toma de decisión  puede parecer sencilla desde la razón, podemos  intuir qué deberíamos hacer, pero  hay  "algo" que impide tomarla o asumirla. ¿Qué es ese algo? Inseguridades, miedos, no querer defraudar a terceros, creer hacer lo correcto, creer que no hay nada que hacer…. Es decir, una serie de pensamientos y emociones  que dificultan la acción, la búsqueda de la solución o el sentirnos mejor con lo que hacemos.Esta situación puede darse en distintos ámbitos (trabajo, familia,….), pero la sensación, el malestar,… es igual, independientemente  del ámbito. Lo comentamos con amigos y familiares, lo meditamos, y hay un momento en el que nos preguntamos ¿para qué seguir así? O mejor aún ¿Qué nos hace estar atados a algo que tal vez no queremos?

Y es ante esta pregunta cuando sucede algo, de pronto  asumimos que tenemos algo que ver con el problema, que somos responsables de alargar un malestar manteniéndonos en esa situación, que culpamos a terceros por hacernos sentir así, pero no hacemos nada por evitar vivirlo nosotros,…

Es un momento crítico, porque hasta ese momento la responsabilidad, o la razón de nuestro malestar,  lo situábamos en el otro, pero a partir de ahí la pelota está en nuestro tejado.  ¿Qué hacemos con la pelota?

Dejamos de pensar "qué deberían hacer los demás para que todo vaya mejor" y empezamos a pensar "qué puedo yo hacer para que todo vaya mejor conmigo mismo". Las respuestas pueden ser muy variadas:

  • tomarme las cosas de otra manera
  • comunicar mis sugerencias
  • salir de allí ( a veces es la solución cuando ves que ya has intentado de todo y la cosa no cambia, tu confianza se ha perdido, no tienes esperanza ni un motivo para seguir intentándolo)

Recientemente he vivido una situación así. Han sido momentos  muy duros, de dudas, de replantearme cosas,… pero he de decir que desde que  he decidido tomar las riendas de MI VIDA y he  empezado a ACTUAR en consecuencia, me siento mucho mejor. No sé lo que pasará, ni dónde no cómo terminaré,… pero sé que he tomado la decisión adecuado. Mi cuerpo y mi mente me lo dicen:  funcionan mejor, ya no están bloqueados, tengo ilusión, esperanza, deseos de hacer cosas, de cambiar.

Espero que estas reflexiones personales os hagan pensar y os ayuden a dirigir vuestra atención "¿qué quiero yo?", y no tanto a ¿cómo debería de ser?

¡Mucho ánimo y ser valientes!

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¿Inversión en I+D+i? y el terrorismo emocional

7 December, 2009, por José Antonio González Suárez
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Es evidente el gran poder que tienen las emociones y de su alto grado de contagio emocional. Me atrevo a decir que el grado de contagio emocional es aún mayor que la tan temida "Gripe A" y que el porcentaje de muerte emocional es bastante más elevado.

Las emociones, cuando se gestionan bien generan bienestar, favorecen la convivencia y la cooperación. Cuando se gestionan mal generan malestar, enfermedad, conflictos e inoperancia.

Entiendo por "Terrorismo Emocional" a las emociones que se utilizan para matar la dignidad humana, la inteligencia, la convivencia y la cooperación.

Para poner un ejemplo, he visto algún programa de televisión donde el terrorismo emocional se está utilizando y da como resultado altos niveles de audiencia:

  • Se utiliza el humor, no para reírse con la gente, sino para reírse de la gente.
  • Se utilizan emociones contaminadas como el insulto, la calumnia, la agresión.

Pero lo más grave de todo son los mensajes subyacentes que pueden resumirse en:

  • Todo vale y todo tiene un precio.
  • Para triunfar debes pisar a los demás, meterte con ellos, agredirles, ello te llevará a ser famoso y ganar mucho dinero.
  • La sinceridad consiste en decir sandeces.
  • Lo importante eres tú y nunca lo que le ocurra a los demás.
  • El amor y el afecto es una tontería, utilízalo de forma egoísta.
  • Lo importante es que hablen de ti, haz para ello lo que haga falta.
  • Consigue el éxito y la fama sin esfuerzo, haz para ello el ridículo si es necesario.

Y este programa de televisión se emite en horario de máxima audiencia y recomendado para todos los públicos.

¿Es que no se invierte dinero para I+D+i? ¿Periodismo de investigación?

Uno de mis hijos tiene como pareja a una chica alemana y el otro día durante la sobremesa, con la televisión encendida y emitiendo uno de estos programas a los que hacíamos referencia se dirigió a mí y me dijo: "¿Sabías que en Alemania esta clase de programas están prohibidos?".

Esta es la imagen exterior que estamos proyectando, un país permisivo con este tipo de televisión donde todo cabe.

Se está haciendo " terrorismo emocional " cuando:

  • Se mata la ilusión, la confianza y la esperanza en el futuro.
  • Cuando no se ponen límites claros ante conductas destructivas.
  • Cuando se hace entender que se corre menos riesgo delinquiendo que trabajando.
  • Cuando una "famosa del corazón" gana más que el Presidente del Gobierno.
  • Cuando los políticos dejan de ser una fuente de referencia ética y de respeto y pasan a ser una fuente de crispación e incoherencia (todavía alguno se salva).

¿Usted que opina?

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La empresa emocionalmente Inteligente: El liderzago

12 November, 2009, por José Antonio González Suárez
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 Partimos del hecho que en un menor grado cada persona es un líder y todos hemos desarrollado, grande o pequeño, positivo o negativo, ese poder de influencia. Lo que aquí quiero destacar es el poder de influencia que tienen nuestras propias emociones como uno de los recursos poderosos que como líderes tenemos.

Jorge es el Gerente de una PYME que lleva varios años sin disfrutar de vacaciones y que se vanagloria de ser el que más trabaja de su empresa, es una persona controladora, exigente y que afronta los problemas y situaciones difíciles con objetividad y hasta frialdad emocional. Su salud se está resintiendo cada día más. Se le acumula el trabajo, y en su equipo, a pesar de ser trabajador e implicarse, empiezan a aparecer los primeros síntomas de "quemados", se acaba de despedir a un mando intermedio muy valioso y dos trabajadores están cogiendo bajas con mucha frecuencia, cosa que antes no ocurría.

A su vez, sale muy tarde de trabajar casi todos los días, no disfruta del fin de semana y se queja del poco tiempo que dedica a su familia.

Jorge tiene la creencia de que el director de una PYME tiene que trabajar mucho y muy duro, tanto él como su equipo. Considera que las emociones humanas son debilidades y que lo mejor que podemos hacer es ni siquiera plantearlas.

La historia que acabo de contar me atrevo a decir que es una historia muy frecuente en nuestras empresas, donde el componente emocional del Liderazgo no se ha tenido en cuenta y no se ha considerado como un elemento importante del Liderazgo.

Nosotros definimos al Líder Emocionalmente Inteligente como la persona que en su trabajo como líder es capaz de desarrollar un conjunto de emociones positivas y saludables que generan entornos positivos, personas sanas, ambiente ilusionante de trabajo, la esperanza, la paciencia, el esfuerzo, la generosidad, etc… Del mismo modo es capaz de erradicar de los lugares de trabajo y canalizar adecuadamente los entornos nocivos e improductivos como celos, envidias, frustración, constante ansiedad, miedo, inseguridad, entre otros…

Un Líder Emocionalmente Inteligente es un buen gestor de las emociones porque es consciente de que las emociones que las personas sentimos en los lugares de trabajo tienen una importantísima influencia en la eficacia, eficiencia y en el entorno laboral.

¿Usted qué opina?

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El liderazgo emocional en la empresa emocionalmente inteligente

19 June, 2009, por Rogelio Fernández Ortea
Modelo de coaching con liderazgo emocional. Emotional leadership Institute Copyright-2009

 Siempre me ha dado una especie de vergüenza dirigirme al mundo de la empresa en términos de compasión, esperanza y conciencia. Sin embargo sigo convencido que son las palabras que debemos utilizar cuando hablamos de liderazgo empresarial o simplemente de liderazgo. Y en esta ocasión lo hago sin casi pudor tras volver a leer el libro de Richard Boyatzis y Annie McKee Liderazgo emocional.

En este libro se habla de liderazgo pero le da un sentido diferente a otras teorías y libros que sobre este tema he leído, salvo Warren Bennis, centrándose fundamentalmente en tratar al líder como la persona que es y tratar también cómo puede mantener ese liderazgo, comenzando con su liderazgo personal.

Boyatzis y MacKee hablan  del estrés que conlleva el ejercicio del poder en una organización y más si además del poder se debe ejercer, como condición indispensable para ser un líder, una influencia clara.  El estrés es consustancial al ejercicio del puesto y por lo tanto debe ser regulado para no entrar en una espiral emocionalmente destructiva que conlleva la pérdida del liderazgo o lo que es peor a veces, que pueda convertirse en algo "toxico".

Este estrés del poder al que se refieren los autores, genera, según los autores, un circuito neurofisiológico dañino que afecta al Sistema Nervioso Simpático (SNS) cuya activación excesiva y continuada en el tiempo provoca una caída del sistema inmunitario y otras enfermedades relacionadas como la hipertensión o la diabetes, teniendo también efectos en la conducta, el pensamiento y las emociones. Además tiene como efecto secundario la disminución del Sistema Nervioso  Para Simpático (SNPS) y cuya reactivación conllevará la superación de este tipo de estrés y provocará un cambio neurofisiológico, comportamental y emocional que renovará a la persona y renovará de esa forma su liderazgo.

La manera en la que se conseguirá esto será mediante  del ejercicio de la concienciación, la esperanza y la compasión. Concienciación de lo que uno es como persona. De desarrollar esa capacidad que nos permite estar completamente conscientes de todo lo que uno experimenta dentro de su ser (cuerpo, mente, corazón y espíritu) y de poner atención completa a lo que está pasando a nuestro alrededor. Se trata también de crear y mantener la esperanza en el futuro. El pensamiento esperanzado es, como se indica en el libro, una mezcla de la expresión clara de propósitos, de determinación de un modo o vía de actuación y el logro del objetivo experimentando bienestar como consecuencia del proceso.  Cuando esto es colectivo, organizacional, podemos hablar de una esperanza, de una visión compartida y de un claro Efecto Pigmaión. Finalmente se trata de ejercitar la compasión, que es empatía y afecto en acción tanto con uno mismo como con los demás. Compresión y empatía hacia los sentimientos y experiencias de los demás, afecto por los otros y la disposición para actuar según esos sentimientos de afecto y empatía.

Como ven, se trata de un libro que habla, en definitiva, de que debemos personificar el cambio que deseamos para el mundo. Para poder ser líderes y mantener nuestro liderazgo, debemos generar una transformación personal y continuada para que podamos vernos conectados con nuestros valores, con nuestras fortalezas y nuestras debilidades, con nuestros sentimientos, con nuestras aspiraciones y con los demás… principalmente conectados con los demás siendo de esta forma mucho más auténtica nuestra vida.  Se trata de cuidar nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestro corazón y nuestro espíritu y de equilibrarlos… una tarea apasionante que puede ser un buen aprendizaje y proceso en la vida, bien sea para los líderes colectivos o para esa gran multitud que componemos los "lideres individuales".

Como ven poca vergüenza trasmiten mis palabras cuando hablo a la empresa en términos emocionales pero…

¿Ustedes qué opinan?

  • Bibliografía
  • BOYATZIS Richard y MCKEE Annie (2006): Liderazgo Emocional. Prólogo Daniel Goleman Barcelona. Ediciones Deusto

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Innovar en la gestión con las personas: Esperanza y crisis

5 June, 2009, por Juan Carlos Lopez Ubis

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Estoy impartiendo un curso de desarrollo de competencias emocionales a un grupo de directivos y mandos intermedios de una empresa industrial. La acción formativa se enmarca en un proyecto de innovación organizacional, que pretende generar nuevos modelos organizativos, o al menos cambios notables, que incidan en un aumento o mejora de los resultados empresariales a todos los niveles.

Estamos hablando de innovar en la gestión con las personas, para aprovechar mejor las capacidades creativas, facilitar la adaptación a nuevas situaciones, ayudar a establecer estructuras más participativas y abiertas, y apoyar la gestión del conocimiento entre otros aspectos. Pero además, nos referimos también a la innovación personal, entendida como un deseo y una necesidad de cambio individual. Si yo cambio, si todos en nuestra organización cambiamos (porque vemos la necesidad y sabemos hacia dónde orientar ese cambio), nuestra organización cambiará. O visto desde el otro sentido, de nada servirá que mi organización pretenda cambiar si ese proceso no se desarrolla en cada persona. Este proceso debe estar bien definido y orientado, contar con la participación de las personas y ser bien comunicado.

Pues bien, al poco tiempo de comenzar la formación la empresa en cuestión se vio obligada a implantar un "expediente de regulación de empleo". El gerente me convocó a una reunión para ponerme al corriente y transmitirme sus impresiones. Por un lado consideraba que la reducción de la jornada semanal, debida al drástico descenso de pedidos, y dedicar parte de esa misma jornada a la formación tenía difícil acomodo y que así mismo, los participantes podrían sentirse desmotivados. Por otro lado pensaba en que, precisamente, el contenido de la formación que estábamos impartiendo podría ser una buena herramienta para ayudar a gestionar el estado de ansiedad del momento, a afrontar la incertidumbre ante el futuro inmediato, a prepararse para situaciones venideras y, muy importante, a vivir el presente: seguir mejorando la gestión de la organización, dar más protagonismo a las personas y orientarse al logro de objetivos. Decididamente se inclinó por continuar.

He adaptado el discurso a las exigencias de la situación, con el fin de alumbrar aquellas cuestiones más relacionadas con las necesidades reales. En un reciente artículo de una publicación económico-empresarial he leído que según una encuesta, el 60% de los trabajadores españoles (de diversos niveles) confían en que sus empresas saldrán de la crisis y que ellos conservarán sus empleos. A lo largo de este tiempo mi empeño ha sido colaborar para que la formación pudiera aportar algo más a un equipo humano lleno de ilusión y esperanza.

El objeto de éste post es precisamente relatar cómo un equipo de personas que están viviendo unos momentos muy complicados están, cada uno en su parcela, centrados en los objetivos, dando ejemplo, desplegando talento de liderazgo positivo y, algo esencial, gestionando la esperanza. Esperanza entendida no como un deseo ilusorio, sino como la energía motivadora que desplegamos para conseguir nuestros objetivos y los pasos que damos en la dirección de estos.

Hace unos días esa esperanza ha dado sus frutos, y esta empresa ha conseguido un nuevo e importante cliente que aumentará su carga de trabajo en una gran medida. Enhorabuena.

¿Qué papel le adjudicamos a la esperanza en nuestras vidas? ¿Es la esperanza una herramienta válida para la gestión empresarial? ¿Es la esperanza un antídoto para la crisis?

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